[palabras de Raúl Silva leídas en la presentación de Replicante en el Buba bar de Cuernavaca, el pasado viernes 9 de junio...]
Replicante es un libro disfrazado de revista. O un compacto con varias decenas de MP3 y videos. Las comparaciones no son del todo excesivas, porque desde sus páginas es posible presentir una pista sonora de esta realidad adulterada y de las ideas que deambulan por sus ruinas.
Es sorprendente la cantidad de materiales que caben en Replicante. Sus recorridos abarcan diversos confines de la geografía. Sus estados anímicos son elocuentes, y entre los más notorios están la irreverencia y la provocación. La realidad es una farsante -y como tal es tratada en sus páginas.
Hay de todo. Formas de escritura que se desliza contando o disquisiciones que se atropellan en sus códigos, visitaciones bizarras a otras realidades, no sólo las que ocurren a distancia sino esas otras que se agazapan aquí y a nuestro lado.
En un medio cultural en el que la mayoría de las revistas son una acumulación de textos e imágenes cuya antología es producto de la desidia o los lazos perversos de una amistad mal entendida, Replicante se presenta como una propuesta maquiavélica y retadora. Su inercia no es de las que aboga por la indiferencia. Lo temático es otro de sus signos pronunciados. Si el número más reciente está dedicado a las ciudades, 'La deconstrucción de la urbe', en otras estaciones ha disertado sobre las migraciones, el mito de la posmodernidad, el erotismo y la sexualidad, las literaturas? Pero no sólo es lo temático, sino las maneras tan disímiles de reflexionar y que con frecuencia contrapuntean, porque ese es precisamente uno de los signos de la réplica.
El número más reciente despliega una cartografía que revela claves de lo que entrañan las ciudades, sus habitantes, sus manías y, entre otras, sus comodidades (que casi siempre son resultado de alguna depredación). Las ciudades y sus formas de construir derrumbes son reflejo del alma humana o de su desalmada degradación. Rastros de esas ruinas incluye este Replicante 7.
jueves, junio 15, 2006
martes, junio 06, 2006
La izquierda que posiblemente padeceremos
Y miren que hay unos cuantos millones de desinformados que creen que el PRD es la neta de la ética y la moral... y de izquierda! Voten por AMLO, y así nos va a ir... Vean cómo votaron el 1 de diciembre de 2005 los diputados del PRD el proyecto de reforma a lo que ahora se conoce como la Ley Televisa...
De las Comisiones Unidas de Comunicaciones, y de Radio, Televisión y Cinematografía, con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de Radio y Televisión (en lo general y en lo particular). 01/12/2005
Diputados del Partido de la Revolución Democrática que votaron a favor: 51
1: Alonso Raya Agustín Miguel 2: Alvarez Pérez Marcos 3: Avilés Nájera Rosa María 4: Bagdadi Estrella Abraham 5: Boltvinik Kalinka Julio 6: Brugada Molina Clara Marina 7: Cabrera Padilla José Luis 8: Camacho Solís Víctor Manuel 9: Candelas Salinas Rafael 10: Chávez Castillo César Antonio 11: Chávez Ruiz Adrián 12: Cota Cota Josefina 13: Cruz Martínez Tomás 14: De la Peña Gómez Angélica 15: Díaz del Campo María Angélica 16: Diego Aguilar Francisco 17: Duarte Olivares Horacio 18: Flores Mendoza Rafael 19: Franco Hernández Pablo 20: García-Domínguez Miguelángel 21: García Laguna Eliana 22: García Tinajero Pérez Rafael 23: Gómez Alvarez Pablo 24: González Salas y Petricioli Marcela 25: Gutiérrez Zurita Dolores del Carmen 26: Herrera Herbert Marcelo 27: Lagarde y de los Ríos María Marcela 28: Luna Hernández J. Miguel 29: Magaña Martínez Sergio Augusto 30: Martínez Ramos Jorge 31: Mícher Camarena Martha Lucía 32: Montiel Fuentes Gelacio 33: Morales Rubio María Guadalupe 34: Morales Torres Marcos 35: Muñoz Santini Inti 36: Nahle García Arturo 37: Ordoñez Hernández Daniel 38: Ortiz Pinchetti José Agustín Roberto 39: Padierna Luna María de los Dolores 40: Ramírez Cuéllar Alfonso 41: Rodríguez Fuentes Agustín 42: Ruiz Argáiz Isidoro 43: Salinas Narváez Javier 44: Saucedo Pérez Francisco Javier 45: Serrano Crespo Yadira 46: Serrano Jiménez Emilio 47: Silva Valdés Carlos Hernán 48: Tentory García Israel 49: Torres Cuadros Enrique 50: Tovar de la Cruz Elpidio 51: Zepeda Burgos Jazmín Elena.
[Publicado en la Gaceta Parlamentaria, LIX Legislatura, Cámara de Diputados, México, DF.]
De las Comisiones Unidas de Comunicaciones, y de Radio, Televisión y Cinematografía, con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley Federal de Telecomunicaciones y de la Ley Federal de Radio y Televisión (en lo general y en lo particular). 01/12/2005
Diputados del Partido de la Revolución Democrática que votaron a favor: 51
1: Alonso Raya Agustín Miguel 2: Alvarez Pérez Marcos 3: Avilés Nájera Rosa María 4: Bagdadi Estrella Abraham 5: Boltvinik Kalinka Julio 6: Brugada Molina Clara Marina 7: Cabrera Padilla José Luis 8: Camacho Solís Víctor Manuel 9: Candelas Salinas Rafael 10: Chávez Castillo César Antonio 11: Chávez Ruiz Adrián 12: Cota Cota Josefina 13: Cruz Martínez Tomás 14: De la Peña Gómez Angélica 15: Díaz del Campo María Angélica 16: Diego Aguilar Francisco 17: Duarte Olivares Horacio 18: Flores Mendoza Rafael 19: Franco Hernández Pablo 20: García-Domínguez Miguelángel 21: García Laguna Eliana 22: García Tinajero Pérez Rafael 23: Gómez Alvarez Pablo 24: González Salas y Petricioli Marcela 25: Gutiérrez Zurita Dolores del Carmen 26: Herrera Herbert Marcelo 27: Lagarde y de los Ríos María Marcela 28: Luna Hernández J. Miguel 29: Magaña Martínez Sergio Augusto 30: Martínez Ramos Jorge 31: Mícher Camarena Martha Lucía 32: Montiel Fuentes Gelacio 33: Morales Rubio María Guadalupe 34: Morales Torres Marcos 35: Muñoz Santini Inti 36: Nahle García Arturo 37: Ordoñez Hernández Daniel 38: Ortiz Pinchetti José Agustín Roberto 39: Padierna Luna María de los Dolores 40: Ramírez Cuéllar Alfonso 41: Rodríguez Fuentes Agustín 42: Ruiz Argáiz Isidoro 43: Salinas Narváez Javier 44: Saucedo Pérez Francisco Javier 45: Serrano Crespo Yadira 46: Serrano Jiménez Emilio 47: Silva Valdés Carlos Hernán 48: Tentory García Israel 49: Torres Cuadros Enrique 50: Tovar de la Cruz Elpidio 51: Zepeda Burgos Jazmín Elena.
[Publicado en la Gaceta Parlamentaria, LIX Legislatura, Cámara de Diputados, México, DF.]
49er
Nadar y nadar
El dolor puede ser casi insoportable: los brazos, el tórax, la espalda, los muslos -por suerte a veces hay edecanes a la salida regalando muestras de Flanax-. Después de nadar una hora diaria durante una semana, cómo no va a ser así... Espero que pase en los siguientes días, mientras agarro condición. Carajo, si hay sesentones en plena forma que dan vuelta tras vuelta como campeones olímpicos en la mejor alberca de Guadalajara -tratada con sales minerales y no con cloro-, cómo un adolescente atrapado en el cuerpo de un hombre de 49 no va a poder?
Debate
Hoy, el 666, es el debate entre los presidenciables. A ver con qué sorpresas nos salen estos mediocres -menos usté, señora Mercado. A ver si los videos que prometió Ahumada -el preso político de AMLO- tienen algo que valga la pena.
A propósito, Israel Covarrubias me dijo hoy que publicará en la revista Metapolítica de julio una nueva versión de mi texto sobre AMLO que fue rechazado sin explicaciones por el pequeño Alejandro Páez, subdirector de Día Siete. El texto, con todo, ha corrido con buena suerte: ha circulado entre muchos internautas con las más variadas reacciones. Del enojo y el escándalo al reconocimiento a la crítica al caudillo neopriista. Se publicó también en el diario Milenio de Monterrey y fue discutido entre los alumnos de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Puebla. Israel es coautor, con César Cansino, del libro En el nombre del pueblo, un importante ensayo sobre el populismo histórico mexicano, de Lázaro Cárdenas a Vicente Fox y AMLO.
El dolor puede ser casi insoportable: los brazos, el tórax, la espalda, los muslos -por suerte a veces hay edecanes a la salida regalando muestras de Flanax-. Después de nadar una hora diaria durante una semana, cómo no va a ser así... Espero que pase en los siguientes días, mientras agarro condición. Carajo, si hay sesentones en plena forma que dan vuelta tras vuelta como campeones olímpicos en la mejor alberca de Guadalajara -tratada con sales minerales y no con cloro-, cómo un adolescente atrapado en el cuerpo de un hombre de 49 no va a poder?
Debate
Hoy, el 666, es el debate entre los presidenciables. A ver con qué sorpresas nos salen estos mediocres -menos usté, señora Mercado. A ver si los videos que prometió Ahumada -el preso político de AMLO- tienen algo que valga la pena.
A propósito, Israel Covarrubias me dijo hoy que publicará en la revista Metapolítica de julio una nueva versión de mi texto sobre AMLO que fue rechazado sin explicaciones por el pequeño Alejandro Páez, subdirector de Día Siete. El texto, con todo, ha corrido con buena suerte: ha circulado entre muchos internautas con las más variadas reacciones. Del enojo y el escándalo al reconocimiento a la crítica al caudillo neopriista. Se publicó también en el diario Milenio de Monterrey y fue discutido entre los alumnos de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Puebla. Israel es coautor, con César Cansino, del libro En el nombre del pueblo, un importante ensayo sobre el populismo histórico mexicano, de Lázaro Cárdenas a Vicente Fox y AMLO.
lunes, junio 05, 2006
Charla en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García
Replicante y el periodismo cultural, charla con un servidor en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, lunes 12 de junio a las 20 horas en el salón 2. Basilio Vadillo 43 (atrás de La Prensa), Col. Tabacalera, Del. Cuauhtémoc, México, D.F. Ahí los espero!
A Cuernavaca, el 9 de junio
Presentación de Replicante no. 7, La deconstrucción de la urbe
Viernes 9 de junio de 2006 a las 19 horas en el Foro Alternativo Buba.
Boulevard Juárez 53, altos, Col. Las Palmas, Cuernavaca, Morelos.
Con la participación de Héctor Rosales, Antulio Sánchez, Raúl Silva y Rogelio Villarreal.
Modera: Paco López (cualquier dudas estoy a sus órdenes: 01 777 329 7911).
p.d. Esa misma noche en Buba, rock de Monterrey, Tijuana y Cuernavaca con Casa Wagner, Dasein y Toxina Boogie, a las 10 de la noche. $30 pesos.
Viernes 9 de junio de 2006 a las 19 horas en el Foro Alternativo Buba.
Boulevard Juárez 53, altos, Col. Las Palmas, Cuernavaca, Morelos.
Con la participación de Héctor Rosales, Antulio Sánchez, Raúl Silva y Rogelio Villarreal.
Modera: Paco López (cualquier dudas estoy a sus órdenes: 01 777 329 7911).
p.d. Esa misma noche en Buba, rock de Monterrey, Tijuana y Cuernavaca con Casa Wagner, Dasein y Toxina Boogie, a las 10 de la noche. $30 pesos.
domingo, junio 04, 2006
Bebel y las elecciones
Bebel
Una cantante entrañable. Brasileña. Sencilla y transparente. Una voz tersa y poderosa que sale de un cuerpo menudo y cadencioso. Bebel Gilberto vino a refrescar a la calurosa Guadalajara con sus canciones perfectas, dulces. Un remanso para los sentidos hartos de escuchar -a huevo, en todas partes- las tonterías de nuestras cantantes nacionales. Nada más lejos de las voces aniñadas de Ely Guerra y Belanova, de los cantos monótonos y cretinos de Julieta Venegas, la nueva abanderada de la moralina juvenil, y del espanto que es ese bodrio de apellido Guzmán. Como ella, como Bebel, hay decenas de cantantes y compositoras de extraordinaria calidad en Brasil: Gal Costa, Marisa Monte, Adriana Calcanhotto, Daniela Mercuri, Virginia Rodrigues... Mujeres completas, inteligentes, independientes, que saben lo que dicen con sus voces y sus letras, alejadas de la ramplonería y la estupidez que imponen los medios y que muchos músicos aceptan sin chistar con tal de vivir sus quince minutos de fama -y ganar un chingo de lana.
AMLO fans
Hace unos días, en una reunión, discutí con tres jóvenes postuniversitarios que votarán por AMLO. Ninguno de ellos sabía cuál es su programa de gobierno, ninguno de ellos sabía quiénes son los delincuentes priistas que se han incorporado a su campaña en los últimos meses, ninguno de ellos sabía quiénes son sus asesores económicos, culturales, sociales... Uno de ellos se atrevió a proponer a Elena Poniatowska como secretaria de Cultura. Vaya, ninguno de ellos sabía por qué López Obrador abandonó el PRI tabasqueño: por no haber conseguido la candidatura al gobierno de ese estado... Para acabar: ninguno de ellos sabía que si gana LO nos gobernará con un equipo de priistas de la peor ralea. Lo más significativo del asunto fue que uno de ellos, al ver en la tele del bar en que estábamos el anuncio de los aberrantes roqueritos promoviendo el voto (ya saben, la campaña del fascismo democrático 'Tu rock es votar'), dijo espontáneamente que qué chida campaña... Caray, sin saber, tampoco que quien la concibió es Televisa, precisamente... Al final, para despedirme, les dije que gane quien gane este país seguirá exactamente igual, o peor, y que incluso me gustaría ver a AMLO en la silla para ver cómo la va cagando mes a mes... La izquierda está en otra parte, pero estos jóvenes profesionistas prefieren votar por un caudillo mesiánico y taimado.
Simulación
En su columna del 15 de mayo, 'Ciudad perdida', el periodista Miguel Ángel Velázquez cuestionaba la reelección del ombudsbaby Emilio Álvarez Icaza por la inefable Asamblea Legislativa del DF, cuando el simulador y dizque defensor de los derechos humanos de los capitalinos -cada vez mejor alimentado, como puede apreciarse en las fotos de los diarios y en sus apariciones televisivas- no ganaría ni siquiera entre los malpagados y descontentos empleados de la Comisión de Derechos Humanos del DF. Extrañamente, no hubo carta a la redacción por parte de la Dirección de Comunicación Social de la CDHDF ni seguimiento por parte del columnista. Qué pasó? Se arreglaron en lo oscurito? Lee la nota completa en: http://www.jornada.unam.mx/2006/05/15/048o1cap.php
Otra nota en ese mismo diario, de Agustín Salgado, dice lo siguiente: 'Concluye que no se violan sus garantías individuales en el Reclusorio Norte. DESECHA LA CDHDF QUEJA DEL EMPRESARIO CARLOS AHUMADA. El caso quedó cerrado; las autoridades carcelarias solucionaron las irregularidades detectadas en las condiciones de atención médica al dueño del Grupo Quart, afirma el ombudsman local'. La nota completa sobre este chapucero acto de complicidad con el vengativo AMLO en contra del pobre diablo de Carlos Ahumada puede leerse en http://www.jornada.unam.mx/2006/05/27/039n1cap.php
Una cantante entrañable. Brasileña. Sencilla y transparente. Una voz tersa y poderosa que sale de un cuerpo menudo y cadencioso. Bebel Gilberto vino a refrescar a la calurosa Guadalajara con sus canciones perfectas, dulces. Un remanso para los sentidos hartos de escuchar -a huevo, en todas partes- las tonterías de nuestras cantantes nacionales. Nada más lejos de las voces aniñadas de Ely Guerra y Belanova, de los cantos monótonos y cretinos de Julieta Venegas, la nueva abanderada de la moralina juvenil, y del espanto que es ese bodrio de apellido Guzmán. Como ella, como Bebel, hay decenas de cantantes y compositoras de extraordinaria calidad en Brasil: Gal Costa, Marisa Monte, Adriana Calcanhotto, Daniela Mercuri, Virginia Rodrigues... Mujeres completas, inteligentes, independientes, que saben lo que dicen con sus voces y sus letras, alejadas de la ramplonería y la estupidez que imponen los medios y que muchos músicos aceptan sin chistar con tal de vivir sus quince minutos de fama -y ganar un chingo de lana.
AMLO fans
Hace unos días, en una reunión, discutí con tres jóvenes postuniversitarios que votarán por AMLO. Ninguno de ellos sabía cuál es su programa de gobierno, ninguno de ellos sabía quiénes son los delincuentes priistas que se han incorporado a su campaña en los últimos meses, ninguno de ellos sabía quiénes son sus asesores económicos, culturales, sociales... Uno de ellos se atrevió a proponer a Elena Poniatowska como secretaria de Cultura. Vaya, ninguno de ellos sabía por qué López Obrador abandonó el PRI tabasqueño: por no haber conseguido la candidatura al gobierno de ese estado... Para acabar: ninguno de ellos sabía que si gana LO nos gobernará con un equipo de priistas de la peor ralea. Lo más significativo del asunto fue que uno de ellos, al ver en la tele del bar en que estábamos el anuncio de los aberrantes roqueritos promoviendo el voto (ya saben, la campaña del fascismo democrático 'Tu rock es votar'), dijo espontáneamente que qué chida campaña... Caray, sin saber, tampoco que quien la concibió es Televisa, precisamente... Al final, para despedirme, les dije que gane quien gane este país seguirá exactamente igual, o peor, y que incluso me gustaría ver a AMLO en la silla para ver cómo la va cagando mes a mes... La izquierda está en otra parte, pero estos jóvenes profesionistas prefieren votar por un caudillo mesiánico y taimado.
Simulación
En su columna del 15 de mayo, 'Ciudad perdida', el periodista Miguel Ángel Velázquez cuestionaba la reelección del ombudsbaby Emilio Álvarez Icaza por la inefable Asamblea Legislativa del DF, cuando el simulador y dizque defensor de los derechos humanos de los capitalinos -cada vez mejor alimentado, como puede apreciarse en las fotos de los diarios y en sus apariciones televisivas- no ganaría ni siquiera entre los malpagados y descontentos empleados de la Comisión de Derechos Humanos del DF. Extrañamente, no hubo carta a la redacción por parte de la Dirección de Comunicación Social de la CDHDF ni seguimiento por parte del columnista. Qué pasó? Se arreglaron en lo oscurito? Lee la nota completa en: http://www.jornada.unam.mx/2006/05/15/048o1cap.php
Otra nota en ese mismo diario, de Agustín Salgado, dice lo siguiente: 'Concluye que no se violan sus garantías individuales en el Reclusorio Norte. DESECHA LA CDHDF QUEJA DEL EMPRESARIO CARLOS AHUMADA. El caso quedó cerrado; las autoridades carcelarias solucionaron las irregularidades detectadas en las condiciones de atención médica al dueño del Grupo Quart, afirma el ombudsman local'. La nota completa sobre este chapucero acto de complicidad con el vengativo AMLO en contra del pobre diablo de Carlos Ahumada puede leerse en http://www.jornada.unam.mx/2006/05/27/039n1cap.php
Bienvenido a Guadalajara
A Guadalajara venía con frecuencia desde aquella vez en 1986 cuando Rogelio Flores, director entonces de la Galería Magritte y uno de los más activos agitadores de la vida cultural desde su existencialista guarida en el vetusto cine Roxy, invitó a un grupo de periodistas al extraordinario concierto electrónico-digital de los alemanes Plank y Moebius en uno de los sobrios salones del Hospicio Cabañas. Él me presentó a Jis y a Trino, a Paco Navarrete, a Julio Haro y a una pléyade de personalidades que sacaban chispas entre la Guadalajara intelectual, artística y musical de aquellos años. Yo venía con mi revista La Regla Rota bajo el brazo y ellos producían Galimatías y delirantes programas para la radio universitaria: nunca he vuelto a escuchar nada como las desternillantes Gárgaras o el genial desmadre de El Festín de los Marranos y la Banda de los Zombies de Sahuayo. Desde entonces Guadalajara ha sido siempre uno de mis destinos predilectos. Mientras algunos músicos, poetas y pintores desertaban de esta ciudad aletargada -decían- y encontraban acomodo en el DF -aunque algunos no tardaron en huir de ahí para irse a buscar mejores horizontes en Londres o París-, yo deseaba afincarme en alguna casona del barrio de Santa Tere y tomar cerveza helada en el patio central, leyendo gruesas novelas y escuchando rock o nostálgicas tonadas brasileñas.
'En Guadalajara fue', dice la canción de El Personal, 'donde yo me enamoré...' Bien, ésta es la razón por la cual decidí rentar un luminoso estudio en un barrio soleado y amable, cerca de mi novia tapatía y lejos de una megaurbe cada vez más imposible. ('Recuerda que por una tapatía los griegos sitiaron Troya durante diez años', me dijo antes de partir, hace ya casi cuatro meses, mi sabio amigo Eusebio Ruvalcaba, tapatío en el exilio él mismo.) No es que aquí no haya problemas: los hay, y graves. El del abastecimiento de agua, el desempleo, el transporte, el hacinamiento y la insalubridad: agravados todos por la proverbial mezquindad de los políticos en turno (los panistas salieron igual de corruptos e ineptos que sus antecesores). Me indigné por el incendio del bosque de La Primavera y con la crueldad de la policía hacia los manifestantes -y gente inocente- contra la Cumbre de Guadalajara, y años antes me había sobrecogido ante el espanto causado por las explosiones de aquel triste 22 de abril. A veces pienso que Guadalajara es como una muchacha hermosa y lozana -ingenua y rebelde- a la que sus brutos padres golpean, violan y mutilan asegurándole que es ?por su bien?.
Pero Guadalajara es también una ciudad que combina pintorescamente el provincianismo con la modernidad; la relajada vida cultural con el más rancio conservadurismo: ya me acostumbraré a las poco milagrosas apariciones del cardenal en la TV. Me encuentro con una ciudad profusa en exhibiciones plásticas y novedades editoriales, estrenos cinematográficos y refrescantes fiestas de música en la calle: ya quisieran los jóvenes chilangos poder beber cervezas frías -así sea discretamente- en pleno Paseo de la Reforma mientras escuchan rock, jazz o música tradicional en vivo. ¿Conservadora Guadalajara? Allá, en la Gran Ciudad, las autoridades del partido de izquierda prohibieron hace años el Love Parade y cerraron los cabarets sin dar explicaciones.
Las calles tapatías tienen algo de fiesta o de ambiente de pueblo. No obstante las dificultades del tráfico citadino y de los irritados bocinazos de los automovilistas, el transeúnte camina esta ciudad con parsimonia, sin prisas, como si paseara por la plaza o alrededor del quiosco. Hay parejas de ancianos tomados de la mano, chicas de secundaria vestidas como Gwen Stefani, vaqueros, cholos y punks y hasta domingos de triciclos y bicicletas. Y cafés, muchos cafés. Llegué para quedarme y yo mismo me doy la bienvenida, aunque se aproximan ya las lluvias que acá muchas veces se convierten en tormentas...
'En Guadalajara fue', dice la canción de El Personal, 'donde yo me enamoré...' Bien, ésta es la razón por la cual decidí rentar un luminoso estudio en un barrio soleado y amable, cerca de mi novia tapatía y lejos de una megaurbe cada vez más imposible. ('Recuerda que por una tapatía los griegos sitiaron Troya durante diez años', me dijo antes de partir, hace ya casi cuatro meses, mi sabio amigo Eusebio Ruvalcaba, tapatío en el exilio él mismo.) No es que aquí no haya problemas: los hay, y graves. El del abastecimiento de agua, el desempleo, el transporte, el hacinamiento y la insalubridad: agravados todos por la proverbial mezquindad de los políticos en turno (los panistas salieron igual de corruptos e ineptos que sus antecesores). Me indigné por el incendio del bosque de La Primavera y con la crueldad de la policía hacia los manifestantes -y gente inocente- contra la Cumbre de Guadalajara, y años antes me había sobrecogido ante el espanto causado por las explosiones de aquel triste 22 de abril. A veces pienso que Guadalajara es como una muchacha hermosa y lozana -ingenua y rebelde- a la que sus brutos padres golpean, violan y mutilan asegurándole que es ?por su bien?.
Pero Guadalajara es también una ciudad que combina pintorescamente el provincianismo con la modernidad; la relajada vida cultural con el más rancio conservadurismo: ya me acostumbraré a las poco milagrosas apariciones del cardenal en la TV. Me encuentro con una ciudad profusa en exhibiciones plásticas y novedades editoriales, estrenos cinematográficos y refrescantes fiestas de música en la calle: ya quisieran los jóvenes chilangos poder beber cervezas frías -así sea discretamente- en pleno Paseo de la Reforma mientras escuchan rock, jazz o música tradicional en vivo. ¿Conservadora Guadalajara? Allá, en la Gran Ciudad, las autoridades del partido de izquierda prohibieron hace años el Love Parade y cerraron los cabarets sin dar explicaciones.
Las calles tapatías tienen algo de fiesta o de ambiente de pueblo. No obstante las dificultades del tráfico citadino y de los irritados bocinazos de los automovilistas, el transeúnte camina esta ciudad con parsimonia, sin prisas, como si paseara por la plaza o alrededor del quiosco. Hay parejas de ancianos tomados de la mano, chicas de secundaria vestidas como Gwen Stefani, vaqueros, cholos y punks y hasta domingos de triciclos y bicicletas. Y cafés, muchos cafés. Llegué para quedarme y yo mismo me doy la bienvenida, aunque se aproximan ya las lluvias que acá muchas veces se convierten en tormentas...
miércoles, mayo 24, 2006
El rock mexicano y el fascismo democrático
sábado, mayo 20, 2006
Clavado en la contracultura
Mi amigo Carlos Martínez Rentería invita a su curso de contracultura (ay, chiquilín...).
Contracultura en México
(Un recorrido contemporáneo)
Mtro. Carlos Martínez Rentería
Revista Generación
Del 23 de mayo al 8 de agosto 2006
(12 sesiones)
$1,200.00 curso completo
Martes de 18:30 a 20:30
Este curso pretende continuar una reflexión en torno a diversas manifestaciones de la contracultura en los años recientes, a partir del alucinante [sic] recuento que hiciera el escritor José Agustín en la 'Contracultura en México' desde los pachuchos [sic] y hasta los movimientos juveniles de finales de los años ochenta.
Sin la intención de establecer conclusiones definitivas, por el contrario considerando los argumentos que cuestionan la vigencia de la contracultura, este curso analizará también las nuevas definiciones del ser contracultural más allá de la tradicional lectura histórica.
Este curso se complementará con la presencia de especialistas en el tema, la visita a recintos y actividades que pueden considerarse contraculturales.
Informes e inscripciones
Galería El Estudio / Álvaro Obregón 73
Tel. 5525 1339 / elestudio@avantel.net
www.artemaromayteatro.com / www.galeriaelestudio.com
Contracultura en México
(Un recorrido contemporáneo)
Mtro. Carlos Martínez Rentería
Revista Generación
Del 23 de mayo al 8 de agosto 2006
(12 sesiones)
$1,200.00 curso completo
Martes de 18:30 a 20:30
Este curso pretende continuar una reflexión en torno a diversas manifestaciones de la contracultura en los años recientes, a partir del alucinante [sic] recuento que hiciera el escritor José Agustín en la 'Contracultura en México' desde los pachuchos [sic] y hasta los movimientos juveniles de finales de los años ochenta.
Sin la intención de establecer conclusiones definitivas, por el contrario considerando los argumentos que cuestionan la vigencia de la contracultura, este curso analizará también las nuevas definiciones del ser contracultural más allá de la tradicional lectura histórica.
Este curso se complementará con la presencia de especialistas en el tema, la visita a recintos y actividades que pueden considerarse contraculturales.
Informes e inscripciones
Galería El Estudio / Álvaro Obregón 73
Tel. 5525 1339 / elestudio@avantel.net
www.artemaromayteatro.com / www.galeriaelestudio.com
miércoles, mayo 17, 2006
miércoles, mayo 10, 2006
El contenido del Replicante no. 7...
No tiene pierde, no hay regateo... Mientras llega a las librerías y al Sanborns...
Reseñas y noticias
4 ? 32 LECTORES que escriben LIBROS Y AUTORES Lolita vs. Los demonios del Edén / De Macondo a McOndo / Cuerpo Náufrago / El constructor de puentes / Fuga sin fin / Autómatas espermáticos / La pandilla cósmica / Las puertas del reino / El asesinato de Elena Garro / Por amor al dólar / Terre habitée / Cities of tomorrow / BUZÓN H Las novedades en inglés / El artista y la ciudad / La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas / El truquito y la maroma / Interculturalidad y derechos humanos / La lujuria perpetua / Ciudad de cristal / La perdida MEDIOS Y POLÍTICA La ?Ley Televisa? y los intelectuales orgánicos / Tu rock es votar / Voto en contra MÚSICA Thurston Moore, William Winant y Tom Surgal / Uh! Dagger! / Gore Gore Gays / Belanova / John Coltrane / Oxomaxoma / Mornig Runner / Rosco CINE Y ESPECTÁCULOS Ambulante, la fiesta / Las Putas del Fuego / Luis Mandoki ARTE Landings 2 / Ciudades desde arriba
Apuntes y crónicas
34 Paraíso siniestro. ¿El camino al paraíso termina en Dubai? -Mike Davis
38 Ur. La madre de todas las ciudades -Ari Volovich
41 La muerte de Dios en México. Damien Hirst contra el Santo -Magali Tercero
44 Estambul europea, asiática -Uxval Gochez
46 Buenos Aires, la ciudad de los exilios -Mario Mercuri
48 Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, caminantes -Iván de la Torre
52 Poetas, fracasados y ladrones de coladeras -Gerardo Australia
54 Londres imperial, sucia y desgarbada -Adriana Díaz Enciso
56 Malcolm Lowry, el Indio y el mezcal -Óscar Cid de León
58 Los conciertos y las ciudades -Enrique Blanc
59 Los niños de la burbuja comen Domino?s Pizza -Jorge Flores-Oliver
60 Bajo el volcán. Postal de Cuernavaca -Raúl Silva
62 Los olvidados. La vida en las calles de la Ciudad de México -David Lida
65 Collage urbano -Ernesto Muñiz
68 Tres figuras -Rupert Gatfield
Pensamiento y reflexión
72 Ciudades, política y poder. Entrevistas a Jordi Borja, Françoise Choay y Noam Chomsky -Alfonso Valenzuela
78 La Ciudad de la Esperanza -Héctor Villarreal
83 La máquina de la urbe -Tomoo Terada
84 La vida en el centro del universo -Federico Navarrete
86 La ansiedad barroca de la ciudad mexicana. De la ciudad barroca a la ciudad liberal -Jorge Luis Marzo
93 De Tijuana a San Diego. La impostura del arte público -Jaime Ruiz Otis y Heriberto Yépez
94 Ciudades sintagmáticas y ciudades conmutantes -Mayra Luna
98 Urbanismo unitario. La concepción situacionista del espacio urbano -Rubén Bonet
101 Urbanización virtual -Pepe Rojo
102 Disney y Debord. Es un mundo pequeño, después de todo -Pepe Rojo
106 Ciudad Pánico -Paul Virilio
108 Momentos de lucidez utópica. ?Make no little plans? -Wonne Ickx y Ruth Estévez
110 Roma. La patria y la decadencia -Shenny Madrigal
112 Tijuana-Ciudad Juárez. Arte social y activismo en la frontera norte -Claudia Arozqueta
114 Ciudades y cine: mineralización del espíritu -Naief Yehya
116 Salir al paso: pasear y vagar -Mariana Martínez Salgado
121 Saint Etienne y la Ciudad del Diseño -Marisol Rodríguez
Poesía
122 Poesía satírica -Luis González de Alba
Epistolario
124 Mozart, cartas a su prima -Eusebio Ruvalcaba
Sexualidad
126 Like a sex machine. El amor entre las máquinas y los humanos -Sara Brito
Cómic
127 Top story: de la literatura al cómic -Jorge Flores-Oliver
Cine
130 Cine, sexo y transgresión. Entrevista con John Waters -Francisco Payó González y Mariño González
Política
132 El oxímoron cubano-americano -Manuel Pereira
134 El iluminado y sus demonios (no hay más ruta que la suya) -Rogelio Villarreal
Pintura
137 Gustavo Acosta
Gráfica de Jessica Abel, Doug Aitken, Artemio, Daniel Arvizu, Olivio Barbieri, Ursula Biemann, Rubén Bonet, Dante Busquet, Noe Campuzano, Julián Cardona, Clement, Alex Garrido, Saúl Guerrero, Karl M. Holzhäver, Miguel Inurreta, Bárbara Kim, Gonzalo Lizardo, Ernesto Lomelí, Luan Mart, Alfonso Moraza, Yasser Mussa, Escuadrón Mutante, L.M. Parra, Diego Perrotta, Eduardo Salgado, Sergio Zenteno
Reseñas y noticias
4 ? 32 LECTORES que escriben LIBROS Y AUTORES Lolita vs. Los demonios del Edén / De Macondo a McOndo / Cuerpo Náufrago / El constructor de puentes / Fuga sin fin / Autómatas espermáticos / La pandilla cósmica / Las puertas del reino / El asesinato de Elena Garro / Por amor al dólar / Terre habitée / Cities of tomorrow / BUZÓN H Las novedades en inglés / El artista y la ciudad / La imagen pornográfica y otras perversiones ópticas / El truquito y la maroma / Interculturalidad y derechos humanos / La lujuria perpetua / Ciudad de cristal / La perdida MEDIOS Y POLÍTICA La ?Ley Televisa? y los intelectuales orgánicos / Tu rock es votar / Voto en contra MÚSICA Thurston Moore, William Winant y Tom Surgal / Uh! Dagger! / Gore Gore Gays / Belanova / John Coltrane / Oxomaxoma / Mornig Runner / Rosco CINE Y ESPECTÁCULOS Ambulante, la fiesta / Las Putas del Fuego / Luis Mandoki ARTE Landings 2 / Ciudades desde arriba
Apuntes y crónicas
34 Paraíso siniestro. ¿El camino al paraíso termina en Dubai? -Mike Davis
38 Ur. La madre de todas las ciudades -Ari Volovich
41 La muerte de Dios en México. Damien Hirst contra el Santo -Magali Tercero
44 Estambul europea, asiática -Uxval Gochez
46 Buenos Aires, la ciudad de los exilios -Mario Mercuri
48 Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, caminantes -Iván de la Torre
52 Poetas, fracasados y ladrones de coladeras -Gerardo Australia
54 Londres imperial, sucia y desgarbada -Adriana Díaz Enciso
56 Malcolm Lowry, el Indio y el mezcal -Óscar Cid de León
58 Los conciertos y las ciudades -Enrique Blanc
59 Los niños de la burbuja comen Domino?s Pizza -Jorge Flores-Oliver
60 Bajo el volcán. Postal de Cuernavaca -Raúl Silva
62 Los olvidados. La vida en las calles de la Ciudad de México -David Lida
65 Collage urbano -Ernesto Muñiz
68 Tres figuras -Rupert Gatfield
Pensamiento y reflexión
72 Ciudades, política y poder. Entrevistas a Jordi Borja, Françoise Choay y Noam Chomsky -Alfonso Valenzuela
78 La Ciudad de la Esperanza -Héctor Villarreal
83 La máquina de la urbe -Tomoo Terada
84 La vida en el centro del universo -Federico Navarrete
86 La ansiedad barroca de la ciudad mexicana. De la ciudad barroca a la ciudad liberal -Jorge Luis Marzo
93 De Tijuana a San Diego. La impostura del arte público -Jaime Ruiz Otis y Heriberto Yépez
94 Ciudades sintagmáticas y ciudades conmutantes -Mayra Luna
98 Urbanismo unitario. La concepción situacionista del espacio urbano -Rubén Bonet
101 Urbanización virtual -Pepe Rojo
102 Disney y Debord. Es un mundo pequeño, después de todo -Pepe Rojo
106 Ciudad Pánico -Paul Virilio
108 Momentos de lucidez utópica. ?Make no little plans? -Wonne Ickx y Ruth Estévez
110 Roma. La patria y la decadencia -Shenny Madrigal
112 Tijuana-Ciudad Juárez. Arte social y activismo en la frontera norte -Claudia Arozqueta
114 Ciudades y cine: mineralización del espíritu -Naief Yehya
116 Salir al paso: pasear y vagar -Mariana Martínez Salgado
121 Saint Etienne y la Ciudad del Diseño -Marisol Rodríguez
Poesía
122 Poesía satírica -Luis González de Alba
Epistolario
124 Mozart, cartas a su prima -Eusebio Ruvalcaba
Sexualidad
126 Like a sex machine. El amor entre las máquinas y los humanos -Sara Brito
Cómic
127 Top story: de la literatura al cómic -Jorge Flores-Oliver
Cine
130 Cine, sexo y transgresión. Entrevista con John Waters -Francisco Payó González y Mariño González
Política
132 El oxímoron cubano-americano -Manuel Pereira
134 El iluminado y sus demonios (no hay más ruta que la suya) -Rogelio Villarreal
Pintura
137 Gustavo Acosta
Gráfica de Jessica Abel, Doug Aitken, Artemio, Daniel Arvizu, Olivio Barbieri, Ursula Biemann, Rubén Bonet, Dante Busquet, Noe Campuzano, Julián Cardona, Clement, Alex Garrido, Saúl Guerrero, Karl M. Holzhäver, Miguel Inurreta, Bárbara Kim, Gonzalo Lizardo, Ernesto Lomelí, Luan Mart, Alfonso Moraza, Yasser Mussa, Escuadrón Mutante, L.M. Parra, Diego Perrotta, Eduardo Salgado, Sergio Zenteno
viernes, abril 28, 2006
De ética, periodismo y otras cosas
Sí, un poco abandonado, el blog... A veces ni me acuerdo de él. Hay quienes lo usan compulsivamente de confesionario, unos para publicar indiscreciones, otros para llamar la atención de los ciberincautos, muchos más para subir divertidos textos e imágenes. Otros, como yo, para estar de algún modo en contacto con amigos a los que no se ve con frecuencia. He querido postear la bitácora de lo que ha pasado desde que llegué a Guadalajara, hace ya dos meses, pero ni tiempo... Perdí varias semanas de trabajo entre la mudanza y la desempacada -y un par de breves viajes- y la revista saldrá un poco tarde, a mediados de mayo. Por fin hoy en la mañana (28 de abril) envié a la imprenta el no. 7. Pensé que no terminaría nunca. El tema ahora es "La deconstrucción de la ciudad". (Vean la portada acá arriba.)
Fui al DF casi de entrada por salida, a la extraordinaria expo de la iconografía del Che Guevara en el Centro de la Imagen (23 de marzo), coordinada por Trisha Ziff. Me encontré ahí a muchos buenos amigos, con los que me fui a cenar después. Entre los numerosos asistentes a la muestra estaban dos de los superasesores del Ombudsbaby (Alvarez Icaza, ya saben), Laura Gutz (por Gutiérrez) y otro que no me acuerdo cómo se llama (moreno, de bigote y barbitas). Me saludaron sonrientes, los saludé sonriente y les pregunté: Y siguen trabajando con ese muchacho? Gutz, aún sonriente, dijo que sí pero en ese momento los dos se dieron cuenta de que habían cometido un error (Huy!, es el que demandamos! El ex jefe de Publicaciones! El que publicó muchas de nuestras irregularidades!), así que la sonrisa se les desdibujó y se siguieron de largo. Me pregunto qué les habrá parecido mi texto, que estaba expuesto en alguna galería del Centro de la Imagen. Pronto saldrá el catálogo. De todos modos subiré ese texto antiguevarista en estos días.
Estuve también en Torreón (mi pueblote natal), en un encuentro de periodistas organizado por El Siglo de Torreón (cuyo lema, El defensor de la comunidad, es ironizado por el escritor lagunero Jaime Muñoz con el de El defensor de la comodidad) y la revista Día Siete, en la que yo colaboraba en tiempos mejores (para la revista, desde luego). En general bien organizado y con buena participación de ponentes y público, en su mayoría universitarios, el encuentro me permitió conocer al destacado periodista Marco Lara Klahr, que presentó una de las mejores conferencias. El ciclo de tres días cerró con la participación estelar de Lydia Cacho y sus Demonios del edén. Público numeroso y ávido de saber los pormenores de su secuestro ordenado por el Gober Precioso y todo lo que ya sabemos. El libro vale la pena, indudablemente, por la necesaria denuncia de criminales que abusan sexualmente de niños y de la red de pederastas protegida por funcionarios y empresarios del país y extranjeros. Sin embargo, el libro está pésimamente editado por Grijalbo, plagado de descuidos y errores de redacción, y lastrado por la espantosa y falsamente precisa jerga de la corrección política: esos 'los' y 'las' tan engorrosos y pesados que transforman el español en un idioma burocrático y lleno de tropezones. Lo más desafortunado es un capítulo en el que Lydia Cacho recomienda que no leamos a autores que según ella perpetúan visiones machistas y que reproducen situaciones de abuso a menores, como Gabriel García Márquez en Memorias de mis putas tristes y, sobre todo, Vladimir Nabokov con su Lolita. Un capítulo lamentable, mal informado y peor argumentado, ya que casi llega a equiparar a estos autores de ficciones y creadores de personajes y contextos complejos con los criminales de su denuncia. Como si tipos como Succar Kuri y Kamel Nacif -el Gober Precioso incluido- no fueran ellos mismos incluso personajes dignos de ser tratados como protagonistas de novelas siniestras, muchas de las cuales deconstruyen la psicología de criminales y otros torvos personajes. Como periodista, su trabajo es rescatable, aunque tiene mucho que aprender, sobre todo en investigación. Como crítica literaria, demasiado elemental. Peligrosamente maniquea e ignorante de la historia...
En Torreón, acompañado de mi querido amigo Peretto y de la periodista Miriam Canales, fuimos a la cantina La Ribera donde mi papá acostumbraba pasar las tardes huyendo del calor. Una noche divertida, llena de anécdotas y buena música de la rocola, aun cuando nos relegaron al "reservado", ya que las mujeres no pueden estar en el salón principal...
Hace unos días presenté al escritor de Culiacán Elmer Mendoza en el ITESO a los alumnos de Comunicación. No lo conocía personalmente ni había leído nada de él. Un tipo simpático, platicador y bonachón. Y buen escritor. Entre los estudiantes había varios que ya habían leído sus novelas, que tratan de la épica de los narcotraficantes. Ahora estoy leyendo Un asesino solitario. Su declaración, a una pregunta mía, de que no le gustaría que se legalizaran las drogas porque "se acabaría la parte épica", fue controvertida y comentada en algunos diarios locales. Al final, anunció la publicación de dos libros: uno de crónicas de viaje (en el que hablará de su visita a Paraguay) y una novela de anticipación, en la que habrá pequeños mexicanos creados artificialmente que consumirán menos y trabajarán más...
Hace varios meses ya, antes de venirme a Guadalajara, en el bar Xel Ha de la Condesa, varios amigos discutíamos -para variar- de política mexicana y de López Obrador. Entre ellos estaba Alejandro Páez, subdirector de la revista Día Siete, quien me sorprendió con su cándida y contundente confesión: AMLO es el bueno, el mejor. Ante mi estupor y mi réplica me pidió que escribiera algo para su revista y, además, me daría la portada. Todo fundamentado, eh?, me advirtió. Ok, lo hice, aunque varios meses después, por la mudanza a Guadalajara, la desempacada y la preparación del no. 7 de Replicante. Un texto limpio y bien documentado en el que demuestro que AMLO no es de izquierda, como creen muchos intelectuales y gente de la calle. Cuando lo llamé para decirle que estaba enviándoselo por el correo electrónico me dijo que quizá ya no sería tan fácil publicarlo porque "ahora la situación es otra" y tenía que sondear a los dueños de los diarios en que se encarta Día Siete. Muchos de los cuales, me dijo, podrían ser obradoristas y con compromisos ya amarrados con ese candidato y su neocargada (hasta ahora se han integrado más de 2,500 priistas a su campaña). Entendí esa situación y le pedí que no dejara de avisarme en cuanto lo hubiera leído y supiera si se publicaba o no. Esta misma semana te digo, me afirmó. Pasaron más de siete días y no tuve ninguna noticia suya, así que le escribí de nuevo preguntándole qué pasaba. El mensaje, sospechosamente, se rebotó y me quedé sin respuesta y sin saber si leyó mi texto y si acaso lo discutió con el director de la revista (Jorge Zepeda). Apenas anoche (16 de mayo) recibí una llamada de Páez para tratar de explicarme las razones por las cuales mi texto no se publicó en Día Siete. Vagamente, me explicó que no han publicado nada sobre política y además que han tenido una agenda muy cargada de trabajo... Vaya... Afortunadamente, el artículo en cuestión ha encontrado otras salidas más serias (el diario Milenio de Monterrey y próximamente en Metapolítica) y lo postearé aquí muy pronto. Sin embargo, me queda la duda: lo leyeron él y Jorge Zepeda? Hay algo en ese texto que pueda rebatirse? Si es así, perdió la oportunidad de armar un debate serio sobre las propuestas de los candidatos. Se molestó él mismo, acaso por las alusiones a sus nuevos compañeros de viaje del grupo Nexos (esa agencia de colocaciones en el gobierno, ahora claramente alineada con AMLO)? A quién podría ofender con la publicación de un texto que describe la personalidad y el 'programa' de un candidato zafio, intolerante y terco? Alejandro, cada vez que hables de ética y honestidad periodística acuérdate de que no fuiste capaz de darme alguna razón para publicar ese texto que desenmascara a AMLO como un político oportunista, conservador y hasta mochilón...
Hablando de revistas, pero qué feas han estado las dos últimas portadas de Letras Libres... caray! Esa foto de mi amigo Carlos Somonte de la costurera para el número de Pobreza es de veras mala, infame. Lo mismo que la anodina ilustración del número sobre el "poder ciudadano". Qué pasó, Álvaro, Julio? Bueno, en su descargo hay que decir que la crítica de León Krauze -en el número de mayo- al nuevo librito ilustrado de Denise Dresser y Jorge Volpi es demoledora... Qué caraduras!
Habrá que ver qué tal el resultado del boicot contra los productos gringos el primero de mayo. Lástima que los latinos del otro lado hayan retomado el nombre de una película tan mediocre y cursi (Un día sin mexicanos) para su movimiento.... Por cierto, conocí acá en un festival del ocio al hijo de Sergio Arau, Cuautli, un chaval simpático, a quien le dije que la película de su papá es mala como Madrazo... Hablamos un poco del abuelo Alfonso Arau y aquella magnífica película suya filmada en los años sesenta: El Águila Descalza... tan distante de los horrores del Zapata newagero y otros churros vergonzosos...
Fui al DF casi de entrada por salida, a la extraordinaria expo de la iconografía del Che Guevara en el Centro de la Imagen (23 de marzo), coordinada por Trisha Ziff. Me encontré ahí a muchos buenos amigos, con los que me fui a cenar después. Entre los numerosos asistentes a la muestra estaban dos de los superasesores del Ombudsbaby (Alvarez Icaza, ya saben), Laura Gutz (por Gutiérrez) y otro que no me acuerdo cómo se llama (moreno, de bigote y barbitas). Me saludaron sonrientes, los saludé sonriente y les pregunté: Y siguen trabajando con ese muchacho? Gutz, aún sonriente, dijo que sí pero en ese momento los dos se dieron cuenta de que habían cometido un error (Huy!, es el que demandamos! El ex jefe de Publicaciones! El que publicó muchas de nuestras irregularidades!), así que la sonrisa se les desdibujó y se siguieron de largo. Me pregunto qué les habrá parecido mi texto, que estaba expuesto en alguna galería del Centro de la Imagen. Pronto saldrá el catálogo. De todos modos subiré ese texto antiguevarista en estos días.
Estuve también en Torreón (mi pueblote natal), en un encuentro de periodistas organizado por El Siglo de Torreón (cuyo lema, El defensor de la comunidad, es ironizado por el escritor lagunero Jaime Muñoz con el de El defensor de la comodidad) y la revista Día Siete, en la que yo colaboraba en tiempos mejores (para la revista, desde luego). En general bien organizado y con buena participación de ponentes y público, en su mayoría universitarios, el encuentro me permitió conocer al destacado periodista Marco Lara Klahr, que presentó una de las mejores conferencias. El ciclo de tres días cerró con la participación estelar de Lydia Cacho y sus Demonios del edén. Público numeroso y ávido de saber los pormenores de su secuestro ordenado por el Gober Precioso y todo lo que ya sabemos. El libro vale la pena, indudablemente, por la necesaria denuncia de criminales que abusan sexualmente de niños y de la red de pederastas protegida por funcionarios y empresarios del país y extranjeros. Sin embargo, el libro está pésimamente editado por Grijalbo, plagado de descuidos y errores de redacción, y lastrado por la espantosa y falsamente precisa jerga de la corrección política: esos 'los' y 'las' tan engorrosos y pesados que transforman el español en un idioma burocrático y lleno de tropezones. Lo más desafortunado es un capítulo en el que Lydia Cacho recomienda que no leamos a autores que según ella perpetúan visiones machistas y que reproducen situaciones de abuso a menores, como Gabriel García Márquez en Memorias de mis putas tristes y, sobre todo, Vladimir Nabokov con su Lolita. Un capítulo lamentable, mal informado y peor argumentado, ya que casi llega a equiparar a estos autores de ficciones y creadores de personajes y contextos complejos con los criminales de su denuncia. Como si tipos como Succar Kuri y Kamel Nacif -el Gober Precioso incluido- no fueran ellos mismos incluso personajes dignos de ser tratados como protagonistas de novelas siniestras, muchas de las cuales deconstruyen la psicología de criminales y otros torvos personajes. Como periodista, su trabajo es rescatable, aunque tiene mucho que aprender, sobre todo en investigación. Como crítica literaria, demasiado elemental. Peligrosamente maniquea e ignorante de la historia...
En Torreón, acompañado de mi querido amigo Peretto y de la periodista Miriam Canales, fuimos a la cantina La Ribera donde mi papá acostumbraba pasar las tardes huyendo del calor. Una noche divertida, llena de anécdotas y buena música de la rocola, aun cuando nos relegaron al "reservado", ya que las mujeres no pueden estar en el salón principal...
Hace unos días presenté al escritor de Culiacán Elmer Mendoza en el ITESO a los alumnos de Comunicación. No lo conocía personalmente ni había leído nada de él. Un tipo simpático, platicador y bonachón. Y buen escritor. Entre los estudiantes había varios que ya habían leído sus novelas, que tratan de la épica de los narcotraficantes. Ahora estoy leyendo Un asesino solitario. Su declaración, a una pregunta mía, de que no le gustaría que se legalizaran las drogas porque "se acabaría la parte épica", fue controvertida y comentada en algunos diarios locales. Al final, anunció la publicación de dos libros: uno de crónicas de viaje (en el que hablará de su visita a Paraguay) y una novela de anticipación, en la que habrá pequeños mexicanos creados artificialmente que consumirán menos y trabajarán más...
Hace varios meses ya, antes de venirme a Guadalajara, en el bar Xel Ha de la Condesa, varios amigos discutíamos -para variar- de política mexicana y de López Obrador. Entre ellos estaba Alejandro Páez, subdirector de la revista Día Siete, quien me sorprendió con su cándida y contundente confesión: AMLO es el bueno, el mejor. Ante mi estupor y mi réplica me pidió que escribiera algo para su revista y, además, me daría la portada. Todo fundamentado, eh?, me advirtió. Ok, lo hice, aunque varios meses después, por la mudanza a Guadalajara, la desempacada y la preparación del no. 7 de Replicante. Un texto limpio y bien documentado en el que demuestro que AMLO no es de izquierda, como creen muchos intelectuales y gente de la calle. Cuando lo llamé para decirle que estaba enviándoselo por el correo electrónico me dijo que quizá ya no sería tan fácil publicarlo porque "ahora la situación es otra" y tenía que sondear a los dueños de los diarios en que se encarta Día Siete. Muchos de los cuales, me dijo, podrían ser obradoristas y con compromisos ya amarrados con ese candidato y su neocargada (hasta ahora se han integrado más de 2,500 priistas a su campaña). Entendí esa situación y le pedí que no dejara de avisarme en cuanto lo hubiera leído y supiera si se publicaba o no. Esta misma semana te digo, me afirmó. Pasaron más de siete días y no tuve ninguna noticia suya, así que le escribí de nuevo preguntándole qué pasaba. El mensaje, sospechosamente, se rebotó y me quedé sin respuesta y sin saber si leyó mi texto y si acaso lo discutió con el director de la revista (Jorge Zepeda). Apenas anoche (16 de mayo) recibí una llamada de Páez para tratar de explicarme las razones por las cuales mi texto no se publicó en Día Siete. Vagamente, me explicó que no han publicado nada sobre política y además que han tenido una agenda muy cargada de trabajo... Vaya... Afortunadamente, el artículo en cuestión ha encontrado otras salidas más serias (el diario Milenio de Monterrey y próximamente en Metapolítica) y lo postearé aquí muy pronto. Sin embargo, me queda la duda: lo leyeron él y Jorge Zepeda? Hay algo en ese texto que pueda rebatirse? Si es así, perdió la oportunidad de armar un debate serio sobre las propuestas de los candidatos. Se molestó él mismo, acaso por las alusiones a sus nuevos compañeros de viaje del grupo Nexos (esa agencia de colocaciones en el gobierno, ahora claramente alineada con AMLO)? A quién podría ofender con la publicación de un texto que describe la personalidad y el 'programa' de un candidato zafio, intolerante y terco? Alejandro, cada vez que hables de ética y honestidad periodística acuérdate de que no fuiste capaz de darme alguna razón para publicar ese texto que desenmascara a AMLO como un político oportunista, conservador y hasta mochilón...
Hablando de revistas, pero qué feas han estado las dos últimas portadas de Letras Libres... caray! Esa foto de mi amigo Carlos Somonte de la costurera para el número de Pobreza es de veras mala, infame. Lo mismo que la anodina ilustración del número sobre el "poder ciudadano". Qué pasó, Álvaro, Julio? Bueno, en su descargo hay que decir que la crítica de León Krauze -en el número de mayo- al nuevo librito ilustrado de Denise Dresser y Jorge Volpi es demoledora... Qué caraduras!
Habrá que ver qué tal el resultado del boicot contra los productos gringos el primero de mayo. Lástima que los latinos del otro lado hayan retomado el nombre de una película tan mediocre y cursi (Un día sin mexicanos) para su movimiento.... Por cierto, conocí acá en un festival del ocio al hijo de Sergio Arau, Cuautli, un chaval simpático, a quien le dije que la película de su papá es mala como Madrazo... Hablamos un poco del abuelo Alfonso Arau y aquella magnífica película suya filmada en los años sesenta: El Águila Descalza... tan distante de los horrores del Zapata newagero y otros churros vergonzosos...
viernes, marzo 17, 2006
Encuentro de editores y periodistas en Torreón
Si andan por allá dénse una vueltecita...
Expo Center de la Feria de Torreón, del jueves 23 al sábado 25 de marzo de 2006
Jueves, de 11 a 13 hs
Periodismo y escritura creativa
Rafael Pérez Gay
Mauricio Carrera
Guillermo Fadanelli
Alejandro Páez Varela
Jueves, de 17 a 19 hs
Periodismo gráfico: nuevas soluciones
Alberto Fabela
Bef (Bernardo Hernández)
Javo (Javier Caballero)
Carlos Flores
Viernes, de 11 a 13 hs
El oficio del editor
Rita Varela
José Pérez Espino
Fernanda González Vilchis
Álvaro Enrigue
Viernes, de 17 a 19 hs
El periodismo cultural
Gilberto Prado Galán
Javier García Galiano
Déborah Holtz
Rogelio Villarreal
Sábado, de 11 a 13 hs
El reto periodístico del 2006
Marco Lara Klahr
Manuel Carrillo
Lydia Cacho
Jorge Zepeda Patterson
Sábado, 17 hs
Presentación de Los demonios del edén
Lydia Cacho
Marco Lara Klahr
Patricia González-Karg
Expo Center de la Feria de Torreón, del jueves 23 al sábado 25 de marzo de 2006
Jueves, de 11 a 13 hs
Periodismo y escritura creativa
Rafael Pérez Gay
Mauricio Carrera
Guillermo Fadanelli
Alejandro Páez Varela
Jueves, de 17 a 19 hs
Periodismo gráfico: nuevas soluciones
Alberto Fabela
Bef (Bernardo Hernández)
Javo (Javier Caballero)
Carlos Flores
Viernes, de 11 a 13 hs
El oficio del editor
Rita Varela
José Pérez Espino
Fernanda González Vilchis
Álvaro Enrigue
Viernes, de 17 a 19 hs
El periodismo cultural
Gilberto Prado Galán
Javier García Galiano
Déborah Holtz
Rogelio Villarreal
Sábado, de 11 a 13 hs
El reto periodístico del 2006
Marco Lara Klahr
Manuel Carrillo
Lydia Cacho
Jorge Zepeda Patterson
Sábado, 17 hs
Presentación de Los demonios del edén
Lydia Cacho
Marco Lara Klahr
Patricia González-Karg
miércoles, marzo 01, 2006
En Guadalajara fue...
Llegué para quedarme a Guadalajara el 18 de febrero, después de un largo y extenuante viaje de 12 horas en el camión de la mudanza, acompañado de mi buen amigo Pereto. En el camino un tráiler nos coleteó y rompió dos libreros, los cuales tiré a la basura en cuanto llegamos. Aún no acabo de desempacar y apenas ayer me conecté a la red. Naief Yehya estuvo por acá invitado por el ITESO para dar un seminario sobre tecnología y cultura, al que asistimos Pereto y yo los tres días que duró. Extraordinario. Antes de que empezara el seminario Naief, Pereto y yo nos reunimos con Luis González de Alba en un restaurante italiano, el señorial Recco, un tanto desolado, pero a gusto, en la terraza, con cervezas y martinis helados. Un día antes Luis había publicado una breve y elogiosa nota sobre Replicante 6 en su columna "Se descubrió que..." del diario Milenio / Público, que pego aquí abajo. Guadalajara está soleada y tranquila, lo que no quiere decir que está en paz. Hay grillas y broncas graves, como en todo el país. Lo bueno es que acá no quieren tanto a López Obrador. Y que aquí vive la tapatía de mis amores. Seguiremos informando.


Un poli de Teotihuacan leyendo Replicante captado por la cámara implacable del judío maravilloso, Ari Volovich.
Un poli de Teotihuacan leyendo Replicante captado por la cámara implacable del judío maravilloso, Ari Volovich.
miércoles, febrero 08, 2006
El voto negativo
El pintor Franco Aceves Humana ha pensado en la posibilidad -un tanto remota, la verdad- de que los mexicanos podamos votar en contra de los candidatos a la presidencia, a diputados y a senadores. Lean la siguiente propuesta y, si están de acuerdo -como yo-, manden su firma a Franco Aceves: ridaura@servidor.unam.mx
Un estímulo para acudir a las urnas: la posibilidad de votar en contra
Somos muchos los mexicanos que nos hemos abstenido de emitir nuestro sufragio, y que probablemente lo volvamos a hacer en el 2006. La razón de esto, en muchos casos, es la falta de confianza que nos merecen los candidatos, los partidos y la clase política en general, ¿cómo darle nuestro voto, sin sentir un grave cargo de conciencia, a quien consideramos un delincuente, un vividor, un ególatra desquiciado, un imbécil o de plano un matón?
Sin embargo, creemos que quienes dejamos de votar por este motivo, deberíamos tener la oportunidad de emitir nuestra opinión por medio del sufragio. Muchos no estamos dispuestos a apoyar a ninguno de los candidatos que se nos ofrecen, pero sí estaríamos dispuestos a manifestar nuestro repudio por el que consideramos más peligroso, ya sea por deshonesto, por tonto o por lo que sea.
Proponemos que en las próximas elecciones exista también la opción de votar restando un voto, en lugar de sumarlo, al partido o candidato que más nos repugne.
Dar a la ciudadanía esta posibilidad se puede hacer de una manera muy simple y económica: poniendo en las boletas la leyenda 'voto en contra' o 'voto negativo' en un recuadro que sólo deberán cruzar quienes quieran emitir su voto en ese sentido. A la hora de contar los votos habrá que, además de sumar, restar, y eso es todo, muy sencillo.
Esto tendría varias ventajas: aumentaría la participación ciudadana en los comicios, podría servir para acabar con algunos partidos que sólo son negocios particulares con cargo al erario, y el resultado de las elecciones sería más apegado al verdadero sentir de los mexicanos, que es aspiración democrática.
Un estímulo para acudir a las urnas: la posibilidad de votar en contra
Somos muchos los mexicanos que nos hemos abstenido de emitir nuestro sufragio, y que probablemente lo volvamos a hacer en el 2006. La razón de esto, en muchos casos, es la falta de confianza que nos merecen los candidatos, los partidos y la clase política en general, ¿cómo darle nuestro voto, sin sentir un grave cargo de conciencia, a quien consideramos un delincuente, un vividor, un ególatra desquiciado, un imbécil o de plano un matón?
Sin embargo, creemos que quienes dejamos de votar por este motivo, deberíamos tener la oportunidad de emitir nuestra opinión por medio del sufragio. Muchos no estamos dispuestos a apoyar a ninguno de los candidatos que se nos ofrecen, pero sí estaríamos dispuestos a manifestar nuestro repudio por el que consideramos más peligroso, ya sea por deshonesto, por tonto o por lo que sea.
Proponemos que en las próximas elecciones exista también la opción de votar restando un voto, en lugar de sumarlo, al partido o candidato que más nos repugne.
Dar a la ciudadanía esta posibilidad se puede hacer de una manera muy simple y económica: poniendo en las boletas la leyenda 'voto en contra' o 'voto negativo' en un recuadro que sólo deberán cruzar quienes quieran emitir su voto en ese sentido. A la hora de contar los votos habrá que, además de sumar, restar, y eso es todo, muy sencillo.
Esto tendría varias ventajas: aumentaría la participación ciudadana en los comicios, podría servir para acabar con algunos partidos que sólo son negocios particulares con cargo al erario, y el resultado de las elecciones sería más apegado al verdadero sentir de los mexicanos, que es aspiración democrática.
jueves, enero 26, 2006
viernes, diciembre 23, 2005
Más sobre derechos humanos y simulación
Salió una nota el pasado lunes 19 de diciembre en Milenio Diario en la que se lee: "Amonesta la CNDH al ombudsman capitalino"; "Emiten una recomendación a la Comisión de Derechos Humanos del DF por no haber emitido resolución en caso de negligencia médica". La recomendación, y la noticia, deben haberle caído como un balde de agua helada al presidente de la CDHDF, quien hace un par de años se enemistó no solamente con Soberanes y la CNDH -que también tiene cola que le pisen-, sino con todos los ombudsman del país (una larga y patética historia que algún día deberían de buscar en las noticias). Con esa aura moral y santurrona que se han arrogado los defensores de los derechos humanos, la recomendación de la CNDH provocó en el ombudsman capitalino el siguiente comentario en voz de su directora de Comunicación Social: "A la CDHDF le extraña y lamenta que deba conocer la información sobre las Recomendaciones que le turna la CNDH por los medios de comunicación" (Dirección General de Comunicación Social , México, D.F., a 19 de diciembre de 2005. Boletín de Prensa N° 139/2003. LA CDHDF ACEPTA LA RECOMENDACIÓN DE LA CNDH).
Después de haber sido reelecto vía fast track por la viciada y cuestionable ALDF para otro periodo de cuatro años al frente de la CDHDF, Emilio Álvarez Icaza quiere consolidarse y exigió hace unos días la renuncia de su secretaria técnica, Rocío Culebro, quien, se supo, anduvo cabildeando entre asambleístas y diputados para tratar de llegar a la presidencia de ese organismo público. Debe ser doloroso dejar de percibir 70 mil pesos mensuales por defender a la ciudadanía del Distrito Federal contra los abusos de la autoridad. En fin, chamba no le habrá de faltar en alguna caritativa ONG de las que tanto abundan y que se dedican a repetir consignas zapatistas y políticamente correctas. (Por cierto, algunos de sus más cercanos colaboradores serán capaces de renunciar con ella?)
En tanto, las cosas siguen igual en la CDHDF sin que a nadie se le ocurra hacer una investigación a fondo: descuentos ilegales al salario, operación mochila, malos tratos, discriminación y sueldazos de lujo para los incompetentes altos mandos. Ah, pero eso sí, cómo se ufana Álvarez Icaza de su lucha contra la pederastia y la prostitución infantil. Ya no se acuerda que fue él quien ordenó el cierre del Centro de Atención Integral y Servicios a sexoservidoras que operaba en La Merced y que dependía de la Comisión? La CDHDF no es más que otra secretaría de Estado, con sus vicios burocráticos, una estructura vertical y autoritaria y su eterna simulación.
Después de haber sido reelecto vía fast track por la viciada y cuestionable ALDF para otro periodo de cuatro años al frente de la CDHDF, Emilio Álvarez Icaza quiere consolidarse y exigió hace unos días la renuncia de su secretaria técnica, Rocío Culebro, quien, se supo, anduvo cabildeando entre asambleístas y diputados para tratar de llegar a la presidencia de ese organismo público. Debe ser doloroso dejar de percibir 70 mil pesos mensuales por defender a la ciudadanía del Distrito Federal contra los abusos de la autoridad. En fin, chamba no le habrá de faltar en alguna caritativa ONG de las que tanto abundan y que se dedican a repetir consignas zapatistas y políticamente correctas. (Por cierto, algunos de sus más cercanos colaboradores serán capaces de renunciar con ella?)
En tanto, las cosas siguen igual en la CDHDF sin que a nadie se le ocurra hacer una investigación a fondo: descuentos ilegales al salario, operación mochila, malos tratos, discriminación y sueldazos de lujo para los incompetentes altos mandos. Ah, pero eso sí, cómo se ufana Álvarez Icaza de su lucha contra la pederastia y la prostitución infantil. Ya no se acuerda que fue él quien ordenó el cierre del Centro de Atención Integral y Servicios a sexoservidoras que operaba en La Merced y que dependía de la Comisión? La CDHDF no es más que otra secretaría de Estado, con sus vicios burocráticos, una estructura vertical y autoritaria y su eterna simulación.
viernes, diciembre 16, 2005
viernes, diciembre 09, 2005
sábado, diciembre 03, 2005
Tijuana en Replicante
Mi amigo Leobardo Sarabia publicó en el suplemento Identidades del diario tijuanense El Mexicano, hace unos días, este texto, del cual reproduzco solamente los párrafos que nos atañen, sobre las recientes menciones a Tijuana en varias revistas del país. Me permití poner entre corchetes algunos breves comentarios y precisiones. Me sorprende, por otra parte, que no haya sabido leer la promiscua intención de Replicante al enfrentar en sus páginas los diversos géneros periodísticos y el ensayo de corte académico. Bueno, con el tiempo...
Crónica de la ciudad 21
Tijuana en las revistas: un repaso rápido
Leobardo Sarabia
Hay un alud de publicaciones que tienen a Tijuana por tema. Hay de todo en estos repasos: desde el examen riguroso, la indagación gremial hasta el turismo literario, que se ejerce con menor o mayor fortuna. Se trata de una reflexión colectiva que nos da una perspectiva múltiple y acaso novedosa, que conviene revisar para ampliar nuestra percepción de la ciudad. La mayoría de las revistas aquí citadas se editaron este año. Las refiero en el orden de su publicación.
[...]
Replicante. Humor, fantaseo y el peligro de la solemnidad
La revista Replicante se ha caracterizado por su atención a Tijuana. No es raro: Rogelio Villarreal, su editor, tiene una conexión con la frontera que viene desde inicios de los años noventa, cuando publicaba La Regla Rota [en realidad desde mediados de los ochenta... -R.V.] y La Pusmoderna, que fueron una renovación en la forma de hacer revistas. La información sobre la cultura underground, la red de corresponsales regionales y los artistas gráficos, enriquecen a la revista en forma notable. En casi todos los números suele haber textos que aluden a Tijuana, la cultura regional, la dimensión binacional y la cultura estadunidense, lo que nos hace verla como una revista cercana por no decir local. Eso también sucedía con La Regla Rota y La Pusmoderna. Ahora, Replicante avanza sin la incómoda tarea de representar forzosamente a la contracultura (es decir, sin despertar a johns fantes en Hermosillo, bukowskis en Tlaxcala o ginsbergs de Tacubaya, como si fueran células durmientes de Al Qaeda). En el número más reciente, Rubén Bonet incluye un documento informativo y a tramos, complaciente, de lo que fue INSITE 05. Casi no reconozco su estilo, proclive al escarnio festivo y a la crítica, en esta educada corresponsalía, donde incluso acusa a los artistas locales de haber 'dado la espalda a un proyecto que se desarrolla en 'su' comunidad'. También se incluye un texto de Sergio Rommel Alfonso, 'Estéticas en la frontera' donde analiza la escena de las artes visuales en la frontera norte. En su texto, el ensayista recrea una genealogía de la crítica artística, en forma documentada, y explica lo distintivo de algunos programas culturales (INSITE, Tercera Nación). De las obsesiones de Rogelio, la más divertida es su interés por la gráfica mexicana a contracorriente, los moneros-okupas que acuden de vez en cuando a reventar la página; la crítica al socialismo real (ya un poco a destiempo) [a destiempo? Y el proyecto estalinista de Bejarano-López Obrador? Y la dictadura castrista, tan venerada aún por los perredistas y los globalifóbicos? -R.V.] y la burla carnicera a las autoridades de cultura. En esta nueva aventura editorial irrumpe un tono académico que no percibí en las revistas anteriores (La Regla y La Pus). La gravedad expositiva, la pedantería curricular, la grandiosidad de los marcos teóricos convive con la vocación natural de Villarreal por darle campo al humor, al relajo, a la literatura, a la pulsión erótica en la tradición de H. Batis. Apenas se logra el difícil equilibrio de estas fuerzas adversarias. Ante la solemnidad del medio, Replicante es una revista divertida y aleccionadora y, una especie de guerrilla editorial.
Crónica de la ciudad 21
Tijuana en las revistas: un repaso rápido
Leobardo Sarabia
Hay un alud de publicaciones que tienen a Tijuana por tema. Hay de todo en estos repasos: desde el examen riguroso, la indagación gremial hasta el turismo literario, que se ejerce con menor o mayor fortuna. Se trata de una reflexión colectiva que nos da una perspectiva múltiple y acaso novedosa, que conviene revisar para ampliar nuestra percepción de la ciudad. La mayoría de las revistas aquí citadas se editaron este año. Las refiero en el orden de su publicación.
[...]
Replicante. Humor, fantaseo y el peligro de la solemnidad
La revista Replicante se ha caracterizado por su atención a Tijuana. No es raro: Rogelio Villarreal, su editor, tiene una conexión con la frontera que viene desde inicios de los años noventa, cuando publicaba La Regla Rota [en realidad desde mediados de los ochenta... -R.V.] y La Pusmoderna, que fueron una renovación en la forma de hacer revistas. La información sobre la cultura underground, la red de corresponsales regionales y los artistas gráficos, enriquecen a la revista en forma notable. En casi todos los números suele haber textos que aluden a Tijuana, la cultura regional, la dimensión binacional y la cultura estadunidense, lo que nos hace verla como una revista cercana por no decir local. Eso también sucedía con La Regla Rota y La Pusmoderna. Ahora, Replicante avanza sin la incómoda tarea de representar forzosamente a la contracultura (es decir, sin despertar a johns fantes en Hermosillo, bukowskis en Tlaxcala o ginsbergs de Tacubaya, como si fueran células durmientes de Al Qaeda). En el número más reciente, Rubén Bonet incluye un documento informativo y a tramos, complaciente, de lo que fue INSITE 05. Casi no reconozco su estilo, proclive al escarnio festivo y a la crítica, en esta educada corresponsalía, donde incluso acusa a los artistas locales de haber 'dado la espalda a un proyecto que se desarrolla en 'su' comunidad'. También se incluye un texto de Sergio Rommel Alfonso, 'Estéticas en la frontera' donde analiza la escena de las artes visuales en la frontera norte. En su texto, el ensayista recrea una genealogía de la crítica artística, en forma documentada, y explica lo distintivo de algunos programas culturales (INSITE, Tercera Nación). De las obsesiones de Rogelio, la más divertida es su interés por la gráfica mexicana a contracorriente, los moneros-okupas que acuden de vez en cuando a reventar la página; la crítica al socialismo real (ya un poco a destiempo) [a destiempo? Y el proyecto estalinista de Bejarano-López Obrador? Y la dictadura castrista, tan venerada aún por los perredistas y los globalifóbicos? -R.V.] y la burla carnicera a las autoridades de cultura. En esta nueva aventura editorial irrumpe un tono académico que no percibí en las revistas anteriores (La Regla y La Pus). La gravedad expositiva, la pedantería curricular, la grandiosidad de los marcos teóricos convive con la vocación natural de Villarreal por darle campo al humor, al relajo, a la literatura, a la pulsión erótica en la tradición de H. Batis. Apenas se logra el difícil equilibrio de estas fuerzas adversarias. Ante la solemnidad del medio, Replicante es una revista divertida y aleccionadora y, una especie de guerrilla editorial.
martes, noviembre 22, 2005
sábado, noviembre 19, 2005
La cultura en Sanborns...
Ahora es un joven crítico literario -lo hemos leído en Letras Libres y en Confabulario- el que parece sorprenderse de que Replicante -una revista contracultural, según él- se venda en... Sanborns! Caray. Qué desazón! Pensé que ese dislate era exclusivo de Martínez Rentería y no de una inteligencia más refinada como la del punzante crítico en cuestión... Pero, como dice irrebatiblemente mi amiga Beatriz Aldaco, escritora de Hermosillo: 'Qué bueno que se venda de todo ahí [en Sanborns], cultural, semicultural, anticultural, contracultural, narcocultural..., no sé qué haríamos sin esa tienda en esta ciudad sin librerías. El vil rancho, pues'. Así que, joven literato, más seriedad, por favor.
miércoles, noviembre 16, 2005
domingo, noviembre 06, 2005
sábado, octubre 29, 2005
Notas sobre contracultura: fantasías e incongruencias
Anoche, en el Black Horse, quise leer este texto pero no hubo chance, así que solamente comenté algunos de los puntos que trata. Fue la última sesión del Seminario de Comunicación y Contracultura organizado por la Universidad Iberoamericana. En vista de los comentarios sobre Replicante expresados por Carlos Martínez Rentería la semana pasada en el Claustro de Sor Juana durante el encuentro de revistas culturales, le respondí anoche con la amabilidad y la camaradería que me caracterizan. En sus ofuscadas intervenciones, Carlitos defendió nostálgica y apasionadamente su idea de la contracultura y no dudó en aludir una y otra vez a los beatniks y al carácter irreverente de la contracultura del siglo XXI. Incluso llegó a decir que le gustaría ver desnudarse a López Dóriga en su noticiero y que... en fin. Espero que haya agarrado la onda, porque se fue como alma que lleva el diablo directo al Bombay, aunque antes reconoció a regañadientes que le gustaría que Generación se vendiera también en Sanborns... Es tiempo de declarar ya la muerte de la contracultura?
I. Por más vueltas que le doy, no alcanzo a ver en qué la estoy regando. Dice mi amigo Carlos Martínez Rentería que publicar una revista como Replicante y después venderla en las tiendas Sanborns es una incongruencia. Pero Replicante también se vende en las librerías Gandhi, en las de Educal, en las del Fondo de Cultura Económica, en librerías de usado, en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en varios lugares más. Es decir, en puntos de venta desde Tijuana a Mérida a los que habitualmente va la gente de este país de lectores para comprar libros y revistas. Pero creo adivinar que su resquemor se debe a que probablemente piensa que las revistas contraculturales no deberían de venderse en las tiendas del señor Slim. (No sé por qué.) (Y no estoy muy seguro de que Replicante sea una revista contracultural de acuerdo con el baremo que, me imagino, le gustaría establecer al buen Carlitos.) Ahí, en los Sanborns, se venden libros de muchos autores extranjeros y mexicanos (como el viejo José Agustín y el no tan joven Guillermo Fadanelli), revistas del país y extranjeras (como Adbusters) y diarios estalinistas como La Jornada, en el que cada semana publica Martínez Rentería su columna 'Salón Palacio' sin que a la fecha, que yo sepa, le haya reclamado nada a la comisaria Carmen Lira por esa misma razón.
II. Lo que me desconcierta un poquitín es que quizá el maloso de Carlos piense que una revista contracultural no debería de venderse en Sanborns pero sí en las librerías del Estado, como las de la red de Libros y Arte de Educal. O sea: en los estantes del culto Carlos Slim no pero en los de la ignorante Sari Bermúdez sí... Según esto, una revista como la nuestra, producida con nuestro dinero y con nuestro esfuerzo, no debería empañar, al exhibirse impúdicamente en los detestables Sanborns, la pureza virginal de la contracultura -cualquier cosa que eso sea en la era digital y de globalización rampante: ¿por qué no están aquí Naief Yehya y Antulio Sánchez? Pero, eso sí, los editores deberíamos de pedir (y hasta exigir a sombrerazos, como hacen algunos) becas y subsidios de Conaculta (al cabo hay becas del Fonca hasta para los hoyos fonqui, H. Yépez dixit) y quizá atrevernos a negociar humildes intercambios con librerías, restaurantes, bares y pequeños negocios. (Usted perdone, pero, ¿no quisiera anunciarse en nuestra revistita? Ándele, ¿sí?)
III. Estoy seguro de que el perverso Carlos juega conmigo. Todo mundo sabe que su revista, de la que nadie duda que sea contracultural, faltaba más, ha subsistido casi toda su vida gracias al Estado y que además se jacta de no pagar las colaboraciones. Es que no es un negocio, dice el pícaro Carlos, como queriendo precisar: 'un negocio pérfido y sucio'. ¿Y ahora cómo le digo que Replicante sí lo es? O más bien, que lo quiere ser. Como lo son los negocios en los que Carlos compra alcohol y alimentos y ropa y zapatos y medicinas y libros y discos y electrodomésticos y regalos para él y su familia. Y alcohol. Y como los negocios en los que compra el papel para su revista y los que la imprimen y encuadernan. Porque, que yo sepa, nadie regala nada en este mundo (ni Conaculta), y si nosotros podemos pagarle a los numerosos (y extraordinarios) escritores, académicos, fotógrafos, ilustradores y diseñadores que colaboran con Replicante, lo vamos a hacer, así sea modestamente y aunque no quieran -y para eso estamos buscando la maldita publicidad. (No sé por qué los dioses, y los funcionarios, sonríen cada vez que se menciona la palabra 'contracultura'.)
IV. Dice el diantre de Carlos que los objetivos de la contracultura son, entre otros, provocar y desmadrar los estereotipos. Oh sí, eso está bien. Pero me gustaría saber cuáles. Es curioso cómo la imagen del director de Generación siempre ha estado invariablemente asociada a la bohemia -ahí están los cientos de fotos de él y sus compinches publicadas en su bonita sección de 'sociales'-, es decir, a un estereotipo perfectamente definido y previsible en el cual confluyen la noche, el alcohol, las mujeres, la poesía, los bares, ¡el performance! ¡argh!, las putas, las drogas y el amanecer. (Hey, ¿por qué no pedirle también becas a Bacardí, al Grupo Modelo o al cártel de Juárez?) Bueno, no quiero ser aguafiestas, pero eso, eh, no tiene nada de contracultural... Una cosa es divertirse en donde y como a uno se le pegue la gana, como en las sanas y benditas cantinas, y otra asociar ese tipo de vida con la provocación, la irreverencia, la crítica y el aniquilamiento de los estereotipos. ¿Acaso no es en los bares donde millones de padres de familia de este país guadalupano y priista buscan esparcimiento? ¿Son todos ellos contraculturales? (Por cierto, en esos lugares lo único que he visto desmadrarse son numerosas narices y miles de bolsillos.) Ahora que, si de meterse cantidades industriales de drogas vamos, yo creo que en este país los más contraculturales, por amplia mayoría, son los artistas de Televisa y los políticos. Preguntémosle al Niño Verde, por ejemplo.
V. Los beats. Ah, los beatniks. Ya déjenlos en paz, por favor. Está bien leer a Kerouac, a Ginsberg, a Ferlinghetti, a Lamantia y a todos ellos, y además al viejo Burroughs y al bienamado Bukowski, por supuesto. Pero déjenlos ya descansar en paz. Cada vez que se habla de contracultura en este país se les debe invocar forzosamente. Como en un ritual. Como si fueran los únicos grandes escritores estadounidenses. Algunos lo son, sin duda, pero la mayoría, seamos honestos, no superan al genio de William Faulkner ni al de Philip Roth ni al de Kathy Acker, por escoger nomás tres magníficos ejemplos de tres generaciones. Qué afán el de la contracultura el de rendirles homenaje al menor pretexto. Les apuesto lo que quieran a que uno de los primeros actos del Centro de Estudios de la Contracultura (impulsado por el propio Carlos y por la Universidad de Guadalajara), cuya sede estará, al parecer, en Lagos de Moreno, Jalisco, será precisamente eso: homenajear a los iconos de la contracultura estadounidense. La cátedra Ferlinghetti. El auditorio Bukowski. Y, bueno, el aula José Agustín, la cafetería María Sabina. Qué buena onda.
VI. Con todo este relajo ya no me queda claro qué es la contracultura. Rebeldía, provocación. Algo así, ¿no? Yo creo que Carlos debería sacarnos de la duda de una vez por todas y hacer una lista muy precisa y estricta en la cual se nos explicara qué es ser contracultural y qué no lo es. No se puede vivir en esta incertidumbre. Imagínense la confusión que privará entre los estudiosos y los biógrafos y los chavos que están haciendo su tesis... Porque, si nos fijamos bien, de la antigua contracultura de los años cincuenta y sesenta ya no queda nada. El rock es uno de los principales puntales de la industria discográfica y de los medios, y la psicodelia y el amor libre y el vegetarianismo y la buena onda oriental ya valieron madres, lo mismo que los intentos por cambiar las conciencias y hasta el mismo mundo. En Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Taurus, 2005) los autores, un par de ex anarcopunks un tanto decepcionados de la rebeldía hueca y estridente de la contracultura globalifóbica norteamericana y europea, muestran suficientes ejemplos de cómo la contracultura no ha hecho más que aceitar -eso sí, a veces de maneras muy creativas- el mecanismo del consumo capitalista. (Aunque es justo decir que Heath y Potter despiden un tufillo un tanto derechoso al justificar tan vehementemente en su libro su acendrado gusto por las normas y la competencia.)
VII. Replicante ya no es tan agresiva como lo fueron en su momento La Regla Rota (1984-1987) o La Pus moderna (1989-1996), las revistas que dirigí hace muchos años. Esto no lo afirmo yo, sino, ¿quién creen?, el travieso Carlos (se me hace que no has leído los cinco números que llevamos, pillín). Tampoco lo es su motto: 'Ideas para un país en ruinas'. Ni tampoco los temas que hemos explorado en un año (Migraciones, racismo y mestizaje; Ideologías: de la ultraizquierda a la ultraderecha; El mito de la posmodernidad; Erotismo y sexualidad y El estado del arte) ni, por supuesto, el acercamiento a éstos por parte de especialistas como Roger Bartra, Néstor García Canclini, Luis González de Alba, Octavio Rodríguez Araujo, Jorge Juanes... Tampoco parecen convencerlo los textos de autores más jóvenes como Heriberto Yépez y su aguda diatriba contra Huntington y Krauze, Guillermo Fadanelli y su llamado a abrir todas las puertas, Héctor Villarreal y su puntual análisis sobre la escenificación mediática de los grandes debates contemporáneos, Alejandro Rozado y su manifiesto sobre la noche de la civilización, Diana Palaversich y sus filosas críticas literarias, Francesca Gargallo y su amargo descreimiento del amor, Wenceslao Bruciaga y su crudísima crónica sobre las orgías homosexuales en San Francisco. Tampoco, snif, mi ensayo sobre el fracaso del socialismo real y la pervivencia de los mitos de la revolución cubana -una auténtica dictadura en pleno siglo XXI- y del tan querido por los mamones e ignorantes altermundistas Che Guevara: un tipo autoritario, intolerante y homofóbico. Vaya, tampoco encuentra agresividad en las imágenes de María Gorozo embarazada y desnuda ni en los cómics de Clement burlándose de las tesis indigenistas más socorridas ni en la crónica de Paola Garibi-Harper sobre la promiscuidad en un mochísimo pueblo de los Altos de Jalisco ni en las reseñas de Rubén Bonet o J.M. Servín o Jorge Flores-Oliver o Zektor 01 ni en el ensayo de Maricruz Castro sobre las cómicas del cine mexicano ni... Bueno, concedamos, quizá no hay tal agresividad. Quizá porque hemos preferido el discurso de la inteligencia y la sutileza antes que el de la provocación adolescente y la vulgaridad. Porque agresividad, así como en los fanzines de los patinetos y de los thrashers, pos no. (Aunque la verdad ese tipo de agresividad nos da un poco de risa, cuando no de ternura.)
VIII. Los contenidos de Replicante ya los juzgan sus lectores. Lo que hacemos nosotros, los editores y los miembros de la mesa de redacción y del consejo editorial, a partir de nuestro criterio y de nuestras preferencias estéticas e intelectuales, es proponer temas, textos e imágenes y armar discursos con distintas voces y tesituras. Son ya cinco números en los que hemos publicado a más de doscientos autores entre escritores, académicos, periodistas, críticos, fotógrafos, ilustradores, humoristas, artistas, diseñadores, poetas y comiqueros, muchos de ellos publicados por primera vez en las páginas de una revista cultural abierta y horizontal. (Porque las hay cerradas y verticales, como ésas que muy de vez en cuando abren sus compuertas para dejar pasar a uno o dos nuevos valores de las letras y, claro, las vuelven a cerrar.)
IX. Vamos, incluso publicamos en dos partes un larguísimo ensayo sobre una transvaloración cultural que nos envió un viejo amigo en el que abordaba, entre otras cosas, la impostura de Jorge Volpi. El trabajo constaba de más de cien cuartillas, razón por la cual le propuse a su autor que lo editaría para poder publicarlo en los dos primeros números de Replicante. Accedió y así se hizo. Lo publiqué incluso ante la opinión adversa de Roberta Garza, la directora, y de otros honorables miembros del consejo, a quienes les parecía enfadoso y farragoso y horroroso. Al ver publicada la primera parte de su extenso artículo el autor estaba de plácemes. Qué felicidad, eres mejor editor que [Huberto] Batis, me decía, gozoso. Bien. Pero al ver la segunda parte cambió de opinión y lo que antes había sido un acucioso trabajo de edición (lo que hacemos con todos y cada uno de los textos) se convirtió en una vulgar censura. Ahí va el autor con el chisme a Batis y a la sección cultural de un diario capitalino. ¡Censura en Replicante! Oh, no. Y ahí está otra vez mi amigo Martínez Rentería repitiendo mecánicamente la acusación. ¡Mecachis! Nomás no le da gusto uno a nadie... (Ya luego les platicaré de la vez que mandé a chingar a su madre a Gurrola.)
X. Ni modo, qué le va uno a hacer. Replicante no es monedita de oro y jamás se venderá tan bien como Quién o Caras o TV y Novelas. Quizá eso consuele un poco a Carlitos. Somos un poquito contraculturales y un poquito comerciales, ¿no? ¿Se puede ser eso? Pero, después de todo este rollo, quiero dejar muy claro que no tengo nada contra Carlos ni contra Generación. Somos viejos amigos y hemos compartido muchas cosas a lo largo de veinte años de trabajo editorial y cultural y se ve mal que a estas alturas nos estemos peleando por frivolidades, y más en un bar. Los bares son para pasar bien el rato. Por nuestra parte, nos queda muy claro que su revista es, sin discusión, la única realmente contracultural en este país y la nuestra, pues... eh, solamente una revista de cultura. ¿Eh?
I. Por más vueltas que le doy, no alcanzo a ver en qué la estoy regando. Dice mi amigo Carlos Martínez Rentería que publicar una revista como Replicante y después venderla en las tiendas Sanborns es una incongruencia. Pero Replicante también se vende en las librerías Gandhi, en las de Educal, en las del Fondo de Cultura Económica, en librerías de usado, en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en varios lugares más. Es decir, en puntos de venta desde Tijuana a Mérida a los que habitualmente va la gente de este país de lectores para comprar libros y revistas. Pero creo adivinar que su resquemor se debe a que probablemente piensa que las revistas contraculturales no deberían de venderse en las tiendas del señor Slim. (No sé por qué.) (Y no estoy muy seguro de que Replicante sea una revista contracultural de acuerdo con el baremo que, me imagino, le gustaría establecer al buen Carlitos.) Ahí, en los Sanborns, se venden libros de muchos autores extranjeros y mexicanos (como el viejo José Agustín y el no tan joven Guillermo Fadanelli), revistas del país y extranjeras (como Adbusters) y diarios estalinistas como La Jornada, en el que cada semana publica Martínez Rentería su columna 'Salón Palacio' sin que a la fecha, que yo sepa, le haya reclamado nada a la comisaria Carmen Lira por esa misma razón.
II. Lo que me desconcierta un poquitín es que quizá el maloso de Carlos piense que una revista contracultural no debería de venderse en Sanborns pero sí en las librerías del Estado, como las de la red de Libros y Arte de Educal. O sea: en los estantes del culto Carlos Slim no pero en los de la ignorante Sari Bermúdez sí... Según esto, una revista como la nuestra, producida con nuestro dinero y con nuestro esfuerzo, no debería empañar, al exhibirse impúdicamente en los detestables Sanborns, la pureza virginal de la contracultura -cualquier cosa que eso sea en la era digital y de globalización rampante: ¿por qué no están aquí Naief Yehya y Antulio Sánchez? Pero, eso sí, los editores deberíamos de pedir (y hasta exigir a sombrerazos, como hacen algunos) becas y subsidios de Conaculta (al cabo hay becas del Fonca hasta para los hoyos fonqui, H. Yépez dixit) y quizá atrevernos a negociar humildes intercambios con librerías, restaurantes, bares y pequeños negocios. (Usted perdone, pero, ¿no quisiera anunciarse en nuestra revistita? Ándele, ¿sí?)
III. Estoy seguro de que el perverso Carlos juega conmigo. Todo mundo sabe que su revista, de la que nadie duda que sea contracultural, faltaba más, ha subsistido casi toda su vida gracias al Estado y que además se jacta de no pagar las colaboraciones. Es que no es un negocio, dice el pícaro Carlos, como queriendo precisar: 'un negocio pérfido y sucio'. ¿Y ahora cómo le digo que Replicante sí lo es? O más bien, que lo quiere ser. Como lo son los negocios en los que Carlos compra alcohol y alimentos y ropa y zapatos y medicinas y libros y discos y electrodomésticos y regalos para él y su familia. Y alcohol. Y como los negocios en los que compra el papel para su revista y los que la imprimen y encuadernan. Porque, que yo sepa, nadie regala nada en este mundo (ni Conaculta), y si nosotros podemos pagarle a los numerosos (y extraordinarios) escritores, académicos, fotógrafos, ilustradores y diseñadores que colaboran con Replicante, lo vamos a hacer, así sea modestamente y aunque no quieran -y para eso estamos buscando la maldita publicidad. (No sé por qué los dioses, y los funcionarios, sonríen cada vez que se menciona la palabra 'contracultura'.)
IV. Dice el diantre de Carlos que los objetivos de la contracultura son, entre otros, provocar y desmadrar los estereotipos. Oh sí, eso está bien. Pero me gustaría saber cuáles. Es curioso cómo la imagen del director de Generación siempre ha estado invariablemente asociada a la bohemia -ahí están los cientos de fotos de él y sus compinches publicadas en su bonita sección de 'sociales'-, es decir, a un estereotipo perfectamente definido y previsible en el cual confluyen la noche, el alcohol, las mujeres, la poesía, los bares, ¡el performance! ¡argh!, las putas, las drogas y el amanecer. (Hey, ¿por qué no pedirle también becas a Bacardí, al Grupo Modelo o al cártel de Juárez?) Bueno, no quiero ser aguafiestas, pero eso, eh, no tiene nada de contracultural... Una cosa es divertirse en donde y como a uno se le pegue la gana, como en las sanas y benditas cantinas, y otra asociar ese tipo de vida con la provocación, la irreverencia, la crítica y el aniquilamiento de los estereotipos. ¿Acaso no es en los bares donde millones de padres de familia de este país guadalupano y priista buscan esparcimiento? ¿Son todos ellos contraculturales? (Por cierto, en esos lugares lo único que he visto desmadrarse son numerosas narices y miles de bolsillos.) Ahora que, si de meterse cantidades industriales de drogas vamos, yo creo que en este país los más contraculturales, por amplia mayoría, son los artistas de Televisa y los políticos. Preguntémosle al Niño Verde, por ejemplo.
V. Los beats. Ah, los beatniks. Ya déjenlos en paz, por favor. Está bien leer a Kerouac, a Ginsberg, a Ferlinghetti, a Lamantia y a todos ellos, y además al viejo Burroughs y al bienamado Bukowski, por supuesto. Pero déjenlos ya descansar en paz. Cada vez que se habla de contracultura en este país se les debe invocar forzosamente. Como en un ritual. Como si fueran los únicos grandes escritores estadounidenses. Algunos lo son, sin duda, pero la mayoría, seamos honestos, no superan al genio de William Faulkner ni al de Philip Roth ni al de Kathy Acker, por escoger nomás tres magníficos ejemplos de tres generaciones. Qué afán el de la contracultura el de rendirles homenaje al menor pretexto. Les apuesto lo que quieran a que uno de los primeros actos del Centro de Estudios de la Contracultura (impulsado por el propio Carlos y por la Universidad de Guadalajara), cuya sede estará, al parecer, en Lagos de Moreno, Jalisco, será precisamente eso: homenajear a los iconos de la contracultura estadounidense. La cátedra Ferlinghetti. El auditorio Bukowski. Y, bueno, el aula José Agustín, la cafetería María Sabina. Qué buena onda.
VI. Con todo este relajo ya no me queda claro qué es la contracultura. Rebeldía, provocación. Algo así, ¿no? Yo creo que Carlos debería sacarnos de la duda de una vez por todas y hacer una lista muy precisa y estricta en la cual se nos explicara qué es ser contracultural y qué no lo es. No se puede vivir en esta incertidumbre. Imagínense la confusión que privará entre los estudiosos y los biógrafos y los chavos que están haciendo su tesis... Porque, si nos fijamos bien, de la antigua contracultura de los años cincuenta y sesenta ya no queda nada. El rock es uno de los principales puntales de la industria discográfica y de los medios, y la psicodelia y el amor libre y el vegetarianismo y la buena onda oriental ya valieron madres, lo mismo que los intentos por cambiar las conciencias y hasta el mismo mundo. En Rebelarse vende. El negocio de la contracultura (Taurus, 2005) los autores, un par de ex anarcopunks un tanto decepcionados de la rebeldía hueca y estridente de la contracultura globalifóbica norteamericana y europea, muestran suficientes ejemplos de cómo la contracultura no ha hecho más que aceitar -eso sí, a veces de maneras muy creativas- el mecanismo del consumo capitalista. (Aunque es justo decir que Heath y Potter despiden un tufillo un tanto derechoso al justificar tan vehementemente en su libro su acendrado gusto por las normas y la competencia.)
VII. Replicante ya no es tan agresiva como lo fueron en su momento La Regla Rota (1984-1987) o La Pus moderna (1989-1996), las revistas que dirigí hace muchos años. Esto no lo afirmo yo, sino, ¿quién creen?, el travieso Carlos (se me hace que no has leído los cinco números que llevamos, pillín). Tampoco lo es su motto: 'Ideas para un país en ruinas'. Ni tampoco los temas que hemos explorado en un año (Migraciones, racismo y mestizaje; Ideologías: de la ultraizquierda a la ultraderecha; El mito de la posmodernidad; Erotismo y sexualidad y El estado del arte) ni, por supuesto, el acercamiento a éstos por parte de especialistas como Roger Bartra, Néstor García Canclini, Luis González de Alba, Octavio Rodríguez Araujo, Jorge Juanes... Tampoco parecen convencerlo los textos de autores más jóvenes como Heriberto Yépez y su aguda diatriba contra Huntington y Krauze, Guillermo Fadanelli y su llamado a abrir todas las puertas, Héctor Villarreal y su puntual análisis sobre la escenificación mediática de los grandes debates contemporáneos, Alejandro Rozado y su manifiesto sobre la noche de la civilización, Diana Palaversich y sus filosas críticas literarias, Francesca Gargallo y su amargo descreimiento del amor, Wenceslao Bruciaga y su crudísima crónica sobre las orgías homosexuales en San Francisco. Tampoco, snif, mi ensayo sobre el fracaso del socialismo real y la pervivencia de los mitos de la revolución cubana -una auténtica dictadura en pleno siglo XXI- y del tan querido por los mamones e ignorantes altermundistas Che Guevara: un tipo autoritario, intolerante y homofóbico. Vaya, tampoco encuentra agresividad en las imágenes de María Gorozo embarazada y desnuda ni en los cómics de Clement burlándose de las tesis indigenistas más socorridas ni en la crónica de Paola Garibi-Harper sobre la promiscuidad en un mochísimo pueblo de los Altos de Jalisco ni en las reseñas de Rubén Bonet o J.M. Servín o Jorge Flores-Oliver o Zektor 01 ni en el ensayo de Maricruz Castro sobre las cómicas del cine mexicano ni... Bueno, concedamos, quizá no hay tal agresividad. Quizá porque hemos preferido el discurso de la inteligencia y la sutileza antes que el de la provocación adolescente y la vulgaridad. Porque agresividad, así como en los fanzines de los patinetos y de los thrashers, pos no. (Aunque la verdad ese tipo de agresividad nos da un poco de risa, cuando no de ternura.)
VIII. Los contenidos de Replicante ya los juzgan sus lectores. Lo que hacemos nosotros, los editores y los miembros de la mesa de redacción y del consejo editorial, a partir de nuestro criterio y de nuestras preferencias estéticas e intelectuales, es proponer temas, textos e imágenes y armar discursos con distintas voces y tesituras. Son ya cinco números en los que hemos publicado a más de doscientos autores entre escritores, académicos, periodistas, críticos, fotógrafos, ilustradores, humoristas, artistas, diseñadores, poetas y comiqueros, muchos de ellos publicados por primera vez en las páginas de una revista cultural abierta y horizontal. (Porque las hay cerradas y verticales, como ésas que muy de vez en cuando abren sus compuertas para dejar pasar a uno o dos nuevos valores de las letras y, claro, las vuelven a cerrar.)
IX. Vamos, incluso publicamos en dos partes un larguísimo ensayo sobre una transvaloración cultural que nos envió un viejo amigo en el que abordaba, entre otras cosas, la impostura de Jorge Volpi. El trabajo constaba de más de cien cuartillas, razón por la cual le propuse a su autor que lo editaría para poder publicarlo en los dos primeros números de Replicante. Accedió y así se hizo. Lo publiqué incluso ante la opinión adversa de Roberta Garza, la directora, y de otros honorables miembros del consejo, a quienes les parecía enfadoso y farragoso y horroroso. Al ver publicada la primera parte de su extenso artículo el autor estaba de plácemes. Qué felicidad, eres mejor editor que [Huberto] Batis, me decía, gozoso. Bien. Pero al ver la segunda parte cambió de opinión y lo que antes había sido un acucioso trabajo de edición (lo que hacemos con todos y cada uno de los textos) se convirtió en una vulgar censura. Ahí va el autor con el chisme a Batis y a la sección cultural de un diario capitalino. ¡Censura en Replicante! Oh, no. Y ahí está otra vez mi amigo Martínez Rentería repitiendo mecánicamente la acusación. ¡Mecachis! Nomás no le da gusto uno a nadie... (Ya luego les platicaré de la vez que mandé a chingar a su madre a Gurrola.)
X. Ni modo, qué le va uno a hacer. Replicante no es monedita de oro y jamás se venderá tan bien como Quién o Caras o TV y Novelas. Quizá eso consuele un poco a Carlitos. Somos un poquito contraculturales y un poquito comerciales, ¿no? ¿Se puede ser eso? Pero, después de todo este rollo, quiero dejar muy claro que no tengo nada contra Carlos ni contra Generación. Somos viejos amigos y hemos compartido muchas cosas a lo largo de veinte años de trabajo editorial y cultural y se ve mal que a estas alturas nos estemos peleando por frivolidades, y más en un bar. Los bares son para pasar bien el rato. Por nuestra parte, nos queda muy claro que su revista es, sin discusión, la única realmente contracultural en este país y la nuestra, pues... eh, solamente una revista de cultura. ¿Eh?
domingo, octubre 23, 2005
sábado, octubre 22, 2005
Las opiniones de mi compadre...
Ayer, 21 de octubre, se publicó esta nota en La Crónica de Hoy
El objetivo de la contracultura es desmadrar estereotipos
Raquel Sanz
Las revistas culturales en ocasiones resultan poco atractivas para los jóvenes, por lo que los medios independientes tratan de hacer contracultura y tener un mayor alcance en la sociedad mexicana, como sucede con Replicante, Arte al Día y Generación, cada una con diferentes tácticas.
Los editores de estas ediciones se reunieron en el primer encuentro de revistas universitarias e independientes, que se llevó a cabo en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde coincidieron que el objetivo de la contracultura 'es molestar a la sociedad, desmadrar todo tipo de estereotipo', expresó Carlos Martínez Rentería, director de Generación.
Los tres ponentes reconocieron que este tipo de periodismo se volvió viejo y aburrido: 'El formato viene desde los años ochenta, y tal vez el hecho de que no tengan éxito es porque a la larga se vuelven aburridos. Ahora lo que intentamos hacer es algo diferente, fresco y llegar a toda la sociedad que esté deseosa de saber cosas que en otros medios censuran, como el caso del cómic, las crónicas duras y la fotografía que no sólo muestra a los indígenas y niños de la calle', expresó Jorge Flores, colaborador de la revista trimestral Replicante la cual se distribuye en la cadena de Sanborns.
Ese detalle de que la revista independiente se distribuya en centros comerciales de un cierto estatus social, no es bien visto por Martínez Rentería: 'No quise expresar que era malo, cada quien ve sus propias herramientas para triunfar, pero se me hace algo incoherente', aseguró el editor de Generación.
Lo cierto es que el medio se ve afectado, porque la gente siempre ha visto la cultura como algo selecto y mucho más el tipo de contenido de las publicaciones independientes: 'que son escritos sin censura o artistas pocos conocidos que realmente tienen algo que ofrecer y que decir', por lo que algunos han encontrado la solución para difundir la cultura y el arte de manera gratuita como es el caso del periódico Arte al Día, que se distribuye de manera internacional, en Miami, Argentina, México y Sudamérica gratuitamente.
El director de esa publicación, José Costa Peuser, asegura que el regalar los ejemplares en México no es la mejor solución: 'Por desgracia los mexicanos no están acostumbrados a leer y aunque se les regalen las cosas, muchas veces ni así se acercan'.
El objetivo de la contracultura es desmadrar estereotipos
Raquel Sanz
Las revistas culturales en ocasiones resultan poco atractivas para los jóvenes, por lo que los medios independientes tratan de hacer contracultura y tener un mayor alcance en la sociedad mexicana, como sucede con Replicante, Arte al Día y Generación, cada una con diferentes tácticas.
Los editores de estas ediciones se reunieron en el primer encuentro de revistas universitarias e independientes, que se llevó a cabo en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde coincidieron que el objetivo de la contracultura 'es molestar a la sociedad, desmadrar todo tipo de estereotipo', expresó Carlos Martínez Rentería, director de Generación.
Los tres ponentes reconocieron que este tipo de periodismo se volvió viejo y aburrido: 'El formato viene desde los años ochenta, y tal vez el hecho de que no tengan éxito es porque a la larga se vuelven aburridos. Ahora lo que intentamos hacer es algo diferente, fresco y llegar a toda la sociedad que esté deseosa de saber cosas que en otros medios censuran, como el caso del cómic, las crónicas duras y la fotografía que no sólo muestra a los indígenas y niños de la calle', expresó Jorge Flores, colaborador de la revista trimestral Replicante la cual se distribuye en la cadena de Sanborns.
Ese detalle de que la revista independiente se distribuya en centros comerciales de un cierto estatus social, no es bien visto por Martínez Rentería: 'No quise expresar que era malo, cada quien ve sus propias herramientas para triunfar, pero se me hace algo incoherente', aseguró el editor de Generación.
Lo cierto es que el medio se ve afectado, porque la gente siempre ha visto la cultura como algo selecto y mucho más el tipo de contenido de las publicaciones independientes: 'que son escritos sin censura o artistas pocos conocidos que realmente tienen algo que ofrecer y que decir', por lo que algunos han encontrado la solución para difundir la cultura y el arte de manera gratuita como es el caso del periódico Arte al Día, que se distribuye de manera internacional, en Miami, Argentina, México y Sudamérica gratuitamente.
El director de esa publicación, José Costa Peuser, asegura que el regalar los ejemplares en México no es la mejor solución: 'Por desgracia los mexicanos no están acostumbrados a leer y aunque se les regalen las cosas, muchas veces ni así se acercan'.
jueves, octubre 20, 2005
Encuentros y desencuentros
Hoy al mediodía Jorge Flores-Oliver, integrante de la mesa de redacción de Replicante, leyó en el Claustro de Sor Juana el texto que reproduzco a continuación, con unos breves comentarios a la mesa en que participó en nuestra representación.
GENERACIÓN EQUIS (o sea, equis)
Jorge Flores-Oliver (brutalblumpi.blogspot.com)
Ya regresé del encuentro ese. Me sentaron junto a José Costa Peuser, director de Arte al Día. También estuvo Carlos Martínez Rentería, de Generación. El texto que leí creo que le llegó y se tomó todo de manera personal, así que comenzó a tirar ondas contra la Replicante ('no es tan cabrona como La Pus y La Regla Rota', 'pero ya está en Sanborns', 'mi revista yo no la veo como un negocio') y se armó un leve debate.
A mí me tiró uno del público porque dije que Repli era una revista horizontal y en mi texto nombro varias veces a Roger Villarreal, lo cual le pareció incongruente. No había incongruencia, pues mi texto lo escribí como lector de los proyectos de Rochelieu, antes que como coordinador o colaborador. Fue una pifia de mi parte pero ni modos, así es mi tatema.
Pero en general me jué re bien, pus hasta me aplaudieron y varios chavos que hacen fanzines se acercaron para presentarme sus publicaciones. Una chica del claustro me felicitó y me dijo que le gustaba la revista y la moderadora, Alejandra Quiroz, me preguntó por qué cuestionaba a los fanzines. Para nada: qué mejor que sigan existiendo; muchas veces son mucho mejores que las revistas 'pro'. Simplemente creo que en el caso particular de Repli se pasó de una edición más rústica típica de los años en que se editaba la Pus a lo que ahora es.
Quedamos de vernos en una cantina cercana al Claustro, pero nunca la encontré y mejor: el debate iba a seguir con alcohol de por medio y así Rentería es más necio aún. Bueno, pues aquí les dejo el texto que leí, a ver qué opinan. Si no opinan nada no hay pedo, pus ya me acostumbré a que nadie comente nada, esnif.
Estoy aquí para hablarles del proyecto de Roberta Garza y Rogelio Villarreal. Para mí, que antes que nada fui un lector ávido de La Regla Rota y La Pus moderna, la cosa es muy clara: Replicante sigue teniendo el espíritu desmadroso y abierto de sus antecesoras. El panorama actual es diferente pero sólo un poco, pues a diferencia de los tiempos en que aquéllas fueron publicadas, ahora abunda todo tipo de revistas. Las hay hasta culturales. Pero la cantidad, como ya sabemos, casi por regla está peleada con la calidad. Exceptuando muy honrosos casos, los estantes están llenos de catálogos de boutiques que hablan de bandas, cineastas, pintores y proyectos hechos por y para juniors, ese segmento de la población que bien podríamos denominar 'artistas'. Sí: artistas del engaño.
Por otra parte, los viejos estandartes editoriales de la cultura nacional siguen allí, pero fuera de que resultan indispensables para saber los últimos chismes de la intelectualidad mexicana, la solemnidad las vuelve en ocasiones francamente intragables. Es que el intelectual no tiene (o no quiere tener) ni una sola pizca de sentido del humor, como si las artes y las letras tuvieran que ser serias para volverse relevantes.
En Replicante se da espacio a aquellas expresiones que no tienen cabida en ningún otro lado: la gráfica enferma, el cómic, las crónicas duras, la fotografía que prefiere saltarse el lugar común de retratar indígenas y niños de la calle, así como las disciplinas de las que sólo sabemos por publicaciones especializadas, como la biología o la lingüística. En vez del clásico retrato en acuarela, un dibujo de Freud en baby doll mientras dice: '¡Ay, chiquilines!' En lugar de las caricaturas de los ya muy conocidos moneros -quizá demasiado-, alguna ilustración de un artista desconocido pero con mayor vitalidad y fiereza.
Esa es otra de las principales características de Replicante: dar cabida a los artistas emergentes, esos que para entrar en alguna de las revistas culturales deben esperar a que el editor o el director de arte esté de buen humor. Lo malo no es hacer cola en este medio tan atiborrado, sino que publicar dependa de editores desastrosos y pedantes. Replicante es horizontal. Colaborar en ella no es tan difícil (pero sí): sólo se necesita tener propuestas frescas, macizas y que provoquen la discusión. Supongo que en realidad no es tan fácil, pues la experiencia nos dice que las revistas se hacen justamente con los ingredientes opuestos: ideas anquilosadas, blandas y olvidables.
Replicante destaca porque sabe diferenciarse. Villarreal y Garza aprendieron a dejar de hacer fanzines impresos en papel chafa repletos de colaboraciones más chafas aún, para intentar colarse en donde a la gaceta 'contracultural' le da miedo. Ser una revista independiente tiene que ver más con los contenidos que con la presentación, pero las reglas no escritas del underground mexicano han dictado desde siempre que para ser independiente se debe editar e imprimir como en los años ochenta. Qué raro ser una revista 'alternativa' y acompañar textos con viñetitas de hadas y manchones de tinta como esos viejos periódicos de poesía absolutamente olvidables: ¿dónde queda la apuesta por diferenciarse?
Después de que brotaran tantas y tantas revistas 'radicales', lo mejor era publicar una revista sin adjetivos. Replicante no es alternativa ni contracultural ni vanguardista. Replicante es simplemente una revista de cultura, pero no de la cultura tal y como la entienden los editores tradicionales. Es bien conocido el gusto de Villarreal por levantar ámpula en este medio en el que se acostumbra a ser totalmente condescendiente por miedo a perder la chamba o los cuates. A hacer crítica sin criticar. A no burlarse. ¿Por qué en las cantinas, esos lugares de encuentro de la intelectualidad, se comenta que Octavio Paz tenía voz de pito y no se puede hablar de ello en voz alta? ¿Por qué las críticas de los libros se hacen sólo leyendo los boletines de las editoriales y la contraportada de los libros? ¿Por qué ser autocomplacientes y no buscar colaboradores que verdaderamente rifen? ¿Cuál es el miedo? ¿Perder las becas y los anuncios de restaurancitos?
En un país en el que los muy pocos lectores optan por las propuestas más elementales, al equipo detrás de Repli no nos deja de sorprender que la gente verdaderamente lea los contenidos de la revista. Aunque ese es el objetivo, podría no suceder: yo mismo en muchas ocasiones sólo hojeo las revistas culturales pero no las compro ni me detengo demasiado en sus contenidos porque, aceptémoslo, la mayoría son brutalmente aburridas. Si siempre nos hemos quejado de que la cultura no tiene más adeptos por su terrible hermetismo y seriedad militante, ¿por qué repetir la fórmula? Mejor no tener una fórmula o, por lo menos, irla creando en cada número.
Queremos que el número de lectores crezca y que la revista no se quede sólo en el DF. Por eso se ha optado porque la distribución no sea la típica de antaño, esa que se basaba en regalar números a los cuates y esperar a que las pocas librerías dispuestas a mover nuestras publicaciones lograran vender un ejemplar. Eso sería condenarnos a que los lectores volvieran a ser nuestros tres amigos. Cuesta trabajo y esto no habría sido posible hace años, pero, como dijera Damon Albarn: 'There's no other way'. No hay otra forma de hacer las cosas. La industria editorial es eso: una industria y un negocio, así se hable de publicaciones independientes. Preferiría ver el fanzine Invasión convertido en una publicación de alta calidad y solvencia como la vieja Ben is Dead de San Francisco, porque tiene con qué. Ojalá el culto que crean ciertas publicaciones subterráneas llegaran a más gente porque supongo que la idea del editor es que su publicación se venda. Dejar el ostracismo aferrado y autoimpuesto para que, ahora sí, por fin, exista eso que llaman la escena cultural independiente. Si no, seguiremos siendo recordados como las 'jóvenes promesas' del under, reconocidos solo por otros borrachos en las cantinas y por los puesteros del Chopo.
Quiero agradecer, a nombre de Roberta y Roger, que estén aquí, escuchándome, pero agradecería aún más que compraran la revista y, mejor aún, la leyeran. Y si es posible, que reaccionen. No le saquen.
GENERACIÓN EQUIS (o sea, equis)
Jorge Flores-Oliver (brutalblumpi.blogspot.com)
Ya regresé del encuentro ese. Me sentaron junto a José Costa Peuser, director de Arte al Día. También estuvo Carlos Martínez Rentería, de Generación. El texto que leí creo que le llegó y se tomó todo de manera personal, así que comenzó a tirar ondas contra la Replicante ('no es tan cabrona como La Pus y La Regla Rota', 'pero ya está en Sanborns', 'mi revista yo no la veo como un negocio') y se armó un leve debate.
A mí me tiró uno del público porque dije que Repli era una revista horizontal y en mi texto nombro varias veces a Roger Villarreal, lo cual le pareció incongruente. No había incongruencia, pues mi texto lo escribí como lector de los proyectos de Rochelieu, antes que como coordinador o colaborador. Fue una pifia de mi parte pero ni modos, así es mi tatema.
Pero en general me jué re bien, pus hasta me aplaudieron y varios chavos que hacen fanzines se acercaron para presentarme sus publicaciones. Una chica del claustro me felicitó y me dijo que le gustaba la revista y la moderadora, Alejandra Quiroz, me preguntó por qué cuestionaba a los fanzines. Para nada: qué mejor que sigan existiendo; muchas veces son mucho mejores que las revistas 'pro'. Simplemente creo que en el caso particular de Repli se pasó de una edición más rústica típica de los años en que se editaba la Pus a lo que ahora es.
Quedamos de vernos en una cantina cercana al Claustro, pero nunca la encontré y mejor: el debate iba a seguir con alcohol de por medio y así Rentería es más necio aún. Bueno, pues aquí les dejo el texto que leí, a ver qué opinan. Si no opinan nada no hay pedo, pus ya me acostumbré a que nadie comente nada, esnif.
Estoy aquí para hablarles del proyecto de Roberta Garza y Rogelio Villarreal. Para mí, que antes que nada fui un lector ávido de La Regla Rota y La Pus moderna, la cosa es muy clara: Replicante sigue teniendo el espíritu desmadroso y abierto de sus antecesoras. El panorama actual es diferente pero sólo un poco, pues a diferencia de los tiempos en que aquéllas fueron publicadas, ahora abunda todo tipo de revistas. Las hay hasta culturales. Pero la cantidad, como ya sabemos, casi por regla está peleada con la calidad. Exceptuando muy honrosos casos, los estantes están llenos de catálogos de boutiques que hablan de bandas, cineastas, pintores y proyectos hechos por y para juniors, ese segmento de la población que bien podríamos denominar 'artistas'. Sí: artistas del engaño.
Por otra parte, los viejos estandartes editoriales de la cultura nacional siguen allí, pero fuera de que resultan indispensables para saber los últimos chismes de la intelectualidad mexicana, la solemnidad las vuelve en ocasiones francamente intragables. Es que el intelectual no tiene (o no quiere tener) ni una sola pizca de sentido del humor, como si las artes y las letras tuvieran que ser serias para volverse relevantes.
En Replicante se da espacio a aquellas expresiones que no tienen cabida en ningún otro lado: la gráfica enferma, el cómic, las crónicas duras, la fotografía que prefiere saltarse el lugar común de retratar indígenas y niños de la calle, así como las disciplinas de las que sólo sabemos por publicaciones especializadas, como la biología o la lingüística. En vez del clásico retrato en acuarela, un dibujo de Freud en baby doll mientras dice: '¡Ay, chiquilines!' En lugar de las caricaturas de los ya muy conocidos moneros -quizá demasiado-, alguna ilustración de un artista desconocido pero con mayor vitalidad y fiereza.
Esa es otra de las principales características de Replicante: dar cabida a los artistas emergentes, esos que para entrar en alguna de las revistas culturales deben esperar a que el editor o el director de arte esté de buen humor. Lo malo no es hacer cola en este medio tan atiborrado, sino que publicar dependa de editores desastrosos y pedantes. Replicante es horizontal. Colaborar en ella no es tan difícil (pero sí): sólo se necesita tener propuestas frescas, macizas y que provoquen la discusión. Supongo que en realidad no es tan fácil, pues la experiencia nos dice que las revistas se hacen justamente con los ingredientes opuestos: ideas anquilosadas, blandas y olvidables.
Replicante destaca porque sabe diferenciarse. Villarreal y Garza aprendieron a dejar de hacer fanzines impresos en papel chafa repletos de colaboraciones más chafas aún, para intentar colarse en donde a la gaceta 'contracultural' le da miedo. Ser una revista independiente tiene que ver más con los contenidos que con la presentación, pero las reglas no escritas del underground mexicano han dictado desde siempre que para ser independiente se debe editar e imprimir como en los años ochenta. Qué raro ser una revista 'alternativa' y acompañar textos con viñetitas de hadas y manchones de tinta como esos viejos periódicos de poesía absolutamente olvidables: ¿dónde queda la apuesta por diferenciarse?
Después de que brotaran tantas y tantas revistas 'radicales', lo mejor era publicar una revista sin adjetivos. Replicante no es alternativa ni contracultural ni vanguardista. Replicante es simplemente una revista de cultura, pero no de la cultura tal y como la entienden los editores tradicionales. Es bien conocido el gusto de Villarreal por levantar ámpula en este medio en el que se acostumbra a ser totalmente condescendiente por miedo a perder la chamba o los cuates. A hacer crítica sin criticar. A no burlarse. ¿Por qué en las cantinas, esos lugares de encuentro de la intelectualidad, se comenta que Octavio Paz tenía voz de pito y no se puede hablar de ello en voz alta? ¿Por qué las críticas de los libros se hacen sólo leyendo los boletines de las editoriales y la contraportada de los libros? ¿Por qué ser autocomplacientes y no buscar colaboradores que verdaderamente rifen? ¿Cuál es el miedo? ¿Perder las becas y los anuncios de restaurancitos?
En un país en el que los muy pocos lectores optan por las propuestas más elementales, al equipo detrás de Repli no nos deja de sorprender que la gente verdaderamente lea los contenidos de la revista. Aunque ese es el objetivo, podría no suceder: yo mismo en muchas ocasiones sólo hojeo las revistas culturales pero no las compro ni me detengo demasiado en sus contenidos porque, aceptémoslo, la mayoría son brutalmente aburridas. Si siempre nos hemos quejado de que la cultura no tiene más adeptos por su terrible hermetismo y seriedad militante, ¿por qué repetir la fórmula? Mejor no tener una fórmula o, por lo menos, irla creando en cada número.
Queremos que el número de lectores crezca y que la revista no se quede sólo en el DF. Por eso se ha optado porque la distribución no sea la típica de antaño, esa que se basaba en regalar números a los cuates y esperar a que las pocas librerías dispuestas a mover nuestras publicaciones lograran vender un ejemplar. Eso sería condenarnos a que los lectores volvieran a ser nuestros tres amigos. Cuesta trabajo y esto no habría sido posible hace años, pero, como dijera Damon Albarn: 'There's no other way'. No hay otra forma de hacer las cosas. La industria editorial es eso: una industria y un negocio, así se hable de publicaciones independientes. Preferiría ver el fanzine Invasión convertido en una publicación de alta calidad y solvencia como la vieja Ben is Dead de San Francisco, porque tiene con qué. Ojalá el culto que crean ciertas publicaciones subterráneas llegaran a más gente porque supongo que la idea del editor es que su publicación se venda. Dejar el ostracismo aferrado y autoimpuesto para que, ahora sí, por fin, exista eso que llaman la escena cultural independiente. Si no, seguiremos siendo recordados como las 'jóvenes promesas' del under, reconocidos solo por otros borrachos en las cantinas y por los puesteros del Chopo.
Quiero agradecer, a nombre de Roberta y Roger, que estén aquí, escuchándome, pero agradecería aún más que compraran la revista y, mejor aún, la leyeran. Y si es posible, que reaccionen. No le saquen.
miércoles, octubre 19, 2005
El estado del arte
En la primera semana de noviembre... una revisión exhaustiva del mundo del arte, desde los artistas hasta los museos y galerías, ferias, bienales y fiestas, curadores, empresarios, coleccionistas y diletantes... Un número esencial para comprender lo que pasa con el arte contemporáneo. (Y por qué el arte conceptual ya no le dice nada a nadie).
martes, octubre 04, 2005
miércoles, septiembre 28, 2005
El gran fiasco
Una reseña...
Rebelarse vende. El negocio de la contracultura
Joseph Heath y Andrew Potter
México: Taurus, 2005
Luis Racionero, en Filosofías del underground (Anagrama, 1977), explica que una mala traducción de counter culture hace que 'contra cultura' adquiera connotaciones de movimiento anticultural, de oposición frontal a la civilización occidental, y no de equilibrio, contrapeso: 'El término inglés contracultura significa el intento de equilibrar la cultura occidental compensándola en aquellos aspectos cuya carencia está provocando su declive'.
En el underground de los años sesenta confluyeron las filosofías individualistas, el pensamiento oriental y las experiencias psicodélicas. Fue el afloramiento de una actitud antiautoritaria, comunal, libertaria y descentralizadora caracterizada por su énfasis en el rock, las drogas, la poesía y la vida en comunas. Occidente y su tecnología apestaban. Lo cool era el místico y lejano Oriente y su vida sencilla apegada a la naturaleza.
Sin embargo, si aquellas manifestaciones de la contracultura escandalizaban a los conservadores de hace cuarenta años, hoy son parte de nuestra cotidianidad: la Era de Acuario y el mercado se llevan de maravilla. El rock muy pronto se volvió un entretenimiento mediático y las drogas sirven para todo menos para expandir la conciencia. La glamorosa moda del siglo XXI no sería la misma sin los aportes de hippies, punks, raperos negros y narcotraficantes y la alimentación sana y el comercio justo hoy son demandas y privilegios de las clases pudientes.
En Rebelarse vende. El negocio de la contracultura, Joseph Heath y Andrew Potter arremeten con agradecible sarcasmo contra los mitos de una contracultura extraviada entre la mera rebeldía adolescente y las nuevas banderas de una izquierda deshilachada. Ex anarquistas y ex punks, los autores desmenuzan la experiencia de la contracultura anglosajona y la contrapuntean con algunos ejemplos de la vieja Europa, enmendándole la plana al mismo Baudrillard y sus remilgos ante lo 'superfluo'. Los pataleos de la contracultura contra la tecnología, las instituciones, las convenciones y el mercado solamente han logrado revitalizar a este último cada tanto. Las comunas fracasaron y en una generación los hippies se convirtieron en yuppies. En su intento por ser diferentes y distanciarse de la sociedad de masas, los autistas jóvenes de la contracultura dejaron ver su carácter elitista y abominaron de la política y de la democracia, sin saber que su añorado Oriente crecía hasta convertirse en una de las regiones más consumistas y prósperas del mundo. Una a una, las contradicciones de una contracultura ingenua, ignorante y crédula van cayendo a cada página de este libro que a ratos parece convertirse en una defensa del capitalismo. Sin embargo, al final es poco lo que puede rebatírseles: ¿de qué sirve apedrear las ventanas de una franquicia de Mac Donalds cuyo dueño es un pequeño empresario local? ¿Por qué tantos rebeldes globalifóbicos usan tenis Nike, una marca a la que muchos de ellos aborrecen? ¿Por qué la contestataria revista Adbusters lanza su propia marca de tenis deportivos? ¿Qué hay de malo en tratar de vivir bien y exigir mejores servicios a cambio de nuestros impuestos?
La rebeldía sin inteligencia no sirve de gran cosa, afirman Heath y Potter. El rechazo irreflexivo de las normas -y de las marcas- conduce solamente a una anarquía que acabará por perjudicar a todos. (En México los autores habrían encontrado aún más materiales de estudio: un país en el que precisamente la falta de civilidad -la irresponsabilidad, la corrupción- lo sume continuamente en crisis económicas y políticas, las cuales parecen cada vez más insalvables, y los llamados contraculturales están más preocupados por reivindicar a Gloria Trevi y reventar al máximo todas las noches, como cualquier padre de familia que se respete.) Entre otros ejemplos, el repaso crítico que le dan a la biblia de los globalifóbicos, No Logo, de Naomi Klein, es avasallador: un libro paranoico escrito por alguien que se queja amargamente de que su barrio 'alternativo' y 'cool' de Toronto se ve amenazado por la inminente llegada de... más profesionistas 'cool' y 'alternativos', con lo que la autora perderá estatus y originalidad.
Después de docenas de casos examinados con ironía y claridad, Heath y Potter concluyen que la contracultura acabó engañándose a sí misma. El mundo contemporáneo, imperfecto, injusto y desequilibrado, requiere de discusiones, de investigación y análisis, de denuncia y participación crítica. ¿Para que queremos la rebeldía hueca de la contracultura si ya tenemos MTV?
Rebelarse vende. El negocio de la contracultura
Joseph Heath y Andrew Potter
México: Taurus, 2005
Luis Racionero, en Filosofías del underground (Anagrama, 1977), explica que una mala traducción de counter culture hace que 'contra cultura' adquiera connotaciones de movimiento anticultural, de oposición frontal a la civilización occidental, y no de equilibrio, contrapeso: 'El término inglés contracultura significa el intento de equilibrar la cultura occidental compensándola en aquellos aspectos cuya carencia está provocando su declive'.
En el underground de los años sesenta confluyeron las filosofías individualistas, el pensamiento oriental y las experiencias psicodélicas. Fue el afloramiento de una actitud antiautoritaria, comunal, libertaria y descentralizadora caracterizada por su énfasis en el rock, las drogas, la poesía y la vida en comunas. Occidente y su tecnología apestaban. Lo cool era el místico y lejano Oriente y su vida sencilla apegada a la naturaleza.
Sin embargo, si aquellas manifestaciones de la contracultura escandalizaban a los conservadores de hace cuarenta años, hoy son parte de nuestra cotidianidad: la Era de Acuario y el mercado se llevan de maravilla. El rock muy pronto se volvió un entretenimiento mediático y las drogas sirven para todo menos para expandir la conciencia. La glamorosa moda del siglo XXI no sería la misma sin los aportes de hippies, punks, raperos negros y narcotraficantes y la alimentación sana y el comercio justo hoy son demandas y privilegios de las clases pudientes.
En Rebelarse vende. El negocio de la contracultura, Joseph Heath y Andrew Potter arremeten con agradecible sarcasmo contra los mitos de una contracultura extraviada entre la mera rebeldía adolescente y las nuevas banderas de una izquierda deshilachada. Ex anarquistas y ex punks, los autores desmenuzan la experiencia de la contracultura anglosajona y la contrapuntean con algunos ejemplos de la vieja Europa, enmendándole la plana al mismo Baudrillard y sus remilgos ante lo 'superfluo'. Los pataleos de la contracultura contra la tecnología, las instituciones, las convenciones y el mercado solamente han logrado revitalizar a este último cada tanto. Las comunas fracasaron y en una generación los hippies se convirtieron en yuppies. En su intento por ser diferentes y distanciarse de la sociedad de masas, los autistas jóvenes de la contracultura dejaron ver su carácter elitista y abominaron de la política y de la democracia, sin saber que su añorado Oriente crecía hasta convertirse en una de las regiones más consumistas y prósperas del mundo. Una a una, las contradicciones de una contracultura ingenua, ignorante y crédula van cayendo a cada página de este libro que a ratos parece convertirse en una defensa del capitalismo. Sin embargo, al final es poco lo que puede rebatírseles: ¿de qué sirve apedrear las ventanas de una franquicia de Mac Donalds cuyo dueño es un pequeño empresario local? ¿Por qué tantos rebeldes globalifóbicos usan tenis Nike, una marca a la que muchos de ellos aborrecen? ¿Por qué la contestataria revista Adbusters lanza su propia marca de tenis deportivos? ¿Qué hay de malo en tratar de vivir bien y exigir mejores servicios a cambio de nuestros impuestos?
La rebeldía sin inteligencia no sirve de gran cosa, afirman Heath y Potter. El rechazo irreflexivo de las normas -y de las marcas- conduce solamente a una anarquía que acabará por perjudicar a todos. (En México los autores habrían encontrado aún más materiales de estudio: un país en el que precisamente la falta de civilidad -la irresponsabilidad, la corrupción- lo sume continuamente en crisis económicas y políticas, las cuales parecen cada vez más insalvables, y los llamados contraculturales están más preocupados por reivindicar a Gloria Trevi y reventar al máximo todas las noches, como cualquier padre de familia que se respete.) Entre otros ejemplos, el repaso crítico que le dan a la biblia de los globalifóbicos, No Logo, de Naomi Klein, es avasallador: un libro paranoico escrito por alguien que se queja amargamente de que su barrio 'alternativo' y 'cool' de Toronto se ve amenazado por la inminente llegada de... más profesionistas 'cool' y 'alternativos', con lo que la autora perderá estatus y originalidad.
Después de docenas de casos examinados con ironía y claridad, Heath y Potter concluyen que la contracultura acabó engañándose a sí misma. El mundo contemporáneo, imperfecto, injusto y desequilibrado, requiere de discusiones, de investigación y análisis, de denuncia y participación crítica. ¿Para que queremos la rebeldía hueca de la contracultura si ya tenemos MTV?
Dale con la contracultura...
Les paso al costo (ahí participaré con un texto contra la contracultura...):
El Área Académica de Investigación del Departamento de Comunicación de la UIA Ciudad de México,
INVITA al CURSO:
'Comunicación y Contracultura en la Ciudad de México:
de los textos a los espacios'.
INSTRUCTORES:
Carlos Martínez Rentería (revista GENERACIÓN),
Alfredo Nateras (investigador UAM-Iztapalapa)
Rogelio Villarreal (revista REPLICANTE),
Juan José Gurrola (indefinible),
Jorge Reyes (músico),
Guillermo Fadanelli (editorial MOHO),
Carlos Jaurena (X-Teresa)
Viernes 23 y 30 de septiembre
y viernes 7, 14 y 21, 28 de octubre
Horario:
de 17:30 a 21:30 pm
El programa incluye seis sesiones opcionales de 'observación participante'
en espacios contraculturales urbanos
Costo: 400 pesos (se entregará antología de lecturas y reconocimiento)
Inscripción: con la Srta. Diana Mariscal en el Departamento de Comunicación de la UIA Ciudad de México,
5950 4000, extensión: 4238
INFORMACIÓN Y PRE-REGISTRO DE ASISTENCIA (cupo limitado a 35 personas): samuel.martinez@uia.mx
El Área Académica de Investigación del Departamento de Comunicación de la UIA Ciudad de México,
INVITA al CURSO:
'Comunicación y Contracultura en la Ciudad de México:
de los textos a los espacios'.
INSTRUCTORES:
Carlos Martínez Rentería (revista GENERACIÓN),
Alfredo Nateras (investigador UAM-Iztapalapa)
Rogelio Villarreal (revista REPLICANTE),
Juan José Gurrola (indefinible),
Jorge Reyes (músico),
Guillermo Fadanelli (editorial MOHO),
Carlos Jaurena (X-Teresa)
Viernes 23 y 30 de septiembre
y viernes 7, 14 y 21, 28 de octubre
Horario:
de 17:30 a 21:30 pm
El programa incluye seis sesiones opcionales de 'observación participante'
en espacios contraculturales urbanos
Costo: 400 pesos (se entregará antología de lecturas y reconocimiento)
Inscripción: con la Srta. Diana Mariscal en el Departamento de Comunicación de la UIA Ciudad de México,
5950 4000, extensión: 4238
INFORMACIÓN Y PRE-REGISTRO DE ASISTENCIA (cupo limitado a 35 personas): samuel.martinez@uia.mx
miércoles, septiembre 21, 2005
Gol...
Ni modo. Alvarez Icaza acaba de ser reelegido vía fast track por la abyecta Asamblea Legislativa por un periodo de cuatro años más. Lástima, éste sí es un golazo contra el pueblo.
Una carta a mi paisano Gilberto Prado Galan
[Hoy le envié esta carta a mi paisano, el escritor torreonense Gilberto Prado Galán, conductor de un programa en Radio Ibero, 90.9 FM]
Mi estimado Gilberto, cómo andamos? Hace tiempo, no?
Ayer me llevé un par de sorpresas no muy agradables al escuchar tu programa. La primera, al escuchar las opiniones de dos voceros de la CDHDF, institución simuladora, si las hay. No sé si te comenté que trabajé en esa institución durante un año como subdirector de Publicaciones, y en ese periodo pude darme cuenta del discurso falaz y complaciente que esgrimen en todos los foros en que se presentan. En la CDHDF hay discriminación contra empleados, hostigamiento laboral, revisión a bolsas y portafolios a la entrada y la salida, descuentos ilegales al salario por retrasos y faltas y, lo que es más grave, sexismo y machismo, como lo demuestra el hecho de que las edecanes son mujeres y solamente cumplen funciones decorativas en los actos presididos por Alvarez Icaza. Todo esto lo denuncié primero en una carta de renuncia dirigida al presidente de la CDHDF y después, ante su silencio, en un largo artículo publicado en el semanario Día Siete, en febrero de 2004. Por respuesta recibí solamente una carta de la directora de Comunicación Social en la que, en vez de rebatirme, se dedicaba a resaltar una vez más los logros de la Comisión -recomendaciones enviadas a diversos funcionarios del GDF. Poco más tarde fui sujeto de un juicio administrativo unilateral, en el que la Comisión fue juez y parte, para acusarme de haber sustraído ilegalmente información perteneciente a esa institución. Debo decirte que nunca sustraje información indebidamente. Con todo, no me arrepiento de haber trabajado en ese organismo ya que me permitió conocer de cerca a esa nueva especie de predadores sociales: los llamados defensores de derechos humanos. Al respecto he estado escribiendo algunos textos que se publicarán próximamente.
La otra sorpresa fue la de la autora del libro de López Obrador, un tipo zafio, que desprecia la cultura, intolerante, autoritario y cómplice indudablemente de la corrupción de varios funcionarios de su gobierno.
Desde luego, creo, como tú, que todos tienen derecho a expresar sus opiniones, lo que me causa cierta desazón es que esos discursos tramposos y falaces puedan pasar tan amablemente y casi sin crítica en programas abiertos y críticos como el que diriges.
En fin, me permito decirte todo esto con la confianza que me da ser tu amigo y paisano.
Bueno, te dejo un abrazo fuerte,
Rogelio
Mi estimado Gilberto, cómo andamos? Hace tiempo, no?
Ayer me llevé un par de sorpresas no muy agradables al escuchar tu programa. La primera, al escuchar las opiniones de dos voceros de la CDHDF, institución simuladora, si las hay. No sé si te comenté que trabajé en esa institución durante un año como subdirector de Publicaciones, y en ese periodo pude darme cuenta del discurso falaz y complaciente que esgrimen en todos los foros en que se presentan. En la CDHDF hay discriminación contra empleados, hostigamiento laboral, revisión a bolsas y portafolios a la entrada y la salida, descuentos ilegales al salario por retrasos y faltas y, lo que es más grave, sexismo y machismo, como lo demuestra el hecho de que las edecanes son mujeres y solamente cumplen funciones decorativas en los actos presididos por Alvarez Icaza. Todo esto lo denuncié primero en una carta de renuncia dirigida al presidente de la CDHDF y después, ante su silencio, en un largo artículo publicado en el semanario Día Siete, en febrero de 2004. Por respuesta recibí solamente una carta de la directora de Comunicación Social en la que, en vez de rebatirme, se dedicaba a resaltar una vez más los logros de la Comisión -recomendaciones enviadas a diversos funcionarios del GDF. Poco más tarde fui sujeto de un juicio administrativo unilateral, en el que la Comisión fue juez y parte, para acusarme de haber sustraído ilegalmente información perteneciente a esa institución. Debo decirte que nunca sustraje información indebidamente. Con todo, no me arrepiento de haber trabajado en ese organismo ya que me permitió conocer de cerca a esa nueva especie de predadores sociales: los llamados defensores de derechos humanos. Al respecto he estado escribiendo algunos textos que se publicarán próximamente.
La otra sorpresa fue la de la autora del libro de López Obrador, un tipo zafio, que desprecia la cultura, intolerante, autoritario y cómplice indudablemente de la corrupción de varios funcionarios de su gobierno.
Desde luego, creo, como tú, que todos tienen derecho a expresar sus opiniones, lo que me causa cierta desazón es que esos discursos tramposos y falaces puedan pasar tan amablemente y casi sin crítica en programas abiertos y críticos como el que diriges.
En fin, me permito decirte todo esto con la confianza que me da ser tu amigo y paisano.
Bueno, te dejo un abrazo fuerte,
Rogelio
viernes, septiembre 09, 2005
Burocracia, prostitucion y derechos humanos
He estado leyendo -y preparando para su próxima edición- el magnífico trabajo de investigación y crónica de la psicóloga Elvira Reyes que llevará por título Una agenda vacía: los derechos humanos y la prostitución en el Distrito Federal. Una experiencia desde el CAIS-CDHDF.
Se trata de los testimonios de las personas que trabajaron en el Centro de Atención Integral y Servicios que dependía de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, enclavado en la zona de La Merced. Ahí la autora y otras trabajadoras de la Comisión atendieron a muchas trabajadoras sexuales proporcionándoles atención psicológica, médica y legal, hasta que el llamado ombudsman de la capital, Emilio Alvarez Icaza, decidió, de la mano de su secretaria técnica, Rocío Culebro, cerrar ese Centro porque, entre otros pretextos, 'sangraba el presupuesto de la Comisión' y porque 'no tenía nada que ver con la promoción y defensa de los derechos humanos...'. El Centro, en pocos años de funcionamiento, se ganó la confianza de las mujeres trabajadoras sexuales de la zona y logró incluso crear pequeñas fuentes de ingreso opcionales, como la elaboración y venta de artesanías. Pero también se ganó la enemistad de influyentes grupos de lenones que veían cómo muchas de las trabajadoras sexuales decidían independizarse y acercarse al CAIS para conocer más sobre sus derechos y aprender a defenderse de abusos, extorsiones y malos tratos por parte de padrotes y madrotas, policías y autoridades e incluso funcionarios de la delegación Venustiano Carranza. Varios grupos de padrotes y madrotas, alarmados ante la influencia del CAIS, se organizaron y empezaron a presionar a la CDHDF para que clausurara el Centro, amenazando a Alvarez Icaza con armarle escándalos en la Asamblea Legislativa y frente al edificio de la Comisión si no accedía a sus demandas. De manera cobarde y pusilánime, el presidente de la CDHDF y su secretaria técnica decidieron cerrar el CAIS, abandonando a su suerte a muchas de las trabajadoras sexuales que habían encontrado en ese lugar un espacio para aprender a vivir mejor y defenderse en un medio que las hostiliza y estigmatiza cotidianamente.
Una vez cerrado el Centro, Elvira Reyes, psicóloga de ese lugar, fue marginada en las instalaciones de la CDHDF e incluso amenazada por lenones y lenonas ante la pasividad y la sorna de Rocío Culebro. Finalmente, fue despedida por haberse atrevido a cuestionar al pequeño defensor de los derechos humanos en relación con el oscuro y engañoso procedimiento de desaparición del CAIS, un lugar único en México, y cuya experiencia difícilmente se repetirá en un país devastado y plagado de simuladores y corruptos. Este trabajo extraordinario y necesario verá próximamente la luz en una prestigiada editorial. Por lo pronto, pueden leer un avance en las páginas del no. 4 de Replicante ('Rosalinda, Rafaela, Berta. Trabajadoras sexuales de La Merced').
Por cierto, mi primazo Héctor Villarreal y un servidor escribimos al alimón un texto sobre la malhadada defensora de derechos humanos Digna Ochoa, el cual se publicará próximamente en la compilación que está realizando Gerardo Villa del Angel y que llevará por nombre El Libro Rojo, en conocida editorial... En ese texto deconstruimos el mito que se han empeñado en acrecentar los falsos defensores de derechos humanos respecto de su trágica muerte. Ya les daremos un adelanto un día de éstos.
Se trata de los testimonios de las personas que trabajaron en el Centro de Atención Integral y Servicios que dependía de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, enclavado en la zona de La Merced. Ahí la autora y otras trabajadoras de la Comisión atendieron a muchas trabajadoras sexuales proporcionándoles atención psicológica, médica y legal, hasta que el llamado ombudsman de la capital, Emilio Alvarez Icaza, decidió, de la mano de su secretaria técnica, Rocío Culebro, cerrar ese Centro porque, entre otros pretextos, 'sangraba el presupuesto de la Comisión' y porque 'no tenía nada que ver con la promoción y defensa de los derechos humanos...'. El Centro, en pocos años de funcionamiento, se ganó la confianza de las mujeres trabajadoras sexuales de la zona y logró incluso crear pequeñas fuentes de ingreso opcionales, como la elaboración y venta de artesanías. Pero también se ganó la enemistad de influyentes grupos de lenones que veían cómo muchas de las trabajadoras sexuales decidían independizarse y acercarse al CAIS para conocer más sobre sus derechos y aprender a defenderse de abusos, extorsiones y malos tratos por parte de padrotes y madrotas, policías y autoridades e incluso funcionarios de la delegación Venustiano Carranza. Varios grupos de padrotes y madrotas, alarmados ante la influencia del CAIS, se organizaron y empezaron a presionar a la CDHDF para que clausurara el Centro, amenazando a Alvarez Icaza con armarle escándalos en la Asamblea Legislativa y frente al edificio de la Comisión si no accedía a sus demandas. De manera cobarde y pusilánime, el presidente de la CDHDF y su secretaria técnica decidieron cerrar el CAIS, abandonando a su suerte a muchas de las trabajadoras sexuales que habían encontrado en ese lugar un espacio para aprender a vivir mejor y defenderse en un medio que las hostiliza y estigmatiza cotidianamente.
Una vez cerrado el Centro, Elvira Reyes, psicóloga de ese lugar, fue marginada en las instalaciones de la CDHDF e incluso amenazada por lenones y lenonas ante la pasividad y la sorna de Rocío Culebro. Finalmente, fue despedida por haberse atrevido a cuestionar al pequeño defensor de los derechos humanos en relación con el oscuro y engañoso procedimiento de desaparición del CAIS, un lugar único en México, y cuya experiencia difícilmente se repetirá en un país devastado y plagado de simuladores y corruptos. Este trabajo extraordinario y necesario verá próximamente la luz en una prestigiada editorial. Por lo pronto, pueden leer un avance en las páginas del no. 4 de Replicante ('Rosalinda, Rafaela, Berta. Trabajadoras sexuales de La Merced').
Por cierto, mi primazo Héctor Villarreal y un servidor escribimos al alimón un texto sobre la malhadada defensora de derechos humanos Digna Ochoa, el cual se publicará próximamente en la compilación que está realizando Gerardo Villa del Angel y que llevará por nombre El Libro Rojo, en conocida editorial... En ese texto deconstruimos el mito que se han empeñado en acrecentar los falsos defensores de derechos humanos respecto de su trágica muerte. Ya les daremos un adelanto un día de éstos.
La poetica de la historia
[Se publicó en La Gaceta del Fondo de Cultura Económica
(agosto de 2005)]
Gerardo Deniz vs. Max Mordon
Hay quien ejerce cuarenta y tantos años prosa o verso
sin emplear ni una vez el verbo sublevarse.
Gerardo Deniz, Paños menores [Tusquets, México]
Mea culpa
Hace varios años, desde las páginas de La Pus moderna, una revista marginal que dirigí de 1989 a 1996, le reproché al poeta y editor Fernando Fernández lo que me parecía una excesiva atención a otro poeta completamente desconocido para mí: Gerardo Deniz. Viceversa, la revista comandada por Fernández, le prodigaba generosos espacios al autor de Picos pardos, publicado por la Editorial Vuelta en 1987. También desconocía ese poemario de inusitado título y el puñado de libros editados por otras tantas casas importantes. No fue sino hasta 1998 cuando el también poeta José María Espinasa me dio a corregir las pruebas tipográficas de Anticuerpos para sus Ediciones Sin Nombre. En los breves textos de ese pequeño y evocador libro descubrí a un autor inteligente, ingenioso y dotado de un finísimo humor que amenizaba página tras página. Poco después supe que Deniz había sido antes Juan Almela y que había nacido en Barcelona en 1934. Quiso la suerte que eventualmente me topara con varios de sus poemas y ensayos y con una entrevista que le hizo Eduardo Hurtado para La Jornada Semanal en 1997, de la cual copio el párrafo introductorio porque viene ahora como anillo al dedo:
La poesía de Gerardo Deniz es tan intrincada y fascinante como la Tabla Periódica de los Elementos. Experto en química y en música, conocedor de lenguas que incluyen el ruso, el alemán y el turco, suscriptor de complejas revistas de filología, degustador de los más cotidianos placeres (de las 'frases hechas' a los cigarros Faros), Deniz es el poeta excepcional de Enroque, Adrede y Picos pardos.
Años más tarde, cuando La Pus ya era historia (contracultural), le agradecí a Fernando Fernández con un brindis (tequila y cerveza) por el descubrimiento de este original poeta de arraigado espíritu científico. Ahora me doy cuenta de que si hasta hace poco era un mal lector de poesía era por culpa de poetas engolados y cursis, sobre todo jóvenes, que, inflamados, ardorosamente acogen en su seno el llamado estro a la hora de sentarse a escribir.
La poesía
Hace veinticinco años trabajé en la Editorial Grijalbo, cuando la dirigía mi amigo Rogelio Carvajal. Ahí conocí a Alejandro Rozado, quien a la postre se convertiría en poeta, y también en crítico de cine, ensayista y terapeuta. Había desertado recientemente de las filas del Partido Comunista, lo mismo que yo, y nos unía una especie de desánimo existencial, pero crítico. Poco después él huyó a Guadalajara, donde comenzó otra vida, y yo más tarde me dedicaría a editar La Regla Rota, una revista de arte, cultura y humor que vio solamente cuatro números de 1984 a 1987. Todo ese tiempo lo perdí de vista.
Pero hace unos meses descubrí en las páginas de una extraordinaria revista tapatía, Tedium Vitae, un par de artículos firmados por Alejandro Rozado ('La melancolía de Mauricio Garcés' [no. 2] y 'Octavio Paz: la invasión nocturna' [no. 3]), pero no estaba seguro de que se tratara del mismo que yo conocía. Sí, me aseguró otro buen amigo, René González, responsable del cuidado editorial de esa revista y el primero que me habló en los años ochenta del oxímoron, una invaluable figura retórica que él hacía llegar a extremos delirantes.**
Luego de un cuarto de siglo Alejandro y yo nos reencontramos en la Ciudad de México y advertimos que aún habitamos el exilio de los descreídos, pero aún con el espíritu intacto. Sin embargo, lejos de la desesperanza y de la parálisis, coincidimos en que vivimos ahora la decadencia de Occidente y que, para afrontarla, no hay sino encontrar la mejor manera de perecer, como lo afirma en su lúcido ensayo 'La noche de la civilización' y en cuya parte inicial apunta: 'La única filosofía que es pertinente en los tiempos que corren es la poética de la historia'. Y escribe más adelante, después de discurrir sobre el agotamiento de la civilización occidental y su debacle irremediable:
La noche de la civilización será larga, durará todavía algunos siglos. Lo que nazca ulteriormente -si es que nace- dependerá de circunstancias ajenas a nosotros e impredecibles. Sólo la praxis poética puede amacizar la subjetividad histórica del individuo. Porque la poesía verdaderamente significativa es incorruptible. Lo supieron desde siempre los románticos, los malditos y los surrealistas. Decaídas las grandes religiones y aplastados los voluntaristas proyectos de transformación socialista, la poesía es la única dimensión sagrada que le queda al ser humano, pero no para salvarse -insistimos, no hay escapatoria-, sino para dar sentido histórico a la vida contemporánea.
Sin embargo, continúa Alejandro Rozado,
Apostarse en el mundo poético no significa dedicarse a versificar la vida. Estar en esa dimensión es el resultado de un largo proceso después del cual se van fusionando las tareas del filósofo, el científico, el luchador social, el historiador, el sociólogo, el poeta e incluso el profeta. Proferir la gran caída, hacer uso de la palabra magnética para nombrar el extremo a que está llegando la época, implica vivir en el centro de nuestra extrema existencia sensible, representa una manera condensada de responder al falso optimismo del progreso, al utopismo revolucionario que se reedite y se encuentre en boga, a la ingenuidad trágica del ecologismo o a la predecible violencia del cafre pendejo; significa asumir el desencanto del mundo sin azotarse como víctima; aceptar la jodidez de la vida que nos toca, sin las flaquezas del fanático o del supersticioso de pacotilla que no puede soportar con virilidad los tiempos que corren. Desde la terraza del mundo poético se forja un ser macizo, templado por las viejas luchas radicales -sus logros y fracasos-, y ese ser no puede más que ser pesimista. Pero el pesimismo es la única actitud humanista posible hoy en día; es un pesimismo activista [...] incansablemente crítico y apasionado. [...] Los poetas serán de lo más peligroso y perturbador para el orden establecido, y serán deliberadamente ignorados o, en su defecto cooptados, y hasta perseguidos, precisamente porque sus voces serán escuchadas y respetadas a fondo. Porque revelarán una realidad ineludiblemente agónica que nos compete a todos encarar con entereza. [Replicante no. 3]
Este ensayo esclarecedor despejó varias dudas que venía arrastrando desde mi adolescencia y mi fallida y decepcionante militancia comunista. Por ejemplo, ¿por qué admiraba a Octavio Paz y al mismo tiempo lo detestaba? A su muerte, en 1997, escribí para la sección cultural de El Financiero un breve texto que llevaba por título 'La muerte de Paz, del que transcribo lo que sigue:
Octavio Paz fue una figura tan prominente como controvertida en el paisaje de la cultura mexicana. Certero crítico temprano del socialismo real -a la par que Istrati, Gide, Trosky...-, en los últimos años de su vida su acercamiento al poder fue reprochable, así como su protagonismo, su intolerancia y sus tajantes sentencias políticas y filosóficas: el Encuentro de Vuelta por la Libertad fue el Olimpo donde el Júpiter tonante de las letras mexicanas daba y quitaba la palabra a los dioses del pensamiento occidental. Irritado por no haber sido invitado 'a tiempo' al Coloquio de Invierno [...] exige a Carlos Salinas la destitución de Víctor Flores Olea, entonces pusilánime representante de la cultura oficial. Al final de sus días ya no era el mismo Paz que condenó en su tiempo al funesto Díaz Ordaz, sino el intelectual que condescendía con los peores presidentes que ha padecido este país. [...]
Si bien la mayor parte de su obra ensayística es indispensable para entender la historia contemporánea de México y del mundo, no se trata de un cuerpo teórico sólido e incuestionable, como quieren sus fanáticos y aduladores, sino, por el contrario, uno que requiere de la profunda revisión y crítica por parte de lectores y analistas [...]. El laberinto de la soledad, por ejemplo, es un texto totalizador que olvida los diferentes países superpuestos en un solo territorio y las distintas clases de mexicanos que los habitan.
En el ocaso de su vida, más un semidiós que un escritor vivo, Paz dio su espaldarazo a los grandes fraudes electorales, dejando ver su animadversión por la desbalagada izquierda democrática, por el movimiento zapatista y, lo que es peor, su escasa sensibilidad ante un conflicto de tal magnitud. [...]
¿Por qué un poeta actuaba a veces como un político?
Unos años antes yo había publicado en uno de los últimos números de La Jornada Semanal dirigida por Roger Bartra un largo alegato contra respetables escritores mexicanos, habitantes todos ellos de la República de las Letras, a quienes les señalaba errores, gazapos, sinsentidos y otras tonterías en los libros que me había tocado en suerte corregir y editar a lo largo de varios años de labor editorial, y he aquí la razón, supongo, por la cual ahora escribo sobre Gerardo Deniz, poeta, ensayista y antiguo corrector de pruebas tipográficas y quien ha contado mucho mejor que yo los avatares de este malpagado pero ilustrativo y entrañable oficio editorial, ahora plagado de improvisados... En aquel texto enardecido y casi ignorado, 'Tribulaciones y reflexiones de un lector por obligación, llegué a contar lo siguiente:
Cuando fui estudiante nunca imaginé que alguna vez me encontraría revisando nuevas ediciones de textos consagrados e intocables pero a veces, por qué no decirlo, también olvidables. Y el peso de la cultura hizo su aparición: ¿cómo cambiarle un par de frases ceremoniosas al Laberinto de la soledad? Imposible -aunque la pregunta quedaría mejor planteada con un ¿para qué? ¿Cómo insinuarle a la infalible maestra que la saga de García Márquez posterior a Cien años de soledad no es más que su secuela reiterada y alargada abusivamente? No obstante, en textos más recientes me he permitido retocar aquí y allá (bueno, eso es precisamente lo que hacemos los correctores) oraciones y hasta párrafos enteros: el opaco Espejo enterrado de Carlos Fuentes estaba plagado de anglicismos y frases mal construidas. [1995; reproducido en El dilema de Bukowski, Ed. Sin Nombre, 2004]
En efecto, confieso que retoqué una frase de El laberinto de la soledad, una en la que el Poeta escribía a la francesa 'jugar un papel' en vez de 'cumplir' o 'desempeñar'. Pero Paz sí sabía escribir. En cambio, a muchos otros autores los correctores de las numerosas casas editoriales por las que he pasado les rehacíamos párrafos enteros para que pudieran leerse sin problema. Simplemente los poníamos en español correcto.
El ataque de los maxmordones
En una deliciosa serie de artículos publicados en Biblioteca de México ('Mester de maxmordonía, I a XI, 1991 a 1993) Deniz escribe acerca de las desdichadas glorias de los maxmordones que conoció a su paso por varias editoriales. Maxmordón es un término en desuso que significa 'Hombre de poca estima, tardo, pasmado y sin discurso' y también 'Hombre taimado y solapado'. La palabra, rescatada por Deniz, le fue aplicada inmediatamente a uno de sus colegas, 'un sabihondo típico de editorial', uno de ésos que se solazan exhibiendo sus conocimientos del diccionario y explicando a la menor provocación la grafía o el uso correcto de tal o cual frase o palabra y por qué debe escribirse Estados Unidos y Argentina y no los Estados Unidos ni la Argentina o viceversa. Ratas de escritorio que no tienen otra cosa que hacer en su tiempo libre más que esperar a que den las ocho de la mañana para empezar a fastidiar al resto de la oficina con su sapiencia superficial. Yo mismo, confieso, fui víctima en varias ocasiones de sendos ataques de maxmordonía. Con petulancia adolescente llegué a corregir a quienes pronunciaban o escribían 'mal' algún vocablo o ignoraban el significado de otro. Sin embargo, el trato frecuente con otras personas del medio editorial, mucho más experimentadas que yo y también más equilibradas, me hizo entender al cabo que esa actitud sólo presagiaba mi ruina y mi desprestigio. Mi padre, un viejo sabio, me enseñó los principios de la corrección y de la edición y me encaminó en el oficio, en el que sigo y por el que he conocido a otras eminencias a quienes he tenido el placer de publicar o de colaborar con ellos.
Uno de los mayores maxmordones que he conocido fue un apocado corrector del departamento editorial de una institución pública que dice defender los derechos humanos, en la que lo que menos importa es, desde luego, la publicación de libros y revistas y en donde privan, en cambio, el lucimiento y la simulación (si no, que me expliquen por qué un funcionario de medio pelo debe ganar 80 mil pesos mensuales -o más, mucho más- en un país miserable). Siempre de traje gris y bañado en una loción vulgar y penetrante, el hombrecillo de unos treinta años se las daba de genio infalible en cuestiones de marcado tipográfico, corrección, redacción y cuidado editorial. Por lo menos eso me presumió cuando me apersoné en mi primer día como director de ese departamento. Bien, me dije, aquí tendré un buen colaborador. Las decepciones no tardaron en aparecer al ver su personal estilo de marcar, más una red incomprensible de rayones rojos y azules que signos de marcado tipográfico, como si quisiera destacar la imbecilidad o la ineptitud del autor del texto destazado (o, por lo menos, la del capturista). Los primeros enojos y diferencias asomaron cuando le sugerí que era mejor ensayar un marcado limpio y apegarse a los criterios sugeridos por don Manuel Ramos en su Manual de corrección de pruebas tipográficas (UTEHA) o por lo menos a los de Roberto Zavala en El libro y sus orillas (UNAM, 1995). Sus gestos y sus ademanes indicaban que desdeñaba mis recomendaciones y que su estilo era mejor, ya que, me decía, incluso el anterior director de ese organismo lo había felicitado por su extraordinaria labor como editor de la gaceta interna. El perfumado maxmordoncito es de los que Deniz describe con agudeza en su profusa serie: de los que evitan divisiones de palabras que empiecen en pene- o ano- y terminen en -culo o -teta y que tratan a toda costa de impedir la cercanía de dos o más adverbios en mente y eliminan con saña callejones, viudas, colas y otras excrecencias tipográficas que la tecnología digital no ha podido exterminar todavía. No está de más contarles que ahí empezó una larga sarta de desencuentros no solamente con el pequeño maxmordón, sino con otros burócratas que también merecen ese apelativo. Los maxmordones, mi estimado Gerardo Deniz, ocupan puestos y lugares en todos los ámbitos de la vida y de alguna manera se las arreglan para confabularse en contra de los que ejercen su derecho a vivir con la menor burocracia posible y con una concepción poética de la vida y de la historia, como quiere mi amigo Alejandro Rozado: en la burocracia proliferan los maxmordones.
El 'Mester de maxmordonía' es una de las lecturas más provechosas que he hecho en los últimos meses. Ignoro si esta serie se ha publicado en un libro o si se publicará en el futuro cercano, pero me gustaría que así fuera. Acaso Deniz lea estas líneas y vea que descubrí algunas erratas perdidas (no muchas: Tolhuasen en vez de Tolhausen, por ejemplo) entre las once partes de su saga suculenta. Juro que traté de evitar al máximo caer en el pecado atroz de la maxmordonía, pero me sigue incomodando en frases como 'pues no sólo disminuyen con ello dichas correcciones...' la palabreja dichas (o dicho, o dichos). ¿Por qué no escribir simple y sencillamente esas correcciones? Nadie dice dichos cuando habla, creo... Esta y otras sutilezas de la redacción las aprendí de Laura Lecuona, que no es poeta, o no lo sé, o debería, pero sí una de las editoras más preparadas que he conocido. Es coordinadora editorial de Paidós, por cierto.
He dado unos cuantos rodeos y hablado aquí de poesía, de poetas, de amigos, de corrección de estilo y de pruebas tipográficas, de la noche de la civilización, del aliento poético que nos permitirá sobrellevar la decadencia de Occidente para concluir que, finalmente, todo esto me lleva de la mano al acercamiento a la poesía ?de la que me alejé tanto tiempo? y a la poética de la historia ?en la que siempre he creído, así haya sido intuitivamente. En cuanto a los maxmordones (maxmordón casi rima con oxímoron, y los dos son vocablos imponentes), el pertinente hallazgo de Gerardo Deniz, poeta de rasgos geniales y lenguaje preciso, ojalá el término llegara a popularizarse (y desde aquí trato de contribuir un poco a la causa): hay muchos maxmordones aún por señalar. Ellos son nuestros oponentes. No podrán comprender jamás el espíritu de la poesía, son como los grises habitantes de un mundo permeado por los sintagmas prefabricados por la hegemonía imperial a que se refiere el también poeta Heriberto Yépez en 'Defragmentación. Adiós al posmodernismo (y a los Estados Unidos)'.***
Notas
* Quien también fue poeta en su inquieta juventud: 'Ah profetas estúpidos / guardianes / y alimento del gusano / donde reptan / imprevisibles mariposas' [El cuello de la botella, Ediciones de la revista Punto de Partida, UNAM, ¿1976?].
** 'En la figura que se llama oxímoron se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro', escribe Borges en 'El Zahir', y en El Aleph describe la 'graciosa torpeza' de Beatriz. Esta figura que, como se ve, permite ocultar un agudo sarcasmo bajo un absurdo aparente, proviene de las palabras griegas oxys: agudo, y moros: estúpido. René González decía algunos como 'Era fea pero estúpida', 'Era cursi pero pobre' y otros de ese tenor.
*** 'El nacimiento de la sintagmática se observa, inclusive, en el plano del idioma. Los idiomas -sobre todo el inglés- tienden ahora a fijarse en un reducido número de asociaciones automáticas. El habla entre dos estadounidenses comunes se reduce casi siempre a ser un intercambio de clichés, aprendidos en el cine y la televisión, donde han sido fijados cuáles son los estímulos, las respuestas, las interacciones pertinentes en la comunicación interpersonal. Los idiomas podrían convertirse en un catálogo de frases hechas y temas a las que dos personas acudirían, como un banco de datos (incluso convertido en órgano o implante en el cuerpo). La variedad desaparece en el plano sincrónico, aunque en cada época muy probablemente se sucedan unas series sintagmáticas por otras, para así simular variedad, aunque a final de cuentas las series más bien tenderán a fijarse, porque las series sintagmáticas del pasado volverán al presente, a ser parte del juego, a modo de sintagmas retro' [Replicante no. 3].
(agosto de 2005)]
Gerardo Deniz vs. Max Mordon
Hay quien ejerce cuarenta y tantos años prosa o verso
sin emplear ni una vez el verbo sublevarse.
Gerardo Deniz, Paños menores [Tusquets, México]
Mea culpa
Hace varios años, desde las páginas de La Pus moderna, una revista marginal que dirigí de 1989 a 1996, le reproché al poeta y editor Fernando Fernández lo que me parecía una excesiva atención a otro poeta completamente desconocido para mí: Gerardo Deniz. Viceversa, la revista comandada por Fernández, le prodigaba generosos espacios al autor de Picos pardos, publicado por la Editorial Vuelta en 1987. También desconocía ese poemario de inusitado título y el puñado de libros editados por otras tantas casas importantes. No fue sino hasta 1998 cuando el también poeta José María Espinasa me dio a corregir las pruebas tipográficas de Anticuerpos para sus Ediciones Sin Nombre. En los breves textos de ese pequeño y evocador libro descubrí a un autor inteligente, ingenioso y dotado de un finísimo humor que amenizaba página tras página. Poco después supe que Deniz había sido antes Juan Almela y que había nacido en Barcelona en 1934. Quiso la suerte que eventualmente me topara con varios de sus poemas y ensayos y con una entrevista que le hizo Eduardo Hurtado para La Jornada Semanal en 1997, de la cual copio el párrafo introductorio porque viene ahora como anillo al dedo:
La poesía de Gerardo Deniz es tan intrincada y fascinante como la Tabla Periódica de los Elementos. Experto en química y en música, conocedor de lenguas que incluyen el ruso, el alemán y el turco, suscriptor de complejas revistas de filología, degustador de los más cotidianos placeres (de las 'frases hechas' a los cigarros Faros), Deniz es el poeta excepcional de Enroque, Adrede y Picos pardos.
Años más tarde, cuando La Pus ya era historia (contracultural), le agradecí a Fernando Fernández con un brindis (tequila y cerveza) por el descubrimiento de este original poeta de arraigado espíritu científico. Ahora me doy cuenta de que si hasta hace poco era un mal lector de poesía era por culpa de poetas engolados y cursis, sobre todo jóvenes, que, inflamados, ardorosamente acogen en su seno el llamado estro a la hora de sentarse a escribir.
La poesía
Hace veinticinco años trabajé en la Editorial Grijalbo, cuando la dirigía mi amigo Rogelio Carvajal. Ahí conocí a Alejandro Rozado, quien a la postre se convertiría en poeta, y también en crítico de cine, ensayista y terapeuta. Había desertado recientemente de las filas del Partido Comunista, lo mismo que yo, y nos unía una especie de desánimo existencial, pero crítico. Poco después él huyó a Guadalajara, donde comenzó otra vida, y yo más tarde me dedicaría a editar La Regla Rota, una revista de arte, cultura y humor que vio solamente cuatro números de 1984 a 1987. Todo ese tiempo lo perdí de vista.
Pero hace unos meses descubrí en las páginas de una extraordinaria revista tapatía, Tedium Vitae, un par de artículos firmados por Alejandro Rozado ('La melancolía de Mauricio Garcés' [no. 2] y 'Octavio Paz: la invasión nocturna' [no. 3]), pero no estaba seguro de que se tratara del mismo que yo conocía. Sí, me aseguró otro buen amigo, René González, responsable del cuidado editorial de esa revista y el primero que me habló en los años ochenta del oxímoron, una invaluable figura retórica que él hacía llegar a extremos delirantes.**
Luego de un cuarto de siglo Alejandro y yo nos reencontramos en la Ciudad de México y advertimos que aún habitamos el exilio de los descreídos, pero aún con el espíritu intacto. Sin embargo, lejos de la desesperanza y de la parálisis, coincidimos en que vivimos ahora la decadencia de Occidente y que, para afrontarla, no hay sino encontrar la mejor manera de perecer, como lo afirma en su lúcido ensayo 'La noche de la civilización' y en cuya parte inicial apunta: 'La única filosofía que es pertinente en los tiempos que corren es la poética de la historia'. Y escribe más adelante, después de discurrir sobre el agotamiento de la civilización occidental y su debacle irremediable:
La noche de la civilización será larga, durará todavía algunos siglos. Lo que nazca ulteriormente -si es que nace- dependerá de circunstancias ajenas a nosotros e impredecibles. Sólo la praxis poética puede amacizar la subjetividad histórica del individuo. Porque la poesía verdaderamente significativa es incorruptible. Lo supieron desde siempre los románticos, los malditos y los surrealistas. Decaídas las grandes religiones y aplastados los voluntaristas proyectos de transformación socialista, la poesía es la única dimensión sagrada que le queda al ser humano, pero no para salvarse -insistimos, no hay escapatoria-, sino para dar sentido histórico a la vida contemporánea.
Sin embargo, continúa Alejandro Rozado,
Apostarse en el mundo poético no significa dedicarse a versificar la vida. Estar en esa dimensión es el resultado de un largo proceso después del cual se van fusionando las tareas del filósofo, el científico, el luchador social, el historiador, el sociólogo, el poeta e incluso el profeta. Proferir la gran caída, hacer uso de la palabra magnética para nombrar el extremo a que está llegando la época, implica vivir en el centro de nuestra extrema existencia sensible, representa una manera condensada de responder al falso optimismo del progreso, al utopismo revolucionario que se reedite y se encuentre en boga, a la ingenuidad trágica del ecologismo o a la predecible violencia del cafre pendejo; significa asumir el desencanto del mundo sin azotarse como víctima; aceptar la jodidez de la vida que nos toca, sin las flaquezas del fanático o del supersticioso de pacotilla que no puede soportar con virilidad los tiempos que corren. Desde la terraza del mundo poético se forja un ser macizo, templado por las viejas luchas radicales -sus logros y fracasos-, y ese ser no puede más que ser pesimista. Pero el pesimismo es la única actitud humanista posible hoy en día; es un pesimismo activista [...] incansablemente crítico y apasionado. [...] Los poetas serán de lo más peligroso y perturbador para el orden establecido, y serán deliberadamente ignorados o, en su defecto cooptados, y hasta perseguidos, precisamente porque sus voces serán escuchadas y respetadas a fondo. Porque revelarán una realidad ineludiblemente agónica que nos compete a todos encarar con entereza. [Replicante no. 3]
Este ensayo esclarecedor despejó varias dudas que venía arrastrando desde mi adolescencia y mi fallida y decepcionante militancia comunista. Por ejemplo, ¿por qué admiraba a Octavio Paz y al mismo tiempo lo detestaba? A su muerte, en 1997, escribí para la sección cultural de El Financiero un breve texto que llevaba por título 'La muerte de Paz, del que transcribo lo que sigue:
Octavio Paz fue una figura tan prominente como controvertida en el paisaje de la cultura mexicana. Certero crítico temprano del socialismo real -a la par que Istrati, Gide, Trosky...-, en los últimos años de su vida su acercamiento al poder fue reprochable, así como su protagonismo, su intolerancia y sus tajantes sentencias políticas y filosóficas: el Encuentro de Vuelta por la Libertad fue el Olimpo donde el Júpiter tonante de las letras mexicanas daba y quitaba la palabra a los dioses del pensamiento occidental. Irritado por no haber sido invitado 'a tiempo' al Coloquio de Invierno [...] exige a Carlos Salinas la destitución de Víctor Flores Olea, entonces pusilánime representante de la cultura oficial. Al final de sus días ya no era el mismo Paz que condenó en su tiempo al funesto Díaz Ordaz, sino el intelectual que condescendía con los peores presidentes que ha padecido este país. [...]
Si bien la mayor parte de su obra ensayística es indispensable para entender la historia contemporánea de México y del mundo, no se trata de un cuerpo teórico sólido e incuestionable, como quieren sus fanáticos y aduladores, sino, por el contrario, uno que requiere de la profunda revisión y crítica por parte de lectores y analistas [...]. El laberinto de la soledad, por ejemplo, es un texto totalizador que olvida los diferentes países superpuestos en un solo territorio y las distintas clases de mexicanos que los habitan.
En el ocaso de su vida, más un semidiós que un escritor vivo, Paz dio su espaldarazo a los grandes fraudes electorales, dejando ver su animadversión por la desbalagada izquierda democrática, por el movimiento zapatista y, lo que es peor, su escasa sensibilidad ante un conflicto de tal magnitud. [...]
¿Por qué un poeta actuaba a veces como un político?
Unos años antes yo había publicado en uno de los últimos números de La Jornada Semanal dirigida por Roger Bartra un largo alegato contra respetables escritores mexicanos, habitantes todos ellos de la República de las Letras, a quienes les señalaba errores, gazapos, sinsentidos y otras tonterías en los libros que me había tocado en suerte corregir y editar a lo largo de varios años de labor editorial, y he aquí la razón, supongo, por la cual ahora escribo sobre Gerardo Deniz, poeta, ensayista y antiguo corrector de pruebas tipográficas y quien ha contado mucho mejor que yo los avatares de este malpagado pero ilustrativo y entrañable oficio editorial, ahora plagado de improvisados... En aquel texto enardecido y casi ignorado, 'Tribulaciones y reflexiones de un lector por obligación, llegué a contar lo siguiente:
Cuando fui estudiante nunca imaginé que alguna vez me encontraría revisando nuevas ediciones de textos consagrados e intocables pero a veces, por qué no decirlo, también olvidables. Y el peso de la cultura hizo su aparición: ¿cómo cambiarle un par de frases ceremoniosas al Laberinto de la soledad? Imposible -aunque la pregunta quedaría mejor planteada con un ¿para qué? ¿Cómo insinuarle a la infalible maestra que la saga de García Márquez posterior a Cien años de soledad no es más que su secuela reiterada y alargada abusivamente? No obstante, en textos más recientes me he permitido retocar aquí y allá (bueno, eso es precisamente lo que hacemos los correctores) oraciones y hasta párrafos enteros: el opaco Espejo enterrado de Carlos Fuentes estaba plagado de anglicismos y frases mal construidas. [1995; reproducido en El dilema de Bukowski, Ed. Sin Nombre, 2004]
En efecto, confieso que retoqué una frase de El laberinto de la soledad, una en la que el Poeta escribía a la francesa 'jugar un papel' en vez de 'cumplir' o 'desempeñar'. Pero Paz sí sabía escribir. En cambio, a muchos otros autores los correctores de las numerosas casas editoriales por las que he pasado les rehacíamos párrafos enteros para que pudieran leerse sin problema. Simplemente los poníamos en español correcto.
El ataque de los maxmordones
En una deliciosa serie de artículos publicados en Biblioteca de México ('Mester de maxmordonía, I a XI, 1991 a 1993) Deniz escribe acerca de las desdichadas glorias de los maxmordones que conoció a su paso por varias editoriales. Maxmordón es un término en desuso que significa 'Hombre de poca estima, tardo, pasmado y sin discurso' y también 'Hombre taimado y solapado'. La palabra, rescatada por Deniz, le fue aplicada inmediatamente a uno de sus colegas, 'un sabihondo típico de editorial', uno de ésos que se solazan exhibiendo sus conocimientos del diccionario y explicando a la menor provocación la grafía o el uso correcto de tal o cual frase o palabra y por qué debe escribirse Estados Unidos y Argentina y no los Estados Unidos ni la Argentina o viceversa. Ratas de escritorio que no tienen otra cosa que hacer en su tiempo libre más que esperar a que den las ocho de la mañana para empezar a fastidiar al resto de la oficina con su sapiencia superficial. Yo mismo, confieso, fui víctima en varias ocasiones de sendos ataques de maxmordonía. Con petulancia adolescente llegué a corregir a quienes pronunciaban o escribían 'mal' algún vocablo o ignoraban el significado de otro. Sin embargo, el trato frecuente con otras personas del medio editorial, mucho más experimentadas que yo y también más equilibradas, me hizo entender al cabo que esa actitud sólo presagiaba mi ruina y mi desprestigio. Mi padre, un viejo sabio, me enseñó los principios de la corrección y de la edición y me encaminó en el oficio, en el que sigo y por el que he conocido a otras eminencias a quienes he tenido el placer de publicar o de colaborar con ellos.
Uno de los mayores maxmordones que he conocido fue un apocado corrector del departamento editorial de una institución pública que dice defender los derechos humanos, en la que lo que menos importa es, desde luego, la publicación de libros y revistas y en donde privan, en cambio, el lucimiento y la simulación (si no, que me expliquen por qué un funcionario de medio pelo debe ganar 80 mil pesos mensuales -o más, mucho más- en un país miserable). Siempre de traje gris y bañado en una loción vulgar y penetrante, el hombrecillo de unos treinta años se las daba de genio infalible en cuestiones de marcado tipográfico, corrección, redacción y cuidado editorial. Por lo menos eso me presumió cuando me apersoné en mi primer día como director de ese departamento. Bien, me dije, aquí tendré un buen colaborador. Las decepciones no tardaron en aparecer al ver su personal estilo de marcar, más una red incomprensible de rayones rojos y azules que signos de marcado tipográfico, como si quisiera destacar la imbecilidad o la ineptitud del autor del texto destazado (o, por lo menos, la del capturista). Los primeros enojos y diferencias asomaron cuando le sugerí que era mejor ensayar un marcado limpio y apegarse a los criterios sugeridos por don Manuel Ramos en su Manual de corrección de pruebas tipográficas (UTEHA) o por lo menos a los de Roberto Zavala en El libro y sus orillas (UNAM, 1995). Sus gestos y sus ademanes indicaban que desdeñaba mis recomendaciones y que su estilo era mejor, ya que, me decía, incluso el anterior director de ese organismo lo había felicitado por su extraordinaria labor como editor de la gaceta interna. El perfumado maxmordoncito es de los que Deniz describe con agudeza en su profusa serie: de los que evitan divisiones de palabras que empiecen en pene- o ano- y terminen en -culo o -teta y que tratan a toda costa de impedir la cercanía de dos o más adverbios en mente y eliminan con saña callejones, viudas, colas y otras excrecencias tipográficas que la tecnología digital no ha podido exterminar todavía. No está de más contarles que ahí empezó una larga sarta de desencuentros no solamente con el pequeño maxmordón, sino con otros burócratas que también merecen ese apelativo. Los maxmordones, mi estimado Gerardo Deniz, ocupan puestos y lugares en todos los ámbitos de la vida y de alguna manera se las arreglan para confabularse en contra de los que ejercen su derecho a vivir con la menor burocracia posible y con una concepción poética de la vida y de la historia, como quiere mi amigo Alejandro Rozado: en la burocracia proliferan los maxmordones.
El 'Mester de maxmordonía' es una de las lecturas más provechosas que he hecho en los últimos meses. Ignoro si esta serie se ha publicado en un libro o si se publicará en el futuro cercano, pero me gustaría que así fuera. Acaso Deniz lea estas líneas y vea que descubrí algunas erratas perdidas (no muchas: Tolhuasen en vez de Tolhausen, por ejemplo) entre las once partes de su saga suculenta. Juro que traté de evitar al máximo caer en el pecado atroz de la maxmordonía, pero me sigue incomodando en frases como 'pues no sólo disminuyen con ello dichas correcciones...' la palabreja dichas (o dicho, o dichos). ¿Por qué no escribir simple y sencillamente esas correcciones? Nadie dice dichos cuando habla, creo... Esta y otras sutilezas de la redacción las aprendí de Laura Lecuona, que no es poeta, o no lo sé, o debería, pero sí una de las editoras más preparadas que he conocido. Es coordinadora editorial de Paidós, por cierto.
He dado unos cuantos rodeos y hablado aquí de poesía, de poetas, de amigos, de corrección de estilo y de pruebas tipográficas, de la noche de la civilización, del aliento poético que nos permitirá sobrellevar la decadencia de Occidente para concluir que, finalmente, todo esto me lleva de la mano al acercamiento a la poesía ?de la que me alejé tanto tiempo? y a la poética de la historia ?en la que siempre he creído, así haya sido intuitivamente. En cuanto a los maxmordones (maxmordón casi rima con oxímoron, y los dos son vocablos imponentes), el pertinente hallazgo de Gerardo Deniz, poeta de rasgos geniales y lenguaje preciso, ojalá el término llegara a popularizarse (y desde aquí trato de contribuir un poco a la causa): hay muchos maxmordones aún por señalar. Ellos son nuestros oponentes. No podrán comprender jamás el espíritu de la poesía, son como los grises habitantes de un mundo permeado por los sintagmas prefabricados por la hegemonía imperial a que se refiere el también poeta Heriberto Yépez en 'Defragmentación. Adiós al posmodernismo (y a los Estados Unidos)'.***
Notas
* Quien también fue poeta en su inquieta juventud: 'Ah profetas estúpidos / guardianes / y alimento del gusano / donde reptan / imprevisibles mariposas' [El cuello de la botella, Ediciones de la revista Punto de Partida, UNAM, ¿1976?].
** 'En la figura que se llama oxímoron se aplica a una palabra un epíteto que parece contradecirla; así los gnósticos hablaron de una luz oscura; los alquimistas, de un sol negro', escribe Borges en 'El Zahir', y en El Aleph describe la 'graciosa torpeza' de Beatriz. Esta figura que, como se ve, permite ocultar un agudo sarcasmo bajo un absurdo aparente, proviene de las palabras griegas oxys: agudo, y moros: estúpido. René González decía algunos como 'Era fea pero estúpida', 'Era cursi pero pobre' y otros de ese tenor.
*** 'El nacimiento de la sintagmática se observa, inclusive, en el plano del idioma. Los idiomas -sobre todo el inglés- tienden ahora a fijarse en un reducido número de asociaciones automáticas. El habla entre dos estadounidenses comunes se reduce casi siempre a ser un intercambio de clichés, aprendidos en el cine y la televisión, donde han sido fijados cuáles son los estímulos, las respuestas, las interacciones pertinentes en la comunicación interpersonal. Los idiomas podrían convertirse en un catálogo de frases hechas y temas a las que dos personas acudirían, como un banco de datos (incluso convertido en órgano o implante en el cuerpo). La variedad desaparece en el plano sincrónico, aunque en cada época muy probablemente se sucedan unas series sintagmáticas por otras, para así simular variedad, aunque a final de cuentas las series más bien tenderán a fijarse, porque las series sintagmáticas del pasado volverán al presente, a ser parte del juego, a modo de sintagmas retro' [Replicante no. 3].