lunes, enero 26, 2009

Ya viene Replicante no. 18


Dedicado a la fiesta!!! Aquí, una probadita.

Nazis, Rudo y Cursi, la Iglesia, los negros, Maimónides

Cuatro textos publicados en las últimas semanas en Milenio Semanal. La ilustración es de Eduardo Salgado.

La raza superior

Lejos de haber sido desterrados al otro mundo, como quería con optimismo imperial Francis Fukuyama en El fin de la historia, escrito sobre los escombros del Muro de Berlín y de la Unión Soviética, las ideologías y los fundamentalismos se reavivaron en los cinco continentes. En el basurero quedó esa visión del triunfo de la democracia liberal “a la americana” como la feliz culminación de la larga y sufrida marcha de la humanidad.
Al parecer, no hemos aprendido gran cosa de los extremismos del pasado que han causado millones y millones de muertes de las maneras más crueles. Hoy, en Europa, existen charlatanes que niegan con “argumentos científicos” que el exterminio de millones de judíos, gitanos y otros “no arios” solamente existió en la imaginación de los poderosos judíos que dominan el mundo y sus propagandistas (véase The Nizkor Project en www.nizkor.org). A estos historiadores espurios no los convencen ni siquiera los vívidos testimonios de los propios oficiales nazis juzgados en el tribunal de Nuremberg.
Uno de estos “historiadores” es el inglés David Irving, que en La guerra de Hitler (1977) intenta demostrar que el führer ignoraba que durante el Tercer Reich se practicaba el exterminio sistemático de seres humanos. El negacionismo es un delito en varios países de Europa, como Austria, donde Irving fue detenido en 2005 por haber hecho la “apología del nazismo” en 1989, cuando dio varios discursos en círculos neonazis. Esta vez había ido a un pueblo austriaco para hablar ante estudiantes de extrema derecha del grupo Olimpia. Condenado a tres años de cárcel, Irving se retractó mañosamente de algunas de sus afirmaciones y fue liberado un año después. Ahora da los toques finales a su biografía del jefe de las SS Heinrich Himmler.
Desde luego, los historiadores no toman en serio las tesis revisionistas de Irving, pero son muchos los jóvenes que caen seducidos ante delirios como ése no solamente en Europa, sino incluso en América Latina. En México existen grupúsculos de inspiración nazi, algunos de los cuales están formados por mexicanos con sangre india en las venas. Uno de éstos se hace llamar Último Reducto (www.ultimoreducto.com), cuya “cosmovisión” mestiza ha provocado la irritación de la “comunidad nacionalsocialista internacional”, que defiende ciegamente la pureza racial y por ello ha llamado a denunciarlos en sitios de internet y en mensajes electrónicos a sus simpatizantes regados por el mundo (véase la discusión en http://visionblanca.freeforums.org). El mensaje, que reproduzco tal cual en seguida, va acompañado de una decena de fotografías de jóvenes morenos haciendo el saludo nazi:


"Último Reducto es la principal organización promotora del NS entre mestizos e indígenas en este país. Es nuestro deber como Nacionalsocialistas reivindicar nuestra sagrada ideología como un movimiento identitario blanco, como una cosmovisión inherente al hombre blanco. Por lo tanto exhortamos a todos los destinatarios de este correo a denunciar ante la comunidad NS internacional a Último Reducto y a su líder Carlos Roger Priego Huesca. Reenvíen este correo a todos sus camaradas, para que nuestro grito de denuncia pueda ser escuchado."

Sin embargo, la mayoría de los neonazis mexicanos, como los europeos, defienden con hilarante orgullo la superioridad de “los blancos” sobre otras razas. Algo que, como las fantasías de los negacionistas, es imposible demostrar científicamente.

Rudo y Cursi para diputados

Si es verdad que los pueblos tienen los gobernantes que se merecen, como dice Will Fowler en Gobernantes mexicanos (FCE, 2008), los habitantes de este país hemos hecho todo mal. Podríamos justificarnos culpando a la historia de aberraciones como Santa Anna y Porfirio Díaz, e incluso Calles y Alemán, productos acabados del México institucional pero bronco —a pesar de los intentos de este último por modernizarlo, sin dejar de cobrárselo carísimo—, pero no por los personajes que han sido electos desde el año 2000 para enderezar el rumbo de una república extraviada.
México sigue siendo el mismo en muchos aspectos y ha empeorado en otros. En el devastado territorio nacional se apelmazan el futuro escurridizo y el atraso más penoso, de la mano ahora de una saña indecible cortesía del Crimen, S.A. —otro Estado, con sus propias leyes, encastrado como un violador en el cuerpo de las instituciones.
Presidentes, gobernadores, miembros del risible H. Congreso de la Unión, presidentes municipales, líderes sindicales y funcionarios de todos los partidos han demostrado olímpicamente su incompetencia, su afición por la dolce vita y, peor aún, su indeclinable vocación por el engaño y la corrupción. Sin embargo, los políticos surgen del seno de la población, no son entes extraños ni han sido impuestos por potencias imperiales —aunque sí muchas veces por groseros dedazos. Una vez en el poder —con fuero e impunidad— ponen en práctica los usos y costumbres de un pueblo tan atrasado como pintoresco. ¿Es parte de la idiosincrasia nacional esta conducta? ¿Cualquier mexicano que arribe al poder se corromperá inevitablemente? No, no es un problema de idiosincrasia, sino de educación. Y la educación en México está entre las que ostentan las calificaciones más bajas del mundo. ¿Cómo puede un “ciudadano” desinformado y peor educado discernir entre diferentes programas políticos? “Programas”, por otra parte, perpetrados por políticos sin ética cuyos antidemocráticos intereses particulares importan más que los del país.
Un ejemplo del fracaso de la educación nacional lo vemos en la película Rudo y cursi, de Carlos Cuarón, en la que dos hermanos campesinos de la costa guerrerense sueñan con alcanzar gloria y riqueza y encuentran la oportunidad de lograrlo al ser descubiertos por un cazador de talentos. Fugaces estrellas del futbol nacional, uno de ellos incluso efímero ídolo de la canción grupera, se marean con el juego, la coca o las mujeres, dando al traste con sus promisorias carreras.
Taimados, albureros, el Rudo y el Cursi parlotean una estridente jerigonza mezcla de Speedy González y el niño Édgar (¿recuerdan el video Édgar se cae?) y profesan un amor guadalupano a su madre, a la que sin embargo ninguno le cumplirá su promesa de construirle una casa. Será finalmente el narconovio de la hermana quien levantará una mansión para su suegra a la orilla del mar. Rudo y cursi, empero, no es un drama, pero tampoco llega a ser una comedia. El director se empeña en hacernos reír con esos cretinazos que probaron las mieles del triunfo y perdieron todo de la manera más estúpida. Imposible que Cuarón concibiera un final airoso para dos hombrecitos azorados ante la gran ciudad cosmopolita y una vida distinta. Al final vuelven al pueblo, derrotados, los sueños convertidos en viscosos recuerdos. Pedro Infante sufriría un ataque de pena ajena. Como a los políticos, al Rudo y al Cursi les sobra esa ramplona idiosincrasia y les falta educación.

El espíritu de Maimónides

Aunque usted no lo crea, hubo un tiempo en que árabes y judíos convivían en paz, compartían conocimientos y reflexionaban acerca de cuestiones religiosas, artísticas, filosóficas y científicas.
Expulsados de Judea por los romanos, los primeros hebreos que llegaron a España eran parte de la primitiva Diáspora que se desparramó por todas las regiones del Imperio, aunque versiones en las que se funden la leyenda y la historia cuentan que fueron desterrados siglos antes a la antigua Sefarad por Nabucodonosor o que eran comerciantes que viajaban en navíos fenicios a lo ancho y largo del Mediterráneo, y que habrían fundado Toledo, la antigua Toledath —“la madre de los pueblos”, en hebreo [Yitzhak Baer, Historia de los judíos en la España cristiana].
Arraigados en la vieja Hispania romana, los judíos fueron tratados cruelmente por los reyes visigodos cristianos hasta el siglo VIII, cuando los árabes conquistaron la península, estableciendo colonias de mercaderes judíos junto a las fortificaciones militares de las principales ciudades —Córdoba, Granada, Sevilla, Toledo—, y los califas atrajeron a la corte a poetas, médicos, contadores y científicos. Desde entonces, y hasta mediados del siglo XI, árabes y judíos conocieron un florecimiento de sus culturas que no ha vuelto a repetirse en ninguna otra época. “El grado de interacción e influencia mutua fue aún mayor en el campo de las ciencias exactas”, escribe Nissim Rejwan, “y el contacto entre eruditos judíos y árabes desembocó en la colaboración. Todos los tratados sobre ciencias naturales escritos por los primeros proceden de las obras árabes clásicas” [Israel en el Medio Oriente, un ensayo en perspectiva]. Así, la amalgama de las culturas judía y árabe en la España musulmana “produjo ricos resultados intelectuales, más perdurables y fructíferos que la unión de las culturas judía y helenizante en Alejandría”, asienta Simon Dubnow en su Historia judía: un ensayo sobre la filosofía de la historia.
Sin embargo, también hubo tribus musulmanas hostiles a los judíos durante la dominación árabe, como los almohades, que imponían a judíos y cristianos las leyes del islam. Llegados a la península en el siglo XII, los fanáticos orillaron a la familia de Rab Moisés Ben Maimón, mejor conocido como Maimónides —nacido en Córdoba en 1135—, a partir rumbo al exilio en distintos puntos del norte de África. Establecido en Egipto, Maimónides desarrolló una extraordinaria obra en la que confluyen la astronomía, la lógica, las matemáticas, la filosofía, la medicina y, sobre todo, el estudio del judaísmo. En su célebre Guía de perplejos, escrita en árabe alrededor del año 1190, Maimónides emprendió un inusitado esfuerzo por conciliar la fe y la razón, así como los dogmas del judaísmo con la filosofía aristotélica. Una obra fundamental en la que integra las diversas disciplinas humanísticas y el razonamiento científico con los principios religiosos, que tendría más tarde notoria influencia en filósofos cristianos como santo Tomás de Aquino y san Alberto Magno.
Prestigiado también como médico, Maimónides vivió y escribió entre árabes y, hasta su muerte en 1204, predicó una ética humanista. A él se atribuye esta frase: “Si Doctores más sabios que yo quieren ayudarme a entender, concédeme Señor el deseo de aprender de ellos, pues el conocimiento para curar no tiene límites”. El espíritu del viejo sabio judeoárabe vaga hoy atormentado bajo la lluvia de bombas en el ensangrentado Medio Oriente.

La Iglesia y el tráfico de esclavos negros

Juan Pablo II pidió perdón por el “holocausto desconocido” durante una visita a Gambia y Senegal, en 1992, perpetrado por “personas bautizadas que no vivieron de acuerdo con su fe”. Se refería al tráfico de esclavos negros de África a América.
En La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1870 Hugh Thomas afirma conservadoramente que en ese periodo fueron arrancadas de África unos once millones de personas para esclavizarlas en América. Portugueses, españoles, franceses, holandeses e ingleses, a los que se unieron más tarde los habitantes de las trece colonias, capturaban o compraban en distintas regiones de África a miles de hombres y mujeres libres para venderlos a los colonos, quienes los obligaban a trabajar en plantaciones y minas, así como en la servidumbre. El tráfico de esclavos fue un negocio que enriqueció a estados y comerciantes. En América la mano de obra forzada apuntaló las nacientes economías a lo largo y ancho del llamado nuevo mundo. No fue sino hasta 1780 cuando de Europa llegaron las primeras prohibiciones de poseer esclavos; poco después, en 1813, José María Morelos la aboliría formalmente en el México incipiente y en 1860 el primer presidente republicano de Estados Unidos, Abraham Lincoln, lo haría en Estados Unidos, con lo que empezaría a cambiar muy lentamente la condición de un raza a la que se trataba con aún mayor brutalidad que a los indígenas.
Otras fuentes apuntan que entre 1540 y 1850 fueron desterrados violentamente de África sesenta millones de negros [Alianza Reformada Mundial, 2004; warc.jalb.de]. Recluidos en fuertes como el de Elmina, construido por los portugueses en 1482 en el litoral de Ghana, los esclavos debían esperar, a veces varios meses, antes de ser enviados a la tortuosa travesía atlántica. Apretujados en oscuros calabozos, ahí comían y evacuaban sus intestinos. Al cabo de meses caminaban entre sus propios excrementos, y aquellos que trataban de resistirse eran golpeados, torturados y encadenados. A éstos se les abandonaba al sol inclemente para que murieran de hambre y sed. Los enfermos eran arrojados al mar y las mujeres violadas tumultuariamente por la soldadesca.
Durante tres siglos, solamente quince millones de esos sesenta llegaron a América. Los demás murieron sacrificados o a causa del hacinamiento y las enfermedades contraídas por las insalubres condiciones de los campos de concentración construidos en la costa oeste por Portugal, Holanda e Inglaterra.
En Elmina se erigió el primer templo católico en África, en uno de cuyos muros aún se lee la inscripción “Dios está aquí”. Es decir, no en los calabozos. Con esa burda justificación los religiosos se hacían de la vista gorda ante el tráfico de esclavos y su sufrimiento. Los piadosos cristianos oraban en medio de tormentos, violaciones y asesinatos.
Antes de concluir su visita el extinto papa leyó la inscripción en uno de esos antiguos enclaves militares y comerciales: “A la memoria eterna de la angustia de nuestros ancestros. Que quienes murieron descansen en paz. Que quienes regresen encuentren sus raíces. Que la humanidad nunca más cometa semejante injusticia contra la humanidad. Nosotros, los vivos, juramos no hacerlo”.
Ahora, cada año más de 400 mil afroestadounidenses visitan Elmina para recordar ese oprobioso pasaje de la historia. En tanto, la Iglesia católica sigue rezando mientras lanza anatemas contra madres solteras y homosexuales.

Historia del periodismo cultural en México

Me encontré hace rato esta entrevista que le hace Enrique Mendoza a Humberto Musacchio para el diario Zeta, de Tijuana. No tiene fecha, pero debe ser de hace un año, más o menos. Musacchio huye por la tangente y confiesa su devoción por Fernando Benítez y su incapacidad para investigar. Por qué el entrevistador no le preguntó al prístino periodista cuánto le pagó Sergio Vela por ese trabajo tan malhecho? La copio tal cual.

Historia del periodismo cultural en México

Humberto Musacchio asegura que su obra reúne a las publicaciones “más importantes, los periodistas más destacados” del ámbito cultural de México, desde el Siglo XVIII hasta el año 2006. Además, responde a duras críticas.

Enrique Mendoza Hernández

Editada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) en 2007, la obra más reciente de Humberto Musacchio, Historia del Periodismo Cultural en México, se presentó en Tijuana.
Previamente, el autor hizo referencia sobre la expresión “periodismo cultural”, título acuñado y legitimado por la costumbre, mismo que, aduce, es usado para hacer referencia al que proporciona información, análisis, reflexión y crítica sobre las manifestaciones intelectuales y artísticas.
“El propósito de este libro es hacer la crónica de las manifestaciones más importantes de ese periodismo (cultural), mostrar el camino que ha recorrido para andarlo de nuevo y reconocernos en él. En suma, lo que aquí se intenta es esbozar el árbol genealógico de quienes nos dedicamos a esa especialidad para acercarnos a él en busca de identidad, con la actitud reverencial que merecen los adelantados y el respeto que debemos a los viejos de la tribu”, cita en la presentación el autor de títulos como “Ciudad Quebrada” (1985), “Hojas del Tiempo” (1993) y “Urbe Fugitiva” (2002).
El periodista asegura que reunió a las publicaciones “más importantes, los periodistas más destacados”; bueno, al menos desde un punto de vista centralista:
“La historia de México lamentablemente se reduce a la Ciudad de México, pero hasta donde fue posible recogí algunos títulos y publicaciones de periodistas de otros estados que han tenido eco más allá de su localidad.
“No recoge en gran medida la producción de los estados, porque traté de incluir lo más trascendente, lo más importante del periodismo cultural a lo largo de 200 y tantos años. Lamentablemente los esfuerzos de los estados para hacer periodismo cultural son siempre aislados, heroicos, pocas veces trascienden, pocas veces llegan a la Ciudad de México”, refiere sobre el libro.

“Le tocará a otros hacer una historia más precisa”
Musacchio responde a las severas críticas vertidas por Raquel Tibol, Emmanuel Carballo y, específicamente, a las de Rogelio Villarreal, publicadas en distintos medios nacionales con el título de “El Estilo del Periodista”. Sus críticos dejan caer sin piedad todo el peso de las acusaciones:
“En la ‘Historia del Periodismo Cultural en México’ (Conaculta, 2007) Humberto Musacchio alude a las razones y circunstancias en que naufragaron publicaciones como La Piedra Rodante, editada por Manuel Aceves, que cerró porque ‘desde la prensa más conservadora se lanzaban grandes cantidades de agua bendita hasta que la ahogaron ante el beneplácito del gobierno’, pero no menciona el autor el papel decisivo que tuvo Carlos Monsiváis en ese episodio, asustado por el concierto de Avándaro, de la mano del periodista y diputado priísta Roberto Blanco Moheno, como también omite las explicaciones en torno a la desaparición de El Machete, la incómoda revista del Partido Comunista dirigida por Roger Bartra, ni se molesta en contar por qué el antropólogo dejó la dirección de La Jornada Semanal”, denuncia Villarreal en medios nacionales.
“La de Musacchio es una historia aséptica, descolorida y sin relieves. El conflicto entre Octavio Paz y la revista Nexos a causa del Coloquio de Invierno, con la resultante expulsión de Víctor Flores Olea de la presidencia de Conaculta, es abordado someramente -y vaya que en este librote lo que sobra es el espacio-, y el lector que quiera ahondar en la polémica entre el premio Nobel y Monsiváis en Proceso se quedará en las mismas si se limita a la sosa referencia de este volumen”, subraya Villarreal enumerando sucesivamente en su artículo lo que denomina “imprecisiones” y “ausencias”.
Para empezar, Humberto Mussachio revira a quienes lo acusan de no usar un método propio del historiador.
“Yo soy un periodista. Los periodistas lo somos porque sabemos recabar la información, porque sabemos presentarla ordenadamente a los lectores. Lo que he hecho es eso: Llevar el ejercicio periodístico a las dimensiones de un libro, que es una nota mayor. Yo no soy de métodos, yo soy un periodista empírico, yo no sé de métodos”, refiere a ZETA.
– ¿Qué criterios tomó en cuenta para seleccionar cuáles publicaciones y cuáles no entraban en su obra?, pregunta el reportero.
“Las pocas publicaciones de la época dan noticia de cuáles eran los periódicos más importantes. Repasé las publicaciones del Siglo XVIII, he leído bastante, nunca es bastante, pero he dedicado 30 años de estar leyendo los recuentos del periodismo del Siglo XIX y XX. Entonces, a partir de esas lecturas, lo que me dicen, lo más importante de esos momentos fue lo que yo recogí”.
– ¿Cuál es su juicio sobre las críticas publicadas por Rogelio Villarreal, Raquel Tibol y Emmanuel Carballo cuando señalan que su edición contiene graves “imprecisiones” y “ausencias”?
“Supongo que debo tener omisiones muy lamentables, errores que debo enderezar, pero afortunadamente no es lo único que hay en el libro”.
– ¿Es su obra confiable para ser citada en un trabajo serio, aun con las “imprecisiones” denunciadas?
“Las imprecisiones que él (Villarreal) señala, creo que no invalidan un trabajo del volumen que tiene éste. Si lo invalidan, pues que no lo citen. Conforme me acercaba al presente, el universo que tenía que tratar era cada vez más grande. Lógicamente no se pueden abarcar todas las publicaciones del presente, o del pasado más inmediato. Tuve que darle preferencia a las publicaciones más importantes. Lo que hace Rogelio Villarreal es muy loable, es un esfuerzo que yo aprecio, pero Rogelio Villarreal no es Fernando Benítez; entonces yo le voy a dar toda la importancia a Fernando Benítez simplemente por la trascendencia de la obra de uno y de otro”.
Y para no abundar sobre el porqué de las “imprecisiones” y “ausencias” que sus acérrimos críticos le reclaman, Musacchio refuta de una vez por todas, respiro que aprovecha para salir de paso:
“Le tocará a otros hacer una historia más precisa, más puntual de lo que hoy es el periodismo cultural”, concluye irrebatible.

miércoles, diciembre 10, 2008

Acabó la FIL


Pedro Meyer tuvo que hacer a un lado a las multitudes que se agolpaban frente al stand de Replicante para poder hacerme esta foto.

La FIL fue agotadora. Entre el acarreo de las cajas de revistas y el montaje, además de atender a la gente y otros tantos compromisos, acabamos molidos. El resultado fue bueno: vendimos unas 350 revistas y logramos nuevos amigos, lectores y suscriptores. Fue también muy satisfactoria en muchos sentidos. Con José Hernández Claire y Fernando Ordanza presentamos el magnífico libro de Pedro Meyer, Herejías, en el Museo de Arte de Zapopan. Participé con Heriberto Yépez en los Diálogos Interculturales entre México e Italia, y finalmente fui jurado, con Goyo Rodríguez, subdirector de El País, y Alejandra Xanic, editora de Expansión, del Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, que en esta ocasión fue para los hermanos Carlos Ernesto y Óscar Enrique Martínez D’Aubuisson por su reportaje "El infierno no acaba en Ixtepec", publicado en la revista Gatopardo, y que cuenta la vida de los inmigrantes centroamericanos que intentan cruzar México y el infierno que descubren a su llegada al país.
Me dio gusto ver a tantos amigos, y palpar en persona a aquellos que solamente conocía por medio del correo electrónico o por el Facebook y el MySpace. Hubo algunos personajes que pasaron de largo al verme, lo cual me hizo pensar en lo adolescentes que, en el fondo, siguen siendo. Ya les contaré más. Mientras tanto, va una versión del artículo que se publicará el siguiente domingo en mi columna Otra parte, del Milenio Semanal.


Foto de Omar Magaña que demuestra el espíritu de libertad y tolerancia que primaba en el stand de Replicante.



Pedro Meyer y un serviweb en la cabina de Radio UdeG en la FIL. Foto de Lilián Solórzano


Entre libros, nazis y escritores
La crónica de las peripecias de la inabarcable Feria Internacional del Libro de Guadalajara sería la obra monumental de un ejército de reporteros con el don de la ubicuidad, pues muchas de las discusiones más acaloradas se dieron no solamente en presentaciones y foros, sino también en pasillos, hoteles y fiestas. Una vez al año en el enjambre del gigantesco recinto se entrecruzan celebridades y personajes de los mundos de la literatura, el periodismo y la farándula, gurús de la nueva era, seguidores del Che Guevara, dianéticos parlanchines y contraculturales enmohecidos que darían pena ajena a springbreakers y demás fauna que suele aparecer en Naked Wild On. Hubo incluso un puñado de neonazis consternados por la cancelación de la conferencia que daría el nonagenario Salvador Borrego, autor de Derrota mundial, un best-seller que sostiene la tesis de la conspiración del judeomarxismo para apoderarse del mundo y que ya va en su edición no. 43 (la segunda edición, de 1955, fue prologada por José Vasconcelos).
Uno de los jóvenes que atendían el stand neonazi —donde también se vendían panfletos como Mi lucha y Los protocolos de los sabios de Sión— vestía de negro y calzaba vistosas botas militares. La camiseta lucía la insignia de las SS, pero su apariencia lo delataba como un no ario. Otro, de civil, ignoraba el verdadero origen de Los protocolos —una burda adaptación del Dialogue aux Enfers entre Montesquieu et Machiavel— y titubeaba ante mis preguntas. Entre las obras de rabiosos temas antisemitas que exhibían ahí había otras de ovnis y tradiciones esotéricas.
Podría pensarse que esos neonazis de pacotilla habrían ofrecido muestras de intolerancia y cerrazón, pero no fue así. Fue un puñado de tozudos seguidores de López Obrador los que se dieron gusto insultando a Luis Carlos Ugalde al final de la presentación de Así lo viví. No importaron los llamados al diálogo respetuoso ni el tono autocrítico del libro ni su irrebatible documentación: para ellos Ugalde seguirá siendo el artífice del fraude que “le robó” la presidencia al ex candidato populista y así lo gritaron, sin atender razones.
Otra expresión de intransigencia vino de un joven escritor francés que llegó con los ojos desorbitados al stand de Replicante. En sus manos agitaba la hoja arrancada del último número, en la que había una crítica a su libro Punks de boutique. Camille de Toledo inquirió sobre el autor de la reseña. Rubén Bonet es un escritor, como tú, le respondí, y si no estás de acuerdo con él escríbenos una carta. El también cineasta y colérico historiador zarandeaba la hoja y decía que eso era un insulto, pues el reseñista no había entendido nada. Escribe esa carta, insistí, pero no escuchaba. El diálogo era imposible, aun cuando esto no significara acuerdo o armonía. Me volví y lo dejé hablando solo. Vi de reojo cómo su pequeña figura furiosa se perdía entre la muchedumbre.
Otra escritora a quien la fama le ha sentado mal es Lydia Cacho, quien en su desnorteada cruzada contra el abuso de menores condenó de nueva cuenta a García Márquez —en una insufrible mesa sobre “El amor y el erotismo: entre la luz y la sombra”— porque su última novela “incita a la pederastia”. A la periodista más le valdría concentrarse en denunciar los crímenes del mundo real y no los de las ficciones literarias, pues a ese paso acabará por exigir la prohibición de la Biblia, de Las mil y una noches y de las obras completas del divino marqués, mucho más explícitas y alusivas al asunto. Es un mundo raro.

sábado, noviembre 29, 2008

Replicante en la FIL


Participaré con mis amigos Heriberto Yépez y Xhevdet Bajraj en los Diálogos Interculturas México-Italia, el sábado 6 de diciembre a las 5:30 pm, en el salón Pabo Neruda del Hotel Guadalajara Plaza Expo, en Mariano Otero 3261, a unos pasos de la FIL.

También en la presentación de Herejías, el nuevo libro de Pedro Meyer, en el MAZ, a las 8 p.m. Avisados.

Si vienen a la FIL no dejen de visitarnos en el stand JJ6.

martes, noviembre 18, 2008

Replicante 17. El lado B de la Historia


Vol. V, núm. 17, invierno 2008/2009

En la nueva Replicante escritores, periodistas, académicos y artistas revelan "El lado B de la historia"
[Da click en la imagen para ampliarla]
El número 17 de Replicante, dedicado a "El lado B de la historia", circula ya en todo el país. Con esta edición, la revista trimestral celebra su cuarto aniversario.

Los recuerdos y su salvamento a través del registro son parte de los elementos que construyen la identidad de los pueblos, de los países, de las etnias y de las personas. Quien haya visto los estragos causados por las enfermedades neurodegenerativas verá que lo más doloroso no es el deterioro físico sino la pérdida de la memoria: datos, fechas, rutinas, gestos y conductas son borrados arrancando las particularidades esenciales de quien se va.

Por algo lo primero que destruía —quemaba, reescribía o alteraba— un invasor era la historia del pueblo ocupado. Sin memoria, las nuevas generaciones asumirían las costumbres e ideas del enemigo sin oponer resistencia.

Si somos capaces de olvidar los grandes acontecimientos, sin mayor pena olvidamos aquellas pequeñas historias de personajes que han alterado el curso de sucesos trascendentes o que han ido contra la corriente, aun a costa de su vida. Son los casos extremos de Louis-Ferdinand Céline, cuya polémica biografía es revisada por la pluma de Mario Vargas Llosa, así como de Varlam Shalámov, escritor ruso que pasó veinte años en un campo de concentración en Siberia y cuya vida e insólita obra son analizadas por el académico español Carlos Martínez Gorriarán, en la secciónPensamiento y reflexión.

Asimismo, Pedro Trujillo y Gerardo Australia abordan respectivamente las vidas enigmáticas de Ambrose Bierce y Arthur Cravan, quienes terminaron sus días en México sin que hasta hoy se sepa qué sucedió con ellos. También se recuentan las vidas de la visionaria sabia Santa Hildegarda; de la primera novelista del mundo Murasaki Shikibu; del primer historiador mexicano Francisco Xavier Clavijero; del extravagante científico Henry Cavendish; del ácido humorista Enrique Jardiel Poncela; del contradictorio Pierre Drieu la Rochelle; del protonazi Arnold Krumm-Heller y su estancia mexicana, así como del fotógrafo Robert Capa en la Guerra Civil española.

El poeta Ángel Ortuño narra las intrépidas aventuras del último estridentista, Germán List Arzubide, y Salvador García rememora la peculiar concepción de la historia mexicana de Jorge Ibargüengoitia. Alejandro de la Garza escribe sobre Luis González de Alba y su lectura del 68 mexicano despojada de mitos. Además, ensayos sobre la historia, la ficción, la memoria y el olvido de José Mariano Leyva y Mariana Riva Palacio.

Los textos publicados en Pensamiento y reflexión son acompañados con pinturas de Daniel Lezama, de la serie "La madre pródiga".

En la sección Apuntes y crónicas se presentan los casos de "La monja y el asesino", "La escritura catártica desde una cárcel de mujeres", los "Apuntes para una crónica del crack en el Puerto", las "Memorias de Radio Futura", entre otros textos. Además se incluye el cómic "¡El Nobel para Monsi!", del dibujante Sergio Aviña (ilustrador de El Libro Vaquero, quien con esta entrega inaugura la sección del "cómic intelectual").

En El Folletón, Heriberto Yépez escribe una carta crítica a Carlos Fuentes en sus ochenta años; Héctor Villarreal analiza las alternativas de la izquierda en México y Daniel Sada, flamante premio Anagrama de novela, relata una pícara historia provinciana de fiestas estruendosas y enojos vecinales.

El espacio de Noticias y reseñas ofrece, como siempre, un acercamiento al mundo de los libros, el arte, el cine, la música y la literatura gráfica.

Replicante está a la venta en todo el país en Sanborns, Gandhi, Libros y Arte/Educal, Fondo de Cultura Económica, Palacio de Hierro y otras librerías y locales cerrados de prestigio.

Contenido general:
Pensamiento y reflexión Historias de la Historia, José Mariano Leyva *** Historia como ficciones, Héctor Villarreal *** Santa Hildegarda, Vianett Medina *** El príncipe de la casa de muñecas, Eve Gil *** Francisco Xavier Clavigero, teórico de la historia, Rubén Aguilar Valenzuela *** Cavendish. Antes de Mr. Hyde, Jesús A. Castañeda *** Ambrose Bierce, la moral del parricidio, Pedro Trujillo *** Cravan: el poeta que se perdió en México, Gerardo Australia *** Jardiel: hay que morirse de risa, Ivan González Vega *** Drieu la Rochelle: el traidor y el héroe, Antonio Ortuño *** Arnold Krumm-Heller, un nazi esotérico en México, Cuauhtémoc Vite *** Robert Capa en España, John MacDonald *** Germán Lizt Arzubide: ¿Creerían ustedes que no conozco Disneylandia?, Ángel Ortuño *** El último maldito. Louis-Ferdinand Céline, Mario Vargas Llosa *** Los Relatos de Kolymá, de Varlam Shalámov, Carlos Martínez Gorriarán *** Ibargüengoitia, el secreto para no morir en la historia, Salvador García *** De confusiones e iconoclastas, José Ramón López Rubí Calderón *** González de Alba: narrar contra los mitos del 68, Alejandro de la Garza *** Memoria, olvido, historia, Mariana Riva Palacio *** Kósovo, arte de un Estado en transición, Mara Muñoz

Apuntes y crónicas La monja y el asesino, Vanesa Robles *** El silencio manchado. Escritura catártica desde una cárcel de mujeres, Raúl Olvera Mijares *** El templo del vicio. Apuntes para una crónica del crack en el Puerto, Fernanda Melchor *** El nuevo terrorista emocional, Pablo Santiago *** Alfredo Astiz. La mañana del ángel golpeado, Mario Sandoval *** Rafael Álvarez Díaz. La congruencia vital, Xavier Villarreal *** A cara o cruz: memorias de Radio Futura, Enrique Blanc *** La furia y la poesía. Jeta de santo, de Mario Santiago Papasquiaro, Raúl Silva y Rafael Catana *** El cómic intelectual, Sergio Aviña

Noticias y reseñas Lectores que escriben *** LIBROS Y AUTORES La Independencia, de Antonio Annino y Rafael Rojas *** Fisuras en el continente literario, de Federico Vite *** México armado, 1943-1981, de Laura Castellanos ***Bogavante, de Adrián Curiel Rivera *** Las enseñanzas de don Juan y Viaje a Ixtlán, de Carlos Castaneda *** La lengua amenazada *** Grandes hits Vol. 1. Nueva generación de narradores mexicanos, de Tryno Maldonado (comp.) *** La invasión de los garbanzos *** Sun, Stone and Shadows. 20 Great Mexican Stories *** Tiempo fuera, Francisco Arvizu Hugues *** El himen como obstáculo epistemológico, de Esther Díaz *** Punks de boutique, de Camille de Toledo ***La filosofía feroz, de Michel Onfray *** Apples, de Richard Milward *** Hell's Angels. The Life and Times of Sonny Barger and the Hell's Angels Motorcycle Club, de Ralph Sonny Barger *** El profesor del deseo, de Philip Roth ***The Bedroom Secrets of the Masters Chefs, de Irvine Welsh *** Buzón Hache. Novedades en inglés, Heriberto Yépez *** CINE C.R.A.Z.Y., de Jean-Marc Vallée *** Diario de los muertos, de George A. Romero *** This Is Spinal Tap, de Rob Reiner *** MÚSICA Fate, Dr. Dog *** Prosa Sonora, Javier Fernández *** Knowle West Boy, de Tricky *** LITERATURA GRÁFICA, Jorge Flores-Oliver *** ARTE León Ferrari. Obras 1976-2008 *** Vik Muniz. Reflex *** Colors Magazine y Fabrica en México *** Yo soy un Don Nadie, de Jorge Alderete *** Cartucho quemado, de Alonso Guardado *** SUPLEMENTO Refectorio, suplemento poblano *** FOTOGRAFÍA Cities, History Images, de Sze Tsung Leong

El Folletón En los ochenta años de Fuentes. Carta a un viejo novelista, Heriberto Yépez *** Alternativas de la izquierda en México. O el indeseable triunfo moral de la izquierda, de la derecha o de lo que sea, Héctor Villarreal *** "Crónica de una necesidad", Daniel Sada *** La vergüenza se pierde una sola vez, Raúl Olvera Mijares *** Esa callada soledad, Rafael Toriz *** La aventura de Paul Bowles, Ramiro Aguirre *** Djuna y Carson, un afortunado desencuentro, Bibiana Camacho *** Tres historietas que cambiaron la historia, Jesús Serrano Aldape *** Las historias extraordinarias del psicoanálisis, Miguel Ángel Quemain *** El viaje de Aurelia y la técnica del éxtasis, Gilberto Prado Galán *** Entrevista con Jorge Ayala Blanco, Donato M. Plata *** San Lázaro 2001: ¿atentado terrorista o conspiración de silencio?, Gonzalo Soltero *** Breve historia de tres países breves, Andrés Bacigalupo

Portada: Jorge Núñez *** Gráfica de Jorge Alderete, María Alfaro, Gabriel Boils, Blumpi, Robert Capa, Angélica Escoto, Ingrid Hernández, Mayra Huerta, Carlos Jaurena, Guillermo Juárez Ledón, Sáranda Kika, Daniel Lezama, Uriel Parker, Pelafustán, Daron D'Souza, Verdette

Replicante está a la venta en todo el país en Sanborns, Gandhi, Libros y Arte/Educal, Fondo de Cultura Económica, Palacio de Hierro y otras librerías y locales cerrados de prestigio.

En Tijuana: Librería Sor Juana (www.tijuanalibros.com) y Librerías El Día (Tel. 684 0908)

En Guadalajara: puesto de periódicos de Av. Américas y Morelos; Librería México (Plaza del Sol); Cafetería El Sorbo (Plaza del Sol); Librería Ítaca (Marsella y López Cotilla).

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Otra parte: textos recientes

Videografía de la crueldad

En 1977 o 1978 se exhibió en varios cines de la Ciudad de México un extraño y violento documental del que no encuentro mayores referencias: Hombre salvaje, bestia salvaje, en el que se mostraba durante casi dos horas fuertes escenas de crueldad y salvajismo, como la de unos granjeros colombianos armados que perseguían a indios amazónicos como si de animales se tratara. Una vez capturados los remataban y colocaban en su boca el pene amputado, entre risas y comentarios como: “¡Los indios no son hombres, son animales y se roban nuestros cultivos!”
A mediados de la década siguiente fueron muy populares las ediciones piratas de dos documentales igualmente morbosos: Trauma I y Trauma II, que se conseguían en puestos callejeros, sobre todo de la avenida San Cosme. En ellos se exhibía un verdadero catálogo de atrocidades, como un hombre que disparaba furiosamente a su esposa adúltera, dramáticos suicidios y milicianos negros que desprendían con una filosísima daga el pie de un ladrón en alguna parte de África. Una escena que se parece tanto a otra en que un paramilitar colombiano cercena de un limpio machetazo la mano derecha de un aterrado campesino; acto seguido, el parako sonríe a la cámara como si hubiera hecho una travesura. Un video de pocos segundos que alguien puso a circular en la Red.
Hannah Arendt descubriría, durante el juicio de 1961 en Jerusalén a Karl Adolf Eichmann, que éste era un hombre “terrible y aterradoramente normal” y así lo asentó en su polémico Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal (1961). En el caso de ese funcionario nazi quizá la filósofa judeoalemana tenía razón, pero probablemente no en el de muchos otros que creían en las tesis hitlerianas de la pureza racial y se solazaban en la locura asesina del Holocausto, como los granjeros colombianos y la soldadesca africana, evidentemente complacidos con sus bestiales crímenes.
Elías Canetti escribió Masa y poder como una respuesta a Psicología de las masas, de Freud, con cuyas explicaciones había quedado insatisfecho. Aunque esos dos estudios fundamentales estaban inspirados por la avasalladora ola nazi que plagaba Alemania y amenazaba Europa, Canetti fue más allá para indagar en el pasado remoto de las turbas prehistóricas de cazadores y encontrar en ellas el origen de las modernas masas impulsadas por motivos religiosos, morales, raciales, políticos y económicos —o por una combinación de estos y otros factores.
Al desarrollar su concepto de muta, el origen primitivo de la masa o muchedumbre que sale a cazar o a acosar, Elías Canetti escribió: “Sale a matar y sabe a quién quiere matar. Con una decisión sin parangón avanza hacia la meta; es imposible privarla de ella. Basta dar a conocer tal meta, basta comunicar quién debe morir, para que la masa se forme. La concentración para matar es de índole particular y no hay ninguna que la supere en intensidad. Cada cual quiere participar en ella, cada cual golpea. Para poder asestar su golpe, cada cual se abre paso hasta las proximidades inmediatas de la víctima. [...]. La víctima nada puede hacer. Huye o perece. No puede golpear, en su impotencia es tan sólo víctima” [Masa y poder, 1960].
Ese patrón se ha repetido incontables veces en la historia de la humanidad y son millones de seres los que han muerto a manos de turbas enardecidas, para ser robados, castigados, eliminados. No parecen importar los miles de años de evolución, los métodos con los que se asesina hoy en día a inocentes o transgresores de alguna norma o mandamiento son los mismos que en la antigüedad. Lo prueban, entre millones de ejemplos contemporáneos, los linchamientos de policías en 2004 por una multitud enfurecida y azuzada en la delegación capitalina de Tláhuac y la inmisericorde lapidación en abril de 2007 de una chica de diecisiete años en Sinyar, provincia norteña de Irak, por haberse enamorado de un hombre de otra religión.
Doa Jalil Asuad, perteneciente a la secta yezidí —una mezcla de creencias islámicas con prácticas de la antigua religión persa derivada de las enseñanzas de Zoroastro y que adora a Melek Taus, considerado un demonio por cristianos y musulmanes—, fue condenada a morir bajo una lluvia de piedras por el hecho de haberse escapado con su novio, un sunita. Después de haber denunciado la fuga de la pareja, ésta no logró ir muy lejos. Capturada, de la custodia de Doa se hizo cargo un tío, quien prometió resguardar su integridad física. Mintió. El tío y otros miembros de su familia, yezidíes todos, desde luego, lincharon a la hermosa muchacha, ya saben, para “lavar la honra familiar”. En un patio, con exceso de crueldad y humillaciones, decenas de hombres la molieron a pedradas, levantaron su falda, le asestaron patadas y golpes y, finalmente, la remataron dejando caer un bloque de concreto sobre su cabeza. Los terribles e interminables minutos de estas escenas fueron registrados por uno de los asesinos con la cámara de su teléfono celular. Quizá él mismo subió el video a la red. El honor de la familia quedó a salvo y su demoniaco dios fue debidamente vengado. Nadie, ni Hannah Arendt, podría pensar que se trata de seres “aterradoramente normales”.

Cuatro amigos

Dice Bocaccio que los lazos de amistad son más estrechos que los de sangre y los de familia. Es cierto, aunque no hay nada más difícil de explicar que las razones por las cuales nace esa rara mezcla de amor y complicidad. Pienso en esto porque tengo un variopinto grupo de amigos en la alberca a la que voy de lunes a viernes. Ya entrañables, si consideramos el par de años que he dedicado a conocerlos.
Álvaro, argentino locuaz, nada con elegancia y en los descansos pide a gritos un café, como si estuviera en la piscina de un hotel. “Qué mal servicio hay aquí, ¿no?”, me dice y sonríe. Se enamoró de una tapatía en Buenos Aires y vino acá a vivir con ella y, a sus cincuenta años, empezar de cero. Vendedor nato, encontró acomodo en una agencia de viajes. Está feliz en esta ciudad donde, al igual que en su lugar de origen, viven las mujeres más bellas del mundo, “Y mirá que conozco el mundo, ¿eh?”, dice.
Al ingeniero Bistraín le fascinan los libros de la Segunda Guerra y está convencido de que el hombre nunca llegó a la Luna. “Eso es un engaño de los gringos”, dice, seguro de que ésa es la verdad. Le cuento de una película de 1978, Operación Capricornio Uno, que presenta el alunizaje como un fraude que fue filmado en secreto. “Debe ser buena”, me dice. Guillermo está a favor de la pena de muerte y cree que en este planeta ya somos demasiados: “Ya no hay espacio para todos”. Una vez me confió su admiración por Hitler: “Ese cabrón sí tenía huevos”. Le respondo que ese cabrón era un cobarde que se rascaba la piel hasta sangrar. Lo convencí de que no hace falta ser un asesino para poder regir con mano firme a un país. Bistraín me recuerda a otro amigo, panista, que cree en las patrañas de Salvador Borrego, ese nazi mexicano autor de Derrota mundial. Pero Guillermo detesta a los políticos de todos los colores, y más que a nadie a López Obrador, “ese gran mentiroso”.
El doctor Rodríguez, con sesenta y dos años a cuestas, como Guillermo, discute vivamente de política y justifica las acciones de López Obrador con sus peones y adelitas. “De no haber sido por él habrían privatizado Pemex”, explica con tono doctoral. Le digo que el petróleo se ha convertido en un mito y que Cuba —invariable ejemplo de soberanía y dignidad ante el imperialismo— no pone reparos a la inversión privada. Niega con la cabeza y sonríe. “El propio Peje la propuso en su Proyecto alternativo de nación”, le digo, “aunque después se retractó, ¿no es cierto?” Vuelvo a preguntarle: “A ver, doctor, ¿de quién es el petróleo en Estados Unidos?”
Nachito tiene setenta y dos años y nada 1,500 metros con la parsimonia de una morsa. Por las tardes disfruta extasiado de un par de tequilas. Es un devoto católico que visita todos los sábados el penal de Puente Grande para escuchar a los presos y ofrecerles consuelo. Ha intimado con criminales de cuidado y con inocentes que tardarán décadas en salir a hollar las sucias calles de Guadalajara —o de otra ciudad. Los domingos por la tarde suele ir al casino y apostar a los caballos, con lo que se ha embolsado unos pocos miles de pesos. Nachito se sorprende de mi ateísmo y me aconseja: “Deberías creer en Dios”, como un padre a su hijo descarriado. A veces él y su esposa viajan a alguna playa cercana, como Sayulita, donde se solaza posando su vista arruinada en las tetas de las rubias bañistas semidesnudas. “¿Me dejas verlas, vieja?”, le pregunta a la señora, quien asiente con una sonrisa benevolente.
Decía Baltasar Gracián que cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene. Me pregunto qué tanto hay ya de mí en estos viejos nuevos amigos.

Café en Buenos Aires

Espero en el hotel el taxi que me llevará al aeropuerto cuando un estruendo desconocido para mí rompe la calma de ese domingo por la noche. El botones me explica que se trata de la protesta contra la presidenta y sus medidas para cobrarles más impuestos a los productores de soya (soja, dice él). En la calle hay decenas de señoras que golpean cacerolas en los balcones de los majestuosos edificios del barrio de la Recoleta. Algunas han salido a la acera vestidas con batas y gorros de dormir. El escándalo se prolonga varias cuadras y se desvanece mientras nos enfilamos a Ezeiza. Así me despide Buenos Aires, la hermosa ciudad criolla de la que ya empiezo a sentir nostalgia.
Durante una semana soleada y tibia de mayo Buenos Aires me ha devuelto el placer de caminar largamente por calles de inusitada sobriedad y amplias avenidas cargadas de personajes que parecen actores, modelos, lo mismo la chica pelirroja que atiende el locutorio —una especie de café internet— que el taxista idéntico a un mozo Robert Redford. Un placer que la Ciudad de México me había quitado poco a poco, como un ladrón que sustrae del bolsillo de la víctima distraída, durante años, primero una moneda, después un billete, la cartera entera al final.
Recorro de ida y vuelta la Avenida 9 de Julio, quizá la más ancha del mundo, y lo mismo hago en la calle Florida. En el camino a San Telmo veo bailarines de tangos clásicos y milongas vertiginosas y compro unos cuantos libros polvosos. Entro a una tienda de discos para buscar CDs de cumbias villeras. “¿Son buenos éstos?”, pregunto al encargado. “Y, mirá, si te gustan está bien, pero si no son una mierda”, contesta con una franqueza que podría haber ahuyentado al fanático más fiel. Me gusta el acento de los argentinos y no veo en ellos esa arrogancia que a muchos de mis paisanos les irrita tanto. Acaso les incomoda esa tajante seguridad, sus maneras directas y sin la ceremonia que nos distingue.
Camino por la avenida Santa Fé hacia Palermo y de ahí emprendo la marcha a la Recoleta por la avenida del General Las Heras. Hay muy pocos mendigos y vendedores ambulantes, sobre todo indios bolivianos y negros caribeños ofreciendo baratijas. De la noche brotan los cartoneros para rebuscar en los botes de basura algo que puedan aprovechar o vender. Me detengo en cada puesto de periódicos y en todas las librerías. ¿Exagero si digo que nada más en Corrientes hay más librerías que en todo México? Librerías fascinantes atendidas por jóvenes de agudas miradas tras las gafas que viven absortos entre miles de volúmenes.
En la Avenida de Mayo el Café Tortoni festeja 150 años de haber sido fundado por el comerciante Giuseppe Tortoni, un napolitano que vendía helados en las calles de París. Entre bustos solemnes de los ilustres visitantes del pasado —Pirandello, Gardel, Storni, García Lorca, Rubinstein y, siempre, Borges— soy testigo de la memoria prodigiosa de los meseros, que seguramente están inventariados: son capaces de recordar la orden de hasta veinte comensales sin apuntar nada y sin equivocarse a la hora de servir a cada quien su platillo.
A un lado del parque San Martín, que también caminaba el joven Borges, hay un pequeño café desde el que oteo la tarde llena de sol entre expresos y alfajores y un servicio discreto y amabilísimo. Si las sonrisas se cobraran éste sería el café más caro del mundo.
No puede creerse que este Buenos Aires apacible y noble fue tan duramente ultrajado por la crisis de 2001. El regreso a mi país me entristece un poco.

viernes, octubre 24, 2008

Lo van a excomulgar al buen Jabaz!

Otra parte, nueva columna en Milenio Semanal

Desde el domingo 12 de octubre tengo una columna en la revista Milenio Semanal: "Otra parte". Aquí van los textos que publiqué ese día y el domingo 19.

Otra parte
Paisaje mexicano

Apenas doscientos kilómetros separan a Guadalajara de este antiguo asentamiento de guachichiles y caxcanes. Capital mundial del “piteado” —esos cinturones y otros artículos manufacturados con finos hilos de maguey o de plata—, Colotlán fue fundado en 1589 por el hacendado Lucas Telles y cuatrocientas familias tlaxcaltecas, feroces pacificadores de los chichimecas insumisos que asolaban esa región de lo que ahora es el norte de Jalisco y parte de Zacatecas.
A la mitad de la sinuosa carretera, horadada por chubascos inmisericordes, y después de haber dejado atrás barrancas y cerros reverdecidos, una huidiza caída de agua y el rejuvenecido y terroso río Juchipila —hediondo y enrojecido en la estación de secas, cuando recibe a su paso aguas negras, grasas y aceites—, la feraz geografía se despliega para presumir al viajero mesetas imponentes y formaciones basálticas que se antojan gigantescos templos prehistóricos. A los dos lados del horizonte descansan los macizos montañosos que han visto pasar insurrecciones indias y sangrientas guerras fratricidas. Un panorama salpicado por unos pocos sembradíos de agave o de maíz y que, de tan verde, compite con la lluviosa campiña irlandesa.
El contorno del norte de Jalisco es caprichoso y sus límites se hunden como un tosco tridente en el oeste zacatecano. A pesar de la vecindad con numerosos pueblos del estado vecino, los habitantes de Colotlán y poblaciones aledañas conservan su acento jalisciense.
El estado de contemplación se esfuma al llegar a Tlaltenango, cruzado por el río Xaloco, cuya furia estragó el pueblo en julio pasado dejando veintitrés desaparecidos y dos niños y una anciana muertos. Hasta entonces el río, que baja soñoliento de la sierra de Morones, nunca se había rebelado así, pero, explican los lugareños, las vacas muertas y tanta basura atorada en los puentes provocaron el desbordamiento.
En el camino recuerdo a Magali Cortés, que murió de encefalitis en octubre de 2007. Ella cruzaba a nado el envenenado río Santa Rosa para llegar a la escuela. Era inevitable que tragara un poco de esa agua. Con voz apenas audible, Magali, de trece años, le había pedido a Manuel Cota Jiménez, presidente municipal de Tepic, que construyera un puente. El funcionario se lo prometió —hay un video en YouTube—, pero el puente se levantó casi un año después.
Aparece también el ánima de Miguel Ángel, el niño muerto en El Salto diecinueve días después de haber caído al nauseabundo río Santiago. Le encontraron una gran cantidad de arsénico en la sangre pero César Coll Carabias, de la Comisión Estatal del Agua, sólo atinó a declarar que “vigilarán las descargas” de aguas residuales que las empresas vierten al río, pero “no habrá sanciones para quienes lo contaminen, pues no se trata de una medida recaudatoria”.
Unas semanas atrás, en Guadalajara, Laura fue tragada por una boca de tormenta sin tapa. Su cuerpo apareció días después en un canal a varios kilómetros de la ciudad. Otra noticia informa del deceso, entre dolores indecibles, de Mariana Miranda, de dieciocho años, por dengue hemorrágico. Se le había diagnosticado dengue dos veces pero solamente le recetaron paracetamol y un antibiótico. Después de muerta el secretario de Salud Jalisco, Alfonso Gutiérrez, dijo que había fallecido por una “infección de garganta”. “¿Cómo voy a creer que se haya muerto?”, pregunta su madre. “Oímos todos los días que tenemos que acudir a un centro de salud. Ahora, ¿qué hacemos? ¿Nos autorrecetamos?”, le preguntó a la periodista Vanesa Robles.
Colotlán no me parece tan feo como me habían dicho. Hay cibercafés y gente a caballo. Por la noche habrá velada en la casa del maestro Román Flores y otros académicos del Centro Universitario del Norte —de la U. de G. A sus sesiones semanales de discusión, tequila y comilonas las han bautizado burlonamente como “la Wikipedia”.
Por la mañana, después de caminar entre la parroquia de San Luis y los puestos de mercadería pirata, me dirijo al café de los portales y me siento a leer el diario que compré en una tienda de ropa.
Una hermosa niña de grandes ojos se acerca y me pregunta si puedo ayudarla. Su padre está en la cárcel, pero ignora la razón, me confía. Ella, su madre y su hermanito —que están en la esquina— son de Villa Guerrero, un pueblo cercano, y no han probado alimento desde anoche. Pongo veinte pesos en su mano y sus ojos se abren aún más. Sonríe y desaparece. Al lado del café hay una cerrajería cuyo dueño, un tipo alto y risueño, canta mientras va y viene en su motoneta. En una de sus ausencias llega una anciana a buscarlo, jala un perrito amarrado con un mecate. “Acaba de irse”, le digo. “¿Puede dejarle un recado? Voy a llevar el perro al veterinario”. “Con gusto”, apunto su nombre y dirección. Al llegar el cerrajero le paso el mensaje de la anciana y, cantando, sale tras ella. Ahora la niña del padre preso pasa corriendo frente a mí con una bolsa de plástico entre la manos y una sonrisa estampada en la cara. Me mira. Le sonrío. Dejo de leer el diario. En un rato más regresaré a Guadalajara por ese sinuoso camino colmado de historias.


Paradojas juveniles

En 1931 el escritor francés Paul Nizan publicó en su libro Adén Arabia estas líneas: “Yo tenía veinte años. No permitiré que nadie diga que es la edad más hermosa de la vida. Todo amenaza con la ruina a un hombre joven: el amor, las ideas, la pérdida de la familia, la entrada en el mundo de los adultos. Es duro aprender cuál es su lugar en el mundo”. Medio siglo más tarde, los entonces jóvenes escritores Naief Yehya y Guillermo Fadanelli, mandamases de la revista Moho, declaraban en el manifiesto de esa publicación contracultural: “No creemos en la juventud, eso está bien para los toros y las mulas”. Frases desmitificadoras que contradicen sentencias poco apegadas a la realidad como aquélla proferida en los ya lejanos años setenta por Salvador Allende: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.
Fueron jóvenes en su mayoría los participantes en el movimiento de 1968 —hoy un buen pretexto para desmanes de porros y vándalos—, y también lo son los miles de católicos integristas que desearían ver instaurado el reino de Dios en la tierra y que se oponen al aggiornamento de la moral y las buenas costumbres —guiados por líderes de dudosa reputación. Nada más estereotipado, pues, que el vago concepto de juventud, sinónimo de paradojas y contradicciones.
Como paradójica y contradictoria fue la actitud de los anarcopunks que buscaban un enfrentamiento con la policía durante la Cumbre de Guadalajara en mayo de 2004. Muchos de los globalifóbicos patearon furiosamente los escudos de los policías, les arrojaron palos y piedras y escupieron contra ellos el fuego de latas de aerosol convertidas en lanzallamas de bolsillo.1 Sólo un ingenuo podría pensar que no habría una reacción. La represión —brutal, desmesurada, es cierto— se desataría muy pronto. Esa misma tarde la mano de hierro de un gobernador intransigente se hizo sentir en los cuerpos de decenas de jóvenes —muchos de ellos inocentes— que, tristemente, desean para este país un sistema semejante al de la Cuba castrista, con todo y su autoritarismo, falta de libertades civiles y probada ineficiencia. El mismo sistema que anhela para México la bolivariana veinteañera Lucía Morett, a quien puede verse en un video festejando al ya eliminado Raúl Reyes, alto dirigente de las narcoguerrillas de las FARC.
Paradójica y contradictoria la conducta de Andrés Gómez Emilsson —ese Archi salido del mundo bizarro de los cómics de Supermán— y de otro estudiante al gritarle “espurio” a Felipe Calderón y que en México “no hay libertad de expresión”. Aunque fue grave, por innecesaria, la detención de los dos muchachos por el Estado Mayor Presidencial, éstos no fueron golpeados ni encarcelados ni torturados o asesinados, como habría ocurrido en los tiempos del priato. (Desconcierta, sin embargo, que esos mismos jóvenes no hayan manifestado su indignación contra Marcelo Ebrard por la muerte de nueve adolescentes en la discoteca New’s Divine por culpa de la corrupta policía capitalina.)
Al aceptar el Premio Nacional de la Juventud de manos de un presidente al que no reconoce, el aplicado pero petulante mozalbete Andrés Gómez demostró su incongruencia. Sin rubor, declaró que sus “habilidades matemáticas” le hicieron “saber” que hubo fraude contra López Obrador, pero ignora que no hay nadie en el universo académico que lo haya probado. Dijo que hay estadísticas que lo llevaron a concluir tal afirmación, pero es evidente que desconoce los análisis de Javier Aparicio y de Fernando Pliego Carrasco —e incluso el muy cuestionado de José Antonio Crespo.
El galardón que recibió el preparatoriano es convocado por el gobierno federal, el mismo al que califica de espurio, pero aun así no lo rechazó. Si Calderón es un usurpador, como chilla un día sí y otro también Andrés Manuel López Obrador, ese premio también lo es. Y al haberlo aceptado legitimó al gobierno que dice desconocer. A la hora de felicitar al adolescente el “presidente legítimo” no reparó en esa notoria ausencia de lógica. “Llamar la atención”, como sólo quería Gómez Emilsson, es un acto oportunista que únicamente abona a la causa deslavada de un ex candidato presidencial por el que no votó la inmensa mayoría de ciudadanos. Hagamos cuentas, como le gusta al joven matemático: Calderón tuvo poco más de 15 millones de votos; López Obrador casi lo alcanzó; Roberto Madrazo más de 9 millones; Patricia Mercado rebasó el millón; Roberto Campa, 400 mil; además hubo casi 300 mil votos para candidatos no registrados y más de 900 mil votos nulos. La suma: más de 26 millones de votantes que no lo hicieron por AMLO —sin contar a los 29 millones y medio de abstencionistas—, quien sigue insistiendo en que el “pueblo bueno” está de su lado y que todos los demás son “traidores a la patria”. Números: ¿de cuántos mexicanos hablan, muchachos, cuando se refieren al pueblo bueno?

Nota
1. Aunque se dice que hubo infiltrados del Gobierno del estado, el tono de la manifestación fue estridente y beligerante. La 3ª Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe en Guadalajara tuvo lugar el 28 y 29 de mayo de 2004; véase “Globalifóbicos vs. policía Guadalajara”, partes 1 a 4, en YouTube.com

viernes, agosto 29, 2008

Más represión en Cuba



Viernes, 29 de agosto de 2008
Defiendan a Cuba, pero a Cuba

'Nos dieron golpes.
No sé donde están ni Hebert ni Ciro.
Yoani escapó.
Creo que se llevaron a alguien pero no sé a quién.
La prensa lo filmó todo.
Llevamos una pancarta y gritamos.
La gente corría en masa y la Seguridad daba golpes
por unos segundos el concierto fue un caos.
Alertamos a la comunidad internacional a seguir de cerca el caso de Gorki Águila y del estado en que podrían encontrarse Ciro Díaz, Hebert Domínguez y Renay Kayrus, integrantes de Porno Para Ricardo, así como de la bloggera Yoany Sánchez.'

Este escueto comunicado, redactado en versos, es lo único que se sabe a ciencia cierta de lo que pasó anoche en la Tribuna Antimperialista de La Habana, ese lugar que los cubanos han bautizado como el Protestódromo y que ayer, mientras Pablo Milanés cantaba, se protestó por primera vez en contra del régimen de Fidel Castro, el convaleciente dictador cubano.
En el transcurso de la semana, decenas de artistas, escritores y periodistas cubanos firmamos una carta abierta a Pablo Milanés y a los que compartirían el escenario con él (Kelvis Ochoa, Polito Ibáñez, Santiago Feliú y Omara Portuondo, entre otros), pidiéndoles que aprovecharan 'la oportunidad de esa tribuna pública para pedir la liberación del músico Gorki Águila, cantante y director de Porno Para Ricardo'.
Ninguno lo hizo. Y mientras ellos cantaban, la Seguridad del Estado, eso órgano represor al que pertenecen los cinco espías encarcelados en Estados Unidos, patearon a los integrantes de la banda que están aún libres, reprimieron a la bloggera Yoany Sánchez y pisotearon el único motivo del salvaje acto: un cartel que decía 'Free Gorki!'
La escena de los policías y los sicarios de la Seguridad golpeando salvajemente a los asistentes al concierto, debió producir una especie de deja vu en Pablo Milanés, que vivió escenas muy parecidas en Santiago de Chile, durante la dictadura de Augusto Pinochet. Felizmente Chile hoy disfruta de una de las democracias más exitosas del continente, ahora es la propia patria de Milanés la única en América Latina que padece la ignominia de un tirano.
Muchos escritores y artistas dentro de Cuba, aunque estén en contra del encarcelamiento de Gorki Águila y probablemente de todos los presos de conciencia que hay en la Isla en este momento, continuarán callados por una cuestión de sobrevivencia. Es comprensible. Pero sería una vergüenza que firmen un documento condenatorio perpetrado por la UNEAC, el Ministerio de Cultura o cualquiera de las instancias del poder.
Los cantantes españoles Alejandro Sanz y Miguel Bosé manifestaron su rechazo a la detención de Gorki Águila y ya hicieron pública su solidaridad. No podemos decir lo mismo del dominicano Víctor Víctor y del puertorriqueño Danny Rivera, que mientras esto sucede, le cantan a los cinco espías en Nueva York. Ojalá que todos los artistas de Iberoamérica defiendan a Cuba con ahínco a partir de este momento. Pero que defiendan a la Cuba de todos los cubanos y no a la de un dictador moribundo que ha dejado a su país en las mismas condiciones que él.
Publicado por Camilo Venegas
www.elfogonerovenegas.blogspot.com

Un interesante comentario de Juan Antonio Molina:
Aquí tenemos un buen ejemplo para ilustrar la conversación sobre los dialectos y de paso encuentro un pretexto para combinar mis inquietudes políticas con las estéticas. Detrás de la detención del cantante de Porno para Ricardo hay una larga historia de rechazo al rock dentro de la cultura oficial cubana. No creo que ello se debiera a que ciertos funcionarios tuvieran un gusto estético demasiado conservador. Simplemente la cultura del rock tiene que ver con la articulación de un discurso sobre la libertad, de una manera que cuestiona las relaciones entre el individuo y el grupo, así como las relaciones generacionales y, por supuesto, las relaciones con los diferentes poderes que actúan en la sociedad.
En Cuba, cualquier discurso sobre la libertad entra en el rango de los dialectos, si no es generado, sancionado y 'redactado' desde las altas esferas del poder político. El rock, que no sólo es discurso, sino también práctica de la libertad, fue desplazado hacia los márgenes de la cultura cubana y fue (no sin razón) entendido como un fenómeno cultural de índole contestataria.
Dentro de la cultura del rock puede llegar a apreciarse la marginalidad como un elemento de respuesta o de resistencia ante los poderes establecidos. Porno para Ricardo puede incluso explotar (en términos ideológicos al menos) su posición marginal respecto al mercado internacional de la música. Pero creo que hay elementos de más peso para que su lenguaje entre en el rango de los dialectos, y es que su discurso es inaudito en el contexto cubano, más por la forma que por el contenido. Una manera tan directa y tan poco poética de dirigirse y oponerse a las autoridades, no tiene antecedentes en el arte cubano postrevolucionario, un arte que, por lo menos en los últimos tiempos, ha refinado sus mecanismos para estetizar la inconformidad. Por eso, si algo le molesta a las autoridades no es el 'ruido' que hace la banda en sus ensayos, sino el ruido que significan ellos dentro de un sistema (también lingüístico) construido de susurros, metáforas y retruécanos.
Ese sistema garantiza el orden en las relaciones entre los artistas y los poderes en Cuba. Violentar de una manera tan poco 'diplomática' ese orden no sólo es poco 'estético', sino incluso es poco "político". El discurso de Porno para Ricardo es poco estético, entre otras razones porque también es marginal respecto a la noción tradicional de belleza. (¡Cuán tímida parece ahora la manera melancólica en que Silvio Rodríguez hablaba de la libertad!) Y es poco político porque no deja margen para la negociación. Y a las autoridades les quedan solamente dos opciones: o reprimen brutalmente o encuentran otras fórmulas para negociar.
Blog: http://paginaenblanco-juan.blogspot.com/

Detenido, amenazado y liberado



www.pornopararicardo.com

Detiene Cuba a punk crítico del régimen
Es la segunda vez que el músico es detenido por las autoridades de su país
El cantante Gorki Luis Águila llama 'dinosaurio' a Fidel Castro

Jorge Ricardo

Ciudad de México (27 de agosto de 2008).- El gobierno cubano detuvo el lunes al músico Gorki Luis Águila, líder de Porno Para Ricardo, considerado el grupo de punk underground más contestatario de la isla, y se prevé que sea juzgado este jueves por 'Peligrosidad social predelictiva', un cargo por el que tener hasta cuatro años de cárcel.
'En el país de los dinosaurios, el que no sea verde y no tenga escamas es motivo de recelo. Ya el dinosaurio número uno dijo, en los años sesenta durante sus palabras a los intelectuales, poniendo previamente su pistola arriba del buró, que dentro de la revolución todo; fuera de la revolución ningún derecho', dijo el compositor de 39 años, en una entrevista con REFORMA poco antes de su detención.
Fundada en 1998, Porno Para Ricardo fue relegada a la clandestinidad por su crítica al régimen castrista.
'Si compartes mi oculto secreto, te diré que conspiro contra él / y millones a Dios le pedimos que haga ya detener su corazón / pues su vida es dolor repartido, / cuando antes se muera mejor. / Estos años de hambre y de sombras / llevan todos tu nombre Fidel', dice una canción.

¿Por qué eligieron la confrontación directa?
La forma indirecta es un recurso clásico en muchas tiranías, los artistas tienden a sugerir y a metaforizar o poetizar cuando tratan de hacer una obra contestataria. Incluso hay quien defiende que ésta es la única manera de hacer una obra que se enfrente a un régimen, alegando que si es directa carece del encanto poético del arte sublime, y por ende no es arte, además del obvio riesgo que conlleva. Yo puedo disfrutar también hacer una canción indirecta o de otro tipo de poética, pero en las que plasmo mi desacuerdo con el régimen siempre he preferido escupirles la verdad en la cara porque me parece más divertido.

En 2003, Gorki fue condenado a cuatro años de prisión acusado de posesión de drogas, pero logró salir en 2005 y en junio de este año fue llevado a una estación policial por 'conducta antisocial'' y se le había levantado un expediente por 'peligrosidad social'.

¿Cuál es su opinión sobre el Che Guevara?
Un asesino.
¿Qué es la Revolución Cubana para usted?
Una estafa.
¿Admira a alguien, algún músico, escritor, guerrillero?
En cuanto a músico admiro mucho a Alicia Alonso, escritor a Juan Formell y como guerrillero a George Bush.
¿Qué opina de las canciones de Silvio Rodríguez o Pablo Milanés?
Realmente me gustan, lo que no lo confieso mucho porque eso da pie a que después tenga que decir que me gusta Kiki Corona y Sarah González.
En México los grupos de rock, punk o metal realizan en sus letras una crítica al capitalismo y algunos se asumen como seguidores del Che Guevara o de la Revolución Cubana y usted hace lo contrario, ¿cómo explica esto?
El capitalismo es tremendamente criticable, al igual que el comunismo y que el socialismo, lo triste es confundir como alternativa algo contrario a lo que tú criticas, para mí defender mis ideas anticastristas no significa que esté implícita mi defensa al capitalismo, en mi opinión estos chicos que defienden a la revolución cubana y al Che, simplemente están confundidos y desinformados.
El próximo año se celebra el 50 aniversario de la Revolución Cubana, ¿cuáles han sido los beneficios y perjuicios que usted reconoce a la distancia?
Tendría que leerme varias veces el Granma Nacional (no el internacional) para responder esta pregunta. Pero además es un año más que suman 50, esa cifra tan enorme de decadencia y mentiras.

lunes, agosto 25, 2008

Bogavante, de Adrián Curiel Rivera


Si están en el pueblo este miércoles, acompáñennos a esta presentación...

El ITESO, a través del Programa de Literatura del Centro de Promoción Cultural, invita a la presentación del libro BOGAVANTE, de Adrián Curiel Rivera.
La presentación se llevará a cabo el miércoles 27 de agosto a las 19:30 horas en la Casa ITESO Clavigero ubicada en José Guadalupe Zuno 2083, Colonia Americana, entrada libre. En la presentación participarán el autor y los escritores José Israel Carranza y Antonio Ortuño. Moderará la mesa el periodista Rogelio Villarreal.
Desde luego, habrá coctel.

jueves, agosto 07, 2008

Lunes 11, en el Rojo Café


Enrique Blanc y este blogfirmante hablaremos del nuevo número de Replicante el lunes 11 de agosto en el Rojo Café. Si estás en Guadalajara date una vuelta.

jueves, julio 31, 2008

Replicante 16: Medios y democracia


Ya está a la venta en todo el país este nuevo número, de colección! (Bueno, como todos los demás.) Una edición indispensable para periodistas, estudiantes y lectores críticos, lúdicos y perspicaces. Aquí, el contenido:
APUNTES Y CRÓNICAS
El humo sobre Buenos Aires, Jesús Ernesto Parra
La historia de Agi en el Tíbet, Tayde Bautista
Los bárbaros revisitados, Adrián Curiel Rivera
La extravagante e interminable persecución azarosa-objetiva que me han propinado Vila-Matas y Sophie Calle, Karla Olvera
Los Argumedo, una dinastía dedicada a la fotografía de cine, Elisa Lozano
El norte según Jaime López, Enrique Blanc
Mayhem a dos décadas del nacimiento del black metal, Manuel Guillén
La última sorpresa de Svetlana, Cristian Jara
La Casa Azul y el efervescente sonido pop, Alberto Acuña Navarijo
Turismo cultural: desdén político, Vianett Medina
Tijuana siempre será Tijuana, Diego Enrique Osorno

PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN
La vida en la calle, Roger Bartra
Las falacias de los apocalípticos, Héctor Villarreal
La cátedra Aristegui, Rogelio Villarreal
El lado oscuro de los medios, Francisco Vidal Bonifaz; Repensar la tele-visión, Heriberto Yépez, entrevistas de Ariel Ruiz Mondragón
El futuro de los periódicos, Raúl Olvera Mijares
La muerte de los diarios, Jesús Manuel Lomelí
Viviendo con los nuevos medios, Alberto Sánchez Allred
La libertad de expresión en México, Juan Carlos Núñez Bustillos
La contrarreforma electoral y la libertad de expresión, Luis González de Alba
Tres revolucionarios de los medios, Héctor Villarreal
Periodismo en venta: un acercamiento al chayote, Salvador García
El Sendero del Peje y la involución del periodismo, Jesús A. Castañeda
El dilema de la verdad en la contrainformación, Ricardo García López
¿Quién vigila al vigilante? La rendición de cuentas de los medios de comunicación, Carlos Enrique Orozco
Radio Tierra y Libertad, Raúl Silva
“As the media watch the world we watch the media”. Apuntes y reflexiones sobre los observatorios de medios, Juan Larrosa
E-lecciones, Gonzalo Soltero
¿YouTube mató a MTV?, Iván de la Torre
La nota que derramó el caso: periodismo y prestidigitación, Malú Huacuja del Toro
Ciencia ¿en los medios?, Durruty Jesús de Alba Martínez
Éste es otro artículo sobre saturación informativa, Paco Inclán
Los analistas televisivos y la administración de las percepciones, Naief Yehya
Asesinatos en La voz que rompe el silencio, Raúl Silva
China reinventada, Eve Gil
Odios religiosos y misóginos, Raúl Olvera Mijares
Berlusconi, el dueño de los medios italianos, Alberto Spiller
De Geraldo a Laura Bozzo. Nostalgia del prestidigitador, Noé Morales Muñoz
El prisionero. Más que un número, Adriana Díaz Enciso
Padre de familia: la pura irreverencia, Joaquín Peón Íñiguez
El Muñecón, un dandy de la radio, Lilián Solórzano
Radio comunitaria en Estados Unidos. Una visión desde Radio Bilingüe, Raúl Silva
Crónicas de la radio por internet. Radio Bordes, Phil Schaap y la BBC, Luis Barbosa

NOTICIAS Y RESEÑAS
Lectores que escriben v LIBROS Y AUTORES In memoriam Olivier Debroise – 25 infamias culturales, de Carmen García Bermejo – Caballos de fuerza, de Rodrigo Márquez Tizano – El Imperio de la Neomemoria, de Heriberto Yépez – El gran vidrio, de Mario Bellatín – Península, Península, de Hernán Lara Zavala – Malacara, de Guillermo Fadanelli – El mundo de lo apagado, de Carmen Simón, y La reina baila hasta morir, de Eve Gil – Elena Garro a diez años de su muerte – Yo quiero que haya mundo... Elena Garro. 50 años de dramaturgia, de Patricia Rosas Lopátegui – Antología del poema en prosa en México, de Luis Ignacio Helguera – Melodrama, de Luis Zapata, en cinco películas – Gritos en el silencio: niñas y mujeres frente a redes de prostitución, de Elvira Reyes Parra – La pluralidad de los mundos de Lewis, de Jacques Roubaud, y Drivethru, de Ricardo Cazares – La revolución rebelde, de Juan Luis Alonso – Dulce amargo, de Dulce María – Guadalajara 2006, de Salvador Gutiérrez Solís – BUZÓN HACHE Novedades en inglés – TIEMPO FUERA, La tiranía de las tradiciones inventadas – CINE Déficit, de Gael García Bernal – Katyn, de Andrzej Wajda – MÚSICA The Puppini Sisters – Lucky, de Nada Surf – Sunday at Devil Dirt, de Isobell Campbell y Mark Lanegan – ARTE Instrucciones y recetas, de Tania Candiani – LITERATURA GRÁFICA Clyde fans Book, de Seth, Lust, de Ellen Forney, I killed Adolf Hitler, de Jason – FOTOGRAFÍA Monumentos menores, de Sandra Calvo y Pedro Ortiz Antoranz – La revista Galán

RÉPLICA A LA POLÍTICA
Monsimanía: una devoción anacrónica, Héctor Villarreal
Otro regalo para Monsiváis, José Ramón López Rubí Calderón
La democracia social posible: una izquierda “tacuba”, Andrés Lajous
Parcialidad desbordada: las actas de Crespo, Francisco Arvizu Hugues
Barack Obama, el terrorismo estadounidense y las políticas del olvido, Douglas C. Nance

Más en Replicante Plus: www.revistareplicante.com

Portada: Paco Estrella
Gráfica de Jorge Alderete, Ivabele Arroyo, Nadia Baram, Juan Bastardo, Peter Beste, Sophie Calle, Miriam Canales, Sergio Garibay, Oliverio Hinojosa, Paula Islas, Guillermo Juárez, David Leeson, Bela Límenes, Marcos López, Pedro Meyer, Ernesto Muñiz, Stig Nygaard, Pelafustán, Jay Puc, Enrique Ramírez, Helena Rey, Tízoc Santibáñez, Tanus, Alberto Tovalín

Blumpi y sus amigos


En la pasada exposición del 23 de julio de los moneros de Milenio en el Museo de la Estampa, Arturo Bermúdez tomó esta foto de Blumpi, amigo y colaborador de Replicante, y sus amigos.

miércoles, julio 23, 2008

La portada del no. 16 de Replicante


Encontré esta foto para la portada de nuestro número 16, dedicado a los medios y la democracia. Ya verán pronto lo que hizo Paco Estrella con esta imagen de Orson Welles como el ciudadano Kane...

La larga y provechosa relación de Marcelo y Emilio


A su consideración, este texto que escribimos Héctor Villarreal y su serviweb sobre la complicidad entre el presidente de la CDHDF y el jefe de Gobierno del DF, puesta en evidencia después del asalto al New's Divine.

Ebrard y Álvarez Icaza, a la sombra de Giuliani

Dos presidenciables
La teatralizada conferencia de prensa de Emilio Álvarez Icaza, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, ha salvado la carrera política de Marcelo Ebrard. Leído como un párvulo titubeante por el ombudsman, y en ese horrendo idiolecto de la corrección política, el discurso que atribuye “responsabilidad ética” a los que fueron secretario de Seguridad y procurador de Justicia le permite al jefe de Gobierno del Distrito Federal restituir la moralidad de su autoridad al despedirlos (al haberles “aceptado su renuncia”).
Nunca un informe de la CDHDF había sido tan esperado por un gobernante ni tan apremiada una recomendación ni tan promovida su espectacular presentación. Es la primera vez que una autoridad prácticamente demanda que se le dirija una recomendación. Algo tan insólito como efectivo. Los dichosos informes que presentó Álvarez Icaza sobre los crímenes que se cometieron en la discoteca New’s Divine y con sus detenidos arbitrariamente poco o nada aportan a lo que ya se sabía por los medios. Sí aportan, en cambio, a sus respectivas aspiraciones: una a la presidencia de la República y otra a la de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Es decir, la política como una relación ganar-ganar.
El periodista Miguel Ángel Velázquez asegura que la renuncia del secretario Joel Ortega “ya estaba en el escritorio de Marcelo Ebrard desde el día después de la tragedia del antro” y que la del procurador Félix Cárdenas “llegó después, pero antes incluso que su propio informe”, y lo más interesante es que

ambas decisiones se conocían en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, y no provenían del chisme, así que matar al muerto no era cuestión de valentía, pero abría la puerta dorada por donde transitarían las ambiciones de quien busca escalar puestos a nivel nacional [La Jornada, 11 de julio de 2008].

¿Nunca más?
La relación política e institucional entre ambos presidenciables data de varios años y episodios. Álvarez Icaza ya conocía, por el mismo Ebrard cuando era secretario de Seguridad Pública, de sus cotidianas violaciones a los derechos humanos como una política pública instituida por él —según la propia CDHDF, la SSP es la institución con mayor número de quejas ante ese organismo. La Recomendación 6/2004 (www.cdhdf.org.mx/index.php?id=rec0604), por ejemplo, documenta que las redadas que llevaban a cabo los “Grupos Operativos Especiales” cometían todos los abusos que vimos en el New’s Divine cuatro años después. En el caso de esta recomendación, los “operativos” se efectuaron en casas habitación y se denominó por la CDHDF como “ejercicio indebido del servicio público, lesiones, abuso sexual, allanamiento de morada, robo, amenazas, detención arbitraria y falsa acusación”, de lo que se presentaron 79 quejas (“peticiones”, dice la Comisión) por muchas más personas agraviadas. Es decir, la política pública para prevenir el delito de narcomenudeo era entrar a las casas a ver si hallaban droga, supuestamente a partir de alguna denuncia anónima, y sorprender a los habitantes en flagrancia o “cuasiflagrancia”. En la misma recomendación se documenta que sacaban a la gente de sus domicilios para subirlas a camiones y que las llevaban a fotografiar antes de ponerla a disposición del Ministerio Público. ¿Alguien recuerda la presentación a la prensa de esta Recomendación que Ebrard no aceptó cumplir cabalmente? Esta Recomendación, cuatro años después, sigue “sujeta a seguimiento”, es decir, pendiente de cumplimiento. Lo que no aceptó Marcelo Ebrard, explícitamente desde entonces, se refiere a “que la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal se abstenga de implementar las Recomendaciones número 32 y 49 propuestas por el Grupo Giuliani Partners, si no existe soporte legal” (www.cdhdf.org.mx/index.php?id=sere0604), que son exactamente las que dan ocasión a redadas como la del New’s Divine.
No está de más citar otra recomendación anterior, la 1/2003 (www.cdhdf.org.mx/index.php?id=rec0103), dirigida también a Marcelo Ebrard Casaubón, por abusos y violaciones de granaderos a los derechos humanos de las personas que ocupaban un predio en Amalacachico, Xochimilco, quienes “fueron agredidas, y al parecer hubieron [sic] varios heridos y muertos. Tenían temor de que la actuación de los granaderos llegara a mayores consecuencias”, según expusieron Nancy Rodríguez Pantoja, Victoria Ríos Arellano, Juan Ramón Gutiérrez y Óscar David Quintero García en su queja a la CDHDF. La “peticionaria” Arely Tabla Rebollar narró que

Ocurría un desalojo en la Delegación Xochimilco. En esos momentos (4 de octubre de 2002) varios granaderos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal arrojaban a los muertos y heridos a los canales de las chinampas, y saqueaban varias casas; los vecinos de su colonia estaban muy asustados.

Por su parte, Félix Agustín Ortiz Ramírez, se quejó de que “con motivo del desalojo de los habitantes del predio “Toltenco”, los granaderos rompieron los puentes de acceso a la Sección 1 de la colonia Amalacachico”. Si hubo muertos o no es algo que no se aclara del todo en esa recomendación. En el operativo de desalojo hubo actos de robo a vecinos y comerciantes por parte de la policía, y a sus reclamos el entonces secretario de Seguridad Pública respondió con una sonrisa irónica: “Les vamos a devolver sus papitas y sus refrescos”. Salió en los noticiarios. La Recomendación no fue aceptada por Marcelo Ebrard. Y ahí quedó el asunto. El oficio político cambia las formas: entonces no hubo mamparas con nombres de víctimas ni informes ampulosos ante los medios. Y esta vez, la del New’s Divine, no hubo la burla de Les vamos a devolver su cóver y su cerveza.
La mayoría seguramente recuerda la negligencia criminal en el caso de los linchamientos de policías en Tláhuac el 23 noviembre de 2004, a donde nunca envió más policías a rescatarlos aduciendo dificultades por “la orografía” de esa delegación. Furioso por haber sido increpado al respecto por un ciudadano, Ebrard le dio un puñetazo en el rostro:

César Hernández Sánchez, un albañil de 20 años quien llevó a su esposa e hija a ver a Andrés Manuel López Obrador al parque La Bombilla, se quedó sin ganas de volver a asistir a algún mitin: con un derechazo a la mandíbula, Marcelo Ebrard le mostró “cómo va a gobernar la ciudad”.
Todo frente a su familia, quien esa tarde del 8 de diciembre pasado vio cómo tras el “descontón” del candidato del PRD a la jefatura de Gobierno, varios de sus simpatizantes todavía tundieron a golpes al joven.
El pecado de César Hernández fue decirle de frente al candidato del sol azteca que era “priista” y preguntarle cómo pretendía ser jefe de Gobierno, “si como secretario de Seguridad Pública dejó morir a dos personas en Tláhuac” [Raymundo Sánchez, “Puñetazo de Ebrard a joven que le recordó caso Tláhuac”, La Crónica de Hoy, 19 de diciembre de 2005].

Como en ese momento Ebrard no era funcionario sino candidato no le competía a la CDHDF pronunciar algo al respecto. Pero, ¿hubo alguna recomendación al Gobierno del Distrito Federal, a la Secretaría de Seguridad Pública, por la negligencia de Ebrard en los linchamientos en Tláhuac? No la hubo. Y ahí quedó el asunto, como tantos otros. No hubo mamparas escenográficas con nombres y edades de víctimas ni informes ampulosos ante los medios. Ni el “nunca más”.

¿Y donde está(ba) el ombudsman?
¿Dónde estuvo el “defensor del pueblo” durante más de un año de redadas impunes en esta administración, contra las que no averiguó ni emitió recomendación alguna en relación con detenciones arbitrarias que violan derechos fundamentales, instituidas como política pública (como en los peores épocas del priismo)? ¿A qué se ha dedicado Álvarez Icaza ante esta política pública y otras violatorias de derechos humanos fundamentales? ¿No las había visto? ¿No se había percatado de ellas? Hay constancia de que tenía conocimiento de ellas desde que Ebrard era secretario de Seguridad Pública. Quizá ha estado muy ocupado en su campaña a La Nacional (CNDH), en su pleito con Soberanes, en su carrera política. O hacía que no se daba cuenta para llevarla tranquila con el jefe Ebrard y sus diputados, para que le sigan aprobando sus incrementos presupuestales cada año. Por eso sólo les manda unas pocas recomendaciones al año y dos o tres declaraciones medio críticas a la prensa y así se la llevan, cordialmente, como antes con Encinas, a quien no confrontó ni por la avalancha de quejas que recibió por el bloqueo del Paseo de la Reforma y el Centro Histórico de la Ciudad de México.
En relación con los asesinatos de la discoteca New’s Divine, Emilio Álvarez Icaza se demoró casi tres semanas en lo que pudo informar a las 72 horas de ocurridos los homicidios y de lo que los medios dieron cuenta con profusión de detalles. Todos sabíamos, por evidentes, de las violaciones a los derechos que se cometieron. Ebrard decía: Hay que esperar al informe de la Comisión, y ganaba tiempo para ir sacrificando peones que salvaran su posición. El ombudsman tampoco dijo nada. ¡Fue una semana después al lugar de los hechos a ver si había pasado algo! Pero un alud de fotografías y videos publicados en numerosos medios ya nos habían dado cuenta de los hechos e impidieron que el presidente de la CDHDF consintiera la impunidad total, a lo que influyó para que no demorara más la presión para que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos atrajera el caso. Como dice Miguel Ángel Velázquez,

en la cúspide de su histrionismo, con el moño negro sobre la solapa —que sólo usó para esa mañana—, pretendió, aunque no pudo, lanzar un grito de ya basta, que se ahogó en su protagonismo [...] Y todo eso —el moño, la mampara, el grito ahogado— ¿era necesario para establecer la hipótesis de culpabilidad que ya hasta sentencia tenía?

Un verdadero defensor del pueblo tendría que haber ido al lugar desde que la información empezó a aparecer en los medios. Los menores detenidos fueron liberados doce horas después. Era obvio que sí alcanzaba a llegar a dondequiera que los tuvieran. Ah, pero como los muertos, heridos y vejadas no son de la APPO ni del EPR ni del FDN ni de las FARC o asociados el tratamiento es distinto, como el de esas oenegés clientelares y maiceadas que muy orondas declaran que no protestan porque “no hay suficientes elementos” o porque “ya están consignados” los responsables. Éste es el problema de hacer de la defensa de los derechos humanos un asunto ideológico de izquierda vs. derecha: discriminar positiva o negativamente a los victimarios y a las víctimas según se incluyan en una, en otra o en ninguna. ¿Defensa o simulación?

Bendita “responsabilidad ética”
Ahora, no pocos periodistas y “analistas” se han ido con la finta de la vacilada de la “responsabilidad ética”. Eso no existe. Lo que hay son violaciones a los derechos humanos fundamentales, violación a las garantías individuales, y los servidores públicos que las hayan cometido tienen responsabilidad administrativa (así como por prestación ineficiente del servicio público) y penal. La Contraloría, no la CDHDF —que no puede— debería haber inhabilitado a Joel Ortega y a Rodolfo Félix Cárdenas junto con los rufianes del ERUM (ésos que se dedican a pedir dinero en botes), que negaron la prestación del servicio (ayuda humanitaria) a víctimas civiles, e imponerles sanciones económicas a ellos, no al propietario del antro. Que ellos paguen de su bolsa las indemnizaciones a las víctimas.
Así como están mal diseñadas e instituidas las políticas públicas de seguridad, también lo están las relativas a las comisiones de derechos humanos, pues ¿qué es eso de “responsabilidad ética”? Es como si el director del Metro, ante un choque de dos convoyes con varios muertos, corre a dos subdirectores y luego dicen que éstos tuvieron responsabilidad “ética” y aquél “política”.
El ombudsman cubrió la espalda al jefe de Gobierno al no haber dado cuenta en la espectacular conferencia de prensa del historial de recomendaciones que se ha negado a aceptar o ha incumplido. Esto se debe a que las comisiones de derechos humanos, en México, no fueron diseñadas o creadas para proteger a los ciudadanos de los abusos de servidores públicos, sino para restituir legitimidad a los políticos y a las agencias gubernamentales en momentos de crisis.
Vamos a ver qué tal le llega al ombudsman capitalino su aumento presupuestal en términos porcentuales para enero. Le va a ir bien.

Nota. Los autores de este artículo trabajamos en la Subdirección de Publicaciones de la CDHDF durante 2003, periodo en el cual atestiguamos o padecimos violaciones a los derechos humanos —incluidos los laborales—, de las cuales nos quejamos por los medios institucionales debidos, de manera documentada, que en el caso de uno las respuestas no fueron favorables y en el otro ni siquiera se dieron. Véase Rogelio Villarreal, “Por qué dejé la Comisión”, y Héctor Villarreal, “¿Y quién nos defiende de los ombudsman?”, Día Siete, no. 186, febrero de 2004. Sobre los criterios políticos —no necesariamente legales— que determinan las decisiones en la CDHDF, en detrimento o agravio a los derechos humanos de ciudadanos o grupos vulnerables en la ciudad de México, véase de Elvira Reyes Parra su reciente libro Gritos en el silencio: niñas y mujeres frente a redes de prostitución. Un revés para los derechos humanos [Porrúa/Cámara de Diputados, 2007], en el que da cuenta de algunos casos de entre muchos.