La entrevista que me hizo el periodista acapulqueño Gabriel Brito para la revista El Arte Vivo (elartevivo.com), no. 3, enero-febrero de 2007.
Rogelio Villarreal rompe la tegla
Un mal escritor de textos periodísticos no convence a nadie
RV
La imagen de Kathy Acker (escritora estadounidense) con las piernas entreabiertas en la portada de una revista llamada Replicante atrajo mi atención en el Sanborns Centro de Acapulco, por allá del mes de febrero del año pasado. Sin saberlo, ese instante era el primer contacto que establecía con mi ahora entrevistado Rogelio Villarreal, quien funge como director editorial de esa publicación.
Ese primer número de Replicante que llegaba a mis manos me pareció iluminador, mordaz y necesario. A partir de él reorganicé mi predilección literaria y entré en contacto con gente como Ari Volovich (escritor y periodista).
Para noviembre de 2006, echando un vistazo en la librería Educal, me topé con el título El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia, último libro publicado de Rogelio Villarreal, en la colección La Centena de Conaculta. Me interesé mucho al saber que el autor tenía implicación directa en la edición de Replicante, de la que ahora soy lector asiduo.
Me conduje a la red cibernética y paré en el blogspot de Villarreal (además de diversos artículos sobre su trabajo), conseguí su e-mail y decidí escribirle con la esperanza de obtener respuesta (era además el entrevistado perfecto para el número siguiente de la gaceta El Arte Vivo). Su contestación fue inmediata y su disposición para ser entrevistado por este desconocido fue total.
Deambulé una semana frente a la computadora y frente al boceto de cuestionario que enviaría a Rogelio Villarreal. Me daban vuelta muchos nombres, muchas anécdotas y muchos conceptos que habían surgido al investigar sobre este notable periodista mexicano.
Intenté captar en seis preguntas y diez nombres (los cuales, percibo, tienen o han tenido cierta relación con Villarreal en su trabajo y trayectoria) la opinión de un comunicador audaz, aventurado y visionario, cuyas letras son parte importante en la historia del periodismo cultural de este país. Espero haber cumplido el objetivo.
Gabriel Brito (GB): Al hurgar en los archivos y googlear con el nombre de Rogelio Villarreal, dos títulos de publicación periodística aparecen de inmediato: La Regla Rota y La Pus moderna, dos revistas de cultura (o contracultura) dirigidas por usted hace algunos años. ¿Qué llevó a Rogelio Villarreal en 1984 (luego en 1989) tomar la decisión de entregar al lector dos publicaciones con un periodismo de cultura directo, tajante, irruptor y provocador?
Rogelio Villarreal (RV): Ante todo, la existencia de muy pocas revistas culturales en el panorama. Vuelta y Nexos eran las más importantes en esos años y casi todo el mundo cultural -del arte a la literatura- se reducía a lo que se publicaba en sus páginas, lo demás prácticamente no existía. Había una gran cantidad de creadores -jóvenes y no- que no encontraban el cauce para su trabajo y difícilmente Vuelta o Nexos darían cuenta de ello. Por eso decidimos hacer un nuevo espacio de papel que reflejara un poco más de la realidad cultural del país, más allá de las perspectivas un tanto elitistas de los equipos de Octavio Paz y de Enrique Florescano. Además, nos seducía la idea de crear una revista promiscua, irónica y burlona, en la que el periodismo se alimentara del ensayo cultural y académico -y viceversa- y de la crónica, de la imagen. Hacer una revista horizontal y abierta, no una cerrada y vertical.
GB: Estas primeras dos experiencias habrán permitido a Rogelio Villarreal resignificar o renovar algunos conceptos aplicables en la tarea del periodista cultural. La Regla Rota y La Pus moderna, ¿le llevan a descubrir nuevas formas de abordar la libertad periodística?, o tal vez ¿delimitar la agudeza crítica tras una revaloración de conceptos?
RV: Desde luego. El periodismo cultural en México sigue adoleciendo en muchos casos -y en diarios muy importantes- de indolencia, de comodidad: se depende más del boletín de Conaculta o de la editorial o del festival artístico en turno que de la obligación de salir a la calle a buscar la noticia o de ir a los talleres y estudios donde se fraguan las obras de arte, los relatos, la música -y no necesariamente de las firmas más conocidas y que aparecen un día sí y otro también en páginas y suplementos culturales. Claro que en esto tienen gran parte de responsabilidad los directores y jefes de redacción, a quienes la cultura les merece apenas un par de páginas al final del diario. Otra parte de la culpa la tienen los bajos salarios, que desaniman al periodista más emprendedor.
GB: En su ensayo 'Notas sobre contracultura: fantasías e incongruencias', afirma que 'Replicante [revista de la que actualmente es director editorial] ya no es tan agresiva... Quizá porque hemos tratado de buscar el discurso de la inteligencia y la sutileza antes que el de la provocación adolescente y la vulgaridad'. ¿En qué aspectos podemos encontrar la diferencia entre un periodismo cultural honesto y comprometido, a un periodismo cultural de irreverencia sensacionalista? ¿Cómo hacer crítica sin llegar a la agresividad gratuita o a la ligereza discursiva?
RV: Es muy sencillo: el periodista inteligente y responsable tiene la obligación de sustentarse en investigaciones serias y de comprobar lo que afirma en sus textos. Puede ser un provocador, pero ser coherente y firme en sus asertos. Y debe cuidar siempre la factura de sus textos: un mal escritor de textos periodísticos no convence a nadie.
GB: '...la autocrítica debe ser una herramienta de afilación continua', puede leerse esta referencia (al periodismo cultural) en 'Barbarie y cultura'. Para el periodista ¿en qué momento la autocrítica representa un conflicto (ético o estético) y en qué momento le permite replantearse y construir con mayor claridad?
RV: Sin la autocrítica y la preparación constante el periodista -y el escritor- está perdido. Hay que detenerse a releer de vez en vez lo que se ha hecho y cuestionarse la vigencia o la pertinencia de los viejos textos. Hay que tener la capacidad de rebasarse y tratar de hacerlo mejor. Leer a los clásicos, a los grandes, y tener un poco de pudor...
GB: En su texto 'El arte está en otra parte' se lee 'Galerías y museos vacíos: no importa. Lo que de veras ansían los artistas es tener becas, invitaciones, premios, reconocimiento... Son pocos los artistas de hoy capaces de hallar, sorprender, provocar, irritar, indignar...' Ante ese panorama, ¿cómo definir las rutas de búsqueda periodística ante el arte y los artistas?
RV: Descreyendo de los boletines de museos, galerías y bienales que aseguran que el mejor artista de su generación es Fulano o que el nuevo genio mundial es Mengano. Un periodista cultural informado en historia del arte difícilmente podrá ser engatusado por el mercado del arte y por los curadores que crean y dictan tendencias y modas.
GB: Asumiendo su aforismo: 'Sólo deberían de escribir aquellos que tienen tinta en las venas', ¿qué opinión le merecen a Rogelio Villarreal aquellos que no teniendo tinta en las venas se aventuran a escribir?
RV: Todos pueden escribir, que escriban lo que quieran. Pero los que aspiran a publicar y llegar a lectores tienen que ofrecer algo más. Por eso hablé de pudor anteriormente: ¿cuántos autores publican cada año en el mundo hispanoamericano? ¿Cuántos de ellos serán leídos? ¿Quiénes de ellos perdurarán en la historia de las letras, más allá de premios multimillonarios, tramposos y mediáticos?.
De asociación
Al leer el nombre, lo primero que viene a su mente (en una frase) es...
1. Guillermo J. Fadanelli
Un escritor nato, brillante, del que prefiero su primera obra por su agresiva frescura y espontaneidad. Sus trabajos últimos me parecen ya un tanto graves y sentenciosos.
2. Carlos Martínez Rentería
Un héroe, un militante de la inexistente contracultura mexicana.
3. Manu Chao
Un farsante, un baladista con voz de vendedor de tamales.
4. Marcel Duchamp
El mejor artista del siglo XX, insuperable.
5. Hermanos Marx
Geniales, el mejor humor que ha existido en la faz de la Tierra.
6. Octavio Paz
Me habría gustado leer sus impresiones sobre lo que pasó en este año que se va. Siempre pensé que fue mejor ensayista que poeta.
7. Gabriel Said
Bienvenidos siempre sus agudos análisis.
8. Carlos Monsiváis
Terrible decepción. ¿Cómo fue capaz de irse con la finta del caudillo de Macuspana? Haberle pedido a Patricia Mercado que declinara a favor de AMLO fue un acto inaudito de mezquindad y miopía.
9. Juan Villoro
Muy sobrevalorado, aunque sabe mucho de futbol.
10. Charles Bukowski
Otro genio, irrepetible.
Por Gabriel Brito, teatrista.
Esto de entrevistar no es tarea fácil, ni tampoco esto de respirar, pero hay que hay hacerlo, por necesidad natural.
Rogelio Villarreal Macías (Torreón, Coahuila, 1956) abandonó la carrera de Periodismo en la UNAM para dedicarse a trabajar como corrector de estilo y pruebas tipográficas y editor, oficios que aprendió de su padre, Rogelio Villarreal Huerta (1933-2002). Fue director de las revistas contraculturales La Regla Rota (1984 a 1987) y La Pus moderna (1989 a 1996). Es autor de Fotografía, arte y publicidad (1979), Aspectos de la fotografía en México (1981), Cuarenta y 20 (Moho, 2000), El dilema de Bukowski (Ediciones Sin Nombre, 2004) y El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (Conaculta-Ediciones Sin Nombre, 2006). Ha publicado en varios libros colectivos y es colaborador habitual de revistas y suplementos culturales. Actualmente es director editorial de la revista Replicante.
* Las citas para esta entrevista han sido tomadas de El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (Colección La Centena de Conaculta-Ediciones Sin Nombre, 2006).
sábado, enero 13, 2007
jueves, enero 11, 2007
Un peligro para Venezuela, y otro para Nicaragua
Hugo Chávez, el gorila ex golpista, se reelige gracias a la democracia -esto es, a las debilidades de este sistema, cuyas falencias se acentúan en países subdesarrollados e ignorantes- y el bruto ahora quiere nacionalizar todo, todo, y eternizarse en el poder, como su mentor, el moribundo Castro. En Nicaragua ganó la presidencia después de tres derrotas al hilo el ex guerrillero sandinista Daniel Ortega, artífice de la célebre piñata -por medio de la cual los comandantes del FZLN se apropiaron de casas, autos, bienes y de todo lo que pudieron- y de quien su ex correligionario y escritor Sergio Ramírez escribió lo siguiente: 'Los sandinistas no deben confundirse: el FSLN de Daniel Ortega no es el sandinismo, sino su traición [...] El programa Ortega-Murillo está lleno de palabras de amor, reconciliación, unión, piedad religiosa, pero en el fondo lo que hay es rencor, deseo de venganza, prepotencia, intolerancia. Detrás de ellas se trasluce la falta de ética, la hipocresía y locuras rosado chicha [color de la campaña de Ortega, escogido, según su esposa, 'porque proyecta amor']'. Ortega fue acusado en 1998 por su hijastra Zoilamérica Narváez de haber sido agredida sexualmente desde los trece años por el hoy presidente de Nicaragua. La mediocre poeta Rosario Murillo, su esposa, lo defendió a capa y espada hasta que una juez consideró que el delito había prescrito. El expediente se archivó. (Por cierto, de quién es el diseño de Chévez?)
jueves, enero 04, 2007
La muerte
Es un acontecimiento cotidiano, natural, constante. Pasa todo el tiempo. Y sin embargo, la muerte de los nuestros, de los que queremos, sigue siendo tan dolorosa y casi imposible de comprender, de aceptar. A casi cuatro años de su muerte, aún pienso en mi padre todos los días, y siempre, al acostarme, le digo buenas noches. El lunes murió la madre de Rafael Ruiz, buen amigo y amoroso compañero de mi gran amiga Martha Pacheco. Hace unas semanas murieron el divertido Pájaro y Peter, el generoso padre de mi amigo Phil. Y apenas el martes murió Armando Hernández -en la foto- en un accidente de carretera. Buen amigo, afable e inteligente, Armando, nacido en Morelia el 23 de mayo de 1969, periodista de profesión, estudiaba la licenciatura en Filosofía y ciencias sociales en el ITESO y, entre otras cosas, preparaba un texto muy prometido sobre Kierkegaard para Replicante. En el no. 4, por cierto, publicamos una reseña de él sobre la novela El hechicero, de Nabokov. La última vez que lo vi hablamos largamente de libros y autores sobre la posmodernidad, Lyotard, Vattimo... pues preparaba un trabajo para una de sus clases. Me pregunto si lo habrá concluido, si lo podremos leer algún día. Descansa en paz, querido amigo. Un abrazo...
domingo, diciembre 24, 2006
El Che Guevara
En el semanario Día Siete de hoy mi amigo el extraordinario escritor Mauricio Carrera publicó un breve texto sobre el Che Guevara, en el que escribe que 'perdura por su nitidez y por haber muerto sin haber llegado a ser una figura autoritaria'. Le escribí para saludarlo y desmentirlo. Después de mi mensaje, el texto que publiqué en el catálogo La narrativa de un retrato. El Che de Korda, de la exposición organizada y curada por Trisha Ziff.
Mi estimado Mauricio, cómo te va? Tanto tiempo sin vernos...
Leí hace rato tu breve texto sobre el Che Guevara, a quien tantos homenajes se le han hecho ya, inmerecidamente por cuanto son producto de la desinformación y la pasión que envuelve a sus fans en todo el mundo desde su muerte. Pero no todos saben que el Che sí fue un hombre autoritario, cosa que niegas en tu artículo, además de violento, homofóbico e inepto para los asuntos del gobierno. Perdón por perturbar tu admiración por el héroe, pero son de esas cosas en las que no me puedo quedar callado: estoy contra los autoritarismos de cualquier signo, en el pasado y ahora, como lo estaré siempre. Te anexo un texto de mi autoría que se publicó en el catálogo de la exposición sobre la iconografía de la famosa foto de Korda, en el cual hay suficiente información y bibliografía como para repensar la imagen y el legado del tristemente célebre Che Guevara.
Te dejo un abrazo desde Guadalajara, y te deseo lo mejor para ti y los tuyos este año que se nos viene encima...
r
De Bolivia a Hollywood: reflexiones en torno a la imagen del Hombre Nuevo
Aullando como poseído, asaltaré barricadas o trincheras [...] Teñiré en sangre mi arma y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos [...] ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga.
Ernesto Che Guevara, Notas de viaje (La Habana, 1962)
Esta película [Diarios de motocicleta] ha marcado un antes y un después en mi vida, muchas cosas se transformaron dentro de mí. Hubiera sido un desperdicio que yo no hubiera cambiado después de realizar el mismo viaje que hizo el Che a sus 23 años por Sudamérica, y que siento que para mí fue tan importante como para él, porque me cambió de manera tremenda.
Gael García Bernal, en entrevista con el diario mexicano El Universal
I. Lo que ha fallado es la Revolución, pero el logo está como nuevecito
El 9 de octubre de 1967 el periodista británico Richard Gott, de The Guardian, reconoció el cadáver del argentino Ernesto Che Guevara, que había sido asesinado unas horas antes por el sargento Mario Terán (a.k.a. 'Sangre Fría') en la humilde escuela de La Higuera, en Bolivia. Sin embargo, ésta no es una simple historia de buenos (comunistas) contra malos (imperialistas). Gary Prado, el militar boliviano que capturó al Che en la Quebrada del Yuro, declaró al Journal do Brasil que éste le había dicho antes de morir que había sido abandonado por Castro. ¿Por Fidel Castro? Vaya... ¿No es el viejo Comandante uno de los símbolos del nuevo 'altermundismo' que clama 'Otro Mundo Es Posible'? Para las nuevas generaciones que poco se han ocupado de estudiar la historia contemporánea -pero que lucen orgullosas la estampa del Che en sus playeras- quizá sea inconcebible el hecho de que el 'Guerrillero Heroico' murió a consecuencia de una cadena de factores entre los que se encontraban su propia impericia militar, una geografía abrupta, el acecho de espías cubanos contratados por la CIA, la escasa colaboración de campesinos y trabajadores bolivianos y el resentimiento del Partido Comunista de ese país andino, hecho a un lado a la hora de conspirar para la gran insurrección de la América del Sur. Pero, no menos importante, la campaña del Che también fracasó por el desinterés de Castro, quien debió obedecer las consignas de la Unión Soviética y cortar el apoyo a su antiguo compañero de lucha. Hay otro elemento que le da a esta historia una dimensión aún más dramática: una hermosa espía argentina-alemana reclutada por la Seguridad del Estado de Alemania Oriental -a quien el Che había conocido y enamorado en una visita a ese país-, más tarde transferida a la KGB y comisionada para sabotear nada menos que la misión del Che en Bolivia, lo cual cumplió con fría precisión poco antes de caer abatida por las balas del ejército boliviano, enamorada quizá del guerrillero y con un hijo de él en sus entrañas. La triste historia de Tamara H. Bunke Bider, mejor conocida como 'Tania', aún no ha sido llevada al cine con todo el dramatismo y la complejidad que merece. (¡Pero, por favor, no piensen en Madonna para el papel principal!)
II. Bailando por un sueño: éramos jóvenes y RBDs...
El 10 de octubre de 1967 mi padre -ligado afectivamente al Partido Comunista Mexicano- llegó a casa con la edición vespertina de un diario que traía la noticia de la muerte del Che. Al día siguiente la fortuita imagen de Korda inundaba el mundo entero (aunque años después me enteraría de que en Checoeslovaquia, la URSS y otros países del este europeo la muerte de Guevara se recibió con cierta indiferencia). Yo tenía entonces once años y creía, como mi papá, que el comunismo liberaría al hombre de todas sus cadenas. Durante mi adolescencia y juventud la imagen del Che Guevara se conservó impoluta, como la de un santo, a pesar de su caprichosa biografía en la que abundaban mujeres y hasta la pretensión de ser actor de cine en México. Aún no conocía la bibliografía de los disidentes del comunismo (Solyenitzin, Bahro, Havel) y hubiera sido una blasfemia hablar de él en los términos en que lo hizo en marzo de 2005 el jazzista cubano Paquito D'Rivera en una carta abierta a Carlos Santana, que por esas fechas ofrecería un concierto en Miami:
Hola Santana:
Me enteré por nuestro amigo Raúl Artiles que pronto te presentarás en Miami, cosa que me parece poco recomendable, ya que no hace mucho cometiste la torpeza de aparecerte en los Oscar Awards luciendo con orgullo un enorme crucifijo sobre una camiseta con la estereotipada imagen del 'Carnicerito de la Cabaña', que es como conocen al Che Guevara los cubanos que tuvieron que sufrir a tan lamentable personaje en esa prisión. Uno de estos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. Él me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de muchos que morían gritando '¡Viva Cristo Rey!'
El guerrillero de la boinita estrellada es algo más que esa ridícula película de la bicicleta, mi famoso colega, y combinar a Cristo con el Che Guevara es como entrar a una sinagoga con una swástica colgando del cuello, y es además una bofetada en el rostro de los jóvenes cubanos de los años sesenta, que tenían que esconderse para escuchar tus discos de 'música imperialista', según definían al rock & roll en la jerga del mismísimo atorrante argentino y sus secuaces.
Perdona que te escriba en español, pero es que no creo que tenga suficientes palabras en inglés para expresar mi indignación ante tu irresponsable actitud. Y créeme que, a pesar de todo, como artista te deseo buena suerte, porque la necesitarás, Carlos, sobretodo en Miami.
Sinceramente, Paquito D'Rivera.
¿El Che Guevara, el sinónimo de rebeldía, libertad y revolución tácita y universalmente aceptado, acusado de represor y torturador? ¿Cómo va a ser eso? ¿Por qué su imagen sigue siendo un símbolo para millones de personas y su vida inspira obras literarias, musicales, plásticas y cinematográficas (las más fallidas de todas: de Omar Sharif a Gael Gacía Bernal) y es lucida por activistas, indios en rebeldía, terroristas etarras y los más variopintos personajes del arte y del espectáculo? ¿Es que acaso desconocen la fiereza de la dictadura de Castro en Cuba y el fracaso de su sistema? Por eso, para muchas personas de mi generación -y de las anteriores- la imagen fotográfica más reproducida en la historia es inseparable de la persona que representa.
III. También en los billetes cubanos aparece el rostro del Che
En la Cuba de los años sesenta, al triunfo de la revolución, y setenta, cuando se consolidaba, los homosexuales, los disidentes -incluso los de izquierda y los demócratas- y los rebeldes de pelo largo y apariencia 'estrafalaria' eran confinados para su 'reeducación' y 'regeneración' en los campos de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción. Mientras el mundo festejaba a la naciente revolución y los intelectuales de Occidente saludaban efusivamente al Comandante, en Cuba la intolerancia, las aprehensiones, los fusilamientos -muchos de ellos ordenados por el Che- y la desbandada hacia el exilio comenzaron en cuanto los guerrilleros ascendieron al poder. No sólo escritores y artistas fueron humillados, encarcelados o expulsados del país, también miles de ciudadanos comunes y corrientes sufrieron el despotismo del nuevo régimen.
Los repetidos fracasos de la economía -en los que también el ministro de Economía Ernesto Guevara tuvo mucho que ver- produjeron escasez y racionamiento; la campaña nacional de alfabetización no fue otra cosa que un vasto plan de indoctrinación y los supuestos avances de la ciencia y la salud servían para mantener en relativas buenas condiciones la fuerza de trabajo, del mismo modo en que los granjeros se ocupan del bienestar de sus rozagantes reses y cerdos.
Por esos días aciagos el Che y Castro idearon la teoría del foco guerrillero, la revolución mundial. Y se fue el Che al Congo, donde sufrió su primer revés. Más tarde, los guerrilleros que lo sobrevivieron en su aventura boliviana lo describirían como un hombre arrogante y prepotente que los humillaba y tachaba de maricones. Pero el Che Guevara supo morir a tiempo -lo mismo que Camilo Cienfuegos. Su muerte lo convirtió súbitamente en un Cristo contemporáneo, humillado y asesinado por los esbirros del imperialismo yanqui y una pequeña ayuda de sus amigos. (Imagínense lo triste que hubiera sido ver a un Che Guevara septuagenario azotar en el suelo después de un torpe tropezón...)
Al oscuro y antiguo fotógrafo de modas Alberto Korda eso le significó la vuelta a la vida pública, ya que entonces estaba castigado por la moral revolucionaria debido a su afición por los desnudos femeninos (la que nunca abandonó del todo, pues volvió a la fotografía publicitaria para trabajar en las campañas del ron Havana Club con chicas en bikini bañándose en las cálidas aguas del Caribe. En una visita a Cuba en 1984 el propio Korda nos mostró en su casa de Miramar algunas fotos recientemente tomadas por él.) En tanto, el póster del editor italiano Feltrinelli se vendía como pan caliente en la vieja Europa y después en el resto del mundo. El comunista Korda nunca recibió un peso imperialista y tuvo que conformarse con ser el autor casi anónimo de una de las imágenes más vistas de la historia. (¿Cuáles serán, por cierto, la segunda y la tercera?)
IV. El arquetipo cristiano, según Jung
La revolución internacional nunca llegó. Sin embargo, en medio de la euforia globalifóbica la imagen del Che continúa vigente entre miles de activistas. Entre los indígenas neozapatistas de Chiapas el rostro del Che se mezcla con el de Cristo y la Virgen de Guadalupe, y traileros, vedettes, grafiteros, comerciantes, músicos populares y pandilleros de México y otros países lo lucen en sus prendas y vehículos como si la imagen aún conservara su inocencia primigenia. Aun así la necia revolución se resiste a llegar. El logo más reconocible de la historia ha servido para miles de usos, menos para garantizar el triunfo del progreso y la libertad. (De no ser por las obvias razones ideológicas, estoy seguro de que la NASA habría incluido la foto de Korda entre los objetos que acompañan al mensaje interestelar lanzado al espacio en 1972 a bordo del Pioneer 10.)
Pero la famosa imagen no es venerada por todos. También ha sido vejada, burlada, parodiada y distorsionada alrededor de todo el mundo. Su rostro santificado ha recibido escupitajos y huevazos, como el de la portada del National Lampoon. Se ha transformado en el de los más disímbolos personajes y reconstruido miles de veces por publicistas, comerciantes, artistas, humoristas y gente del show business. Hay quienes se han molestado porque otros visten la playera del Chepillín, que funde en una sola cara la imagen del Che con la de Cepillín, el payasito de la tele mexicana de los años ochenta. (No es mentira: el dueño de un bar cool en Guadalajara se indignó porque un joven parroquiano la portaba alegremente mientras pedía una cerveza.)
La historia del Che es una cruel paradoja de la Historia. La imagen misma de la libertad, el orgullo, la templanza revolucionaria, nada menos que la del prototipo del Hombre Nuevo, es la de un hombre que en la realidad fue un cruel idealista -que murió por sus ideales, hay que añadir siempre-, pero también un autoritario, un macho homofóbico, asmático y vanidoso, enamorado de su imagen y de sus palabras. De la misma manera en que dos mil años de cristianismo no han podido construir un mundo mejor, la imagen del Che no ha provocado ningún cambio radical en la sociedad contemporánea. (La izquierda moderna ha llegado al poder gracias a la democracia, no a las revoluciones.) El Che fue un mesiánico que ya no pudo siquiera imaginar el estrepitoso fracaso del totalitarismo socialista por el que dio, gratuitamente, su vida.
A pesar de que la fotografía original del malhadado Che Guevara y sus cientos de miles de variantes a lo largo de casi cuarenta años desde su publicación masiva es inseparable, en primera instancia, del sujeto que representa, lo que de verdad importa es que esa imagen se volvió inmediatamente el logotipo arquetípico de la revolución (de la rebeldía a la liberación), y sigue siéndolo ahora después de tanto tiempo y de tantas y tan disímiles derivaciones, reinterpretaciones, deformaciones, parodias y homenajes. Ese rostro hierático, esa mirada romántica y visionaria, la cabellera desordenada -un poco hippie-, la autoridad que le confiere la estrella de su boina militar, la sobriedad de su chaqueta y el aura heroica que impregna la imagen toda son la conjunción perfecta de elementos que preconfiguran al hombre nuevo producto de la revolución -cubana, primero, latinoamericana y mundial después. Pero, ¿quién puede afirmar con certeza que esos ojos rebeldes veían el futuro promisorio de la humanidad y no una muerte inminente y casi suicida? La imagen del Che constituye -independientemente de lo que suceda con ella en el futuro- una de las más grandes paradojas del siglo XX y de los primeros años de este nuevo siglo marcado por constantes enfrentamientos violentos no sólo entre Occidente y otras civilizaciones, sino entre los que creen que 'otro mundo es posible' y los que prefieren mantener inalterado el orden de las cosas. ¿Socialismo o muerte?
Referencias bibliográficas
Jon Lee Anderson, A revolutionary life, Barnes & Noble, 1998
Juan F. Benemelis, Las guerras secretas de Fidel Castro, Grupo de Apoyo a la Democracia (www.gadcuba.org), 2002-2003.
Guillermo Cabrera Infante, Mea Cuba, Barcelona: Plaza y Janés, 1992.
Jorge Castañeda, Compañero. Vida y muerte del Che Guevara, México: Random House, 1997.
Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista, Barcelona: Ruedo Ibérico, 1977.
Stéphane Courtois, El libro negro del comunismo, Madrid: Espasa-Calpe, 1998.
Régis Debray, Alabados sean nuestros señores. Una educación política, Barcelona: Plaza y Janés, 1999.
Ernesto Che Guevara, El diario el Che en Bolivia, prólogo de Fidel Castro, México: Ed. Siglo XXI, 1968.
Carlos Alberto Montaner, Fidel Castro y la Revolución Cubana, Transaction Publishers, 1984.
Jean-François Revel, La gran mascarada. Ensayo sobre la supervivencia de la utopía socialista, México: Taurus, 2001.
Mi estimado Mauricio, cómo te va? Tanto tiempo sin vernos...
Leí hace rato tu breve texto sobre el Che Guevara, a quien tantos homenajes se le han hecho ya, inmerecidamente por cuanto son producto de la desinformación y la pasión que envuelve a sus fans en todo el mundo desde su muerte. Pero no todos saben que el Che sí fue un hombre autoritario, cosa que niegas en tu artículo, además de violento, homofóbico e inepto para los asuntos del gobierno. Perdón por perturbar tu admiración por el héroe, pero son de esas cosas en las que no me puedo quedar callado: estoy contra los autoritarismos de cualquier signo, en el pasado y ahora, como lo estaré siempre. Te anexo un texto de mi autoría que se publicó en el catálogo de la exposición sobre la iconografía de la famosa foto de Korda, en el cual hay suficiente información y bibliografía como para repensar la imagen y el legado del tristemente célebre Che Guevara.
Te dejo un abrazo desde Guadalajara, y te deseo lo mejor para ti y los tuyos este año que se nos viene encima...
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De Bolivia a Hollywood: reflexiones en torno a la imagen del Hombre Nuevo
Aullando como poseído, asaltaré barricadas o trincheras [...] Teñiré en sangre mi arma y, loco de furia, degollaré a cuanto vencido caiga entre mis manos [...] ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga.
Ernesto Che Guevara, Notas de viaje (La Habana, 1962)
Esta película [Diarios de motocicleta] ha marcado un antes y un después en mi vida, muchas cosas se transformaron dentro de mí. Hubiera sido un desperdicio que yo no hubiera cambiado después de realizar el mismo viaje que hizo el Che a sus 23 años por Sudamérica, y que siento que para mí fue tan importante como para él, porque me cambió de manera tremenda.
Gael García Bernal, en entrevista con el diario mexicano El Universal
I. Lo que ha fallado es la Revolución, pero el logo está como nuevecito
El 9 de octubre de 1967 el periodista británico Richard Gott, de The Guardian, reconoció el cadáver del argentino Ernesto Che Guevara, que había sido asesinado unas horas antes por el sargento Mario Terán (a.k.a. 'Sangre Fría') en la humilde escuela de La Higuera, en Bolivia. Sin embargo, ésta no es una simple historia de buenos (comunistas) contra malos (imperialistas). Gary Prado, el militar boliviano que capturó al Che en la Quebrada del Yuro, declaró al Journal do Brasil que éste le había dicho antes de morir que había sido abandonado por Castro. ¿Por Fidel Castro? Vaya... ¿No es el viejo Comandante uno de los símbolos del nuevo 'altermundismo' que clama 'Otro Mundo Es Posible'? Para las nuevas generaciones que poco se han ocupado de estudiar la historia contemporánea -pero que lucen orgullosas la estampa del Che en sus playeras- quizá sea inconcebible el hecho de que el 'Guerrillero Heroico' murió a consecuencia de una cadena de factores entre los que se encontraban su propia impericia militar, una geografía abrupta, el acecho de espías cubanos contratados por la CIA, la escasa colaboración de campesinos y trabajadores bolivianos y el resentimiento del Partido Comunista de ese país andino, hecho a un lado a la hora de conspirar para la gran insurrección de la América del Sur. Pero, no menos importante, la campaña del Che también fracasó por el desinterés de Castro, quien debió obedecer las consignas de la Unión Soviética y cortar el apoyo a su antiguo compañero de lucha. Hay otro elemento que le da a esta historia una dimensión aún más dramática: una hermosa espía argentina-alemana reclutada por la Seguridad del Estado de Alemania Oriental -a quien el Che había conocido y enamorado en una visita a ese país-, más tarde transferida a la KGB y comisionada para sabotear nada menos que la misión del Che en Bolivia, lo cual cumplió con fría precisión poco antes de caer abatida por las balas del ejército boliviano, enamorada quizá del guerrillero y con un hijo de él en sus entrañas. La triste historia de Tamara H. Bunke Bider, mejor conocida como 'Tania', aún no ha sido llevada al cine con todo el dramatismo y la complejidad que merece. (¡Pero, por favor, no piensen en Madonna para el papel principal!)
II. Bailando por un sueño: éramos jóvenes y RBDs...
El 10 de octubre de 1967 mi padre -ligado afectivamente al Partido Comunista Mexicano- llegó a casa con la edición vespertina de un diario que traía la noticia de la muerte del Che. Al día siguiente la fortuita imagen de Korda inundaba el mundo entero (aunque años después me enteraría de que en Checoeslovaquia, la URSS y otros países del este europeo la muerte de Guevara se recibió con cierta indiferencia). Yo tenía entonces once años y creía, como mi papá, que el comunismo liberaría al hombre de todas sus cadenas. Durante mi adolescencia y juventud la imagen del Che Guevara se conservó impoluta, como la de un santo, a pesar de su caprichosa biografía en la que abundaban mujeres y hasta la pretensión de ser actor de cine en México. Aún no conocía la bibliografía de los disidentes del comunismo (Solyenitzin, Bahro, Havel) y hubiera sido una blasfemia hablar de él en los términos en que lo hizo en marzo de 2005 el jazzista cubano Paquito D'Rivera en una carta abierta a Carlos Santana, que por esas fechas ofrecería un concierto en Miami:
Hola Santana:
Me enteré por nuestro amigo Raúl Artiles que pronto te presentarás en Miami, cosa que me parece poco recomendable, ya que no hace mucho cometiste la torpeza de aparecerte en los Oscar Awards luciendo con orgullo un enorme crucifijo sobre una camiseta con la estereotipada imagen del 'Carnicerito de la Cabaña', que es como conocen al Che Guevara los cubanos que tuvieron que sufrir a tan lamentable personaje en esa prisión. Uno de estos cubanos fue mi primo Bebo, preso allí precisamente por ser cristiano. Él me cuenta siempre con amargura cómo escuchaba desde su celda en la madrugada los fusilamientos sin juicio de muchos que morían gritando '¡Viva Cristo Rey!'
El guerrillero de la boinita estrellada es algo más que esa ridícula película de la bicicleta, mi famoso colega, y combinar a Cristo con el Che Guevara es como entrar a una sinagoga con una swástica colgando del cuello, y es además una bofetada en el rostro de los jóvenes cubanos de los años sesenta, que tenían que esconderse para escuchar tus discos de 'música imperialista', según definían al rock & roll en la jerga del mismísimo atorrante argentino y sus secuaces.
Perdona que te escriba en español, pero es que no creo que tenga suficientes palabras en inglés para expresar mi indignación ante tu irresponsable actitud. Y créeme que, a pesar de todo, como artista te deseo buena suerte, porque la necesitarás, Carlos, sobretodo en Miami.
Sinceramente, Paquito D'Rivera.
¿El Che Guevara, el sinónimo de rebeldía, libertad y revolución tácita y universalmente aceptado, acusado de represor y torturador? ¿Cómo va a ser eso? ¿Por qué su imagen sigue siendo un símbolo para millones de personas y su vida inspira obras literarias, musicales, plásticas y cinematográficas (las más fallidas de todas: de Omar Sharif a Gael Gacía Bernal) y es lucida por activistas, indios en rebeldía, terroristas etarras y los más variopintos personajes del arte y del espectáculo? ¿Es que acaso desconocen la fiereza de la dictadura de Castro en Cuba y el fracaso de su sistema? Por eso, para muchas personas de mi generación -y de las anteriores- la imagen fotográfica más reproducida en la historia es inseparable de la persona que representa.
III. También en los billetes cubanos aparece el rostro del Che
En la Cuba de los años sesenta, al triunfo de la revolución, y setenta, cuando se consolidaba, los homosexuales, los disidentes -incluso los de izquierda y los demócratas- y los rebeldes de pelo largo y apariencia 'estrafalaria' eran confinados para su 'reeducación' y 'regeneración' en los campos de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción. Mientras el mundo festejaba a la naciente revolución y los intelectuales de Occidente saludaban efusivamente al Comandante, en Cuba la intolerancia, las aprehensiones, los fusilamientos -muchos de ellos ordenados por el Che- y la desbandada hacia el exilio comenzaron en cuanto los guerrilleros ascendieron al poder. No sólo escritores y artistas fueron humillados, encarcelados o expulsados del país, también miles de ciudadanos comunes y corrientes sufrieron el despotismo del nuevo régimen.
Los repetidos fracasos de la economía -en los que también el ministro de Economía Ernesto Guevara tuvo mucho que ver- produjeron escasez y racionamiento; la campaña nacional de alfabetización no fue otra cosa que un vasto plan de indoctrinación y los supuestos avances de la ciencia y la salud servían para mantener en relativas buenas condiciones la fuerza de trabajo, del mismo modo en que los granjeros se ocupan del bienestar de sus rozagantes reses y cerdos.
Por esos días aciagos el Che y Castro idearon la teoría del foco guerrillero, la revolución mundial. Y se fue el Che al Congo, donde sufrió su primer revés. Más tarde, los guerrilleros que lo sobrevivieron en su aventura boliviana lo describirían como un hombre arrogante y prepotente que los humillaba y tachaba de maricones. Pero el Che Guevara supo morir a tiempo -lo mismo que Camilo Cienfuegos. Su muerte lo convirtió súbitamente en un Cristo contemporáneo, humillado y asesinado por los esbirros del imperialismo yanqui y una pequeña ayuda de sus amigos. (Imagínense lo triste que hubiera sido ver a un Che Guevara septuagenario azotar en el suelo después de un torpe tropezón...)
Al oscuro y antiguo fotógrafo de modas Alberto Korda eso le significó la vuelta a la vida pública, ya que entonces estaba castigado por la moral revolucionaria debido a su afición por los desnudos femeninos (la que nunca abandonó del todo, pues volvió a la fotografía publicitaria para trabajar en las campañas del ron Havana Club con chicas en bikini bañándose en las cálidas aguas del Caribe. En una visita a Cuba en 1984 el propio Korda nos mostró en su casa de Miramar algunas fotos recientemente tomadas por él.) En tanto, el póster del editor italiano Feltrinelli se vendía como pan caliente en la vieja Europa y después en el resto del mundo. El comunista Korda nunca recibió un peso imperialista y tuvo que conformarse con ser el autor casi anónimo de una de las imágenes más vistas de la historia. (¿Cuáles serán, por cierto, la segunda y la tercera?)
IV. El arquetipo cristiano, según Jung
La revolución internacional nunca llegó. Sin embargo, en medio de la euforia globalifóbica la imagen del Che continúa vigente entre miles de activistas. Entre los indígenas neozapatistas de Chiapas el rostro del Che se mezcla con el de Cristo y la Virgen de Guadalupe, y traileros, vedettes, grafiteros, comerciantes, músicos populares y pandilleros de México y otros países lo lucen en sus prendas y vehículos como si la imagen aún conservara su inocencia primigenia. Aun así la necia revolución se resiste a llegar. El logo más reconocible de la historia ha servido para miles de usos, menos para garantizar el triunfo del progreso y la libertad. (De no ser por las obvias razones ideológicas, estoy seguro de que la NASA habría incluido la foto de Korda entre los objetos que acompañan al mensaje interestelar lanzado al espacio en 1972 a bordo del Pioneer 10.)
Pero la famosa imagen no es venerada por todos. También ha sido vejada, burlada, parodiada y distorsionada alrededor de todo el mundo. Su rostro santificado ha recibido escupitajos y huevazos, como el de la portada del National Lampoon. Se ha transformado en el de los más disímbolos personajes y reconstruido miles de veces por publicistas, comerciantes, artistas, humoristas y gente del show business. Hay quienes se han molestado porque otros visten la playera del Chepillín, que funde en una sola cara la imagen del Che con la de Cepillín, el payasito de la tele mexicana de los años ochenta. (No es mentira: el dueño de un bar cool en Guadalajara se indignó porque un joven parroquiano la portaba alegremente mientras pedía una cerveza.)
La historia del Che es una cruel paradoja de la Historia. La imagen misma de la libertad, el orgullo, la templanza revolucionaria, nada menos que la del prototipo del Hombre Nuevo, es la de un hombre que en la realidad fue un cruel idealista -que murió por sus ideales, hay que añadir siempre-, pero también un autoritario, un macho homofóbico, asmático y vanidoso, enamorado de su imagen y de sus palabras. De la misma manera en que dos mil años de cristianismo no han podido construir un mundo mejor, la imagen del Che no ha provocado ningún cambio radical en la sociedad contemporánea. (La izquierda moderna ha llegado al poder gracias a la democracia, no a las revoluciones.) El Che fue un mesiánico que ya no pudo siquiera imaginar el estrepitoso fracaso del totalitarismo socialista por el que dio, gratuitamente, su vida.
A pesar de que la fotografía original del malhadado Che Guevara y sus cientos de miles de variantes a lo largo de casi cuarenta años desde su publicación masiva es inseparable, en primera instancia, del sujeto que representa, lo que de verdad importa es que esa imagen se volvió inmediatamente el logotipo arquetípico de la revolución (de la rebeldía a la liberación), y sigue siéndolo ahora después de tanto tiempo y de tantas y tan disímiles derivaciones, reinterpretaciones, deformaciones, parodias y homenajes. Ese rostro hierático, esa mirada romántica y visionaria, la cabellera desordenada -un poco hippie-, la autoridad que le confiere la estrella de su boina militar, la sobriedad de su chaqueta y el aura heroica que impregna la imagen toda son la conjunción perfecta de elementos que preconfiguran al hombre nuevo producto de la revolución -cubana, primero, latinoamericana y mundial después. Pero, ¿quién puede afirmar con certeza que esos ojos rebeldes veían el futuro promisorio de la humanidad y no una muerte inminente y casi suicida? La imagen del Che constituye -independientemente de lo que suceda con ella en el futuro- una de las más grandes paradojas del siglo XX y de los primeros años de este nuevo siglo marcado por constantes enfrentamientos violentos no sólo entre Occidente y otras civilizaciones, sino entre los que creen que 'otro mundo es posible' y los que prefieren mantener inalterado el orden de las cosas. ¿Socialismo o muerte?
Referencias bibliográficas
Jon Lee Anderson, A revolutionary life, Barnes & Noble, 1998
Juan F. Benemelis, Las guerras secretas de Fidel Castro, Grupo de Apoyo a la Democracia (www.gadcuba.org), 2002-2003.
Guillermo Cabrera Infante, Mea Cuba, Barcelona: Plaza y Janés, 1992.
Jorge Castañeda, Compañero. Vida y muerte del Che Guevara, México: Random House, 1997.
Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista, Barcelona: Ruedo Ibérico, 1977.
Stéphane Courtois, El libro negro del comunismo, Madrid: Espasa-Calpe, 1998.
Régis Debray, Alabados sean nuestros señores. Una educación política, Barcelona: Plaza y Janés, 1999.
Ernesto Che Guevara, El diario el Che en Bolivia, prólogo de Fidel Castro, México: Ed. Siglo XXI, 1968.
Carlos Alberto Montaner, Fidel Castro y la Revolución Cubana, Transaction Publishers, 1984.
Jean-François Revel, La gran mascarada. Ensayo sobre la supervivencia de la utopía socialista, México: Taurus, 2001.
sábado, diciembre 23, 2006
Teología y fanatismo
[Artículo publicado hoy sábado 23 en el diario Milenio]
Antulio Sánchez [tulios41@yahoo.com.mx]
Teología feminista, los vínculos entre nacionalismo y fundamentalismo religioso, canonizaciones y masacres en nombre del paraíso, los vasos comunicantes entre lo secular y lo religioso, las nuevas formas en que ciencia y religión tejen relaciones, atrocidades de sectas como la famosa Luz del Mundo, etcétera, son algunos de los aspectos que aborda el número más reciente de la revista Replicante (www.revistareplicante.com).
La edición de esta publicación no tiene desperdicio. A lo largo de sus más de 80 páginas se analiza un abanico de matices religiosos y fanatismos que acompañan a los tiempos que corren. Un artículo vinculado a internet, cortesía de Héctor Villarreal, comenta la infinidad de materiales expuestos en el sitio de Rick A. Ross (www.rickross.com), en donde el autor reúne un impresionante catálogo de materiales sobre cultos destructivos, ritos, alucines y flagelos que ponen en marcha las más diversas y estrambóticas sectas que pueblan el mundo contemporáneo.
Por eso no es descabellado decir que si algo define a los tiempos que corren es una especie de desmadre secular, en donde no sólo pululan las manifestaciones paganas, sino que abundan las creencias místicas aderezadas con un lenguaje científico, amén de la existencia de prácticas científicas que se desenvuelven cual si fueran rituales religiosos o místicos.
Si algo dibuja esta edición de Replicante es que la búsqueda de sentido no tiene límites, que para millones de personas en el planeta alcanzar ese objetivo es vital, por lo cual lo mismo le sirve cualquier fetiche, que manifestaciones místicas tan disímbolas que envueltas en aparentes secularismos se tornan en nuevas formas de prisión. Dotarse de certezas se ha vuelto una imperiosa necesidad y el periplo más fácil para alcanzarlas es adhiriéndose a cualquier culto religioso.
La paradoja es que entre más incrédulas son las sociedades, entre más se desacreditan con sus prácticas varios de los pilares fundamentales de la modernidad (la familia tradicional, la iglesia, los partidos políticos y la patria), más frágiles se vuelven los individuos, quienes son más fácilmente presa de los discursos y cultos promovidos por mercachifles y orates. Es decir, que a mayor pluralidad, autonomía individual y expansión de lo efímero, mayor interés y hambre presentan los humanos por dotarse de sentido y referentes místicos. Así lo que dibuja claramente este Replicante es que el repertorio de religiones que se gestan en la sociedad moderna es reflejo que ésta es contingente porque las conclusiones y los metarrelatos han dejado de tener sentido para el grueso de habitantes.
Antulio Sánchez [tulios41@yahoo.com.mx]
Teología feminista, los vínculos entre nacionalismo y fundamentalismo religioso, canonizaciones y masacres en nombre del paraíso, los vasos comunicantes entre lo secular y lo religioso, las nuevas formas en que ciencia y religión tejen relaciones, atrocidades de sectas como la famosa Luz del Mundo, etcétera, son algunos de los aspectos que aborda el número más reciente de la revista Replicante (www.revistareplicante.com).
La edición de esta publicación no tiene desperdicio. A lo largo de sus más de 80 páginas se analiza un abanico de matices religiosos y fanatismos que acompañan a los tiempos que corren. Un artículo vinculado a internet, cortesía de Héctor Villarreal, comenta la infinidad de materiales expuestos en el sitio de Rick A. Ross (www.rickross.com), en donde el autor reúne un impresionante catálogo de materiales sobre cultos destructivos, ritos, alucines y flagelos que ponen en marcha las más diversas y estrambóticas sectas que pueblan el mundo contemporáneo.
Por eso no es descabellado decir que si algo define a los tiempos que corren es una especie de desmadre secular, en donde no sólo pululan las manifestaciones paganas, sino que abundan las creencias místicas aderezadas con un lenguaje científico, amén de la existencia de prácticas científicas que se desenvuelven cual si fueran rituales religiosos o místicos.
Si algo dibuja esta edición de Replicante es que la búsqueda de sentido no tiene límites, que para millones de personas en el planeta alcanzar ese objetivo es vital, por lo cual lo mismo le sirve cualquier fetiche, que manifestaciones místicas tan disímbolas que envueltas en aparentes secularismos se tornan en nuevas formas de prisión. Dotarse de certezas se ha vuelto una imperiosa necesidad y el periplo más fácil para alcanzarlas es adhiriéndose a cualquier culto religioso.
La paradoja es que entre más incrédulas son las sociedades, entre más se desacreditan con sus prácticas varios de los pilares fundamentales de la modernidad (la familia tradicional, la iglesia, los partidos políticos y la patria), más frágiles se vuelven los individuos, quienes son más fácilmente presa de los discursos y cultos promovidos por mercachifles y orates. Es decir, que a mayor pluralidad, autonomía individual y expansión de lo efímero, mayor interés y hambre presentan los humanos por dotarse de sentido y referentes místicos. Así lo que dibuja claramente este Replicante es que el repertorio de religiones que se gestan en la sociedad moderna es reflejo que ésta es contingente porque las conclusiones y los metarrelatos han dejado de tener sentido para el grueso de habitantes.
sábado, diciembre 16, 2006
Revistas
Columna Noche y Día / Revistas literarias
Sergio González Rodríguez / Reforma, 2 de diciembre de 2006
Toda revista literaria de calidad ofrece dos cumplimientos: el primero es la vinculación con las tradiciones y la memoria; el segundo implica cierta voluntad vanguardista de estar al día. En este vaivén entre ambos aspectos, las revistas llegan a cumplir su compromiso con los lectores, que esperan de ellas saberes y novedad.
Bajo tales directrices se halla su virtud de servir de enlace entre las culturas, pues allí crecen las posibilidades de la lengua hacia el cumplimiento de su tarea de pluralidad intrínseca. Así como la literatura es la oportunidad para decirlo todo, una revista literaria implica la potencia de llegar a muchos lectores, incluso más allá de la propia lengua en la que está escrita.
Desde sus orígenes modernos, las revistas acopiaron un perfil de actividades que enlazaban la letra impresa con el pasado oral de las culturas. Llevaban mucho de instructivo a partir de las obligaciones de la Ilustración, y otro tanto de amenidad. El punto de equilibrio entre ambos extremos lo constituyó la forma miscelánea que las distingue, donde se racionaliza el contenido por secciones capaces de ofrecer lo 'interesante', esa categoría novedosa y propia de la modernidad.
La obligatoriedad de la idea del progreso y sus efectos múltiples trajeron consigo que las revistas divulgaran otro concepto necesario para el vencimiento de las limitaciones y circunscripciones: el de universalidad, que vino a romper con la estrechez localista y los nacionalismos radicales. Una revista debía ser, para cumplir mejor con su propia naturaleza, un producto del más acabado cosmopolitismo, esa consideración de ver desde el mundo entero hasta el universo como las únicas patrias irrenunciables.
En consecuencia, las revistas que se apegaron a la voluntad cosmopolita fueron las que mejor lograron servir de puente entre las culturas.
El paradigma esencial que configura una revista, e involucra el saber, la novedad vanguardista, la oferta miscelánea y su universalismo cosmopolita fue retomado por los esquemas de la cibercultura, en especial, Internet y su estrategia ubicua, simultaneísta, ilímite en su capacidad interconectiva.
Para nadie es un secreto que las revistas culturales, al igual que la prensa en general, atraviesan por una creciente reducción de lectores, a los que a veces se recupera para volver a perderlos en la siguiente temporada, así como se ven forzadas a la ruda competencia tras los anunciantes que patrocinan el negocio de por medio para llegar al público.
Las adversidades referidas han provocado que las revistas sufran una reconversión cuyo rumbo suele ser opuesto: por un lado, muchas de éstas se han refugiado en la obediencia a patrones que funden los contenidos culturales con el consumo de mercancías, bienes y servicios; por otro, algunas revistas han asumido una postura renovadora y reafirmado los valores de la cultura, que parten de la defensa de la calidad, de la pluralidad, del desinterés, de la crítica y la autocrítica, para sentar las bases de un nuevo cosmopolitismo que esté a la altura de los tiempos.
En México, como en cada país del mundo, hay revistas literarias que obedecen a un emergente cosmopolitismo que satisface la imperiosa conectividad cultural. Cabe mencionar, como las más destacadas, a Letras Libres, La Tempestad, Replicante, El Huevo, Moho, Fractal y Luvina, entre otras.
La tarea del nuevo cosmopolitismo depende sobre todo de un emplazamiento de lo más lucido ante el presente de cara al futuro, y de un sentido del gusto o sensibilidad que se desenvuelve en medio de las adversidades y las entiende como desafíos a superar. Hoy las revistas pueden representar de nuevo el papel renovador para los tiempos posmodernos que antes encarnaron para la modernidad.
El logro de lo anterior requiere de gran perspicacia para encontrar al público lector, comprender sus inquietudes y cumplir con uno de los fundamentos del nuevo cosmopolitismo: la capacidad de distinguir.
Sergio González Rodríguez / Reforma, 2 de diciembre de 2006
Toda revista literaria de calidad ofrece dos cumplimientos: el primero es la vinculación con las tradiciones y la memoria; el segundo implica cierta voluntad vanguardista de estar al día. En este vaivén entre ambos aspectos, las revistas llegan a cumplir su compromiso con los lectores, que esperan de ellas saberes y novedad.
Bajo tales directrices se halla su virtud de servir de enlace entre las culturas, pues allí crecen las posibilidades de la lengua hacia el cumplimiento de su tarea de pluralidad intrínseca. Así como la literatura es la oportunidad para decirlo todo, una revista literaria implica la potencia de llegar a muchos lectores, incluso más allá de la propia lengua en la que está escrita.
Desde sus orígenes modernos, las revistas acopiaron un perfil de actividades que enlazaban la letra impresa con el pasado oral de las culturas. Llevaban mucho de instructivo a partir de las obligaciones de la Ilustración, y otro tanto de amenidad. El punto de equilibrio entre ambos extremos lo constituyó la forma miscelánea que las distingue, donde se racionaliza el contenido por secciones capaces de ofrecer lo 'interesante', esa categoría novedosa y propia de la modernidad.
La obligatoriedad de la idea del progreso y sus efectos múltiples trajeron consigo que las revistas divulgaran otro concepto necesario para el vencimiento de las limitaciones y circunscripciones: el de universalidad, que vino a romper con la estrechez localista y los nacionalismos radicales. Una revista debía ser, para cumplir mejor con su propia naturaleza, un producto del más acabado cosmopolitismo, esa consideración de ver desde el mundo entero hasta el universo como las únicas patrias irrenunciables.
En consecuencia, las revistas que se apegaron a la voluntad cosmopolita fueron las que mejor lograron servir de puente entre las culturas.
El paradigma esencial que configura una revista, e involucra el saber, la novedad vanguardista, la oferta miscelánea y su universalismo cosmopolita fue retomado por los esquemas de la cibercultura, en especial, Internet y su estrategia ubicua, simultaneísta, ilímite en su capacidad interconectiva.
Para nadie es un secreto que las revistas culturales, al igual que la prensa en general, atraviesan por una creciente reducción de lectores, a los que a veces se recupera para volver a perderlos en la siguiente temporada, así como se ven forzadas a la ruda competencia tras los anunciantes que patrocinan el negocio de por medio para llegar al público.
Las adversidades referidas han provocado que las revistas sufran una reconversión cuyo rumbo suele ser opuesto: por un lado, muchas de éstas se han refugiado en la obediencia a patrones que funden los contenidos culturales con el consumo de mercancías, bienes y servicios; por otro, algunas revistas han asumido una postura renovadora y reafirmado los valores de la cultura, que parten de la defensa de la calidad, de la pluralidad, del desinterés, de la crítica y la autocrítica, para sentar las bases de un nuevo cosmopolitismo que esté a la altura de los tiempos.
En México, como en cada país del mundo, hay revistas literarias que obedecen a un emergente cosmopolitismo que satisface la imperiosa conectividad cultural. Cabe mencionar, como las más destacadas, a Letras Libres, La Tempestad, Replicante, El Huevo, Moho, Fractal y Luvina, entre otras.
La tarea del nuevo cosmopolitismo depende sobre todo de un emplazamiento de lo más lucido ante el presente de cara al futuro, y de un sentido del gusto o sensibilidad que se desenvuelve en medio de las adversidades y las entiende como desafíos a superar. Hoy las revistas pueden representar de nuevo el papel renovador para los tiempos posmodernos que antes encarnaron para la modernidad.
El logro de lo anterior requiere de gran perspicacia para encontrar al público lector, comprender sus inquietudes y cumplir con uno de los fundamentos del nuevo cosmopolitismo: la capacidad de distinguir.
jueves, diciembre 14, 2006
Ecos de la FIL
La FIL Guadalajara: política, espectáculos y... cultura
[Este artículo se publicará el domingo en Milenio Monterrey]
[...] los universitarios no leen, como lo documentó la encuesta La cultura en México de la Universidad de Colima (1996) y lo confirma la Encuesta nacional de lectura de Conaculta (2006).
Gabriel Zaid, Letras Libres, diciembre de 2006
En este país ningún escritor podrá ser más famoso que Carlos Monsiváis, premio ex Rulfo homenajeado en la atestada Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Súbita gloria nacional -con esperpéntico busto en bronce que se le asemeja poco-, interlocutor de plebeyos y poderosos -senadores incluidos-, más visto que leído por los habitantes de la Nación Televisa (¿No es el que sale con López Dóriga? ¿El que adula y presenta a Juan Gabriel en la tele?), del narcoestado y de la fantasía política, y hasta 'un género en sí mismo' (Paz dixit), Monsiváis concita encendidas pasiones y aversiones monocromáticas aun entre los que desconocen su vasta obra. Sin embargo, pocos lectores hoy saben del horrorizado Monsiváis que arremetió contra los 150 mil jóvenes que colmaron el festival de Avándaro en septiembre de 1971, a los que bautizó como 'la primera generación de gringos nacida en México'. En cambio, muchos habrán celebrado la arenga del escritor en el zócalo el domingo 16 de julio denunciando el fantasioso 'fraude hormiga' contra López Obrador.
Era imposible que no llegara a la FIL la resaca del resentimiento obradorista de la mano de Rius, El Fisgón, Federico Arreola y hasta de Saramago. En el II Encuentro Internacional de Periodismo (organizado por la Universidad de Guadalajara) Ciro Gómez Leyva fue acallado por una exaltada señora que le espetaba, con modales de diputada perredista, su 'complicidad con Televisa'. Arreola no perdió la oportunidad de descalificar el libro de Óscar Camacho y Alejandro Almazán, autores de La victoria que no fue, en el que se afirma que la soberbia del ex candidato de la izquierda perdida fue una de las principales causas de su derrota. Desde luego, todas las presentaciones de libros serán siempre polémicas. (Lo que es absurdo en una feria como ésta es encontrarse libros de Gedisa más caros que en las librerías Gandhi.)
Pocas veces se ve tal desfile de luminarias, incluidos cuatro premios Nobel y un príncipe español. Aunque en realidad se trató de dos ferias: la de José Saramago, Gabriel García Márquez, Nadine Gordimer, José Emilio Pacheco, Emmanuel Carballo, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Jorge Volpi, Xavier Velasco, Juan Villoro y los moneros Jis y Trino, por una parte, y otra la de J.J. Benítez (el de la saga del Caballo de Troya), Paty Chapoy, Brozo, Yordi Rosado, Gaby Vargas, Guadalupe Loaeza, Lupita Jones, Chespirito y de Gael García Bernal, al que cientos de adolescentes iletrados acosaron hasta que el núbil actor fue rescatado por una escuadra de guardianes -muchos agradecimos que Marcos haya decidido no asistir. Jolette, la ReBelDe ex académica de TV Azteca, perseguía a Alejandro González Iñárritu para implorar un papel en su próxima película y un par de guardias hostigaba a dos jóvenes 'sospechosos' por vestir con anacrónicas prendas anarcopunks.
La FIL, aun con su necesaria existencia, se ha convertido también en una enorme caja de resonancia de los medios, un circo monstruoso para las estrellas que exhiben sin pudor sus dudosas dotes literarias, como la glamorosa militante zapatista Ana Colchero y su novelita de intrigas políticas. No escasean tampoco los autores egresados de las viscosas filas del esoterismo, la dianética, el misticismo en varias envolturas y la superación personal; por el contrario, cada vez son más numerosos y acaparan la atención de las mayorías... Los organizadores deberían pensar acaso en la conveniencia de tal promiscuidad: ¿una megaFIL para todos ellos y otra menos estridente para los escasos y raros mexicanos de todo el país -uno sin librerías- que aún se solazan con la lectura de auténticas inteligencias literarias? A casi veinte años de fundada, la FIL de Guadalajara debería de preocuparse también por las razones por las cuales los universitarios, contraviniendo su esencia originaria, se resisten a leer y, en consecuencia, pensar en medidas más efectivas que el reiterativo encumbramiento de grandes autores en marmóreos pedestales.
[Este artículo se publicará el domingo en Milenio Monterrey]
[...] los universitarios no leen, como lo documentó la encuesta La cultura en México de la Universidad de Colima (1996) y lo confirma la Encuesta nacional de lectura de Conaculta (2006).
Gabriel Zaid, Letras Libres, diciembre de 2006
En este país ningún escritor podrá ser más famoso que Carlos Monsiváis, premio ex Rulfo homenajeado en la atestada Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Súbita gloria nacional -con esperpéntico busto en bronce que se le asemeja poco-, interlocutor de plebeyos y poderosos -senadores incluidos-, más visto que leído por los habitantes de la Nación Televisa (¿No es el que sale con López Dóriga? ¿El que adula y presenta a Juan Gabriel en la tele?), del narcoestado y de la fantasía política, y hasta 'un género en sí mismo' (Paz dixit), Monsiváis concita encendidas pasiones y aversiones monocromáticas aun entre los que desconocen su vasta obra. Sin embargo, pocos lectores hoy saben del horrorizado Monsiváis que arremetió contra los 150 mil jóvenes que colmaron el festival de Avándaro en septiembre de 1971, a los que bautizó como 'la primera generación de gringos nacida en México'. En cambio, muchos habrán celebrado la arenga del escritor en el zócalo el domingo 16 de julio denunciando el fantasioso 'fraude hormiga' contra López Obrador.
Era imposible que no llegara a la FIL la resaca del resentimiento obradorista de la mano de Rius, El Fisgón, Federico Arreola y hasta de Saramago. En el II Encuentro Internacional de Periodismo (organizado por la Universidad de Guadalajara) Ciro Gómez Leyva fue acallado por una exaltada señora que le espetaba, con modales de diputada perredista, su 'complicidad con Televisa'. Arreola no perdió la oportunidad de descalificar el libro de Óscar Camacho y Alejandro Almazán, autores de La victoria que no fue, en el que se afirma que la soberbia del ex candidato de la izquierda perdida fue una de las principales causas de su derrota. Desde luego, todas las presentaciones de libros serán siempre polémicas. (Lo que es absurdo en una feria como ésta es encontrarse libros de Gedisa más caros que en las librerías Gandhi.)
Pocas veces se ve tal desfile de luminarias, incluidos cuatro premios Nobel y un príncipe español. Aunque en realidad se trató de dos ferias: la de José Saramago, Gabriel García Márquez, Nadine Gordimer, José Emilio Pacheco, Emmanuel Carballo, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, Jorge Volpi, Xavier Velasco, Juan Villoro y los moneros Jis y Trino, por una parte, y otra la de J.J. Benítez (el de la saga del Caballo de Troya), Paty Chapoy, Brozo, Yordi Rosado, Gaby Vargas, Guadalupe Loaeza, Lupita Jones, Chespirito y de Gael García Bernal, al que cientos de adolescentes iletrados acosaron hasta que el núbil actor fue rescatado por una escuadra de guardianes -muchos agradecimos que Marcos haya decidido no asistir. Jolette, la ReBelDe ex académica de TV Azteca, perseguía a Alejandro González Iñárritu para implorar un papel en su próxima película y un par de guardias hostigaba a dos jóvenes 'sospechosos' por vestir con anacrónicas prendas anarcopunks.
La FIL, aun con su necesaria existencia, se ha convertido también en una enorme caja de resonancia de los medios, un circo monstruoso para las estrellas que exhiben sin pudor sus dudosas dotes literarias, como la glamorosa militante zapatista Ana Colchero y su novelita de intrigas políticas. No escasean tampoco los autores egresados de las viscosas filas del esoterismo, la dianética, el misticismo en varias envolturas y la superación personal; por el contrario, cada vez son más numerosos y acaparan la atención de las mayorías... Los organizadores deberían pensar acaso en la conveniencia de tal promiscuidad: ¿una megaFIL para todos ellos y otra menos estridente para los escasos y raros mexicanos de todo el país -uno sin librerías- que aún se solazan con la lectura de auténticas inteligencias literarias? A casi veinte años de fundada, la FIL de Guadalajara debería de preocuparse también por las razones por las cuales los universitarios, contraviniendo su esencia originaria, se resisten a leer y, en consecuencia, pensar en medidas más efectivas que el reiterativo encumbramiento de grandes autores en marmóreos pedestales.
Sueldos y aguinaldos de los diputados....
Más negativa de los perredistas a recibir menos lana... No duden de que se trate de línea de AMLO para no quedarse sin fondos -ya saben, su presidencia patito- y, además, para taponear las iniciativas de Patricia Mercado por no haber declinado en su favor.
Frena PRD reducción de gasto en partidos
El resto de los partidos avalaron el punto de acuerdo propuesto con el cual se hubieran ahorrado más de 500 millones de pesos que se destinarían al presupuesto de Ciencia y Tecnología.
El punto de acuerdo pretendía recortar en 20 por ciento los recursos destinados a institutos políticos
Nota de Andrea Merlos, El Universal, Ciudad de México
Jueves 14 de diciembre de 2006
17:51 hs. La fracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados evitó la aprobación de un punto de acuerdo por medio del cual se pretendía recortar en 20% los recursos destinados a partidos políticos, por considerar que se requiere de una reforma de Estado integral que equilibre los gastos de campañas y en medios de comunicación.
EL punto de acuerdo presentado y propuesto por Alternativa se sometió a debate y a votación, pero el PRD evitó que fuera de 'urgente y obvia resolución' por lo que se turnó a la Comisión de Presupuesto para su revisión.
Cada partido se ha manifestado a favor del recorte, pero han evidenciado diferencias sobre el modo, el destino de los recursos ahorrados y los vacíos que aún existen para equilibrar los gastos de campaña y de difusión de actividades.
El diputado del PRD, Raymundo Cárdenas cuestionó que mientras los partidos políticos acepten la reducción de recursos, los medios de comunicación incrementan sus costos y con ello se dificulta el acceso a ellos.
El Partido Acción Nacional (PAN) reiteró que han sido pioneros en la rendición de cuentas y recordó en la tribuna que Felipe Calderón cuando fue presidente del CEN del PAN regresó recursos al IFE.
grg / jcm
domingo, diciembre 10, 2006
La Perdida
Astiberri Ediciones (www.astiberri.com) publica en Bilbao la versión en español de este magnífico libro publicado originalmente por Fantagraphics. Generosamente, Jesica Abel, la autora, me envió el libro en pasta dura, dedicado y con la excelente traducción de nuestro amigo Ernesto Priego (saludos!). Pronto les digo si se podrá conseguir en México. El sitio de Jessica es artbabe.com
Alcohol y creación
Alcohol y creación, de las cantinas a los textos, reciente libro publicado por Generación Publicaciones Periodísticas y el Centro de Estudios de Contracultura con textos de -en ese orden, aunque algunos repiten- Alí Chumacero y Carlos Martínez Rentería, Gerardo de la Torre, Francisco Cervantes, David Huerta y Gabriel Santander, Armando González Torres, Juvenal Acosta, Eusebio Ruvalcaba, Miguel Flores, Juan José Gurrola, Gabriel Gutiérrez, Guillermo Fadanelli, Rogelio Villarreal, Alfonso Morcillo, Macario Matus y Heriberto Yépez. La portada es de Jesús Urbieta. Un libro simpático, aunque un tanto descuidado en los detalles editoriales. Vamos! Es contracultural...
En la cámara de diputados...
...sabemos ponernos de acuerdo! Esto incluye a los del PRD, por supuesto... Y eso que apenas llevan tres meses 'trabajando'!
En el caso de la Cámara Baja, el diputado Víctor Manuel Méndez Lanz, presidente del Comité de Administración, ya ordenó elaborar cheques por un total de 161 mil 137 pesos para cada uno de los 500 padres de la patria, por concepto de un aguinaldazo disfrazado, que incluye gratificaciones hasta por bajarse de la cama.
Inicialmente los legisladores se asignarían un aguinaldo de 86 mil 978 pesos, más 87 mil 137 pesos por diversos conceptos por los cuales cobran y 74 mil correspondientes a su dieta de diciembre. Total: 248 mil 115 pesos.
Las protestas de la opinión pública tras el descomunal escándalo del día primero no los hicieron renunciar a semejantes ingresos. Apenas aguzaron el perverso ingenio de Jorge Zermeño y Javier González Garza para sacarle la vuelta al asunto.
En tales circunstancias, los diputados recibirán 31 mil 300 pesos por concepto de aguinaldo propiamente dicho, más una 'canasta navideña' de 4 mil 685 pesos, más 27 mil 92 pesos por 'apoyo a personal de distritos', más 11 mil 872 por 'atención ciudadana', más 12 mil 188 pesos por 'subvención aguinaldo'. Total: 87 mil 137 pesos, que sumados a los 74 mil de su dieta hacen el referido total de 161 mil 137 pesos.
En el caso de la Cámara Baja, el diputado Víctor Manuel Méndez Lanz, presidente del Comité de Administración, ya ordenó elaborar cheques por un total de 161 mil 137 pesos para cada uno de los 500 padres de la patria, por concepto de un aguinaldazo disfrazado, que incluye gratificaciones hasta por bajarse de la cama.
Inicialmente los legisladores se asignarían un aguinaldo de 86 mil 978 pesos, más 87 mil 137 pesos por diversos conceptos por los cuales cobran y 74 mil correspondientes a su dieta de diciembre. Total: 248 mil 115 pesos.
Las protestas de la opinión pública tras el descomunal escándalo del día primero no los hicieron renunciar a semejantes ingresos. Apenas aguzaron el perverso ingenio de Jorge Zermeño y Javier González Garza para sacarle la vuelta al asunto.
En tales circunstancias, los diputados recibirán 31 mil 300 pesos por concepto de aguinaldo propiamente dicho, más una 'canasta navideña' de 4 mil 685 pesos, más 27 mil 92 pesos por 'apoyo a personal de distritos', más 11 mil 872 por 'atención ciudadana', más 12 mil 188 pesos por 'subvención aguinaldo'. Total: 87 mil 137 pesos, que sumados a los 74 mil de su dieta hacen el referido total de 161 mil 137 pesos.
jueves, noviembre 30, 2006
En el stand 1947 de la FIL
Todos los números de Replicante en el stand 1947 de la Feria Internacional de Libro de Guadalajara. También Generación y los libros de Moho, entre otras joyas de la literatura del under. Con todo gusto los atenderemos personalmente!
martes, noviembre 28, 2006
Pésima noticia
Una pésima noticia es el nombramiento, hace unos momentos, del gorila Francisco Ramírez Acuña como secretario de Gobernación por Felipe Calderón. Como todos saben, incluyendo el nuevo presidente, Ramírez Acuña no se distinguió precisamente por su respeto a los derechos humanos ni por su sensibilidad ante los grandes y graves problemas no solamente de Guadalajara sino del estado de Jalisco. Duro, torpe y corto de entendederas, aunque astuto como todo viejo zorro de la política, Ramírez Acuña es un mal signo, un pésimo presagio. Mal, muy mal, un error que le costará a Calderón simpatías y apoyos.
O se trata de una mala broma, de una jugada maquiavélica? Acaso al primer error del secretario de Gobernación, a quien le debe su destape, lo despedirá fulminantemente y después nombrará a José Woldenberg? Carajo, qué país...
O se trata de una mala broma, de una jugada maquiavélica? Acaso al primer error del secretario de Gobernación, a quien le debe su destape, lo despedirá fulminantemente y después nombrará a José Woldenberg? Carajo, qué país...
lunes, noviembre 27, 2006
El periodismo cultural
[Nota publicada hoy 27 de noviembre en el diario Frontera de Tijuana: www.frontera.info]
El periodismo cultural
Vianett Medina
Antes de cualquier adjetivo, el periodismo cultural habría de entenderse no sólo como actualización de la nómina de creadores, sino el rastreo de sus variadas fuentes situadas en disímiles geografías. Habría de ser, pues, periodismo. Como atestación de su experiencia en el ámbito de las publicaciones culturales, el editor Rogelio Villarreal en su libro El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (Ediciones Sin Nombre/Conaculta, 2006) comparte su particular visión de la vida cultural contemporánea y sus orígenes localizables en los nombres de la literatura (incluidos sus 'semidioses' literarios), el cine, las artes visuales y el imaginario nacionalista nutrido por la televisión. Hijo de editor, Rogelio demuestra que conseguir una voz propia en la escritura no es un asunto de herencia o contagio, aunque bien varias generaciones de escritores se han desarrollado a través de las páginas de alguna de las revistas 'contraculturales' que el autor fundó desde los años ochenta.
¿Lección de periodismo?
Sin el propósito de pautar el periodismo cultural, el conjunto de ensayos reunidos resulta una singular propuesta en torno al desarrollo de la cultura nacional. Crítica del narcisismo que comprende la globalización apenas como un medio de proyección personal, la visión periodística de Villarreal parece invitar a una recuperación totalizante de lo sublimemente cotidiano. De sus honestas reflexiones es posible suponer una lección sobre el modo de hablar y escribir sobre la cultura: Ante el narcisismo de la contemporaneidad es preferible descubrir al otro/a como sujeto de la historia.
Las piezas lingüísticas
Como recurso que renueva el discurso cultural de Villarreal, se incorpora un vocabulario acorde a la tecnología del arte y otro que explora las prácticas inútiles al periodismo. En la constante referencia al internet (nueva industria cultural), el autor integra nociones que han perdido el entrecomillado para hacerse necesarias al discurso cultural. En otro glosario, la 'maxmordomía' (rescate lingüístico del poeta Gerardo Deniz, citado por Villarreal) ejemplifica lo criticable del oficio editorial atado a un absurdo perfeccionismo tipográfico. Entendida como actitud ruin manifiesta en una falsa o superflua sapiencia, hablar de maxmordomía supone el acto valiente de denuncia: 'En la burocracia proliferan los maxmordones'.
De sobremesa
La brevedad del libro, de la colección La Centena, no impide que algunas ideas fundamentales de los ensayos se acompañen de variadas acotaciones al margen que sirven de sobremesa a la lectura. Como en un diálogo compuesto de referencias frescas, las notas al pie resultan un buen complemento a las coordenadas cronológicas que marcan los capítulos.
Como otro platillo aderezado de crítica cultural, recomiendo la lectura de Replicante (revista trimestral editada por el mismo autor), cuyo último número se ocupa del tema de las religiones en perspectiva interdisciplinaria, con diversas secciones compuestas de ensayos, noticias, crónicas, cartas y reseñas. Se vende en Tijuana y en Ensenada.
Comentarios a librería.sorjuana@gmail.com
El periodismo cultural
Vianett Medina
Antes de cualquier adjetivo, el periodismo cultural habría de entenderse no sólo como actualización de la nómina de creadores, sino el rastreo de sus variadas fuentes situadas en disímiles geografías. Habría de ser, pues, periodismo. Como atestación de su experiencia en el ámbito de las publicaciones culturales, el editor Rogelio Villarreal en su libro El periodismo cultural en tiempos de la globalifobia (Ediciones Sin Nombre/Conaculta, 2006) comparte su particular visión de la vida cultural contemporánea y sus orígenes localizables en los nombres de la literatura (incluidos sus 'semidioses' literarios), el cine, las artes visuales y el imaginario nacionalista nutrido por la televisión. Hijo de editor, Rogelio demuestra que conseguir una voz propia en la escritura no es un asunto de herencia o contagio, aunque bien varias generaciones de escritores se han desarrollado a través de las páginas de alguna de las revistas 'contraculturales' que el autor fundó desde los años ochenta.
¿Lección de periodismo?
Sin el propósito de pautar el periodismo cultural, el conjunto de ensayos reunidos resulta una singular propuesta en torno al desarrollo de la cultura nacional. Crítica del narcisismo que comprende la globalización apenas como un medio de proyección personal, la visión periodística de Villarreal parece invitar a una recuperación totalizante de lo sublimemente cotidiano. De sus honestas reflexiones es posible suponer una lección sobre el modo de hablar y escribir sobre la cultura: Ante el narcisismo de la contemporaneidad es preferible descubrir al otro/a como sujeto de la historia.
Las piezas lingüísticas
Como recurso que renueva el discurso cultural de Villarreal, se incorpora un vocabulario acorde a la tecnología del arte y otro que explora las prácticas inútiles al periodismo. En la constante referencia al internet (nueva industria cultural), el autor integra nociones que han perdido el entrecomillado para hacerse necesarias al discurso cultural. En otro glosario, la 'maxmordomía' (rescate lingüístico del poeta Gerardo Deniz, citado por Villarreal) ejemplifica lo criticable del oficio editorial atado a un absurdo perfeccionismo tipográfico. Entendida como actitud ruin manifiesta en una falsa o superflua sapiencia, hablar de maxmordomía supone el acto valiente de denuncia: 'En la burocracia proliferan los maxmordones'.
De sobremesa
La brevedad del libro, de la colección La Centena, no impide que algunas ideas fundamentales de los ensayos se acompañen de variadas acotaciones al margen que sirven de sobremesa a la lectura. Como en un diálogo compuesto de referencias frescas, las notas al pie resultan un buen complemento a las coordenadas cronológicas que marcan los capítulos.
Como otro platillo aderezado de crítica cultural, recomiendo la lectura de Replicante (revista trimestral editada por el mismo autor), cuyo último número se ocupa del tema de las religiones en perspectiva interdisciplinaria, con diversas secciones compuestas de ensayos, noticias, crónicas, cartas y reseñas. Se vende en Tijuana y en Ensenada.
Comentarios a librería.sorjuana@gmail.com
sábado, noviembre 25, 2006
Rata de dos patas
Vean el videoclip que hizo mi amigo Alejandro Verdugo, el Pájaro -recientemente fallecido-, hace unos años, cuando una infame mujer lo dejó plantado para ir a una boda en Coyoacán...
http://www.youtube.com/watch?v=xhJRmjisrAg&eurl
http://www.youtube.com/watch?v=xhJRmjisrAg&eurl
viernes, noviembre 24, 2006
Libro ganador del Premio Nacional de Ensayo Joven 2006
Nota de hoy en el diario Milenio. El libro de Héctor Villarreal Beltrán -integrante de la mesa de redacción de Replicante- se centra en la globalización y las identidades culturales, no en la música o el baile.
México.- Una exploración a los intercambios tecnológicos y cómo éstos han propiciado modificaciones en la identidad de diversos grupos sociales es el hilo conductor del libro Imaginarios musicales de la globalización, que le mereció a Héctor Villarreal el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2006.
Durante la presentación del ejemplar, que se realizó la víspera en el Laboratorio Arte Alameda, de esta capital, Villarreal Beltrán explicó que el tema central de su trabajo no es la música o el baile, sino la globalización y las identidades culturales.
Acompañado por Israel Covarrubias, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Enrique Romo, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el autor apuntó que sus ensayos se enfocan al análisis de cómo la tecnología electrónica y la globalización propician intercambios culturales.
Publicado por Editorial Tierra Adentro, Imaginarios musicales de la globalización. De la world music al psychodelic trance reúne ensayos referentes a las múltiples expresiones musicales: tradicionales, populares, elitistas y marginales.
La primera sección del texto aborda los imaginarios etnomusicales de algunas regiones y países, mientras que la segunda parte trata sobre los imaginarios tecnomusicales, es decir, las expresiones sonoras donde ya se hace evidente la influencia de la globalización en la tecnología electrónica.
'Los ensayos que incluyo no son para que el lector se haga especialista en temas musicales, el libro se encuentra en un nivel intermedio y está dirigido a aquellos que están interesados en conocer sobre el tema tengan un punto de referencia, reflexión y polémica', manifestó Héctor Villarreal.
Recordó que su exploración multidisciplinaria se inició a partir de la caída del Muro de Berlín, a finales de los años ochenta, periodo en el que comenzó a hablarse de la globalización, por lo que se dio a la tarea de estudiar diversas expresiones musicales (world music, tecno, trance, hip hop) festivales y sellos discográficos.
De esta manera, Villarreal aterrizó el análisis en modelos de música global y diferentes géneros musicales como tecno, trance, sonidero o grupero, a fin de generar en un sólo escenario la diversidad y univocidad universales de la música.
Héctor Villarreal (Ciudad de México, 1970), es egresado de la UNAM, con licenciatura en Ciencias políticas, y del Centro Avanzado de Comunicación, maestro en Comunicación institucional y diplomado en Filosofía por la Universidad Panamericana.
Actualmente es asesor de las comisiones de Educación de las cámaras de Diputados y Senadores, consultor en estas materias de diversas organizaciones de la sociedad civil e investigador de problemas sociales como la pobreza y el desarrollo humano.
El Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos es otorgado cada año por la Universidad Benito Juárez de Oaxaca. Este año el jurado estuvo integrado por los escritores Dana Gelinas, Anamari Gomiz y Vicente Quirarte.
México.- Una exploración a los intercambios tecnológicos y cómo éstos han propiciado modificaciones en la identidad de diversos grupos sociales es el hilo conductor del libro Imaginarios musicales de la globalización, que le mereció a Héctor Villarreal el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2006.
Durante la presentación del ejemplar, que se realizó la víspera en el Laboratorio Arte Alameda, de esta capital, Villarreal Beltrán explicó que el tema central de su trabajo no es la música o el baile, sino la globalización y las identidades culturales.
Acompañado por Israel Covarrubias, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Enrique Romo, de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, el autor apuntó que sus ensayos se enfocan al análisis de cómo la tecnología electrónica y la globalización propician intercambios culturales.
Publicado por Editorial Tierra Adentro, Imaginarios musicales de la globalización. De la world music al psychodelic trance reúne ensayos referentes a las múltiples expresiones musicales: tradicionales, populares, elitistas y marginales.
La primera sección del texto aborda los imaginarios etnomusicales de algunas regiones y países, mientras que la segunda parte trata sobre los imaginarios tecnomusicales, es decir, las expresiones sonoras donde ya se hace evidente la influencia de la globalización en la tecnología electrónica.
'Los ensayos que incluyo no son para que el lector se haga especialista en temas musicales, el libro se encuentra en un nivel intermedio y está dirigido a aquellos que están interesados en conocer sobre el tema tengan un punto de referencia, reflexión y polémica', manifestó Héctor Villarreal.
Recordó que su exploración multidisciplinaria se inició a partir de la caída del Muro de Berlín, a finales de los años ochenta, periodo en el que comenzó a hablarse de la globalización, por lo que se dio a la tarea de estudiar diversas expresiones musicales (world music, tecno, trance, hip hop) festivales y sellos discográficos.
De esta manera, Villarreal aterrizó el análisis en modelos de música global y diferentes géneros musicales como tecno, trance, sonidero o grupero, a fin de generar en un sólo escenario la diversidad y univocidad universales de la música.
Héctor Villarreal (Ciudad de México, 1970), es egresado de la UNAM, con licenciatura en Ciencias políticas, y del Centro Avanzado de Comunicación, maestro en Comunicación institucional y diplomado en Filosofía por la Universidad Panamericana.
Actualmente es asesor de las comisiones de Educación de las cámaras de Diputados y Senadores, consultor en estas materias de diversas organizaciones de la sociedad civil e investigador de problemas sociales como la pobreza y el desarrollo humano.
El Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos es otorgado cada año por la Universidad Benito Juárez de Oaxaca. Este año el jurado estuvo integrado por los escritores Dana Gelinas, Anamari Gomiz y Vicente Quirarte.
miércoles, noviembre 22, 2006
lunes, noviembre 20, 2006
viernes, noviembre 17, 2006
Para leer el DF
jueves, noviembre 16, 2006
Los imperdonables
[Una versión de este texto se publicó el domingo pasado en el diario Milenio de Monterrey]
'¿En qué momento se jodió el Perú?', se pregunta Zavalita en la Conversación en la catedral, la novela de Mario Vargas Llosa publicada en 1969, aludiendo a la fallida transición a la modernidad de un país mayormente indígena y pobre. En nuestro país, uno que nació jodido, la pregunta podría ser: ¿Hasta cuándo van a seguir jodiendo a México? La lista de los depredadores es extensa, pero la encabeza, no hay duda, la nomenklatura política en su casi totalidad seguida de cerca por los líderes de movimientos sociales inflados artificialmente y siempre tentados a echar mano de chantajes y recursos violentos, sin olvidar a los temibles y omnipresentes narcotraficantes -siguen en la memoria las cinco cabezas rodando en la pista de la discoteca- ni a líderes sindicales igualmente poderosos, ni a los jerarcas de la Iglesia católica y otras como La Luz del Mundo, que se solazan en su peliculesca riqueza mundana y en su impune displicencia ante abusos imperdonables como el de los pederastas. No olvidemos agregar a prominentes hombres de negocios, de las finanzas y de los grandes medios de comunicación, más preocupados por el bienestar de su fortuna que por el crecimiento de la democracia en el rasgado mapa del territorio que habitamos, ni a las turbas de criminales asolando cada día a mujeres y hombres cuyos únicos bienes son sus manos y sus deseos de sobrevivir en un medio alienado y hostil.
Por lo pronto, Vicente Fox no podrá hacer ya más daño a la razón ni a la prudencia desde su inmerecida investidura. Desde el inicio festivo de su mandato se ocupó más en derrochar el cuantioso capital político ahorrado durante su campaña y ahora saldrá de Los Pinos con la cola gacha y la mirada acuosa apuntando hacia el rancho anhelado: con más pena que gloria y con la institución presidencial severamente estropeada. Peor aún: con un Estado de derecho resquebrajado y sus instituciones cuestionadas e infestadas de funcionarios corruptos. Más por ineptitud que por malicia -y por así convenir a los intereses del PAN- Fox les perdonó la vida a tepocatas y demás alimañas y creyó con cristiana ingenuidad que éstas le corresponderían a la hora de proponer las necesarias reformas.
Los que sí son peligrosos son los exaltados, como los que hicieron explotar bombas caseras en las instituciones que el iluminado López Obrador condenó al averno -sorpresivo regalo de bodas para el hombre de la 'honestidad valiente' y creador del mito del fraude. El PRI, un banco y el Tribunal Electoral fueron los blancos de la justicia microguerrillera, y no de la ultraderecha, como quería el hidrocefálico PRD. ¿Habrá sonreído el ex candidato al enterarse de la noticia? Habrá pensado que 'la gente está enojada...' y que con ellos más vale no meterse -ya saben, los usos y costumbres de un pueblo iletrado pero cargado sentimentalmente 'a la izquierda'.
Como en una delirante obra del teatro del absurdo el presidente 'legítimo' devela a su gabinete como si se tratara de las doce personas más cristalinas y competentes, escamoteando las mañosas biografías de la mitad de ellas -los demás ya tendrán tiempo de arrepentirse o de reírse de su histórica desfachatez. La doctora Sheinbaum ensayaba su adusto gesto monjil para no reírse en público porque su consorte Carlos Ímaz había librado la batalla contra Ahumada -el preso político de AMLO- y sus fajos de dólares. (¿Pero podrá olvidar que 'el pueblo' lo abucheó en el Zócalo?)
La izquierda que dejó de serlo en el momento en que López Obrador pisó el vestíbulo del PRD estelariza uno más de los grandes ridículos de nuestra historia. A su vez, la fracción exaltada de la nebulosa APPO no vacila a la hora de ajusticiar a los disidentes de su propio movimiento, al más puro estilo de la mafia siciliana. Las bravatas de miles de izquierdistas espurios garantizan años de molestias y despropósitos. Menuda tarea le espera a Calderón: tratar de domeñar un pueblo ingobernable, atestado de gobernadores preciosos, empresarios lascivos, caudillos espontáneos, narcofuncionarios y otros estigmas y confiar, acaso, en que la histeria de los extremistas se disolverá inexorablemente en el noble paisaje de un país envilecido -como se ha venido deslavando la imagen del otrora llamado subcomandante Marcos, mesías a la baja y a quien la veleidosa izquierda cambió por ese otro caudillo que ha comenzado ya su caída indetenible.
'¿En qué momento se jodió el Perú?', se pregunta Zavalita en la Conversación en la catedral, la novela de Mario Vargas Llosa publicada en 1969, aludiendo a la fallida transición a la modernidad de un país mayormente indígena y pobre. En nuestro país, uno que nació jodido, la pregunta podría ser: ¿Hasta cuándo van a seguir jodiendo a México? La lista de los depredadores es extensa, pero la encabeza, no hay duda, la nomenklatura política en su casi totalidad seguida de cerca por los líderes de movimientos sociales inflados artificialmente y siempre tentados a echar mano de chantajes y recursos violentos, sin olvidar a los temibles y omnipresentes narcotraficantes -siguen en la memoria las cinco cabezas rodando en la pista de la discoteca- ni a líderes sindicales igualmente poderosos, ni a los jerarcas de la Iglesia católica y otras como La Luz del Mundo, que se solazan en su peliculesca riqueza mundana y en su impune displicencia ante abusos imperdonables como el de los pederastas. No olvidemos agregar a prominentes hombres de negocios, de las finanzas y de los grandes medios de comunicación, más preocupados por el bienestar de su fortuna que por el crecimiento de la democracia en el rasgado mapa del territorio que habitamos, ni a las turbas de criminales asolando cada día a mujeres y hombres cuyos únicos bienes son sus manos y sus deseos de sobrevivir en un medio alienado y hostil.
Por lo pronto, Vicente Fox no podrá hacer ya más daño a la razón ni a la prudencia desde su inmerecida investidura. Desde el inicio festivo de su mandato se ocupó más en derrochar el cuantioso capital político ahorrado durante su campaña y ahora saldrá de Los Pinos con la cola gacha y la mirada acuosa apuntando hacia el rancho anhelado: con más pena que gloria y con la institución presidencial severamente estropeada. Peor aún: con un Estado de derecho resquebrajado y sus instituciones cuestionadas e infestadas de funcionarios corruptos. Más por ineptitud que por malicia -y por así convenir a los intereses del PAN- Fox les perdonó la vida a tepocatas y demás alimañas y creyó con cristiana ingenuidad que éstas le corresponderían a la hora de proponer las necesarias reformas.
Los que sí son peligrosos son los exaltados, como los que hicieron explotar bombas caseras en las instituciones que el iluminado López Obrador condenó al averno -sorpresivo regalo de bodas para el hombre de la 'honestidad valiente' y creador del mito del fraude. El PRI, un banco y el Tribunal Electoral fueron los blancos de la justicia microguerrillera, y no de la ultraderecha, como quería el hidrocefálico PRD. ¿Habrá sonreído el ex candidato al enterarse de la noticia? Habrá pensado que 'la gente está enojada...' y que con ellos más vale no meterse -ya saben, los usos y costumbres de un pueblo iletrado pero cargado sentimentalmente 'a la izquierda'.
Como en una delirante obra del teatro del absurdo el presidente 'legítimo' devela a su gabinete como si se tratara de las doce personas más cristalinas y competentes, escamoteando las mañosas biografías de la mitad de ellas -los demás ya tendrán tiempo de arrepentirse o de reírse de su histórica desfachatez. La doctora Sheinbaum ensayaba su adusto gesto monjil para no reírse en público porque su consorte Carlos Ímaz había librado la batalla contra Ahumada -el preso político de AMLO- y sus fajos de dólares. (¿Pero podrá olvidar que 'el pueblo' lo abucheó en el Zócalo?)
La izquierda que dejó de serlo en el momento en que López Obrador pisó el vestíbulo del PRD estelariza uno más de los grandes ridículos de nuestra historia. A su vez, la fracción exaltada de la nebulosa APPO no vacila a la hora de ajusticiar a los disidentes de su propio movimiento, al más puro estilo de la mafia siciliana. Las bravatas de miles de izquierdistas espurios garantizan años de molestias y despropósitos. Menuda tarea le espera a Calderón: tratar de domeñar un pueblo ingobernable, atestado de gobernadores preciosos, empresarios lascivos, caudillos espontáneos, narcofuncionarios y otros estigmas y confiar, acaso, en que la histeria de los extremistas se disolverá inexorablemente en el noble paisaje de un país envilecido -como se ha venido deslavando la imagen del otrora llamado subcomandante Marcos, mesías a la baja y a quien la veleidosa izquierda cambió por ese otro caudillo que ha comenzado ya su caída indetenible.