miércoles, marzo 05, 2008

Debate de altura...


El pasado domingo 2 de marzo, al final de su artículo en La Jornada 'Los sindicatos y el gobierno', Arnaldo Córdova elude torpemente las críticas que le hicieron Luis González de Alba y Jaime Sánchez Susarrey a su texto 'El problema del PRD', del 3 de febrero en el mismo diario. Los textos de Luis y de Jaime están acá abajo, lo mismo que uno mío -también reproducido aquí- que envié a José Woldenberg con la intención de que lo publicara en Nexos, pero, sospechosamente, no recibí respuesta. Una versión abreviada se publicó en Milenio Monterrey. (En la foto, Asnaldo...)
La penosa 'respuesta' de Córdova, que éste seguramente piensa que es ingeniosa -y de altura-, deja ver su profunda petulancia y, lo peor, su incapacidad para asimilar críticas y elaborar una respuesta inteligente. Al parecer el Peje, como a muchos, lo hipnotizó y lo dejó medio dañado. Va su parrafito:

PS. A mis críticos quiero decirles que, cuando me planteen un debate de altura, tendré mucho gusto en atenderlos. ¿Qué podría contestarle ahora a González de Alba, cuando sostiene que sólo digo bobadas y luego me suelta la idiotez de que pedir perfección a la izquierda es ser de izquierda y pedirlo a la derecha es considerarla izquierda (algún cable malenchufado debe traer), o a Sánchez Susarrey, que repite como loro la idea fija de Octavio Paz de que la izquierda carece de ideas y estima que soy un retrógrado (como López Obrador)? Sólo lamento que mis artículos les provoquen agruras (con lo que les puede dar gastritis, que es mortal, según Calderón y Soberanes), porque, aunque no lo crean, me preocupa su salud (sobre todo mental).

Hasta aquí el viejo Arnaldo. No puedo dejar de copiar en seguida el texto que publicó Christopher Domínguez Michael en Letras Libres en agosto de 2007, a propósito también de un lamentable artículo de Córdova. Va.

La mafia nos robó la prominencia
Christopher Domínguez Michael

No había yo leído el artículo de Arnaldo Córdova (La Jornada de mayo pasado) donde le responde a Enrique Krauze sobre el malhadado diálogo de Octavio Paz y la izquierda. La ligereza de Córdova es lamentable por venir de un historiador que estuvo entre aquellos que se esforzaron en iluminar la naturaleza del régimen de la Revolución mexicana. Que López Obrador, en la apología justificatoria (La mafia nos robó la presidencia, etc.) que circula en estos días, muestre una inquebrantable indigencia escolar, es natural; pero que algunos entre quienes lo apoyaron, como Córdova, se solacen en los chistoretes y en el resentimiento, no es menos lastimoso por ser predecible. En fin, ya Krauze se refirió en su respuesta en Reforma (15 de julio) a la majadería imperante.
'Yo qué carajos tengo que ver con el muro de Berlín o con los campos del Gulag', dice Córdova en un párrafo que Krauze subraya como inaudito. Aunque militó de joven en el Partido Comunista Mexicano y estudió en Italia con Umberto Cerroni, uno de los intelectuales comunistas más influyentes, puede concederse que Córdova prefirió reformular el 'nacionalismo revolucionario' que ampararse en la tradición comunista. Lo que él hizo en los años setenta fue venderle a los jóvenes marxistas la vieja mercadería del lombardismo, desprestigiada por aquella doble devoción de Vicente Lombardo Toledano por Stalin y por Miguel Alemán, equilibrismo que asombraba a Paz. El régimen de la Revolución, decían los lombardistas y decía Córdova, era un régimen nacional–popular apoyado en las masas obreras organizadas. Lo que Córdova explicaba en ese entonces era cómo aquel nexo corporativo se diluía gracias al desgaste natural de la maquinaria despótica, al fastidio de algunos de los viejos nacionalistas y a la aparición del sindicalismo universitario. La esperanza política de la izquierda estaba en que los sindicatos despojasen al Estado de su legitimidad entre los trabajadores y se llevasen la música de la Revolución mexicana a otro lado. En ese otro lado aguardaba, envejecida de tanto esperar, la Revolución rusa y cuando ésta empezó a dar de sí, tomaron su relevo los eurocomunistas.
También Paz (en El ogro filántropico, 1979) y muchos otros intelectuales creían (y en eso todos nos equivocamos) que el final del PRI estaría relacionado con la democratización y la independencia de los sindicatos. Pensamiento muy de la época y que hoy aparece, en efecto, como antediluviano: sin la libertad sindical de 'la clase obrera', la democracia era inconcebible.
Aquella operación de Córdova, una vuelta a la discusión clásica sobre lo que es y lo que no es una revolución, no estuvo del todo mal hecha e inclusive, mucho antes que él dorara la píldora en La ideología de la Revolución mexicana. La formación del nuevo régimen (1973), ya formaba parte del horizonte común a todos los hijos izquierdistas de la Revolución mexicana entre los cuales se contaba, orgulloso de su linaje, Paz. Y si OP no leyó los libros de Córdova, hizo mal. Habría corroborado que 'la nueva izquierda' se despreocupaba de Moscú y de Pekín y de Rosa Luxemburgo y del renegado Kautsky y volvía a leer a Luis Cabrera y a Soto y Gama y a otros precursores y protagonistas de 1910 a quienes Córdova dedicó algunas páginas sobresalientes. Casi no necesito agregar que Córdova no suele citar a Paz en sus libros, autor cuyas opiniones, si nos atenemos a lo que dice en La Jornada, le resultaban muy relevantes desde 1966 y por cuya aprobación sigue suspirando.
Córdova debería acordarse que él y sus camaradas 'nacionalistas revolucionarios' del Movimiento de Acción Popular concurrieron a la fundación del Partido Socialista Unificado de México cantando La Internacional e identificándose con la hoz y el martillo, y fundaron un partido que tuvo entre sus urgencias el desembarazarse de lo poco que los comunistas mexicanos habíamos avanzado en un proceso de desestalinización, interrumpido desde entonces, año de 1981, con las consecuencias que padece por ello, todos los días, nuestra democracia...
Otro punto. Se habla de 'Paz y la izquierda' como de si se relataran las aventuras de un marciano en Júpiter. ¿A qué otro mundo si no es al de la izquierda heterodoxa internacional perteneció Paz toda su vida ? ¿No publicó El laberinto de la soledad en Cuadernos Americanos, la tribuna de la izquierda nacionalista? ¿No fueron sus amigos Jorge Semprún, François Furet, Kostas Papaioannou, Cornelius Castoriadis, Milán Kundera, Ricardo Muñoz Suay? ¿No fue la opinión pública de izquierdas, dentro y fuera de México, la que aplaudió la renuncia de 1968 a la embajada en Nueva Delhi? ¿No le dijo Paz a Julio Scherer, diez años después en una célebre entrevista, que su esperanza era el socialismo democrático? Se me dirá que el lugar de OP en la izquierda (y dentro de la tradición liberal) es problemático. Claro que lo es: las afiliaciones precisas, como las devociones inmaculadas, no son propias de personas inteligentes.
Por su grotesca ligereza moral el deslinde de Córdova quedará en el libro negro como un diminuto contraste de lo que fue la vida intelectual de un Octavio Paz...
¡Qué lejos estamos de José Revueltas, a quien atormentaba la culpa colectiva que todos los hombres del siglo XX teníamos por los procesos de Moscú y sus malignas consecuencias!
(Creo en la culpa colectiva porque soy judío. También Revueltas lo era, en el sentido figurado, que es el que importa).
De lo que sí se acuerda Córdova es que Paz no lo leyó o no confesó haberlo leído en el momento en que el profesor lo necesitaba para su autoestima. En ésta y en tantas otras ocasiones ése y no otro es el problema: el azoro de los profesores heridos en su sensibilísima vanidad porque el poeta nacional (que eso es OP en los estrechos términos que ellos pueden colegir) no los redimió con la varita mágica de una alabanza, de un acuse de recibo o de un coscorroncito.
Es mejor no personalizar el diálogo de Paz con la izquierda, como lo dice José de la Colina en Correo fantasma, el blog vecino. La verdadera discusión de Paz con el marxismo, con la socialdemocracia, con el nacionalismo revolucionario, está en sus artículos y en sus ensayos, tal cual lo han ido corroborando tantos entre aquellos que no estaban dispuestos a concederle un ápice de razón...

AMLO niega a su apóstol

Un breve artículo muy significativo de Carlos Marín, hoy en Milenio.

… y AMLO volvió a renegar
Carlos Marín

Ayer, Francisco Zea (Canal 28 del Grupo Imagen) le planteó a su prominente entrevistado:
'Carlos Marín en Milenio escribió que tienes que dar la cara por René Bejarano, que porque Bejarano es un activista en tu favor; que porque es tu más fiel servidor…'.
Andrés Manuel López Obrador atajó: 'Marín dice muchas cosas, con todo respeto. Mira, hay toda una campaña de ataques porque les molesta mucho esto, éste es el asunto…'.
'¿Bejarano te ayuda o no te ayuda?', acorraló Zea.
'No, para nada', mintió por enésima ocasión (en este asunto) López Obrador.
'O sea, de plano sigue siendo el apestado…', comentó el entrevistador.
'No', volvió a mentir López Obrador. 'Sencillamente no tengo relaciones con él; desde el escándalo ése de los videos, desde que querían destruirme como ahora, como siempre…'.
Y reencauzó la entrevista por los rumbos de sí mismo.
¿Cómo puede AMLO usar y renegar así de una persona que como nadie nunca se ha roto la madre por él?

Una joven crítica, ¿de quiénes?


Dice el prístino Víctor Roura cada vez que menciona a Aguilar Camín que éste es un intelectual orgánico, pero no dice de qué o de quién. Por supuesto, nadie desconoce su desliz con Carlos Salinas, pero tampoco debe desconocérsele su capacidad de crítica, cuando quiere. Un ejemplo es este artículo publicado hoy en el diario Milenio, que es también una crítica puntual de los vicios y anacronismos de la izquierda marco-guevarista procubana y romántica a lo pendejo. La ilustración es de Blumpi.

Una joven crítica
Héctor Aguilar Camín
Milenio, 5 de marzo de 2008
Entre las barbaridades concurrentes al ataque del ejército colombiano sobre el campamento de las FARC en territorio de Ecuador, hay una de índole espiritual, o educativa, o psicológica, que me inquieta:
¿Qué hacía y cómo había llegado a ese campamento la mexicana Lucía Andrea Morett Alvarez, 'joven crítica y comprometida, pero no una guerrillera', como la describió su familia, simpatizante activa del EZLN, detenida en octubre de 1998 por increpar al entonces presidente Ernesto Zedillo en un acto de la UNAM, en Texcoco, exigiéndole el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés Larráinzar; militante defensora de los hermanos Cerezo Contreras, presuntos responsables de unos bombazos guerrilleros; aguerrida manifestante contra la Secretaría de Gobernación durante una marcha del año 2004 en protesta por el asesinato de Noel González, joven universitario zapatista? (Véase el perfil de Lucía Andrea Morett hecho por Diego Osorno en MILENIO, 4/3/08).
¿En qué aulas de la universidad o en el seno de qué familia o en la franja de qué veta íntima de agravios se puso en movimiento Lucía Andrea Morett hacia su camino de 'joven crítica y comprometida'?
¿En qué libros, en qué autores, en qué sobremesas familiares, en qué periódicos, en la boca de qué maestros, en qué grupos políticos, bajo la guía de qué gurús, en qué mundillo de iras y prisas justicieras empezó su camino rumbo al campamento de las FARC colombianas, última tule de la degradación revolucionaria, resumidero criminal de las guerrillas latinoamericanas?
¿Qué hacía en ese campamento, para qué y cómo había ido ahí, por qué conductos, para probar qué convicciones y asumir qué nuevos compromisos en la lucha contra la injusticia y el deshonor del mundo?
¿Dónde se siembran esas vocaciones redentoras, dispuestas a ir al infierno por la causa? ¿En la familia? ¿En la escuela? ¿En los círculos ultras de la universidad, alimentados de viejos manuales? ¿En la manipulación perversa de la credulidad juvenil por maestros de la pelea pasada? ¿En la intimidad impredecible de cada quien? ¿En los caminos torcidos de la libertad y las trampas laicas de la fe? ¿En la molienda de la historia que repite al infinito sus errores, es decir, sus tipos y biotipos, sus tragedias y sus farsas, sus villanos, sus héroes, sus ingenuos?

lunes, marzo 03, 2008

La nueva Metapolítica


Metapolítica, vol. 12, núm. 58, marzo/abril 2008

Sumario
Portafolio
La reestructuración del entorno. Visiones sobre el concepto de arquitectura tipográfica de Ata Bozaci 'Toast'

SOCIEDAD ABIERTA
La radical extrañeza de la vida por Xavier Rodríguez Ledesma
Imágenes para un nuevo discurso amoroso por Karla Paniagua
Confesar, psicoanalizar y testimoniar por Fernando M. González
En contra de la idolatría paternalista de la ley por Rafael Estrada Michel
Respuesta a un debate senatorial por José Ramón López Rubí Calderón
Irak, cinco años después por María Cristina Rosas
Betty Boop, el mecanismo del puritanismo por Pável Granados
Kitsch y terciopelo rojo por Santiago Ruiz Velasco Bazán
Vértigo por Enrique Soto Eguibar

DEBATES
Heréticos y disidentes
Georges Bataille. Eros y anomia por Edgar Morales
Roberto Calasso. Revelador de secretos iniciáticos por Ángel Sermeño
Salvador Elizondo. El escándalo de la pureza por Armando González Torres
Hegel y Schelling. Herejías de la modernidad por Edgar Rodríguez
Norman Mailer. Un moralista demasiado franco por Jorge Flores-Oliver
Pier Paolo Pasolini. Un inconformista olvidado por Alfonso Berardinelli
Victor Serge. La trayectoria de un disidente por Claudio Albertani

SOCIEDAD SECRETA
Poetas brasileños: de la internet a la imprenta y viceversa por Jair Cortés (Selección, traducción, nota)
Tres palabras. Notas alrededor de la poesía por Luis Jorge Boone
El ruido que entorpece Luz silenciosa por Laia Jufresa
Sobre la luz del cinematógrafo por Jorge Antonio Pérez Escamilla
Luz silenciosa, paso lento pero seguro por Karla Olvera
Una temporada flotante, El ala de la imbecilidad por Luigi Amara
La sombra de la acción. Apuntes sobre la pereza por Lobsang Castañeda
La desmesura de lo inhabitable: cuatro saltos mínimos al vacío por Gabriela Aguileta
Olafur Eliasson o las provocaciones del tiempo que se encarna por Juan Carlos Reyna

IMPRENTA PÚBLICA
El oficio de editor por Raúl Hernández Viveros
David Toscana: 'La literatura no tiene que ver con la geografía' Entrevista realizada por Karla Avilés
Cormac McCarthy, La carretera, por Raúl Aníbal Sánchez
Juan Villoro, Los culpables, por Mauricio Salvador
Zigmunt Bauman, Vida de Consumo, por Víctor Hugo Martínez González
Silvia González Marín, Prensa y poder político. La elección presidencial de 1940 en la prensa mexicana, por Roberto Sánchez
Serge Paugam, Las formas elementales de la pobreza, por Anna Pi i Murugó

domingo, marzo 02, 2008

Esas caricaturas que ves: libertad de crítica



Mi amigo el queretano Julio Figueroa envió el siguiente mensaje a su directorio electrónico. Lo reproduzco porque concuerdo con su opinión sobre los moneros de Proceso y de esa histérica revista sucursal de El Sendero del Peje llamada El Chamuco, dirigida por el derechista Federico Arreola y comandada por el higadito troskista-obradorista del Fisgón. Después del mensaje de Julio posteo un texto sobe esa revista, precisamente, que no fue publicado en Nexos porque, me dijo José Woldenberg, ahí no publican 'reseñas de revistas de caricaturas'... Ay, chiquilín...

Dice Julio:
Pienso honestamente que Krauze no se merecía la caricatura de Helguera y Hernández (Proceso 1630, 27-I-2008; magnífica la caricatura, estúpido el texto). Pero todos somos caricaturizables y todos nos hemos reído con las mejores caricaturas y no hay que asustarse o enojarse con las peores.
Toda caricatura es un exceso de posiciones ideológicas y rasgos físicos. Aunque inmerecida, la previsible caricatura de Helguera y Hernández goza de cabal salud y libertad de expresión, y eso es fundamental. Diferencias y excesos aparte, hay que defender y sostener y practicar esa libertad de crítica.
Nada ni nadie es intocable.
¿Acaso no es levemente semejante la libertad del director de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, concedida a sus moneros Helguera y Hernández como la libertad del director de Vuelta, Octavio Paz, concedida al ensayista historiador y político Enrique Krauze cuando éste arremetió duramente contra el novelista y amigo del poeta, Carlos Fuentes?
Más allá o más acá de los aciertos y desaciertos de los contenidos.
El problema de H y H en su columna 'Homo sapiens' es que frecuentemente son muy previsibles y muy pocas veces me hacen reír, no sé a sus fieles. En fin, a mí sí me gustó la caricatura de la imagen de K pero no el texto que la acompaña. Como sea, no pasa nada. (Salvo el reproche de Krauze expresado en su carta a Proceso 1632, 10-II-2008).
Hay otros temas y problemas de México y el mundo verdaderamente trascendentes.
Querétaro. Qro., domingo 2 de marzo de 2008.

Va mi texto:

El Chamuco y el humor neomarxista

Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso.
Denis Diderot

El Chamuco y los Hijos del Averno es una revista catorcenal de sátira y humor políticos dirigida por el conocido periodista y empresario de derecha Federico Arreola en complicidad con los famosos moneros de izquierda El Fisgón, Helguera, Hernández, Patricio y el decano y maestro de todos ellos, Rius, más las colaboraciones de un puñado de caricaturistas menos conocidos y de menor talento (pero también de izquierda). A este equipo creativo y editorial lo une un denominador común: todos ellos están obligados a creer en el mito del fraude electoral, inventado por López Obrador el 2 de julio de 2006 y repetido ad nauseam hasta la fecha sin que nadie se haya ocupado de probarlo. Por supuesto, ninguno de ellos sería capaz de refutar las pruebas que ofrece el doctor en Sociología por la UNAM Fernando Pliego Carrasco en El mito del fraude electoral en México [Pax, 2007], las cuales explican paso a paso las tres etapas del fraude concebido por López Obrador: el fraude electrónico o cibernético, el fraude aritmético y la charada del voto por voto...
El no. 128 de El Chamuco (del 30 de julio) está dedicado a 'Las tribus perredidas' y a hacer propaganda a favor de López Obrador con cómics y artículos con el pretexto de la historia de la izquierda mexicana.
Cartonista estelar -con Magú- del diario La Jornada, troskista confeso -¡mi vida!- y con un estilo didáctico que combina los rígidos textos de Martha Harnecker y el dogmatismo del Rius de los tiempos heroicos de Los Supermachos y Los Agachados, El Fisgón presenta a su manera 'La triste historia de la izquierda mexicana'. En ésta el historietista hace aparecer al liberal Benito Juárez como de izquierda, nomás, siguiendo el ejemplo de su mentor Carlos Monsiváis y su forzado intento por hacer del Benemérito liberal un predecesor de la izquierda mexicana en su libro Las herencias ocultas [Debate, 2007; aunque 'Una primera edición de este libro apareció en 2000, editada por el Sindicato de Maestros, auspiciada por Elba Esther Gordillo', recuerda Rafael Lemus en 'Las herencias ocultas (de la Reforma liberal del siglo XIX), de Carlos Monsiváis', Letras Libres, marzo de 2007].
Sin embargo, a El Fisgón no le alcanza el espacio para aclarar que Juárez estaba situado a la izquierda porque él y los demás liberales de la Reforma 'buscaron traducir su programa liberal en un cambio global del país: combatir y destruir el status quo, es decir, el régimen colonial sobreviviente' [José Ramón López Rubí, '¿Liberales?', Replicante 11], pero que asimismo fue un político capitalista y proyanqui. El Fisgón, de pasada, mete en el mismo saco de la derecha al liberal Enrique Krauze, al comediante Chespirito y al empresario Carlos Slim -uno de los impulsores del Museo del Estanquillo que alberga la colección de arte y objetos de la cultura popular atesorados por Monsiváis durante años de coleccionismo; a Rafael Barajas, aka El Fisgón, curador de esa colección, se le olvida también el enorme apoyo económico que le dio Slim a López Obrador cuando éste fue jefe de Gobierno.
En pocos cuadros El Fisgón revisa la izquierda socialista-estalinista sin detenerse (vamos, es monero, no historiador) en la izquierda marxista-leninista en el propio PRI desde su fundación y aun desde los constituyentes, con ejemplos importantes como Tomás Garrido Canabal y sus camisas rojas, la 'política de masas' del cardenismo, Carlos Madrazo (el padre de Roberto), el apoyo a Fidel Castro (y de Fidel Castro al PRI), la creación del PPS de Lombardo Toledano, la corriente maoísta en la CNC de Hugo Andrés Araujo con apoyo de Salinas, y la fundación del PT... Después de este hondo vacío El Fisgón repasa el movimiento democrático de 1968 (sin hablar de la cooptación de muchos de sus dirigentes) y la guerrilla de los años sesenta y setenta (ésta sí guerra sucia, no el lodazal en que se convirtieron las campañas electorales del año pasado). De la reforma política brinca a la fractura del PRI con la escisión de Cuauhtémoc Cárdenas y la Corriente Democrática y el probable fraude electoral (éste sí, no el de 2006) de Salinas de Gortari y la célebre caída del sistema operada por Manuel Bartlett (quien casi dos décadas después expresaría su apoyo a López Obrador...). De no ser por su anticuado estilo de dibujo y frases cliché como 'rebelión popular' o 'la derecha defiende el orden establecido, mientras que la izquierda busca cambiarlo', tonterías como 'La guerrilla fue uno de los episodios más sangrientos de la guerra fría' y varios chistes muy sebos, hasta este punto la historieta podría defenderse. Pero en su cuarta página El Fisgón arremete sospechosamente contra la izquierda electoral -la del PRD, impresentable- y la acusa justamente de haberse burocratizado: 'Muchos líderes del PRD dejaron de trabajar con la gente y abandonaron sus principios'. 'Eran mis principios o mi curul', le dice en un cuadro un ventrudo diputado a un obrero traspasado por un sable. 'La izquierda electoral', se lamenta El Fisgón, 'dejó de lado el trabajo teórico, la discusión programática, dejó de preparar cuadros y abandonó la militancia de base'. Nostálgico, El Fisgón difícilmente podría contar los magros alcances teóricos de la izquierda mexicana -menos aun los de la flaca vertiente troskista-, a no ser por los textos de Enrique Semo, hoy lastimosamente apagado (de académico pasó a ser ideólogo de López Obrador: véase su libro La búsqueda, 1. La izquierda mexicana en los albores del siglo XXI [Océano, 2003] en el que escribió, respecto de su ex jefe, que 'en todo comienzo hay una esperanza'), y los de Roger Bartra, uno de los principales renovadores del Partido Comunista Mexicano en los años setenta y ochenta y lúcido crítico desde la izquierda del neocaciquismo obradorista [véase Fango sobre la democracia, Temas de Hoy, 2007].
Fiel a su doctrina troskista-estalinista, El Fisgón sigue enumerando vicios, errores y fracciones del PRD y su creciente descrédito, pese a los cuales logra victorias electorales importantes. Al momento de contar la derrota del PRI a manos del PAN en 2000 el dibujante dice que 'el cambio del partido en el poder permitió la continuidad del modelo neoliberal', y que 'Más que un avance democrático, eso fue un acuerdo entre las cúpulas del poder', desdeñando de un plumazo con esta frase el sufragio de millones de mexicanos que dejaron de votar por el PRI. Al hablar de la insurrección zapatista de 1994 El Fisgón dice que ésta 'puso al descubierto [sic] que millones de mexicanos siguen marginados y muy lastimados por el modelo neoliberal', sin explicar si antes de la imposición de ese modelo estaban ocultos y nadie los había visto. Vaya, es monero, no teórico.
Más adelante, el caricaturista escribe: 'A principios del siglo XXI, en casi toda América Latina, los pueblos se rebelaron contra el neoliberalismo' (no explica cuáles pueblos ni cómo), y añade que aun con el enorme descrédito del PRD, el favorito en 2005 según todas las encuestas era el perredista (y ex priista) AMLO, 'luchador social, gobernante honesto'. Recordemos, de nuevo, que esto lo dice un humorista, por lo que se permite escamotear graciosamente las mentiras, la soberbia y la ignorancia de López Obrador, la corrupción 'no tan grave', como justificará adelante, del Gobierno del D.F., el secreto del costo de los improvisados segundos pisos, la acusación de haberse vendido a sus propios representantes de casilla, el megaplantón vacío de la Avenida Reforma, las risibles farsas de convenciones y asambleas 'democráticas' -con todo y grandes fotos de Stalin- y, sobre todo, su esencia antidemocrática y autoritaria. Acto seguido, el mentiroso monero que aseguró hace un año en uno de sus cartones en La Jornada que los dos y medio millones de votos de las casillas con inconsistencias -conocidos por todos los partidos y que el PRD consultaba a cada segundo- le habían sido robados a López Obrador, arremete con la misma cantaleta: 'Tras varias maniobras sucias, en las elecciones presidenciales de 2006, el PAN hizo [sic] un gran fraude electoral para imponer a su candidato'. Un fraude, por cierto, que los más allegados colaboradores ex priistas y duchos en esa añeja materia nacional -Cota, Muñoz Ledo, Camacho, Díaz, Monreal...- nunca se han molestado en comprobar. Es obvio que El Fisgón no diría jamás que López Obrador gobernó más para 'los de arriba' que para 'los de abajo', como se ufanaba: la tarjeta para comprar en Wal Mart; la concesión a los supermercados y bancos para cobrar impuestos; el beneficio a las clases medias y altas al construir segundos pisos y relegar el metro; el negocio de los útiles escolares a Gigante; publicidad para PepsiCo en los puestos de agentes de tránsito, y no se olvide que fue AMLO el candidato que más gastó en la campaña en beneficio de las televisoras. Otros que ganaron en su gobierno fueron los empresarios de la 'industria de la seguridad', gracias a la corrupción y negligencia de las policías.
El Fisgón se solaza en denuestos y lugares comunes contra el neoliberalismo y continúa fustigando a los perredistas: 'la izquierda electoral mexicana está obligada a abandonar sus prácticas corruptas y antidemocráticas', pero enseguida amaina el regaño: 'nunca tan graves, por cierto, como las de la derecha' -menos mal: hay corrupción grave y no tan grave, lo cual depende de las preferencias ideológicas y de la moral superior de quien la señale. La última página del cómic la dedica El Fisgón a rescatar 'muchas otras tesis marxistas' que 'están más vigentes que nunca' (sin decirle cuáles al pueblo, que no las va a entender), a burlarse de la revista Letras Libres (a la palabra liberal le tiene horror) y, desde luego, a ensalzar el movimiento 'pacífico' de López Obrador ('Estamos siguiendo las enseñanzas de Mahatma Gandhi', dice un mono con pinta de provocador en presentaciones de libros). El mensaje, como corresponde a todo panfleto parroquial, es elemental: no será el PRD quien conduzca al pueblo de México al socialismo, sino el líder, el caudillo, el prohombre que la república esperaba para desatar su pasión revolucionaria. El monero troskista ve al mundo como una caricatura, sin duda.
Aún hay más. Federico Arreola, en su artículo 'La izquierda como la veo', como El Fisgón, también detecta los problemas del PRD y advierte: 'Creo que si los dirigentes del PRD no modifican sus conductas, fracasarán estrepitosamente en las elecciones de 2009'. Después de sugerirle a Marcelo Ebrard que se aleje de la política partidista 'para concentrarse en el gobierno de la Ciudad de México', le recomienda (con todo respeto, seguramente) a su ex jefe López Obrador que 'debe convocar ya a una verdadera jornada de autocrítica, porque si bien es cierto -está de sobra comprobado- que hubo fraude en julio de 2006, también es cierto que en su equipo todos cometimos graves errores'. Autocrítica tardía y pusilánime que llevaría a un callejón sin salida, ya que se anula a sí misma al seguir profesando el dogma del improbable fraude y soslayar la verdadera causa de la derrota.
A continuación Helguera y Hernández se suman a la andanada antiperredista -ya era tiempo- y con mejor tino y mano que los gurús Arreola y El Fisgón retratan a 'Las tribus perredidas': Los Pejejítimos ('Aunque al principio se alimentaban de tepocatas y víboras prietas, acabaron aliándose con varias de esas alimañas'), Los Chuchus, Los Amalutus, Los Totémocs, Los Bejarangos y Los Piedra Pómez. Quizá sorprenda un poco a quienes no los conocen el atrevimiento de este par de buenos dibujantes cuando ilustran a Los Pejejítimos como una tribu con una 'Estructura sumamente rígida, porque la autoridad de su jefe es indiscutible'. ¿Se trata pues de un cacique autoritario y de profunda vocación antidemocrática o no? No se dejen estafar, las tribus perredistas se disolverán en la marea del movimiento popular de resistencia civil encabezado por el líder providencial. Al pueblo le importa poco si es democrático o no, simplemente su corazón está con él.
¡Y eso no es todo! El periodista de La Jornada -of all papers- Jesús Ramírez Cuevas retoma en 'Apuntes sobre la izquierda mexicana', en la misma línea que el director de El Chamuco y de El Fisgón, la nostálgica visión del militante heroico y abnegado que lleva a las masas la luz del socialismo científico. Desde luego, como aquellos, se permite tímidos apuntes críticos: 'Del lado de los movimientos y de las resistencias también falta la crítica y la autocrítica al sectarismo, al aislamiento de las luchas, a la trampa de la violencia (que, ejemplos sobran, ese desfogue popular es el mejor argumento del poder y de los medios electrónicos para negar la legitimidad de las causas) y a la falta de democracia en sus espacios'. ¿No se estará refiriendo al burdo montaje de la Convención Nacional Democrática, en la que los delegados no representaban a nadie sino a sí mismos, como lo descubrió fácilmente Cynthia Ramírez en 'La nueva ínsula Barataria' [Letras Libres, octubre de 2006]? ¿O acaso a los métodos criminales de la APPO al someter a los disidentes e incluso llegar a asesinarlos, como al maestro René Calvo Aragón, al que degollaron por volver a clases? [Véase www.proceso.com.mx/noticia.html?sec=2&nta=44709] Al final de su manifiesto, Ramírez Cuevas lanza un guiño al 'Gobierno Legítimo' de López Obrador al decirle que su principal reto -y el de la Convención espuria- es 'ser un gobierno colectivo, que gobierne a través de la crítica y la movilización social'. Uf!
Sin duda, El Chamuco es una revista de humor -pero del malo.

domingo, febrero 24, 2008

La izquierda realmente existente



El pasado 17 de febrero publiqué en Milenio Monterrey una versión editada de este texto. Va ahora la versión completa, con dos textos más, uno de Luis González de Alba y otro de Jaime Sánchez Susarrey sobre el mismo asunto. La ilustración es del genial Blumpi...

Arnaldo y Bartlett: la izquierda tal cual
Rogelio Villarreal

López Obrador no es de izquierda y nos va a dar en la madre a todos.
Subcomandante Marcos

El futuro del PRD depende de sus bases, no de sus líderes tribales, que casi todos son corruptos y logreros. De ahí la importancia del liderazgo de López Obrador, un liderazgo fuerte y confiable.
Arnaldo Córdova, 'El problema del PRD'

En el año 2000, cuando se agudizaba el conflicto israelí-palestino, un prestigiado politólogo mexicano no resistió la tentación de expresar frases tan cuestionables como tajantes que podrían entenderse como antisemitas: 'Israel existe para exterminar a aquellos a su alrededor' [...] 'Palestina, durante los últimos 2 mil años ha sido una tierra limpia de judíos' [...] 'El dinero es el verdadero dios de Israel y de los judíos' (Arnaldo Córdova, 'Israel. El canto del verdugo', unomásuno, 20 de octubre de 2000).
Muy atrás habían quedado los trabajos fundamentales del doctor Córdova, como La formación del poder político en México (1972), La ideología de la Revolución Mexicana (1972), La política de masas del cardenismo (1974) y Sociedad y Estado en el mundo moderno (1973-1976), entre otras obras en las que examinaba con seriedad y profundidad fenómenos como el caudillismo y el bonapartismo en sus versiones nacionales. Ahora, en 2008 y después de turbulentos meses de agravios y confrontaciones entre los partidos políticos y amplios sectores de la sociedad, el antaño sagaz investigador -aunque fervoroso creyente en el supuesto fraude electoral de 2006- se muestra ingenuamente sorprendido en su manifiesto 'La izquierda tal cual es':

Por alguna razón que adivino pero que no logro entender del todo, no hay en México corriente política que sea más criticada que la izquierda, desde la derecha, desde el centro y desde la misma izquierda. Se podrían fijar dos extremos: unos la quieren perfecta; otros, consideran que es un asco. [...] ¿Por qué todo mundo quiere una izquierda perfecta, que sea inteligente, culta, preparada, decente, de buenas maneras, justa, éticamente buena, coherente en sus ideas y sus planteamientos, pacífica, no rijosa, dispuesta a ponerse siempre de acuerdo con sus oponentes y con olor a santidad? (La Jornada, 3 de febrero de 2008).

El doctor pasa por alto deliberadamente que esa izquierda aspira nada menos que a gobernar el país. Y que siempre se ha creído ética y moralmente superior a otras corrientes políticas e ideológicas y que, nada menos, ¡dice defender al pueblo! Se le olvida también que esa izquierda ha abrevado mayormente de los pesebres del nacionalismo revolucionario y del estalinismo. Pero, extrañamente, la respuesta ya la había anticipado el propio Córdova en un artículo anterior:

Cuando un partido político carece de un liderazgo fuerte, suele ocurrirle lo que ha pasado con el PRD desde hace ya buen tiempo, por lo menos desde que Cuauhtémoc Cárdenas dejó de ejercer ese liderazgo, pienso que cuando fue electo jefe de Gobierno del DF: se vuelve presa de disensiones internas, de grupillos de intereses, de 'tribus', del oportunismo político, de la corrupción e incluso de las traiciones ('El problema del PRD', La Jornada, 26 de agosto de 2007).

Sin embargo, el viejo e intransigente profesor critica a propios y extraños y se vuelve a sorprender de que una académica congruente como Soledad Loaeza, por ejemplo, 'conocedora a fondo de la derecha y a menudo crítica feroz y lucidísima de la misma, nunca demande de la derecha que sea perfecta'. Su problema, diagnostica el docto académico, es que Loaeza 'no conoce por dentro a la izquierda' porque 'nunca ha militado en ella'. Bien, hasta ahora Córdova nunca ha militado en la derecha -ni Loaeza- y presume de conocerla de cabo a rabo. Pero lo importante de este manifiesto es que, 'a diferencia de los otros miembros de su izquierda, Córdova dice con todas sus letras lo que ellos no sólo callan sino que niegan: esa izquierda es corrupta, traidora, incapaz de llegar a acuerdos, violenta, oportunista, carente de valores éticos y buenas propuestas. No es algo menor. Por fin alguien lo reconoce ‘desde dentro'' [José Ramón López-Rubí Calderón, en conversación]. Pero, sentencia Córdova, 'la izquierda nunca será como yo quisiera que fuera; la izquierda es lo que es y punto'. Pragmático, como el 'presidente legítimo', insiste en la justificación: 'Para mí un hombre que lucha contra los monopolios de la comunicación de masas, como Javier Corral o como Manuel Bartlett, es de izquierda, aunque sea sólo en eso'. Visto así, para Córdova el astuto Bartlett, sumo sacerdote de la alquimia electoral priista, puede ser de izquierda así sea por unos días, como lo fue en su momento y por la misma razón el magnate Ricardo Salinas Pliego, si seguimos la lógica complaciente del politólogo. Para concluir su apasionada exposición el otrora lúcido profesor nos asesta una dudosa recomendación cinematográfica: 'Todos deberían ver Fraude, de Luis Mandoki, ahora que está disponible para todos. Lo que se ve en ese extraordinario documental es lo que yo llamo la izquierda mexicana del presente. Ahí estoy yo'. A pesar de todos los rasgos negativos que Córdova enumera con ligereza adolescente -¿o senil?- hay que añadir la extremada simplicidad y cerrazón de sus argumentos y la ostensible incapacidad de autocrítica.
¿Puede una izquierda 'modelo', sin 'programa cierto' ni 'alternativas que ofrecer', como la que describe Córdova, luchar por el pueblo, como se ufana en su manifiesto? ¿Cómo podría beneficiarse el pueblo de la lucha de esa izquierda deslucida e irresponsable -pero extraordinariamente bien pagada? A nadie debería preocuparle que la izquierda sea imperfecta o 'pelada, maloliente y malhablada', sino que sea incapaz de cumplir la verdadera función de toda izquierda: 'alterar el statu quo proveyendo o restituyendo auténticos bienes públicos' [López-Rubí].
La complacencia de Córdova se acerca peligrosamente al conservadurismo de su detestada derecha, a la que, como López Obrador, le gustaría proscribir del espectro de la contienda democrática por el poder: 'El triunfo de la derecha es moralmente imposible'.
La izquierda obradorista es mucho más imperfecta (corrupta, ‘violentita’, inculta, oportunista, deshonesta) que la que Arnaldo Córdova señaló acremente en el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas. Lo que hace unos pocos años criticaba hoy le parece aceptable y hasta digno de encomio. Olvida Córdova convenientemente, por otra parte, que su inmaculado Carlos Monsiváis ha exigido perfección moral y cultural a la izquierda ('Toda la clase política de México padece de analfabetismo moral, incluyendo el Partido de la Revolución Democrática', La Jornada, 3 de febrero de 2007) y que ésta debería mostrar superioridad moral frente a sus adversarios, sobretodo el PRI -perversa universidad de la que proviene, paradójicamente, la plana mayor del obradorismo y del perredismo.
El caso de Arnaldo Córdova prueba una vez más que la visceralidad ideológica y el ejercicio de la ciencia social son como el agua y el aceite. Quizá nunca pueda cuantificarse los estragos y la degeneración musoliniana que el obradorismo ha causado en una parte no menor de la intelectualidad mexicana.

La riña por la izquierda
Luis González de Alba
Milenio, 18 de febrero

Ah, qué Arnaldo... '¿Por qué todo mundo quiere una izquierda perfecta, que sea inteligente, culta, preparada, decente, de buenas maneras, justa, éticamente buena, coherente en sus ideas y sus planteamientos, pacífica, no rijosa, dispuesta a ponerse siempre de acuerdo con sus oponentes y con olor a santidad?' (La Jornada, 3 de febrero de 2008). La pregunta se la hace el doctor Arnaldo Córdova y la conozco por Rogelio Villarreal, quien le dedica un buen ensayo. Se me ocurre una respuesta breve: ¿por qué pedimos todo eso (y democracia, añado porque la olvida) a la izquierda y no a la derecha? Pues porque llamamos 'izquierda' precisamente a la posición política que definimos como 'inteligente, culta, preparada, decente, justa, éticamente buena y coherente con sus ideas'.
¿Por qué no le pedimos lo mismo a la derecha? Se interroga el buen Arnaldo. La respuesta no requiere de un doctorado en sociología: porque si fuera todo eso... la llamaríamos izquierda. Es una contradicción en los términos. La sola pregunta es de una tontería sublime: izquierda y derecha no son dos equipos de futbol contrarios entre los que escogemos uno por afición, un equipo o club al que uno le va como le podría ir al otro: ¿por qué no le pides a las Chivas la limpieza en el juego que le exiges a las Márgaras del Atlas? Pues porque soy Chiva. Si fuera Márgara les perdonaría todo a los míos y les exigiría a las Chivas... Digo: me da vergüenza argumentar sobre algo tan bobo, pero es la sesuda pregunta del doctor Córdova. Si eso que enlista fuera propio de la derecha le exigiríamos cumplirlo a la derecha, y quienes tenemos esos principios nos diríamos de derecha. Así es con todo: ¿por qué pedimos al Papa que sea católico? Los católicos quieren sacerdotes castos, cultos, decentes y con olor a santidad. A otros nos tiene sin cuidado cómo sean, pero si le caemos a un curita en la movida... lo señalamos con inquina. Como le señalaríamos a un ayatolá su pecado si se cortara la barba o lo viéramos con putas: infringen sus propias reglas y no nos simpatizan. Con la izquierda, como sí nos simpatiza, somos suaves y hasta complacientes, recordemos nuestras juventudes castristas. Pero también es que se pasan y dejan ver el abismo entre los principios en lo dicho y los principios en lo hecho. A diferencia de los propios de ayatolás, son principios que hacemos nuestros: inteligencia, cultura, decencia, buenas maneras, justicia...
Esto es: hay una definición previa de izquierda. Y a esa nos atenemos para pedir lo que pedimos. A quien se dice demócrata le exigimos respeto al voto cuando pierde. A quien nos diga que la democracia es una tontería de ingenuos y que son las armas la única voz con que se debe hablar, ni siquiera le mencionamos la buena organización ciudadana de una elección ni los cuidadosos controles contra el fraude, ¿para qué? Quienes estamos por una conducción democrática de la sociedad, un gobierno justo, una legislación ética, definimos eso como 'izquierda', nombre tan arbitrario como podría ser 'derecha', 'morado' o 'pinto'. Y entonces nos diríamos derechistas, morados o pintos. Pero resulta que priistas de la calaña de Arturo Núñez, de Bartlett, Guadarrama y otras lacras son ahora 'de izquierda' porque traen botón del PRD en la solapa.
La izquierda es una definición, no un partido, y menos un club al que uno le va. No es el nombre, sino el contenido lo que define: aceptar las reglas de la democracia aunque no nos favorezcan y sobre todo cuando no nos favorecen, reconocer las decisiones de la mayoría respetando los derechos de las minorías, ciencia y no religión, razón y no dogma, mejor distribución de la riqueza socialmente producida, igualdad de todos ante la ley; libertades de organización, expresión, religión, información; leyes respetuosas de los derechos humanos esenciales, amparo del ciudadano ante la fuerza de la autoridad... A todo ese conjunto, ¿cómo se le llama? Algunos le decimos izquierda por convención y para abreviar. Y a quien nos diga que con eso se identifica le pedimos coherencia. Y al que no pues no, como diría el alcalde de Lagos.
Les exigimos a quienes dicen pensar como demócratas que lo sean. Y a quien ostenta las banderas de la justicia, la ética y la paz que sea congruente lo que dice con lo que hace. Pero a quien de inicio levantara el brazo para saludar ¡heil, heil, heil! ¿qué carajos le vamos a andar pidiendo?
Mi página: www.luisgonzalezdealba.com

No, doctor
Jaime Sánchez Susarrey
Reforma, 23 de febrero

La izquierda mexicana, escribió Octavio Paz a mediados de los años setenta, carece de ideas, es retobona y murmuradora. Se refería así a la corriente marxista-leninista que en sus distintas variantes proclamaba la revolución, denunciaba la democracia formal, defendía a capa y espada al régimen cubano y descalificaba a Paz como un intelectual de derecha al servicio del imperialismo yanqui. De entonces a la fecha, mucha agua ha corrido bajo el puente. El PRD nació en 1989 de la fusión de la izquierda socialista y de la corriente nacionalista-revolucionaria del PRI. Su fuerza electoral es hoy indiscutible. Estuvo a un milímetro de ganar la Presidencia en el 2006 y es la segunda fuerza en la Cámara de Diputados.
Sin embargo, pese a sus notables avances, esa 'nueva izquierda' atraviesa por una severa crisis de identidad. Muchas cosas han cambiado, pero no para bien. Por eso, en lo esencial, la definición de Paz sigue siendo justa: carece de ideas, es retobona y murmuradora. Y a estas características se han sumado otras. Es cínica, rijosa, provocadora, corrupta, a veces traidora y sin un programa cierto. La definición anterior no es mía, es de Arnaldo Córdova, un connotado intelectual de... izquierda, quien incluso va más allá y añade: 'La izquierda real está allí: pelada, maloliente, malhablada, provocadora, violentita a veces, inculta y sin valores éticos' (La Jornada, 3/02/08).
A confesión de parte, dice un proverbio jurídico, relevo de pruebas. Pero más allá de eso, la severidad del juicio de Córdova podría leerse y entenderse como un acto valiente y progresista. El reconocimiento de tantas lacras pareciera ser un gesto de honestidad y un llamado a la renovación. Ese tipo de recuentos abundan en la historia de todos los partidos políticos, particularmente en los de izquierda. Pero no, la intención de don Arnaldo no va ni remotamente por ese sendero. Antes al contrario, todo su artículo es una loa de esa realidad apestosa y desagradable sobre la base de un doble razonamiento: a) la derecha y el centro no son mejores; b) eso es lo que hay y la única manera de estar y ser de izquierda es aceptando y asumiendo esa realidad.
Los argumentos de Córdova son el ejemplo perfecto de la crisis moral e intelectual que sufre la izquierda mexicana o, al menos, una parte muy importante de ella. Por eso vale la pena detenerse en ellos y desmontarlos uno a uno. Voy, pues, por partes.
1) Con relación a Soledad Loaeza, el intelectual de marras sostiene: 'Su problema es que no conoce por dentro a la izquierda; que yo sepa, nunca ha militado en ella. Tal vez por eso suelen ser tan poco atendibles sus diatribas contra la izquierda y, en particular, contra su odiado López Obrador'.
La falacia cae por su propio peso: para conocer a la izquierda, la derecha o el centro no es necesario haber militado en el PAN ni en el PRI ni en el PRD o en las distintas variantes de las corrientes marxistas. Los excesos, los gestos irracionales e intolerantes de López Obrador vienen de lejos. Como de lejos vienen el oportunismo y el coqueteo con la violencia y la ilegalidad de los perredistas. Estos hechos están a la vista.
Tampoco sirve el argumento de que todas las corrientes en México padecen los mismos males. Tal vez le pueda servir de consuelo a un militante de izquierda, como el doctor Córdova, pero de nada nos sirve a los ciudadanos sin partido. Porque si bien es cierto que los actos de corrupción y de cinismo se han multiplicado a diestra y siniestra, y no son ya ni de lejos monopolio del PRI, también es verdad que los ciudadanos estamos hartos de los partidos y los legisladores.
La prepotencia con la que se comportaron los tres grandes partidos en la reforma electoral es un buen ejemplo de ese perverso contubernio. Se lesionó el derecho a la libertad de expresión, se vulneró la autonomía del IFE y se le restó credibilidad y legitimidad a una institución que se había formado y fortalecido a lo largo de 18 años. ¿Y todo para qué? Para conjurar una multa millonaria por los spots transmitidos ilegalmente y sujetar a los nuevos consejeros a la férula de los partidos. El costo que esto implicará para la partidocracia se hará presente más temprano que tarde. El hartazgo de los ciudadanos crece con razones justificadas y resulta irrelevante que esa arrogancia y esos excesos se vistan de amarillo, rojo o azul.
2) 'La izquierda nunca será como yo quisiera que fuera; la izquierda es lo que es y punto... Para mí -reitera Córdova- ser de izquierda es muy sencillo: es estar con las causas de mi pueblo'.
Vayamos de inicio a la falta de rigor intelectual. Si Marx oyera los disparates del doctor Córdova se revolvería en su tumba. La noción de 'pueblo' es vaga y contradictoria. ¿Quiénes lo forman? ¿Incluye o excluye a las clases medias y a los profesionistas?
¿Qué de los pequeños campesinos? ¿Todos tienen los mismos intereses? Y si vamos a las causas indígenas las cosas se complican aún más: ¿se deben defender sus usos y costumbres? ¿Incluso aquellos que discriminan y oprimen a las mujeres? El pueblo, como bien sabía Marx, es una entelequia compuesta por clases sociales con intereses y aspiraciones divergentes. De ahí sus críticas contra los populistas. ¿Todo esto se le olvidó al doctor Córdova?
Voy ahora a la peor parte. La calidad moral del primer argumento es nula. Pero no, me quedo corto. Se trata en rigor de un planteamiento eminentemente conservador y, llevado hasta sus últimas consecuencias, opresor y reaccionario. Bajo semejante principio la crítica y la lucha contra los regímenes de Stalin, Mao y Castro hubiesen sido impensables e incluso indeseables. Eran lo que había y se definían como líderes del pueblo todo. ¿Había entonces que glorificarlos y santificarlos como hace el doctor Córdova con López Obrador al definirlo como un líder inteligente y sabio?
La debilidad de los intelectuales de izquierda por los hombres fuertes y autoritarios no es nueva. Todo el siglo XX está lleno de esos casos. Grandes pensadores europeos de izquierda, como Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, justificaron el terror bajo los regímenes socialistas. Córdova evoca ese viejo stalinismo. Pero además lo hace esgrimiendo un argumento falso: 'La sociedad, después de todo, no nos puede dar más de lo que ella misma es y nuestra izquierda es hoy una parte muy importante de ella'. Pero no, doctor. No es cierto que todos los pueblos tengan los gobiernos ni la izquierda que se merecen. Es, como advertía Karl Popper, al contrario: los políticos suelen estar por debajo de la media moral e intelectual de sus sociedades.

miércoles, febrero 13, 2008

Comunistas, liberales o socialdemócratas


Copié este diagrama del blog de Miguel Tormentas -enlistado en el roll blog-. Haz click en la imagen para verla más grande.

domingo, febrero 10, 2008

El Peje y los traidores


López Obrador ha provocado la degradación intelectual de numerosos académicos y escritores que han abandonado la crítica y la autocrítica para defender un proyecto anacrónico y neopriista de nación, basado en las fantasías y las mentiras del cacique de Macuspana. Viejos comunistas y nuevos izquierdistas han dejado atrás el análisis para abrazar indolentemente el discurso rabioso del ex candidato presidencial. Han preferido dejar de pensar. Un ejemplo de veras patético se puede ver en el sitio Chilangos Patéticos, listado aquí a la izquierda, en el que las distorsiones y las triquiñuelas retóricas sutituyen el razonamiento propio de las ciencias sociales. Y todo por el odio irracional a la derecha. La frustración es el nuevo sino de la izquierda imbécil. Aquí, enseguida, dos textos sobre los que vale la pena reflexionar sin ataduras ideológicas. (La ilustración, de Blumpi, muestra a Don Porfirio, líder de todas las izquierdas...)

Sobre López
Jaime Sánchez Susarrey
Reforma, 9 de febrero de 2008

1. AMLO no está muerto ni enterrado. Quien así lo considere se equivoca. No es lo mismo estar noqueado que definitivamente eliminado. El señor López sigue arriba del ring en espera de la revancha. Su influjo en el PRD se mantiene. Nueva Izquierda, la corriente de Jesús Ortega, le teme. Y no le falta razón. El último incidente con Ruth Zavaleta lo muestra de cuerpo entero. Su desparpajo no es nuevo. Y como el 'cállate, Chachalaca', durante la campaña presidencial, le costará caro. Pero más allá de esa evaluación, 'el Presidente legítimo' conserva su fuerza. La competencia cerrada entre Jesús Ortega y Alejandro Encinas lo confirma. Hay Peje para rato. Más le vale al gobierno de Calderón y al resto de las corrientes políticas tenerlo presente. Minimizarlo sería un grave error.
2. Sin duda está haciendo hasta lo imposible por levantarse de la lona. Ahí está su reciente carta a los medios electrónicos. Cree que la oportunidad es única, por eso esgrime el petate del muerto: si Pemex se privatiza, se cancelará la vía pacífica del cambio. El despropósito es mayor. Primero, porque nadie está proponiendo la privatización de la empresa. El gobierno federal ya la descartó. Beltrones, por su parte, negó cualquier cambio constitucional. Segundo, el señor López carece de autoridad moral para solicitar la apertura de los medios electrónicos. Su desprecio por los debates en el 2006 fue más que evidente. Tercero, hipoteca una vez más su credibilidad y sus cartas democráticas: las decisiones de la mayoría en la Cámara de Diputados no pueden ser impugnadas por una minoría mediante amenazas violentas.
3. A confesión de parte, relevo de pruebas. La anécdota es cierta. A Pemex, dijo, hay que salvarlo desde la Presidencia. No hay otra forma. Soy yo o el caos. En esa gesta no caben las medias tintas. Es todo o nada. La historia se repite. Sólo la derrota del adversario confirmaba la legitimidad del proceso electoral. Ahora, frente al Presidente espurio sólo la resistencia tiene sentido. No importa que dure dos, tres o seis años. Lo otro es colaboracionismo puro. La transa fortalece al enemigo. Más vale una colorada que 100 descoloridas. Quien no lo entiende así es un traidor. Si en ese proceso Pemex quiebra y se hunde es secundario. Puede ser incluso indispensable. Lo importante es alcanzar la Presidencia. De ahí la andanada contra Jesús Ortega y Nueva Izquierda. Desde el púlpito mayor AMLO lanza rayos y centellas. Su fuego purificador es el mismo que anunció durante su campaña a la Presidencia.
4. La estrategia tiene un primer objetivo: dinamitar los puentes del PRD con el PAN y el PRI en el Congreso. La reciente reforma electoral y otros hechos encendieron los focos rojos. Nueva Izquierda lo desafió. Ruth Zavaleta lo traicionó. Leonel Godoy le entregó la plaza al gobierno federal. El agravio es mayor. El nuevo gobernador de Michoacán no sólo dijo que no se podía gobernar sin el apoyo del presidente de la República, sino que además invitó a Felipe Calderón a su toma de posesión. La andanada contra los reformistas debe ser total. Ya la puso en operación a finales del año pasado. La línea era muy clara: Genaro Góngora presidente del IFE o nada. Fue lo mismo que hizo Pablo Gómez en el 2003. La sentencia es inapelable: el nuevo consejo carecerá de nuevo de credibilidad y legitimidad. Lo anterior vale para la reforma energética a pie juntillas. La galvanización del PRD debe ser total. Patria o muerte, ésa es la consigna.
5. El segundo objetivo es romper la reforma misma. No hay que olvidar que López tiene una ascendencia moral e ideológica sobre importantes corrientes del PRI. Es seguro que ni Manlio Fabio Beltrones ni Emilio Gamboa comparten sus obsesiones. Pero ambos tienen pavor de figurar en la picota del rayito de esperanza. En el caso de Beatriz Paredes hay, además, afinidades electivas. Por encima del miedo y del cálculo costo-beneficio existe simpatía por los viejos dogmas del estatismo y el populismo. Los efectos de la estrategia del Peje están a la vista. En materia fiscal no se fue más allá porque el tema del IVA en medicinas y alimentos se había politizado. Ése es el contexto de las recientes declaraciones del senador Beltrones: no habrá modificación constitucional. Sin embargo no existe ninguna garantía de que ese seguro abra un debate serio e informado sobre la reforma energética. AMLO juega en otras canchas.
6. No es la primera vez que López miente ni será la última. Le mintió al ingeniero Cárdenas cuando le juró lealtad. Faltó a la verdad al deslindarse de René Bejarano y Gustavo Ponce. Manipuló el amparo del predio El Encino para autovictimarse. Falseó las encuestas al afirmar que llevaba 10 puntos de ventaja en el 2006. Calumnió a Calderón en el debate. Engañó a todos la noche del 2 de julio al proclamar su victoria por 500 mil votos. Diseñó un mecanismo para modular el flujo de información el 5 de julio y aparentar que los resultados le eran favorables durante todo ese día. ¿Qué de extraño tiene, entonces, que esté fabricando ahora un gran molino de viento y difunda a diestra y siniestra el complot para privatizar Pemex? Si el gobierno de Calderón y Manlio Fabio Beltrones creen que están frente a un debate serio y racional se equivocan rotundamente. El objetivo es provocar pánico e histeria para encarecer los costos de cualquier reforma energética. Nada más.
7. ¿Vale señalar lo evidente? López no se hace cargo de la realidad. Me explico. Los precios del petróleo están por las nubes, pero la producción de Pemex está declinando de manera muy acelerada. Dentro de cinco años podríamos estar importando crudo. Pero además, los ingresos del gobierno federal están petrolizados. No se puede, en consecuencia, invertir más recursos en exploración y perforación sin afectar las partidas que se destinan a áreas como salud y educación. El tiempo apremia. Si la reforma no soluciona el problema de manera adecuada, el gobierno de Calderón enfrentará una situación en extremo delicada en unos cuantos años, por no decir meses. ¿Lo entiende López? Me corrijo. Por supuesto que sí. Y a eso es, justamente, a lo que le apuesta. Él sabe que la única manera de regresar victorioso a la escena política es en medio del caos. Su discurso se sintetizaría entonces en una sola frase: 'Se los dije'.
8. La estrategia va. En el interior del PRD la disputa está ya en quién levanta la voz más fuerte y en forma más airada para defender el... petróleo. Así que Dios guarde la hora. Porque el contagio puede ser inmediato y convertirse en unas cuantas semanas en epidemia.


Traidores al paredón
Enrique Krauze
Reforma, 10 de febrero de 2008

Muchos criticaron la frase 'AMLO es un peligro para México'. Se dijo que era el emblema de la 'guerra sucia' y que provenía 'directamente de Joseph Goebbels', autor del famoso dictum: 'Una mentira repetida cien mil veces se vuelve verdad'. Académicos distinguidos lamentaron que la 'atmósfera de miedo' y 'polarización' creada por el PAN pudiese incitar a la violencia: 'el concepto de 'peligro para México' significa que es un peligro para la nación, y entonces no se puede contemporizar, y hay que eliminarlo'. Escritores reconocidos apuntaron que el uso insistente de la frase en boca de Calderón era condenable en términos intelectuales (una 'generalización... sin matiz o lógica'), deplorable en lo moral ('es la cima de la campaña de odio... es volver orgánica la histeria revanchista'), pero sobre todo peligrosa, ella sí, en términos políticos: '¿Por qué tal belicosidad si lo que se quiere es un clima civilizado?'
Ahora López Obrador llama 'traidores a México' a quienes propongan cualquier reforma energética. Aunque al principio pareció reservarse los nombres de quienes tenía en mente, no tardó en soltar algunos: Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño, Jesús Reyes Heroles, Santiago Creel y Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón y Francisco Labastida Ochoa. Al poco tiempo, amplió la cobertura y advirtió que será 'un traidor a la patria' el legislador, 'sea del partido que sea', que vote en favor 'de cualquier modificación a la Constitución o leyes secundarias que permitan la participación privada en la industria petrolera'. Y, sin más contemplaciones, decretó: 'Aquí hay dos grupos: los que están a favor de las reformas energéticas y los que estamos en contra. No hay lugar para la medianía. No se puede permanecer en medio, no se puede ser moderado, porque el que apoya a las reformas es traidor a la patria, sea del partido que sea'.
Señalar a un político como 'un peligro para México' es, sin lugar a dudas, una acusación muy grave, pero no tiene traducción práctica en los códigos vigentes. En cambio la frase 'traidor a la patria' remite a responsabilidades muy claras y específicas. En el artículo 22 de la Constitución de 1917, la 'traición a la patria' estaba tipificada 'en guerra extranjera' y se castigaba -lo mismo que el plagio, los delitos graves de orden militar o el homicidio con alevosía y ventaja, entre otros- con la pena de muerte. El párrafo fue omitido hace muy poco, el 9 de diciembre de 2005, pero el cargo persiste, referido sólo al presidente de la República, en el artículo 108, segundo párrafo, de la Carta vigente. Aunque la pena de muerte se ha derogado, el Código de Justicia Militar y el Código Penal Federal siguen tipificando el delito con penas severísimas. Los artículos 203 y 205 del primero prevén penas de hasta sesenta años; el artículo 123 del segundo dice a la letra: 'Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes', y enseguida enumera quince puntos, casi todos referidos a casos de guerra (pérdida de territorio, espionaje) salvo el primero, más genérico: es traidor a la patria quien 'realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero'.
En nuestro régimen constitucional, la determinación de la responsabilidad jurídica correspondería desde luego a los ministros de la Suprema Corte de Justicia pero, llegado el caso, AMLO no tendría el menor empacho en considerarlos, a ellos también, 'traidores a la patria'. ¿Y qué ocurriría si un buen número de mexicanos se convencieran de buena fe sobre la necesidad de las reformas? Tampoco ahí cabe duda: serían 'traidores a la patria'.
Pero ya se sabe: el Peje por su boca muere. Y es que el propio Proyecto alternativo de nación elaborado por AMLO decía a la letra: '... tampoco deberíamos descartar que inversionistas nacionales, mediante mecanismos transparentes de asociación entre el sector público y el privado, participen en la expansión y modernización del sector energético o actividades relacionadas, siempre y cuando lo permitan las normas constitucionales'. Bajo su actual óptica radicalizada, el líder se ha vuelto 'traidor a la patria'.
El problema, como es obvio, no es legal sino político: pertenece a la órbita de nuestro imaginario histórico. La frase 'un peligro para México' induce temor, pero la frase 'traidor a la patria' provoca odio y ánimo de venganza. En México, quien incurre en 'traición a la patria' merece el castigo terminal de todos los 'traidores' de nuestra historia. Aquí ya no sólo estamos frente a una 'generalización sin matices ni lógica', una 'mentira repetida mil veces', un caso de 'polarización' o 'belicosidad'. Estamos frente a algo mucho más serio: una abierta apelación al 'pueblo' para que, fiel a 'sus usos y costumbres', haga lo que siempre hizo con los 'traidores': llevarlos al paredón.
¿Qué dicen ahora los críticos? Ni una palabra, por supuesto.

lunes, febrero 04, 2008

El diccionario de Chris...


El 2 de febrero mi compa Yépez publicó en el suplemento Laberinto esta demoledora y elegante crítica a Christopher Domínguez y su Diccionario. Uno de los puntos culminantes de la crítica literaria en México en los últimos años, sin duda -según yo, je. En la foto, Heriberto y Maira -y la Replicante de cine.

Archivo hache
La crítica en la era de Letras Libres
Heriberto Yépez

No pido que el FCE retire el Diccionario crítico de la literatura mexicana 1955–2005 de Christopher Domínguez Michael, como lo piden Mendiola y Samperio. Pero en algo tienen razón: el libro falló.
No falló en lo estético: no sería grave. Todos escribiremos al menos un libro malo. Falló en lo esencial. Falló en lo ético.
La obra será usada en cátedras y bibliotecas foráneas y paisanas. La visión que les ofrece no es responsable. El orden de las reseñas sueltas no altera el amiguismo reiterado.
Citando al prócer de su prosa: el Diccionario es un 'catálogo descabalado'.
Esta reunión de textos hecha diccionario no autocrítico resume su carrera. ¿Por qué las opiniones de Domínguez son centrales en nuestro campo literario? Heredó del grupo paceano-krauzeano el pulgar juicio imperial. Y los demás, entrampados por la herencia circense se autoinstalan el Status Software que les ordena temer y respetar la Gran Opinión.
Siendo inteligentísimo, ¿por qué no recapacita y manda a la chingada todo el aparato que utiliza y lo está utilizando y se hace pleno escritor autónomo?
La inercia no corrige camino. Ante el rechazo, endurecen los favoritismos. No reconocer errores petrifica.
Su ortodoxia ya tiene epígonos, que basan su timografía en la malaleche y la oportunitis. De verdad que da tristeza leer lo que hace con la crítica una parte de Letras Libres.
Paz hacía crítica poética, inteligente y visceral. Domínguez es sólo inteligente y visceral. Sus párvulos son ya sólo vísceras sin pensar. En retrospectiva, se tiene la impresión de que Domínguez se ha convertido en su propio empobrecido discípulo.
Un texto hace ensayo, y al siguiente ¡relaciones públicas! Domínguez es desigual en lo que nunca hay que serlo: en la ética.
Escribe bien: vía estilo disimula el compadrismo mexicano del que abusa.
Nótese este fenómeno: ya no se le cree ni cuando dice la verdad.
Cuando un narrador o poeta escribe sobre amigos, se entiende. Cuando lo hace un crítico literario profesional, se desacredita.
Domínguez, para tener lugar en la República, se hizo crítico-reseñista. Y para volverse crítico-protagonista hizo de su pluma culta pluma al servicio. En el futuro, Domínguez será usado como ejemplo de corrupción intelectual. Su gran talento no merecería ese sino.
Puede que LL encabece durante más tiempo la hegemonía literaria nacional. Pero no la lucidez o equidad. Ni mucho menos la rara belleza de la ética. LL falló. No lo aceptarán jamás. En honor a la tradición que dicen continuar deben hacer una severa revisión. Algunos lo saben en su interior.
A veces la corrupción mexicana se disfraza de revista internacional.
De no hacerlo forjarán destino como miembros distinguidos del cacicazgo yuppie, sobrino bonito del PRI mental.

miércoles, enero 30, 2008

Consumismo vs comunismo...


Es cuestión de unos días más, no desesperen. Replicante 14, agresiva y anticomplaciente. A un lado, pusilánimes! Mira el contenido, mientras tanto... La portada es de Teresa Bustamante.

APUNTES Y CRÓNICAS
Ask a Chola, una pandillera del web 2.0 -Entrevista de Leo Agusto
El acorde que no entona con Fidel -Daniela Rea
La herencia del maya: entre el bosque y la sangre -Raúl Olvera Mijares
El espectáculo en la tierra de Calderón. Campañas y elecciones -Francisco Valenzuela
Un mundo portátil. 'Ètats de lieux' de Charles Matton -Mariana Martínez Salgado
La fascinación del estrangulamiento (Encuentro teatralizado) -José Mariano Leyva
Encantadores de serpientes. José Donoso -Entrevista de Raúl Silva
Músicos de Jalisco en Nueva York -Alfredo Sánchez Gutiérrez
Tijuana hip hop -Claudia Franco
Las Malvinas son uruguayas -Adrián Herrera
MICROTXTS: el pequeño desafío literario -Rafa Saavedra
Nadie se muere a las tres de la tarde -Juan Antonio Molina
Transatlántico -Ari Volovich

NOTICIAS Y RESEÑAS
Lectores que escriben LIBROS Y AUTORES Historia del periodismo cultural en México, de Humberto Musacchio - La cátedra Fray Servando Teresa de Mier - Sergio Pitol revisited - Posthumano, de Mauricio Bares - Bajo un sol herido, de Leonardo Da Jandra - La noche, de Agustín Ramos - Murania, de Alejandro Pérez Cervantes - Bóreas y el Sol, de Francisco Serrano - La contracultura a través de los tiempos, de Ken Goffman - Las cartas de la ayahuasca, de William Burroughs y Allen Ginsberg - El círculo de los escritores asesinos, de Diego Trelles Paz - Salidas de emergencia, de Alexis Romay, y Don’t make a scene, de Valerie Block - Venus en India, de Charles Devereaux - Los policías: una averiguación antropológica, de María Eugenia Suárez de Garay - La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad de hiperconsumo, de Gilles Lipovetsky - El encanto de un mundo desencantado, de George Ritzer - CINE Fraude, México 2006, de Luis Mandoki - Tigres salvajes que he conocido, de Cam Archer - CRÍTICA CULTURAL No Klein: Marcos y la ideóloga - '¿Qué es la cultura?', León Ferrari LITERATURA GRÁFICA Klassic Komix Club Number, de Johnny Ryan - Rise of the ogre, de Gorillaz - The Complete Calvin & Hobbes, de Bill Waterson - TIEMPO FUERA De credibilidades en pugna - Santa Carmen, la Virgencita del Periodismo - MÚSICA Amy Winehouse y Joss Stone - Un baterista solista: Jan Axel Blomberg (Hellhammer) - In Rainbows, de Radiohead - All Hour Cymbals, de Yesayer

PENSAMIENTO Y REFLEXIÓN
Teorética del consumo -Héctor Villarreal
Primer Manifiesto del Partido Consumista antiMexicano (PCM)
Sobre consumir sin culpa -Guillermo Núñez Jáuregui
El consumo lector -Vianett Medina
Las 13 razones de nuestro fervor por las listas -Marni Jackson
La Cajita Feliz y la publicidad infantil -Elisa Corona Aguilar
Matthieu Laurette, el artista que surgió de la sección de congelados -Véronique Ricardoni
El Show de Marcos (decadencia de un Rebel Star) -Paco Inclán
Descenso a los infiernos. Tránsitos desde la elite ilustrada hasta la masificación acrítica -Francisco Arvizu Hugues
El gran espectáculo borgiano -José Javier Coz
El 'cool' radical, la supremacía Brown y la cultura post-narrativa -Paul Doru Mugur
Contra el espectáculo -Paco Inclán
Karlheinz Stockhausen, el compositor extraterrestre -Jorge E. González Ayala
Envía 'lágrimas' al *999. Otro capítulo de telenovela -Andrés Bacigalupo
Infomerciales. Usted ahorrará tiempo -Raquel Castro
Disney: como el mundo, pero major -Iván de la Torre
Series televisivas: entre el folletín y el arte -Iván de la Torre
Narcos contra faranduleros -Jesús Manuel Lomelí
El gran espectáculo nazi -Bibiana Camacho
¿La gente se ríe de ti por leer cómics? -Jorge Flores-Oliver
Los superhéroes que salvaron al arte -Luis Felipe Álvarez
Las imágenes en el nuevo orden tecnocultural -Héctor Villarreal
Martin Crimp: aproximaciones a la imagen -Noé Morales Muñoz
Norman Mailer: un fuera de la ley psíquico -Jorge Flores-Oliver
Scientia: Specere per accidens -Tania Anaid Gutiérrez-García
Uruguay vs. Argentina: culpables de un conflicto escandaloso -Rafael Juárez Sarasqueta
¿Y ahora qué?... Estrategias colectivas en tiempos de crisis (Argentina post 2001) -Ana Lucía Cervio
El mercado de la poesía -Iván Trejo
La nueva carne, la tecnología y la muerte del sujeto -Deyanira Torres
El triste espectáculo del nacionalismo patriotero -José Ramón López Rubí Calderón

El viejo libro...

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Pronto, la advertencia en español...

jueves, diciembre 20, 2007

El Kamasutra, de Jis y Trino (y Villarreal)



Éste es el prólogo que escribí para el nuevo libro de Jis y Trino, El Kamasutra (Ediciones B, 2007). Muy recomendable, apto para chicos y grandes!

Estudios recientes demuestran que Vatsayana, propietario de los derechos de autor del Kamasutra, insatisfecho con su obra, a la que consideraba inacabada, reencarnó mil quinientos años después de su desaparición física en una doble entidad cómico-mágica y musical designada con el cabalístico nombre de Jis y Trino. Herederos de una ancestral tradición huichola que se remonta al momento en que la etnia wixárika cazó -in illo tempore- a su primer mamut y, apropiadamente sazonados sus filetes con finas rodajas de peyote (Lophophora williamsii) y una primigenia salsa de hongos, probablemente “pajaritos” (Psilocybe mexicana) o 'derrumbes' (Psilocybe caerulescens), y acto seguido integrados éstos en su cuerpo y coronado el sagrado festín tribal con una reflexiva sesión de inhalación de humo de cannabis indica importada del Indostán, Jis y Trino provenían a su vez de una experiencia metafísica que podría describirse inequívocamente como el primer hoyo negro en el continuo espacio-temporal que se manifestó en sus cuerpos terrenales. Incontables y coloridas sustancias psicotrópicas en el cerebro de estos dos chamanes habían creado un puente entre la mente y la materia que permitió el armónico flujo de comunicación con inteligencias de otras épocas, espacios y galaxias. La mente binaria y psicodélica de Jis y Trino se convirtió en un receptáculo de ideas e imágenes de personalidades transhistóricas que interactúan entre sí como átomos bombardeados para producir fisión nuclear y liberar cantidades inmensurables de energía -sexual, en este caso. Retomando la noble misión de continuar el trabajo inconcluso de Vatsayana, Jis y Trino materializaron en este libro didáctico -y en sus personajes la Tetona Mendoza (de la misma estirpe de las amazonas) y el mítico Santos (héroe inigualable del sexo cerdo, tántrico y bestial)- la vasta sabiduría sexual de todos los tiempos producida por la teoría y práctica de mentes y cuerpos de personalidades extáticas como Zulma Fayad, Rocco Siffredi, Ramtha, los Polivoces, Benito Juárez (insospechadamente), Rarotonga, Darth Vader, Ilona Staller (aka la Cicciolina), Cri Cri, Masters y Johnson, Pamela Anderson, Carl Sagan, Pinky y Cerebro, Johnny Laboriel, Galilea Montijo, Pepito y el increíble profesor Zovek.
Dr. Rogelio Villarreal y cols.

miércoles, diciembre 05, 2007

Mala influenza

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Españoles. El cantante Nacho Vegas y el periodista Bruno Galindo en el stand de Replicante.
Apenas me levanto después de tres días abatido por la influenza. La semana de la FIL fue agotadora pero muy provechosa. Vendimos casi 500 revistas, muchos se llevaron colecciones completas y algunos se suscribieron. No faltaban los que preguntaban si Replicante es una revista española, argentina o colombiana. Pronto les hago la crónica más o menos completa y subo fotos. Nomás dejen me pongo al corriente con la chamba...

miércoles, noviembre 21, 2007

Replicante en la FIL de Guadalajara

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Estaremos del 24 de noviembre al 2 de diciembre en el stand 31 de la calle 1. Todos los números de Replicante, precios especiales a coleccionistas. Atención personalizada. Ya saben, de 9 am a 9 pm. Los esperamos!

domingo, noviembre 18, 2007

Metapolítica 56

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En su nueva etapa, con formato tamaño carta. Aquí va el contenido de este número:

METAPOLÍTICA
Núm. 56, Vol. 11, noviembre-diciembre de 2007

En las sociedades modernas no es evidente ni estática (aunque sí importante) la relación que se establece entre sus tres sectores constitutivos básicos: el Estado, la sociedad civil y el Mercado. La sociedad civil desempeña un papel fundamental en la profundización del régimen democrático y en la búsqueda del desarrollo socioeconómico.
Por ello, en METAPOLÍTICA presentamos un dossier en que se revisa el estado general de la sociedad civil, en particular en uno de sus elementos más conocidos –las Organizaciones no gubernamentales (ONG'S)-, en una de sus dimensiones más complejas: su papel como actor político.

En SOCIEDAD POLÍTICA: El príncipe, el ciudadano y el mercader. ONGs en México
Sociedad civil y Estado en la globalización, por Rafael Grasa
Las organizaciones civiles: entre resistencia y reforma, por Rafael Reygadas Robles Gil
Las relaciones entre dirigentes y beneficiarios, por Anna Pi i Murugó
La participación social en la función pública, por Alejandro Natal
La sociedad civil en tierras indígenas, por Inés Castro Apreza

En la sección SOCIEDAD ABIERTA la discusión de la política y la cultura:
Los fines y los límites, por Ilán Semo
El desempeño económico de las izquierdas latinoamericanas, por Orlando Delgado Selley
¿Nueva Constitución o reforma del Estado?, por Miguel Carbonell
Ciudadanía, historia de un ideal, por Danilo Zolo
Arte y cerebro, por Enrique Soto Eguibar
Para releer a Debord, Heriberto Yépez
Una temporada flotante. La peluca de Warhol, por Luigi Amara
Más allá de las alcantarillas, por Michael McCarthy
André Gorz. In memoriam, por Hugo Diego

En SOCIEDAD SECRETA se abre espacio la invención literaria:
Al otro lado del jardín, por Valeria Luiselli
Notas de un lector de Pound, por Francisco Roberto
Sobre un óleo sin título, por Pablo Duarte
De la concentración y la dispersión, por Lobsang Castañeda
Los trópicos de Sir Galahad, por Gabriela Aguileta
Los relojes, por Elizabeth Flores

En IMPRENTA PÚBLICA la tarea editorial y la reseña de libros:
Editores de alto riesgo, por Jeannine Diego Medina
Teresa Avedoy, Fracciona-miento, por Laia Jufresa
Shuntaro Takinawa, Sin conocer el mundo, por Elvia Navarro
Manel Zabala, Paella mixta. Antología de cuentos , por Alfredo Leal
Terenci Moix, Historia social del cómic, por Jorge Flores-Oliver
Simon Blackburn, Lujuria, por Edgar Morales Flores
Ilán Semo (coord.), La memoria dividida. La nación: íconos, metáforas, rituales , por Álvaro Aragón Rivera

En PORTAFOLIO, una breve y sugerente muestra de la exposición Arterótico.

sábado, noviembre 03, 2007

Se aproxima peligrosamente

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A partir del 12 de noviembre empezará a circular en todo el país la edición no. 13 de Replicante, dedicada a los Mitos y leyendas... En seguida, el índice. No hay regateo ni desperdicio.

Apuntes y crónicas
Alondra, tan lejos de la ficción y tan cerca de Guadalajara, Vanesa Robles
Un ensayo sobre la paidofilia: Tres años de cárcel. Entrevista a Pablo Santiago
Retratando a la familia Simpson, Eduardo Huchín Sosa
Al Gore y Live Earth. La censura, el rock ecológico y el Kid Coachella, Rogelio Garza
Paul Dianno en la Ciudad Blanca, Luis Castrillón
Cinco voces, cinco juicios sobre la democracia en Querétaro, Julio Figueroa
Éxodo-Habanera-Mariel, Eugenio Partida
¿Corruptora de menores, yo?, Teresa Dovalpage
Cuidado con lo que deseas. Crónica de Santiago, Andrés Pascoe Rippey
La larga tradición de Ricardo Palma, Guadalupe Beatriz Aldaco
Full Dollar, Inc. Nunca el arte contemporáneo estuvo peor representado, x. andrade
¡Sol de paz!, Bernard B.-Dadié
Ulises tropical, Fernando Muñoz, fotos de Gerardo Pineda

Reseñas y noticias
Lectores que escriben – LIBROS Y AUTORES Volcán apagado. Mi vida con el príncipe de la canción, de Anel y Mauricio Carrera – Cuervos, de Daniel Krauze – El gran vidrio, de Mario Bellatin – En busca de un lugar habitable, de Guillermo Fadanelli – El huésped, de Guadalupe Nettel – Todo sobre su madre, antología – Transversal, de Pedro Montealegre, y Horoskop, de Jorge Carlos Yrigoyen – Steven Brown reads John Keats – Querido Dexter, de Jeff Lindsay – Sueños de Bunker Hill, de John Fante – Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo – Personas en loop. Ensayos sobre cultura pop, de Diedrich Diederichsen – Babel, de Patti Smith – Giving an account of oneself, de Judith Buttler, The Companion Species Manifesto, de Donna Haraway, y Transpositions, de Rosi Braidotti – Trilogía de la Ciudad K, de Agota Kristof – Leyendas de Guatemala, de Miguel Ángel Asturias – Codex Seraphinianus, de Luigi Serafini POLÍTICA CULTURAL Hoy en la cultura (de la opacidad) – Tiempo fuera: Exilios de la crítica periodística COMICS MAD books, 1998 – Black Ghost Apple Factory, de Jeremy Tinder MÚSICA Rock por la vida – Devastator, de STAR – The Neon God, de WASP CINE La lista negra, de Paul Verhoeven – Inland Empire, de David Lynch T.V. El desfile del amor RADIO Corporativo9 FÓRUM 2007 Del mito al mitote

Pensamiento y reflexión
La rama dorada o el gurú globalizante, Enrique Olmos de Ita
Los mitos, puerta de entrada a la ciencia. Ariel Ruiz Mondragón entrevista a Emilia Beyer Ruiz
Orfeo, el primer hippie de la historia, Gerardo Australia
Sísifo dichoso o la mirada del absurdo, Emely Sánchez
Religiones pop. Mircea Eliade: Ocultismo, brujería y modas culturales, Héctor Villarreal
Arthur Machen. El gran dios Pan, Raúl Olvera Mijares
Naturaleza de lo fantástico. Criaturas míticas: Dragones, sirenas y unicornios, Naief Yehya
Santa Quiteria, la santa más friqui, Paco Inclán
Mitología e historia mexicanas. Ariel Ruiz Mondragón entrevista a Enrique Florescano
El mito de Quetzalcóatl, Heriberto Yépez
El culto guadalupano, Luis González de Alba
El Burro de Oro, leyenda y realidad, Raúl Ramírez García
Bandidos sociales. Malverde y los gauchos milagrosos, Enrique Flores
Mitos de infancia perdida, Guillermo Núñez Jáuregui
La mano que mece la cuna, Andrés Bacigalupo
Frida Kahlo Superstar. Mitomanías y espejismos públicos de una mercancía privada, Francisco Arvizu Hugues
De Bolivia a Hollywood: reflexiones en torno a la imagen del Hombre Nuevo, Rogelio Villarreal
La política de la sinrazón y el mito del compló, Héctor Villarreal
Karl Marx. El regreso del 'Moro', Óscar Enrique Ornelas
Fábula del espía Kapuscinski, Paco Inclán
Vampiros en Londres, Adriana Díaz Enciso
Un brujo en la corte de Perón, Iván de la Torre
La Iglesia de los SubGenios. Anarco-materialismo patrio-psicótico, Jorge Flores-Oliver
Alan Moore, el mago, Pepe Rojo
El ovni, la playa y los muertos, Fernanda Melchor
El mito a propósito de Luz silenciosa, de Carlos Reygadas, Mafer Galindo

Réplica a la política
Un cuestionario (sólo para críticos no militantes, irónicos y políticamente incorrectos), José Ramón López Rubí Calderón
Luis González de Alba: 'Siniestro significa izquierda'. Entrevista de Ariel Ruiz Mondragón
Hank, el tijuanense, Jesús Manuel Lomelí

Inventario de las izquierdas

No podría haber sido más oportuna la aparición de este artículo de Sánchez Susarrey en la edición de hoy del diario Mural. Digo esto por la tendenciosa introducción al texto posteado más abajo que refiere al ensayo de García de Quevedo publicado en Chilangos patéticos.

Inventario
Jaime Sánchez Susarrey

La izquierda no es una, es múltiple. Diversidad que no es sinónimo de tolerancia ni de pluralismo. Todas las tendencias, o casi, están marcadas por la escatología. Se asumen como depositarias de un destino manifiesto: la redención del género humano o la encarnación suprema y única de la voluntad nacional. Fuera de su sino y doctrina no hay camino de salvación. Estás conmigo o estás contra mí. Y ya se sabe que entre más próximo, peor y más peligroso. Un enemigo declarado es fácil de identificar y combatir. Un falso aliado, lobo con piel de oveja, decía Lenin, confunde siempre. Predica lo mismo con idénticas palabras. Sin embargo trabaja, por ingenuidad o mala fe, a favor del enemigo. Las depuraciones y las purgas son indispensables. Brega diaria en la que se forman los grandes liderazgos. Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Min, Fidel y otros tantos. Los revisionistas o los reformistas no deben pasar. La marcha de la historia depende de la luz y el entendimiento de esos personajes preclaros. Hombres extraordinarios que descifran el momento histórico.
¿Cuántas izquierdas hay entonces? Cinco al menos.
La marxista-leninista en todas sus variantes: maoísta, stalinista, guevarista, fidelista. Sus tesis son de corte tradicional. Apuestan a la revolución violenta, creen en la doctrina científica del marxismo-leninismo, desprecian la democracia formal, condenan la economía de mercado y son enemigos acérrimos del imperialismo. La historia reciente les pasó de noche. Ni el colapso de la Unión Soviética ni la caída del Muro de Berlín cimbraron sus convicciones. La contradicción fundamental es entre la clase obrera y la burguesía. La principal es entre el imperialismo y los pueblos revolucionarios del tercer mundo. Ambas son el motor de la historia. La dictadura del proletariado y la planificación estatal de la economía son sus objetivos manifiestos. Estas corrientes tienen nombre y apellido: Ejército Popular Revolucionario, Línea de Masas, Partido Revolucionario de los Trabajadores. Su ortodoxia es a prueba de balas y de hechos. Nada los toca ni los cuestiona. El colapso, mañana, del Partido Comunista Chino o del Partido Comunista Cubano sería para ellos irrelevante.
La izquierda posmoderna. A diferencia de la ortodoxa, constituye un intento de rectificación. Las tesis de la revolución proletaria y del 'socialismo científico' les parecen superadas. Su apuesta por el cambio se ancla en los movimientos y reivindicaciones comunitarias. El ejemplo más ilustrativo de esta corriente es el EZLN. Mantienen las coordenadas de lucha y confrontación con los sectores dominantes. Frente a la modernidad occidental que impone su lógica y destruye pueblos y comunidades se yerguen los valores comunitarios. Los usos y las costumbres de las poblaciones indígenas. Respecto de Carlos Marx, estos planteamientos son un gran salto para atrás. El autor de El Capital estaba convencido que la ciencia, la técnica y la cultura occidental, con su individualismo y racionalidad, eran los soportes futuros de una sociedad completa y absolutamente libre. Los pensadores posmodernos, en cambio, defienden formas de organización y valores tradicionales. Lo hacen apelando al relativismo cultural. Cada pueblo tiene una cultura que debe ser respetada. El problema está en que las tradiciones contienen fuertes elementos de opresión, como la subordinación de las mujeres en la cultura patriarcal, y de coerción, como la dilución del individuo en la comunidad. La contradicción es flagrante: el lenguaje libertario se pone al servicio de usos y costumbres que mantienen y reproducen formas de dominación.
La izquierda religiosa. La teología de la liberación católica ha tenido una fuerte influencia en México y en América Latina. Su contenido social, económico y político es pobre y poco consistente. Según los momentos y las regiones han adoptado algunas de las tesis del marxismo-leninismo, pero con la misma libertad se han montado en la visión de la izquierda posmoderna. Lo relevante en su caso es la vinculación directa entre religión y política. La opción por los pobres conlleva una politización de las labores de evangelización. La buena nueva de Jesús se identifica con la organización y la lucha de los oprimidos. El libro del Éxodo es uno de sus pilares. Todo, sin embargo, tiene un costo. Al poner el énfasis en el conflicto el universo de los creyentes y la misma Iglesia quedan divididos en bandos opuestos. Lo más grave es la intolerancia que de ahí deriva. Las contradicciones se definen en términos religiosos. Quienes se oponen a los pobres y al mensaje de liberación se enfrentan a la palabra de Dios. La religión se transforma en política. Se trata, en sentido estricto, de un regreso o, mejor, de un no abandono de los valores premodernos. El orden público se funda y se organiza en creencias religiosas. Se trata de un discurso que se enfrenta a la laicidad del Estado y a la separación del espacio público y privado. El confesionario se transforma en altar revolucionario. Es una versión light de la guerra santa.
La izquierda nacionalista-revolucionaria. El Estado, la alianza de las clases medias y populares (campesinos y obreros), el sector social de la economía, la planificación y la definición de la nación como la propietaria original y fundamental del territorio mexicano son sus coordenadas esenciales. Se pueden definir como estatistas, proteccionistas y paternalistas. Sus mejores exponentes están en el PRD, pero quedan muchos de ellos en el PRI. Se asumen como los representantes históricos del movimiento revolucionario de 1910. Su convicción democrática es endeble. Durante décadas postularon la existencia de una mayoría orgánica (el PRI y sus sectores obrero, campesino y popular) frente a las minorías conservadoras o reaccionarias. El discurso de López Obrador está montado en esa tradición autoritaria y es congruente con ella. La derrota electoral no puede ser más que el efecto de un complot de los de arriba.
La izquierda social-demócrata. A diferencia de lo que ocurre en Europa es una corriente debilísima en México. Su implantación es reciente. Es la vertiente que rompió con el marxismo y asumió como propios tres principios fundamentales: la economía de mercado, la democracia y el Estado de derecho. Su visión es eminentemente occidental y moderna. No juega con la posmodernidad ni coquetea con la utopía.
Este inventario a vuelo de pájaro explica por qué en México la mayoría de las izquierdas no están ni han estado a la altura de las tareas de modernización. Sus orígenes y su genoma se los han impedido.

lunes, octubre 29, 2007

Izquierda moderna...

En www.chilangospateticos.org se publicó recientemente el artículo '¿Una izquierda moderna para México?' en el que su autor, Juan García de Quevedo, reflexiona sobre la izquierda y la derecha reales que padecemos en este país. Primitivas, burdas, prosaicas. Fox, Espino y Abascal de un lado; López Obrador, Noroña y Encinas del otro. El autor finaliza su texto con la siguiente frase: '... comparto en mucho y con muchos las críticas a una izquierda que todavía no encuentra su discurso exacto, preciso, para llegar al corazón de las clases medias, pero también comparto con muchísimos el asombro ante una derecha política que no logró encontrar la puerta para salir del Medioevo y dejar su pequeño catecismo de certidumbres ideológicas'.
Sin embargo, el editor-coordinador y líder moral de los chilangos [cada vez más] patéticos resultó más papista que el papa y decidió presentar este texto -o de plano condicionar su lectura- con la siguiente introducción: 'Quizá el principal problema de la inteligencia mexicana sea su idolatría sistemática por lo que no somos: el sueño liberal se ha convertido ahora en el sueño socialdemócrata. Se imagina, una y otra vez, que podemos pertenecer al primer mundo y que las izquierdas deberían contribuir a ello 'modernizándose'. Las élites mediáticas y sus amanuenses han hecho de esta idea todo un discurso moralista legitimador del régimen de derecha. Como oportuna respuesta, reproducimos aquí un artículo de opinión que, bajo el título de 'Nuestra realidad', el autor publicó recientemente en el periódico Mural.'
O sea, que viva la izquierda salvaje, ya que no podemos aspirar a una verdaderamente moderna. Puta madre... quién nos manda ser un pueblo bárbaro y tan proclive a los caudillismos y cacicazgos, chingue a su madre la izquierda moderna, viva la izquierda bruta del PRD y sus líderes morales, muera el liberalismo, sólo la izquierda obradorista podrá salvarnos...

Poniatowska

A propósito del libro de Elvira Reyes [véase abajo], prologado por Elena Poniatowska, léase la siguiente nota de Beguina Giordano publicada en su blog pneumaticos.blogspot.com. Me extrañó la insistencia de Elvira en tratar de conseguir un prólogo de Poniatowska -el cual no conozco- para su libro, pero entiendo que a final de cuentas puede ser útil para que el libro se venda mejor...

La envidia del vientre
Beguina Giordano
La institución de un premio metálicamente relevante, dedicado a la periodista Elena Poniatowska, no parece revirar la violencia que llega por la envidia del vientre ni combatir la exclusión que genera la política masculina. El premio parece desarticulado de una propuesta de género, ya que no hay pruebas históricas de que la galo-mexicana se haya ocupado de la defensa auténtica de otras mujeres.
Elena es parte del sistema nacionalista de 'izquierda' que, entre las alternancias políticas, resulta una propuesta rancia, un radicalismo desinformado acerca de la defunción posmoderna de las ideologías. Una izquierda que juega al poder como cualquier sistema político, con la leve diferencia de autonombrarse vanguardia.
¿Que ella contribuye a los movimientos del pueblo? Con su periodismo egocéntrico, Poniatowska no muestra real interés en los protagonismos sociales. Igual que los personajes de las izquierdas tradicionales, Elena ve la historia social construida desde el caudillismo. Cárdenas, AMLO, Ebrard. Como muchos intelectuales, Elena se ha posicionado ante la opinión pública mediante su ardua contribución a edificar líderes poderosos que ahora le otorgan su cuota. [Véase http://www.jornada.unam.mx/2007/09/26/index.php?section=cultura&article=a06n1cul]
Aun cuando al premio se imprima la nota de género (la Feria del Zócalo en que se anuncia tendrá como tema lo femenino), la reafirmación de poderes que logra la autora no la coloca en el papel subversivo, propio del género sino en su contrario: el camino de la exclusión por privilegios genéticos, por raza. Por otra parte, mediante el nuevo premio, la autora -y sus promotores- refuerzan la tradición de laurear a la mujer que se alinea al sistema y no tolera ver a su lado a otras mujeres también escritoras o intelectuales. A ellas, las otras, las destituye de su posibilidad de ser grandes: las exhibe, las juzga públicamente, las mal prologa.
La exclusión es opuesta a las tareas de género. En Poniatowska la exclusión es otra forma de la envidia del vientre pero no a falta de hijos biológicos, sino a causa de sentir la amenaza de otros vientres tan o más poderosos que el que toma su orgullo del nombre y viejos linajes.

Festival de la ciudad Tj 07

Este miércoles 31 de octubre participaré en una mesa sobre... revistas culturales! Esta vez en Tijuana, en el Festival Tijuana 2007 organizado por el buen camarada Leobardo Sarabia. La cita es en el Palacio de la Cultura de Tijuana, en 'La hora de las revistas culturales'. Además de Un Servidor, por Replicante, estarán Juan Carlos Reyna con su Flor Caníbal y, según dice el programa, los editores de Luna Zero de Oaxaca (o será Luna Zeta?). Si andan por aquellos rumbos, allá los veo! [www.festivaltijuana.org]