Escribió ayer Ivabelle Arroyo en Mural, acerca de casos recientes de censura, incluyendo el de El Jueves cuya portada más reciente aparece aquí arriba.
La revisión permanente de la ética que guía las decisiones de un editor es lo más rico de la publicación y lo más fascinante de ello es que la esgrima de argumentos no termina con la decisión editorial: ahí apenas comienza.
Siempre hay textos e imágenes que no se publicarán a pesar de su calidad pero es muy poco probable que queden ocultos. La censura ya no existe: todo sale a la luz tarde o temprano por distintos medios y lo que pasa a continuación, es decir, la discusión posterior posibilita revisar los más profundos significados que para cada sociedad tienen los temas tabúes: el sexo, la Iglesia, la autoridad, etcétera.
Últimamente ha habido mucho de eso. Hace unas semanas, un texto de Fernando Savater no fue publicado en el diario El País, y al saberse (siempre se sabe), se desató una avalancha de comentarios que aparecían en el blog del editor responsable, esgrimiendo razones, groserías y vítores a su decisión. El tema fue rescatado en muchos blogs, en dos diarios españoles más y en la revista mexicana Letras Libres.
La semana pasada una revista española de humor gráfico publicó en su portada una caricatura del príncipe heredero en gustosa actividad sexual con su mujer, feliz porque el gobierno español le daría un dinerito si logra otra vez un embarazo. Las reacciones no se hicieron esperar: recordemos que España, mal que les pese, es una monarquía y las leyes todas se enmarcan en ese régimen. Por eso, un juez ordenó la inmediata requisa de la publicación, lo que generó un sabroso debate internacional sobre el papel del humor en los medios impresos, los límites de la libertad de expresión y la pertinencia de las leyes de protección moral a los monarcas. La censura ya no es lo que era. Lo que sigue a la decisión del editor, es decir, la airada respuesta de un lector ante la publicación o la virulenta reacción en el gremio ante la no publicación, es la parte más sabrosa del periodismo. Ése es, al final del día, el verdadero espacio de la libertad.
En seguida, los comentarios de los editores de El Jueves (http://www.eljueves.es/) en relación con la requisa del famoso número:
La redacción de El Jueves y su equipo web
Escribimos esta nota el viernes, 20 de julio de 2007, a las 19 h. Tenemos la redacción llena de medios de comunicación que nos preguntan el por qué del secuestro de la revista. No sabemos qué responderles. El Jueves ha publicado decenas, cientos de dibujos sobre la familia real ( y sobre políticos, famosos, la ETA y todo lo que se mueve). Incluso hemos publicado un libro, Tocando los Borbones, un tomazo de 350 páginas que recopilaba los dibujos más divertidos.
Somos humoristas gráficos y trabajamos conscientes de que nuestra obligación, lo que nos piden los lectores, es que exploremos el límite de la libertad de expresión. Podemos aceptar que, incluso, en alguna ocasión, lo podamos traspasar. Gajes del oficio. Si nos pasamos para eso están los tribunales pero... ¿un secuestro? ¿ la policía recorriendo los quioscos de todo el país retirando nuestra revista? ¿ De verdad escribimos esto el 20 de julio del 2007?